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CAMINOS DE LIBERTAD
ANDRÉS MUÑOZ
Creemos, sin arrogancia,
que Moceop ha sido y es
un camino de libertad, que ha facilitado el ejercicio libre de
los derechos humanos personales y comunitarios. Lo hemos dicho
muchas veces; lo habéis dicho muchos y muchas y de muchas
maneras: “Moceop es un espacio de libertad y hasta libertario”;
espacio, a la vez, “de defensa de las libertades en la Iglesia”.
“Somos Iglesia en libertad... horizonte de libertad, en donde la
voz de los que no tienen voz en la Iglesia convencional, puede
hacerse sentir”. Moceop “es intuición e hijo del Vaticano II,
recreando la igualdad y derribando las fronteras entre laicos y
clérigos, hombres y mujeres, célibes y casados, jerarquías y
fieles, sagrado y profano”. Para Moceop la libertad es un
derecho y un ideal que “nos ha hecho soñar nuevos sueños y
olvidar ensueños y pesadillas”
¡ALLÁ TU CONCIENCIA!
Es una frase que se suele usar mucho, después de un intercambio
de opiniones y no llegar a un acuerdo: ¡Allá tu conciencia!
¡Allá te entiendas con tu conciencia! Y efectivamente, con la
conciencia es con la que tenemos que entendernos y decidir.
Moceop siempre tuvo como principio rector de actuación la
libertad de conciencia, porque la autoridad de la conciencia
antecede a los códigos y a la administración de las autoridades
y rechaza imperativos absolutizadores. El primado de la
conciencia personal es un principio cristiano y evangélico,
reconocido por la teología católica de todos los tiempos, a la
vez, que es signo de los tiempos comúnmente aceptado y que
constituye hoy la calidad ética. Es “ la conciencia personal la
que deja en manos de la propia responsabilidad aquellas
decisiones que afectan a los modos de amar, esperar,
relacionarse”, dice el Grup de Rectors del Dissabte, sacerdotes
en parroquias populares y obreras de Valencia.
Desde la libertad de conciencia es desde donde hemos hecho
nuestros procesos individuales, hemos afrontado las búsquedas y
dudas y hemos tomado decisiones que, en ocasiones, han supuesto
graves rupturas vitales y/o soledades.
En conciencia hemos decido vivir experiencias que pertenecen al
núcleo más personal: el amor, el sexo, la fe, la
maternidad-paternidad, el compromiso social, la participación
ciudadana...Desde la conciencia “he captado el sentido profundo
de ‘ y vio Dios que era bueno’ y que no hay contradicción entre
las aspiraciones, el amor, la fe, la Iglesia, los compromisos
sociales, los hijos, el sexo, las culturas, etc...”, decía un
moceopero hace algunos años.
MI MADRE ME PARIÓ LAICO
“La dignidad sacerdotal es tanta que merece la pena hacerse
sacerdote para decir una única misa y después dejarse morir de
asco debajo de una alcantarilla”. Frase lapidaria de un director
espiritual de seminario. Tanta era la grandeza que se daba al
sacerdocio que se olvidaban de la humanidad. Pues no.
Yo nací laico; laico me parió mi madre. Y Cristo nació y fue
parido laico. Y laico vivió. No es de menor dignidad ser laico
que sacerdote. Lo digno, igual para todos, es ser humano.
Por eso uno de los objetivos específicos de Moceop es la lucha
por la desclericalización de la Iglesia. Muchos de los
integrantes del movimiento hemos pertenecido al clericalato, a
la casta sacerdotal; éramos “los liberados para lo sagrado”. Y
nos dimos cuenta de que desde este pedestal o trono “no se veía
la tierra”; estábamos “segregados puritanamente del común de la
gente mediante un estilo de vida raro y especial (hábito,
soltería, sin trabajo corriente, ser llamado padre, mucha pompa
ritual,etc...) y empezamos a “liberarnos de esa sublimación
ideológica que nos llevaba a seguir sacrificando casi todo a la
trascendencia sublime”.
Y apostamos por la libertad del estado laical; “nos sentimos
libres y felizmente retornados a la común y originario,
reencontrados con la fraternidad inicial”, decíamos el año 1.988
en una Asamblea de Moceop. “Esto no suponía una reducción al
estado laical, como la oficialidad nos exigía. ¡Reducción! Qué
palabra tan fea, qué mentalidad tan triste, qué práctica tan
poco cristiana. El creyente laico, al igual que las creyentes
nunca son personas reducidas, disminuidas, venidas a menos o
quedadas incompletas. Volver al laicado era vivir en la libertad
de los hijos de Dios sin perder nada en el camino y sin “caer en
un proceso de descomposición personal o deterioro espiritual”;
era “ir descubriendo de qué maneras Dios se manifiesta en lo
secular”...”tanto más cerca de lo temporal, tanto más fácil me
resulta el descubrimiento de la presencia de Dios en lo que
vivo”, reconocía un laico después de bajar del trono clerical.
En esta libertad laical hemos encontrado otras formas
ministeriales, entre ellas el amor, ministerio compartido y el
matrimonio, sacramento de vida.
PROFETIZANDO
A LO LIBRE
En Moceop siempre nos hemos sentido Iglesia, Por eso la función
profética nos ha urgido como una misión que todavía nos incumbe.
Anunciar y denunciar siguen siendo tareas y deberes prioritarias
para nosotras/os, desde esa zona de marginación eclesiástica en
la que nos encontramos las gentes de Moceop, simpatizantes y
lectores de la revista: curas secularizados, esposas de curas y
laicos.
