25 años hablando y  actuando

 
 

 

 

 

Caminante, son tus huellas
el camino, y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante,
no hay camino,
sino estelas en la mar.


En el  número  cero de  esta,  nuestra revista que llega a su número cien, decíamos con toda humildad, «nace con aspiraciones sencillas, lentas: pero firmes. No es un tanteo: a ver si el cuestionamiento de este problema tiene sentido o no. Eso está claro. Lo que se nos pide no es claridad: lo que necesitamos es resistencia solidaria. Por eso este boletín, que nace indefenso, quiere ser tenaz y firme.
    Quiere ser la VOZ DE TANTOS que, por estar solos y maltratados, apenas pueden hablar. Quiere ser el ánimo de tantos compañeros -sacerdotes y laicos- que viven muy en carne propia este drama. Quiere ser la plataforma de unos contenidos nuevos que surgen de la vida de las comunidades. Quiere ser el acto de presencia, respetuosa y firme, de muchos sacerdotes, de cara a una jerarquía que calla, retrasa o impide el tratamiento de unos temas candentes para el Pueblo de Dios. Quiere ser el canto poético de curas que van descubriendo, acompañados de ‘la mujer, el sentido de su ministerio, y de compañeros que cada día se enamoran más del Reino de Dios vivido desde un celibato voluntariamente aceptado día a día.
    Y porque todo esto lo llevamos metido a fuego en nuestra vida de creyentes; y porque no podemos escurrir el bulto, aguardando tiempos mejores; y porque somos conscientes de que Dios habla cada día, en cada historia, en cada persona, en cada sufrimiento personal... queremos deciros a todos, firmemente: es «TIEMPO DE HABLAR».

Es efectivamente, Tiempo de hablar. «Tempus loquendi» con obligación. Con la urgencia de no callar.
Pero a partir del Congreso Internacional de Madrid, en 1993, entendimos que no bastaba con hablar. Y desde entonces, nuestro camino, nuestros caminos, han sido también «TIEMPO DE ACTUAR»

Y podemos descubrir como poco a poco MOCEOP se ha ido desclericalizando, hablando un lenguaje más eclesial y menos eclesiástico... Basta con recorrer el camino de los temas tratados en nuestra revista.