Desde la marginalidad podemos y debemos evangelizar con
libertad. Intentamos hacerlo desde lo cotidiano, en un contexto
de vida de familia, laboral asociativo o social, “dejando que
hablen nuestras vidas, nuestros estilos, nuestros trabajos,
nuestras referencias, nuestras ideologías”, decíamos hace
tiempo. Evangelizar, sí. No eclesiangelizar (palabrota inventada
por un cura de barrio simpatizante de Moceop, luego cura casado)
Eclesiangelizar es una peligrosa herejía de nuestro tiempo; es
“anunciar a la Iglesia en lugar de anunciar a Cristo, sustituir
la buena noticia del Evangelio por la institución”
La denuncia libre y sin censuras eclesiásticas nos hace ser
profetas sin presunción ni chulería. Hemos denunciado,
denunciamos, la falta de libertad de pensamiento y de expresión
en la Iglesia, la falta de libertad de disenso, de celebración,
la falta de valoración personal, de corresponsabilidad, de
aceptación de lo femenino, etc... Estas y otras denuncias son
gritos de libertad, que reclaman un cambio de actitud en la
Iglesia jerárquica. El disenso, la expresión, la creatividad, la
innovación, la corrección fraterna, la igualdad son virtudes
públicas de la Iglesia, que a nadie se le pueden prohibir. Con
la denuncia, no pretendemos, como a veces se nos ha tachado,
abolir la jerarquía ni enmudecer su voz. Sólo se pretende que la
jerarquía ocupe el lugar que le corresponde con el único poder
de servicio que le asignó Jesús; y así el pueblo, los humildes,
los excluidos podrán tener su lugar en esta iglesia discipular,
pueblo de Dios.
Un instrumento de nuestra libertad profética ha sido, es,
nuestra revista Tiempo de Hablar-Tiempo de Actuar, que, sin
bendiciones ni subvenciones episcopales, se ha convertido en “un
marco de expresión libre del mensaje de Jesús y de su Espíritu y
el espacio más asequible donde se pueden beber aires de libertad
en el campo de las ideas y vivencias de fe cristiana desde otra
perspectiva humana y social”, según lo han reconocido varios de
nuestros lectores.
LIBERACIÓN DE LO FEMENINO LIBERACIÓN DE LA MUJER
La liberación de la mujer, la presencia de lo femenino y la
valoración positiva de la sexualidad son asignaturas pendientes
en la Iglesia, a la vez que carencias fundamentales.
Desde nuestra andadura hemos “exigido que se resitúe lo femenino
en nuestra iglesia y nos hemos comprometido a resituarlo en
nuestras vidas y en las de nuestras comunidades”.
Muchas de vosotras y nosotros hemos vivido un encuentro en el
amor que inicialmente fue gratificante y que con el tiempo se
fue convirtiendo también, y a la vez, en cuestionador: la
presencia de la mujer en pie de igualdad; “presencia que
necesariamente renueve, fecunde y termine aportando todo lo que
del mensaje evangélico en una iglesia machista no ha sabido
desentrañar o ha ocultado interesadamente”
Creemos que es tarea importantísima y urgente a realizar dentro
de la vivencia cristiana, porque la mujer sigue estando oprimida
en la iglesia y en la sociedad; crece y se socializa en un
ambiente patriarcal, dominado por varones; “se le supone sumisa,
pasiva, dependiente, senti-mental. Se le reserva para
«profesiones de servicio, como mano de obra barata, dócil e
insustituible». Es una compañera de vida desigual. En la Iglesia
se la considera impura desde el punto de vista ritual, debido a
su menstruación (de ahí los ritos de purificación). Se la
propone como ideal de esposa sumisa, casta, trabajadora e
incluso sufrida. La forma de ganarse más respeto es abrazar la
virginidad. Los hombres, en contra, son los mediadores rituales
y controlan los papeles de autoridad y sacerdotal, dice el
teólogo indio Amaladoss.
Así mismo tendremos que seguir abriendo caminos de libertad en
la sexualidad, considerándola como parte substancial de la
humanización integral. No hay que negarla, sino aceptarla para
que dé fruto en una generatividad polifacética que se oriente a
promover la vida. “La sexualidad es –dice un moceopero- una
vivencia trinitaria: Padre-Hijo-Amor; Esposa-Esposo-Amor”
En un contexto cultural más amplio, la liberación de la mujer,
la sexualidad vivida como don de Dios, supone, en realidad, la
liberación de lo femenino que hay en todos nosotros. Lo
masculino y lo femenino son dos elementos de una misma
totalidad, simbolizados de diversos modos mediante el yin y el
yang, el amor (ágape) y la sabiduría (gnosis), la contemplación
y la acción, lo cósmico y lo metacósmico. Esta visión hay que
hacerla vivencia cristiana. A ello ayudaría la visión de Dios
como masculino y femenino, desafiando la concepción patriarcal
reinante en la Iglesia oficial, tradicional. No es que se trata
de adscribir características sexuales a las diferentes personas
del a Trinidad, pero sí de utilizar más las imágenes femeninas
que la Biblia utiliza para hablar de Dios: señora (Sal
123,2),matrona y enfermera (Sal, 22,9-10), parturienta (Is.
42,14), madre (Num. 11,12;Os. 11,3-4). Nos ayudaría a superar el
machismo, si miramos a Dios no sólo como Padre y Amante, sino
también como Madre y Amada. “De este modo incluso todas las
relaciones humanas sentimen-tales y de parentesco pueden
simbolizar la relación humano-divina. Por eso, se debe pedir a
la Iglesia que tenga una postura inclusiva respecto a lo
masculino y lo femenino, ya que las dos dimensiones, masculina y
femenina, promueven la armonía y la igualdad entre hombres y
mujeres.
TODA LA LIBERTAD
Podríamos ir enumerando otras libertades y/o sueños de libertad
vividos, o al menos intentados, por muchas y muchos cercanos a
Moceop. Así la libertad social, como elemento básico para
encontrar un lugar en la ciudadanía; libertad en lo celebrativo-oracional
como expresión de la vivencia cristiana personal y comunitaria;
libertad en lo laboral-profesional, en lo económico ( con el
sudor nos ganamos el pan), en lo cultural, etc..para ir capeando
el temporal y no caer en globalizaciones, consumismos,
fundamentalismos; libertad ecuménica, como proyecto
interreligioso de liberación; liberación integral para llegar a
la plena humanidad.
Me ha gustado mucho el libro “VIVIR EN LIBERTAD. Las teologías
de la liberación del continente asiático” del teólogo indio
Michael Amaladoss, del que extraigo estos párrafos, para
terminar: “Para vivir en armonía necesitamos ser libres. No es
sólo una libertad de las múltiples fuerzas que nos oprimen, ya
sean del exterior mediante personas, ya internas como
cosmovisiones y sistemas de valores interiorizados; es también
la libertad de nuestras propias limitaciones, como el egoísmo y
el deseo, tanto individuales como colectivos. Cuando seamos
liberados de estas opresiones, externas e internas, seremos
libres: libres para vivir de forma auténtica, para
relacionarnos, para crear comunidad, para vivir en armonía con
todo el universo”

MIS CAMINOS DE LIBERTAD.
Manolo
González Santiago
Muchas son las circunstancias, los
momentos y las personas que se
han constituido en mi vida en caminos de libertad. Puestos a
señalar algunos podría fijarme en los que actualmente más están
influyendo.
LAS REUNIONES SEMANALES
DE LOS MARTES.
Quince personas. Nos reunimos para acercarnos con una nueva
mirada y una nueva actitud a unos evangelios escritos hace dos
mil años, en una lengua muerta, con imágenes propias de una
cultura oriental muy distinta de la nuestra y transmitidos desde
una institución que inevitablemente los ha manipulado según sus
intereses institucionales y su necesidad de mantener y
sacralizar su poder. Cuando nos encontramos antes estos textos
en cuestión nos planteamos, primero, manifestar qué se nos ha
dicho, cómo se nos ha interpretado, que interrogantes nos ha
creado...; para a continuación reguntarnos: ¿qué quiso realmente
decir el autor a aquella gente cuando se escribieron esas
palabras?, ¿qué intención tenía? Y, a partir de ahí, dialogar
preguntándonos: ¿y ahora qué nos dice a nosotros este episodio?
Y buscamos respuesta indagando en lo que es nuclear en la
persona del Jesús-hombre, el que pateó los caminos de Palestina
por encima de normas, leyes, directrices y dogmas que nacieron
en sociedades que ya no existen y para resolver problemáticas
que hoy nadie se plantea. Son encuentros en los que se nos
invita a pensar por cuenta propia, muy ricos, muy liberadores,
en los que tratamos de enriquecernos unos a otros. La oración en
comunidad y el compartir la comida que cada uno ha traído
completan y aúnan lazos de amistad.
LOS ENCUENTROS MENSUALES DE LOS TERCEROS DOMINGOS DE MES EN LAS
COMUNIDADES POPULARES EN ANTEQUERA.
Setenta-ochenta personas venidas de diversos pueblos, miembros
de pequeñas comunidades cristianas Nos reunimos -de 10 a 18
horas- para celebrar la Eucaristía. Y todo el encuentro es la
Eucaristía.
¿Cómo es esta comunidad? La formamos personas que nos sentimos
miembros activos de un grupo eclesial de creyentes adultos en
Jesús de Nazaret, uno de los nuestros, que al vencer la muerte
se nos manifiesta como El Señor. El, solo él, es el centro
alrededor del cual gira todo en nuestro encuentro. Nadie impone,
nadie dirige, nos esforzamos por aceptar a cada uno como es,
escucharle y considerarle a todos los efectos importante. Nos
reunimos para celebrar nuestra fe en un clima festivo, sin ritos
preconcebidos, con participación activa de todos, en una
liturgia cargada de nuevos símbolos. En esta Eucaristía es la
comunidad la que preside, celebra, consagra. Dentro de la
Eucaristía tenemos espacios para reflexionar en grupos, hacer
puesta en común, escuchar ponentes... No hay nada prefijado. Se
organiza de forma que todos participen. Una coordinadora prepara
en cada encuentro el tema y la dinámica a seguir. La comida es
compartida junto al Pan y el Vino. Consecuentemente se vive en
ella una actitud crítica frente a la Iglesia institucional, así
como una comunión dialéctica con la jerarquía eclesiástica; y se
ejerce corresponsablemente, a través de sus miembros, los
diferentes ministerios y carismas superando la rígida dicotomía
clérigos-laicos. También, como algo importante, nos orienta a un
compromiso socio-político de signo liberador. Queremos que sea
un volver a las comunidades de los inicios de cristianismo
Estas comunidades han ido aflorando en mí una nueva forma de
entender, celebrar y vivir la Eucaristía y un no sentirme menor
como laico que como cura casado. De hecho ya no me presento como
cura casado, sino como un laico más. Y, cuando en variadas
circunstancias, me ha tocado presidir la Eucaristía en pequeños
grupos, incluso en una parroquia, me he presentado como un laico
que, al no poder contar en ese momento con ningún presbítero
ordenado, ocupo por petición del grupo su lugar. Presido la
celebración pretendiendo hacer ver que es la comunidad la que
realmente celebra. Y no pasa nada. Nadie se escandaliza. Todo lo
contrario, al ofrecer oportunidad para que todo el que lo desee
intervenga haciendo su reflexión personal sobre las lecturas,
presentando sus peticiones, dando gracias, compartiendo
preocupaciones e intereses, la Eucaristía resulta más comida del
Señor compartida, que nos une y compromete.
LA CORRIENTE SOMOS IGLESIA.
La Iglesia ha sido un tema que ha ocupado siempre un lugar muy
importante en mi vida. El 95% de los libros de mi biblioteca
están relacionados con la Iglesia. Estoy colaborando con la
pagina Web de Somos Iglesia Andalucía. Mis temas de
conversación, mis preocupaciones, mis actividades tienen como
centro neurálgico la Iglesia y de un modo muy especial la
Jerarquía. Siento y manifiesto con frecuencia hacia ella
sentimiento de comprensión e incom-prensión, amor y cariño – mi
fe y lo que soy se lo debo a ella-, y al mismo tiempo
descontento, rebeldía, ira... Unas veces me preocupa y trato de
poner mi granito de arena en pro de que en algo se pueda
mejorar; y otras, las más, trato de vivir mi fe en espacios
donde se pasa olímpicamente de ella.
Para mantener una estabilidad emocional he tenido que hacerme
una distinción fundamental: una cosa es la Iglesia y otra el
Opus Dei, las Cofradías con sus procesiones, las Comunidades
Populares, los Agustinos, los Dominicos... Y, como un grupo más,
el 0,001 %, el clero y la jerarquía. Un poliedro con diversas
caras. Todas necesarias. Todas enriquecedoras. Todas están en la
Iglesia y ninguna es la Iglesia. Cada una muestran un rostro de
la misma y tiene dentro de ella un quehacer específico.
Todos somos responsables de los males que criticamos en la
Iglesia, pero dada la organización actual de la misma, son el
clero y la jerarquía los que tienen mayor responsabilidad y los
únicos que pueden con su ejemplaridad y sus directrices promover
cambios sustanciales en la misma.
Pero no se camina en esa dirección. En una sociedad que cambia a
pasos forzados ella –me refiero ahora a esta jerarquía- se
mantiene monolítica, con dogmas, leyes y tradiciones que hace
que hoy se nos se nos presente totalmente desfasada En una
sociedad democráticamente laica se niega a aceptar dentro de
ella el pluralismo de ideas, tradiciones, opiniones políticas y
culturales, y se aferra a unos privilegios trascendentes
supuestamente heredados de una pasado histórico que ya no
existe. En una sociedad políticamente democrática se sigue
manteniendo machista, dictatorial, negada a admitir cualquier
atisbo de avance democrático en su estructura de poder,
manteniendo una división de casta clérigos-laicos,
hombre-mujer... La mayor perversión de lo que en el Evangelio de
Jesús se nos presenta como condición «sine qua non» para los
suyos. Sigue manteniendo contra viento y marea actitudes que
fueron las que mataron a su fundador y las que siguen amenazando
la existencia de cuantos hoy pretenden vivir fieles a su
mensaje. Por todo ello se presenta incapaz de ofrecer a esta
sociedad nuestra algo verdaderamente serio, algo que sea una
auténtica alternativa al modelo de sociedad y de convivencia que
se nos ha impuesto.
Hace unos meses un grupo de laicos y sacerdotes en activo,
después de varios meses de estudio y reflexión, hemos dirigido y
apoyado con más de mil firmas, una carta a cuarenta y tres
obispos de España presentándoles nuestras inquietudes, nuestro
humilde diagnóstico sobre la situación actual de la Iglesia en
España y los pasos que creemos habrían de irse dando. Por
respuesta hemos recibido la contestación de 4 obispos diciendo a
través de su secretario que la han recibido. Don Antonio Dorado,
Obispo de Málaga, nos dijo que quería hablar con representantes
del grupo, pero al día de hoy seguimos esperando su invitación.
Creo, sin embargo, que otra iglesia no sólo es posible, sino que
son muchos los grupos y pequeñas comunidades que ya están,
esparcidos por el mundo entero, viviendo esa otra cara de la
Iglesia, más de acuerdo con la sociedad alternativa que Jesús
propuso y vivió.
Y estoy convencido también de que son, por un lado la debilidad
económica, la debilidad moral y la debilidad pastoral que está
caracterizando a la jerarquía en nuestros días; por otro la
maduración del pueblo cristiano, con bastante frecuencia mejor
informados y más capacitados que los propios jerarcas; y, sobre
todo, los avatares del momento histórico que vivimos, los
acontecimientos que van a ir necesariamente generando más que
una purificación en profundidad, una refundición de la clerecía
desde el corazón del mensaje jesuánico. Refundición tan de raíz
que es difícil atisbar en el presente como será en el futuro.
La gente está cansada de sermones de escaso contenido, de
amenazas y prohibiciones, de idioteces de dirigentes, de
escándalos clericales, de verdades absolutas que deben ser
impuestas a todos los ciudadanos, cristianos y no cristianos. Se
respira un fuerte anticlericalismo. Y no se trata de que
desaparezcan los obispos y los curas, sino que ocupen otro lugar
en la Iglesia. Lo que está llamado a desaparecer es el clero
como estamento en posesión exclusiva de la verdad, puente entre
Dios y los hombres, hombres consagrados por encima de los demás
y con poderes para decidir lo que es bueno y es malo, quien se
puede salvar y quien se debe condenar, con privilegios
concedidos gratuitamente, fruto de unos concordatos de tiempos
pasados que hoy resultan anacrónicos. Aceptar una sociedad
plurirreligiosa, constitucionalmente laica y democrática, que
tiene como fundamento la igualdad de todos los ciudadanos, es
optar por una iglesia sin privilegios y sin poder social o
político, sin otra fuerza que su ejemplo testimonial.
Y en tanto en cuanto la Iglesia vaya perdiendo sus privilegios y
su poder, y el laico deje de sentirse inferior al cura, se irán
dando pasos hacia una iglesia más de iguales, más democrática,
superando el foso clérigos-laicos, hombre-mujer. Una iglesia
encarnada en pequeños grupos, en los que se viven los problemas
del pueblo y las dificultades que la gente experimenta, que nos
ofrecen un nuevo rostro de Dios como liberador y como padre, con
un quehacer muy específico: acercarse al que sufre para aliviar
su dolor.
Nos guste o no, la gran genialidad de Jesús no estuvo en sus
saberes, ni en sus milagros, ni en sus enseñanzas, ni en su
fidelidad a lo establecido. La genialidad de este hombre estuvo
en su sensibilidad ante las necesidades de los otros: el hambre
de los pobres, el sufrimiento de enfermos, la marginación de la
mujer, las situaciones desesperadas de los que se sentían
pecadores, de los que aguantaban el pesado yugo que les imponían
los dirigentes religiosos. Es ésta la actitud fundamental de la
Iglesia que la sociedad necesita y la que podrá frenar el éxodo
constante, masivo, silencioso de los que la abandonan porque tal
como está ya nada les dice.
Otra Iglesia es posible.
Otra Iglesia va a ser posible.
Otra Iglesia está ya siendo posible.

CAMINOS DE ENCUENTRO.
Colaborar en la revista,
para ponerla a rebosar en su número CIEN, nos ponemos a
reflexionar sobre el tema que nos da el título del presente
artículo. Y echando la vista atrás comienzo a recordar el MOCEOP
de los 80 de la Andalucía Oriental formado por bastante clero,
no podría decir el número, pero sí la “calidad”; éramos bastante
mayores de edad, yo sería de los más jóvenes y apenas bajaba de
los 50, se respiraba (mejor diría, se masticaba) un aire
clericalón. Se añoraban las “ollas de Egipto” y se reivindicaba
con énfasis una “opción libre” del celibato. Es posible que para
algunos, la esperanza de conseguir ese celibato opcional en la
Iglesia les trajera todavía la esperanza del retorno a los “kiries”,
al incienso, a los privilegios clericales que se había perdido
por culpa de una decisión, en la mayoría de los casos por no
decir en todos, libre de formar una familia.
Las oraciones, en alguna ocasión, la cabra siempre tira al
monte, se realizaban en latín, y no digamos los cantos con los
que se iniciaban la reuniones o la eucaristía, que siempre tenía
que presidir un cura “célibe”, por temor reverencial y por temor
a no encontrar casa acogedora para la próxima reunión. El
Vaticano II aún no nos había abierto de par en par las puertas
de nuestras conciencias hasta tal punto de reconocernos asamblea
cristiana como tal, como mucho, nos reconocíamos “asamblea de
clérigos casados” con la tímida presencia de alguna compañera...
Aún resuenan en mis oídos las melodías gregorianas del “Veni
Creator Spíritus” al comenzar las reuniones y el ”Rorate coeli
desuper...” como inicio de las eucaristías en tiempo de Adviento
o alguna en honor de María, que con tanta unción entonaba Juan
de Dios. A mi parecer, muchos acudían a darse un baño de
comunión clerical.
Pasaron los años y con el tiempo y el encuentro en la
encrucijada del camino con compañeros y compañeras de ideologías
más en línea, nos fuimos desclericalizando, aunque como es de
suponer, nunca nos descleri-calizamos del todo.
Llegó el Congreso Internacional de Madrid y TIEMPO DE HABLAR se
llamó tambien “TIEMPO DE ACTUAR”
Hubo contactos con compañeros venidos de otras diócesis con
aportaciones refrescantes, con curas, religiosos/as de otros
continentes –el Congreso mundial de curas casados de Madrid. El
contacto personal de muchos de los nuestros con el obispo
Jerónimo Podestá, y su esposa Clelia
Estas encrucijadas han ido aportando cambios continuos, que se
han ido viviendo y asimilando casi inconscientemente y de ser
una organización reivindicativa de una sola idea, aun sin
renunciar a su nombre original de “MOCEOP” ha ido abriéndose a
la primavera del Espíritu tomando forma y carácter más parecido
a una comunidad cristiana comprometida con su entorno y el mundo
laico en que se desarrolla.
A base de reuniones en las que se han desarrollado las ideas más
vivas y comprometidas de la teología actual, teología de la
liberación, teología feminista, teología bíblica con distintos
ponentes tanto teólogos como teó-logas. Acompañadas de diálogos
enri-quecedores y de testimonios personales de los componentes
de las reuniones. Allí recibimos hace tiempo –años- la
información de la corriente ideológica “Somos Iglesia” y sus
primeras andaduras en nuestro país, que algunos seguimos
extendiéndola como mancha de aceite por nuestra geografía
andaluza.
Pero no queda ahí todo, al grupo, a esta masa semi clerical semi
laica siguen añadiéndose personas nuevas, parejas que van
saliendo de vez en cuando de la Institución, en Moceop reciben
ánimo, experiencia, fe, fraternidad y amor y aportan su
presencia joven llena de cariño hacia los “abuelos” ideas nuevas
formadas en los últimos años de las cátedras de teología y hasta
el bullicio de los niños, que a veces, los mayores, no sabemos
tolerar.
A través de los años, algunas de las jóvenes parejas han
recibido en Moceop, el abrazo de la comprensión el pan y la sal
de la ayuda en búsqueda de trabajo, la amistad ha ido creciendo
entre nosotros y se ha hecho comunión llegando a constituir una
auténtica familia en las visitas mutuas y convivencias.
¡ Y LLEGARON LOS NOVENTA!
Los afortunados que “aterrizamos” en la década del noventa nos
encontramos un Moceop con ventanas abiertas, con una acogida
vivencial digna de agradecer y recordar. En Andalucía oriental
coincidimos varias parejas jóvenes en el momento crucial del
“volver a empezar” que nos unió de una manera especial.
Compartir esos momentos en familia no solo en reuniones en
Granada sino en Almería, El Ejido, Málaga., etc. abrió
horizontes de una nueva comprensión del Moceop. Vivir en familia
con todo lo que conlleva y la apertura teológica a Somos Iglesia
marcan a un grupo de parejas de todas las edades de esta zona.
(la ayuda de nuestras mujeres en la desclericalización, humanización
y maduración psicológica de desinstalación institucional lo
tenemos que resaltar)
Para nosotros es imposible separar Moceop de personas concretas
que han compartido abiertamente su vida diaria y sus esperanzas
de una sociedad más humana. Proyectos, alegrías, experiencias,
trabajos, desayunos teológicos, comidas, excursiones, viajes...
encarnando de una manera natural unos valores que merecen la
pena ser vividos.
Damos gran importancia a las relaciones interpersonales. Tras la
asistencia a reuniones y otros encuentros, aparte de las
reuniones propiamente dichas, ha surgido la amistad y el cariño.
Se hacen doscientos o trescientos kilómetros, con nuestras
familias, bebés, etc. Para asistir a una reunión de Moceop, no
lo hacemos solo o exclusivamente por lo interesante del tema a
tratar o el contenido teológico de la reunión, sino porque vamos
a encontrarnos y a convivir con unos amigos y amigas con los
cuales compartimos unos valores, anhelos y amistad.
Como es lógico esta parte del Moceop sigue creciendo, con
nuestros hijos y con nuevos compañeros que si quieren, ampliaran
la familia compartiendo vivencias y experiencias que nos
ayudarán a crecer y madurar. Estos caminos de encuentro, de
libertad, solidaridad y esperanzas como nos recordaba Andrés
Muñoz en el nº 99 se han concretado en nosotros como caminos de
Vida en Familia tanto o más que la biológica ya que compartimos
mucho más que unas ideas por importantes que nos puedan parecer.
Felicidades por nuestros 25 cumpleaños!!
(Anónimo del s.XXI)
Nota de la Redacción:
De anónimo nada. Detrás de este artículo están Pepe y Bego,
Miguel y Gema, y Paco y Ana.

TERCA ESPERANZA EN LOS CAMINOS DE
FUTURO
Mª José Mayordomo y Pedro
Luís Jiménez
Estamos recorriendo juntos muchos
caminos, allanando unos,
construyendo otros, juntos, que es lo más importante. Aportando
cada cual su granito de arena, su savia nueva o su vino viejo,
con gran alegría, mucha ilusión y todo el cariño del mundo.
Corría el año 1998 cuando Pedro Luís y yo nos acercamos a MOCEOP
por primera vez. Esto supuso para nosotros el encuentro con una
Iglesia Viva, en camino, que trabaja desde la base para
construir esa Iglesia “comunidad de comunidades” que fundó
Jesús, una Iglesia “pueblo de Dios” que construye el Reino aquí y
ahora, a Dios rogando y con el mazo dando.
Desde entonces, para nosotros MOCEOP es lugar de encuentro vital
entre personas que comparten unas mismas inquietudes y, en
muchos casos (que no todos) también una misma experiencia: la
decisión radical de vivir el ministerio en familia, una apuesta
que va mucho más allá de una decisión puntual que se toma en un
momento circunstancial de la vida.
MOCEOP nos anima y alienta en la lucha por unos valores, en
primer lugar, y por una renovación de las formas de vida y
expresión de la fe más acordes con los tiempos actuales que
vivimos. Compartimos, claro está, la reivindicación del derecho
a la libre elección de una vida en pareja para todas las
personas, sea cual sea su condición religiosa. Pero más allá de
todo esto, nuestra mejor experiencia con MOCEOP durante estos
últimos 6 años ha sido el encuentro con las personas.
Detrás de todo, en la vida, siempre hay personas, y éstas son lo
más importante. Así, también, lo mejor de MOCEOP son las
personas: La gente maravillosa y entrañable que siempre escucha
y comprende, que trabaja con una gran vitalidad y alegría, gente
rompedora, muy abierta y muy comprometida socialmente, gente
alegre, que come y bebe (incluso con pecadores, como Jesús)...
porque MOCEOP, sobre todo, acoge (perdón, ACOGE). Y este estilo
de vida y de personas nada tiene que ver con lo que habíamos
conocido en etapas anteriores, dentro de los ámbitos
parroquiales (aunque siempre hay honrosas excepciones, gracias a
Dios).
Así las cosas, sólo podemos ver en el horizonte caminos de
esperanza, siempre que podamos encontrarnos para compartir y
celebrar la vida, intercambiar experiencias, caminos recorridos,
ilusiones y anhelos. TERCA ESPERANZA en un mundo y también una
Iglesia más justos, más humanos, más libres, en PAZ.
INTERNET COMO
CAMINO DE FUTURO
¿HABLAMOS?
UNA EXPERIENCIA DE 4 AÑOS
EN EL CHAT DE MOCEOP
Vallecas, 1998.
Nos reunimos unos cuantos de la “Savia Nueva” de MOCEOP para
hablar sobre la web del MOCEOP (los amigos de Albacete que la
crearon nos acaban de traspasar la responsabilidad, aprovechando
que Juan Yzuel tiene una gran experiencia informática). El
encuentro es precisamente en casa de Juan y Susana, con César y
Cristina. Durante la cena surgen ideas y, entre ellas, la de
incluir un foro y un chat en la web del MOCEOP. Lo que más
favorece la comunicación, en vivo y en directo, es un chat;
aunque eso implica, esó sí, tener día y hora fijos, y que
alguien se comprometa a estar ahí “al pie del cañón”.
Albacete, diciembre de 2000.
Celebramos la ya tradicional reunión de invierno del equipo que
coordina la Revista Tiempo de Hablar y la Web de MOCEOP. Con la
marcha a Zaragoza de Juan Yzuel y Susana, se necesita que
alguien se haga cargo de la web a partir de ese momento, y
Mónica nos cuenta que Pepe Laguna da clases de internet, así que
decidimos por unanimidad que es el candidato ideal, sin derecho
a réplica por su parte. Aprovechamos los conocimientos de
nuestro querido Pepe para realizar una serie de cambios en la
página web y renovar también los contenidos y secciones, que a
partir de ese momento incluirán un CHAT, que bajo el reclamo
“¿HABLAMOS?” convocará a todos los interesados en hablar con
nosotros. Pedro Luís se ofrece voluntario para hacerse cargo de
esta área, aprovechando que tenemos medios técnicos y conexión a
Internet. Como Pepe es un fenómeno, modernizó la web y nos montó
el chat, bueno, bonito y barato (sin coste).
Desde entonces, 4 años de encuentros, semana tras semana, todos
los jueves a partir de las 10:30 h de la noche (hora española).
Verdaderamente, ha sido toda una experiencia. Comenzamos
charlando unas tres o cuatro personas conocidas, que íbamos
alternando, según los días. Hoy día, podemos reunirnos diez o
doce personas, con un planteamiento de encuentro y diálogo
abierto, sin más pretensiones, como cuando hablamos con
familiares y amigos. Los temas son abiertos, de lo más
variopinto, que van surgiendo de forma espontánea, sin ninguna
condicionante previa. Tampoco nos planteamos de qué hablaremos
con nuestros amigos cuando quedamos con ellos.
Amigos es lo que hemos ganado estos años: Juande, Rebelde, Sara,
Manuel, Clavijo, Laura (desde Suiza)... y tantos otros. Nuestro
chat es también muy cosmopolita, porque hemos mantenido
conversaciones con personas de diferentes zonas de Europa,
América y todas las zonas de España, superando todo tipo de
barreras. Juntos hemos vivido momentos buenos y malos, de amor y
desamor, personales y sociales, también religiosos, compartiendo
ilusiones y esperanzas.
También tenemos “convidados de piedra” (no me atrevo a llamarlos
espías), aunque de hecho algunas veces lo pensamos, porque están
atentos a las conversaciones, pero sin participar (como “Su
Nombre”). Otras veces, también hemos tenido contertulios
despistados, que acababan en nuestro chat por azar, entrando a
otra página web diferente, que no entendían quiénes éramos ni
cuál era el tema de fondo de nuestro chat. Algunos, un tanto
guerreros, han disfrutado incordiándonos, y sólo unos pocos
(afortunadamente) han llegado a amenazarnos con infectar
nuestras máquinas con virus informáticos (¿...?), aunque no
consiguieron amedrentarnos. Como podéis ver, ha sido una
experiencia novedosa de una gran riqueza (como todo lo humano),
y también un soplo de aire fresco y diferente.
Mi mayor ilusión era que estos nuevos amigos nuestros contasen
su experiencia con nosotros en primera persona, sus impresiones,
desde su propio punto de vista y con su propia voz, así que con
ellos os dejo, que son lo mejor que tenemos.
Quedáis todos invitad@s a compartir un poco de nuestro tiempo y
de nuestra vida, los jueves por la noche. ¿HABLAMOS?
¡ QUÉ CARO ESTÁ EL KILO DE OREJAS
Eran las cuatro y media de una tarde de verano. Aquel buen
hombre mayor enfermo consiguió que a esa hora me tuviera que
tomar una tostada de pan campero con aceite elaborado con
aceitunas de su cortijo.
Después de más dos horas de continua conversación por su parte
me dijo: “¡ Qué caro está el Kilo de orejas …!” “Gracias por
haberme escuchado…” Nunca pensé que a esa hora me iba a caer tan
bien aquello que me ofreció con tanto entusiasmo. Aprendí mucho
de su experiencia y de sus esfuerzos en la vida.
Cada jueves que me asomo a nuestro CHAT entro con el mismo
espíritu que me enseñó Pascual: “Hay que ofrecer nuestra oreja
para quien nos quiera hablar”. Pero la verdad es que siempre
recibo más de lo que doy. Gracias a todos.
Un fuerte abrazo y hasta el jueves. Juan de Dios Regordán
Domínguez
CONECTÉ Y ATRAVESÉ LA FRONTERA
Un amigo mío me dijo que existía un Chat de sacerdotes casados
que se llamaba Moceop, me definió lo que querían decir las
siglas y me dio la dirección de la página Web. Me animé a entrar
un jueves y al final me he enganchado.
Cuando conecté y atravesé “la frontera”, me encontré en medio de
muchos nombres, que poco a poco fueron tomando personalidad. Y
al instante me sentí acogida por todos los que en ese momento
participaban en la conversación, con sus saludos y bienvenidas
aún sin conocerme de nada. Desde entonces, entro todos los
jueves (a excepción de cuando no me ha dejado el ordenador) y me
siento como una más del grupo, aunque no conozco a nadie
personalmente.
Al principio, debo confesar, que tenía un poco de reticencia
porque pensaba que todos iban a ser hombres, pero me equivoqué,
lo reconozco. Yo soy católica practicante (como se suele decir)
y me apetecía, me hacía ilusión “hablar” con gente que comulga
con mis mismos ideales y también tenía curiosidad por saber la
forma de pensar o ideas que tenían los participantes de Moceop:
eso del movimiento opcional por el celibato me llamaba mucho la
atención.
Me ha gustado encontrarme con gente abierta que quiere a la
Iglesia y trabaja por su futuro desde abajo, desde la base, en y
para la comunidad.
En el Chat voy conociendo a sus miembros poco a poco a través
del diálogo (aunque me gustaría relacionar cada nombre con un
rostro y espero hacerlo realidad en Marzo) y las conversaciones
o debates sobre algún tema o artículo son muy interesantes,
aunque yo no puedo meter baza algunas veces porque todavía me
encuentro un poco perdida (pero me ayudan a encontrarme).
Estoy muy contenta de haber encontrado este Chat, lo considero
un regalo de Dios. Me siento en medio de gente comprometida, y
que lucha por un ideal cueste lo que cueste. Es lo que yo
experimento, teniendo en cuenta que llevo poco tiempo en
contacto con ellos, y además, comparto la “línea” que llevan
como miembros activos dentro de la Iglesia.
Espero poder colaborar e integrarme en el movimiento y sus
comunidades, siempre que sea posible, dentro de mis
posibilidades, con mis limitaciones, pero también con toda mi
alegría y entusiasmo de participar en una comunidad que camina
hacia Dios.
Con cariño:
Raquel
PARA CADA COSA... HAY UNA PRIMERA VEZ
Se dice que para cada cosa hay una primera vez. Bien, MOCEOP ha
sido mi «primera vez» de chat.
Os conocía desde hacía años y curioseaba a menudo entre las
páginas de las revistas y las diversas secciones de su sitio
Web.
Al chat llegué un poco por curiosidad y un poco por necesidad.
Necesidad de compartir sentimientos, de saber que había otras
personas con vivencias semejantes, de sentirme menos diversa,
menos excluida.
La acogida fue estupenda y he tenido oportunidad de constatarlo
en multitud de ocasiones, cada vez que se presenta una persona
nueva. Acogida, respeto a las opiniones de los participantes,
tolerancia y coherencia con la línea de MOCEOP.
Se intuye una buena unión entre todos en la que la distancia
geográfica nada impide.
Piano, piano, la cita de los jueves se ha convertido en un
momento privilegiado que me hace sentir entre amigos.
Un abrazo: Laura Poretti

“TIEMPO DE HABLAR-TIEMPO DE ACTUAR”.
25 AÑOS DE COMPROMISO

DEME ORTE
1) Moceop surgió como un compromiso de apoyo mutuo (entre otros
objetivos). Esa solidaridad inicial ha cuajado en una amistad
consolidada entre muchas de las personas vinculadas con Moceop
desde hace muchos años. Amistad que no se ha basado tanto en un
pasado común cuanto en inquietudes, sintonías, sensibilidades y
compromisos compartidos. Es una historia de amistad que sigue.
Compartir retazos de vida nos ha ayudado a descubrir que el
primer compromiso es ese: ser, vivir, más que hacer cosas. Vivir
de una determinada manera, constituir un estilo de familia, ser
personas, hombres y mujeres, con coherencia en sus opciones; y
ser felices así, y transmitir esa felicidad... es el primer
compromiso.
Ahí está “Tiempo de Hablar” y sus testimonios durante un cuarto
de siglo. Ahí están los numerosos encuentros estatales, por
zonas o locales, en los que el encuentro entre las personas es
el principal ingrediente, y cualquier “temario” es una buena
excusa. Estos encuentros suelen ser un buen servicio mutuo de
enriquecimiento espiritual y de animación; y sirven para
consolidar el colectivo y profundizar y avanzar en sus objetivos
y comrpomisos. Encuentros que culminan en oración, acción de
gracias y bendición para ir repartiendo por ahí...
2) La opcionalidad del celibato ha sido el banderín de enganche
que ha dado nombre y contraseña a Moceop. Pero detrás del
banderín ha ido creciendo una realidad más amplia y rica. De
mera reivindicación se ha convertido en causa revolucionaria y
utópica. Sin renunciar del todo a la reivindicación, ya no nos
preocupa tan prioritariamente. Ya vendrá por sí sola cuando
tenga que venir.
Moceop, mientras tanto, ha pasado de ser un movimiento de “curas
casados” a ser un movimiento de renovación eclesial, una
instancia doblemente profética dentro de la Iglesia: una
instancia crítica y de denuncia de las incoherencias de la
institución eclesial; y una instancia positiva, constructiva,
esperanzadora, animadora de iniciativas liberadoras...En el
profundo convencimiento de hacer camino al andar, cada
experiencia compartida nos ha ido animando y confirmando en unos
pasos dados, en compromisos concretos.
En esa historia moceopera hay que resaltar el protagonismo de
las mujeres, que no han sido sumisas esposas del cura casado,
sino auténticas animadoras de dinámicas nuevas; muchas veces
también revulsivas sanadoras del machismo y clericalismo de los
hombres y de la institución eclesiástica. Ellas han aportado una
perspectiva de género que ha marcado cualquier tema con una
sensibilidad enriquecedora y transformadora. El compromiso con
la causa feminista en general, y con la de la mujer en la
Iglesia más en particular, no ha sido sólo cosa de mujeres, sino
que Moceop la ha tomado como propia y fundamental.
Moceop ha sido también una voz de Iglesia para la gente: una voz
de sentido común, de sensibilidad por lo más humano: la
afectividad, la entrega, el amor; ha sido una voz de revisión de
la historia y la tradición, de cuestionamiento de la estructura
legalista de la institución eclesial, del dogmatismo, del
autoritarismo; un testimonio de lo más elemental del evangelio,
de lo esencial del cristianismo, del ejemplo de Jesús y de las
primeras comunidades.
Moceop ha transmitido a la opinión pública un mensaje de
“naturalidad” en sus planteamientos, sin escándalos ni
provocaciones, y ha recibido el sentir de la gente sencilla –el
pueblo- como voz de Dios (“Vox populi voz Dei”), percibiendo
muchas veces más sentido común (o “sensus fidelium”?) en el
pueblo que en la jerarquía. ¿No escucha esa voz la jerarquía?
¿No es un signo de los tiempos?
Ahí está esa “otra voz de Iglesia” junto con otros colectivos
eclesiales, la interpelación a posicionamientos muy discutibles
de la jerarquía; y los mensajes de esperanza, como “granos de
sal”, y propuestas de Iglesia abierta...La cercanía y compromiso
con sectores eclesiales marginados (mujeres, homosexuales,
teólogos represaliados, curas y seglares castigados...). Y el
compromiso en asociaciones de derechos humanos, organizaciones
de solidaridad con inmigrantes, ONGs de solidaridad con el
Tercer Mundo…
3)Nuestra apuesta eclesial: ser y hacer Iglesia comunidad:
-comunidad de iguales, hombres y mujeres, célibes, casados y
casadas, homo y heterosexuales,...
-comunidad desclericalizada: todos y todas Pueblo de Dios, con
carismas y ministerios plurales, de servicialidad y diversidad;
-comunidad fraternal y sororal, de relaciones respetuosas,
enriquecedoras, sensibles a la diversidad, humanas y
humanizadoras;
-comunidad corresponsable, participativa, creativa, imaginativa,
libre, utópica y comprometida.
-comunidad evangélica, profética, animadora, pobre, sencilla,
creyente y feliz.
Ese ha sido el camino de buena parte de miembros de Moceop: ser
y hacer pequeñas comunidades, vinculadas en comunión y
comprometidas sobre todo con la Causa de Jesús. Ese es el lugar
básico, donde la vida es lo primero, lo de más abajo, sin pedir
ni esperar permiso de arriba; porque la vida va por delante. Se
hace camino al andar.
Ese compromiso vital es cierto que ha sido también a veces, por
necesidad, de desobediencia e incluso de insumisión…a las leyes
establecidas, por fidelidad al Evangelio y al Espíritu que nos
ha animado desde el Concilio Vaticano II. Ha sido cuestionar lo
establecido con la práctica, y ejercer lo que se ha creído
coherente.
En ese contexto comunitario se ha ido redescubriendo y
ejerciendo un nuevo ministerio descleri-calizado, sea por parte
de sacerdotes “ordenados”, célibes o casados, sea por quien la
comunidad elija y designe para ello. Moceop ha experimentado que
dejar de ser “clero” es una liberación; que no hay “reducción al
estado laical”, porque ser laico/a no es ser menos de nada;
porque todos y todas somos Pueblo de Dios (laicos). La
diversidad de carismas y ministerios no es desigualdad de
clases.
Ha sido un proceso de experiencias reflexionadas, y de esa
reflexión de la vida y de la fe compartidas ha ido surgiendo una
teología renovada, sencilla y profunda; formulada a veces desde
la narración de vivencias, o desde la expresión de inquietudes,
de intuiciones, de aspiraciones. Por ejemplo, pasar de una
eclesiología con el esquema clero--laicos a una eclesiología con
el esquema comunidad--ministerios. También hemos contado para
ello con la apreciable colaboración de teólogas y teólogos
“profesionales”.
Moceop ha dado fundamentación a sus argumentos. Ahí están los
ricos pliegos centrales de “un grano de sal”, y tantos artículos
de la revista “entre líneas”, así como la teología latente en
editoriales, testimonios, “sacramentos de la vida” y “adentros”.
4) Somos y hacemos comunidad cristiana (Iglesia) “extrovertida”:
La comunidad de Jesús no está para ser servida sino para servir.
Y no para servirse a sí misma, sino a los demás. Y no a todos
por igual, sino con prioridad: los pobres, los excluídos, los
“pequeños”, los marginados, los últimos...”Una Iglesia que no
sirve no sirve para nada” (J. Gaillot).
Moceop asumió como una intuición profunda y una opción
fundamental que el “objetivo general” es el Reino de Dios, como
utopía globalizadora de una humanidad nueva y liberada, y como
misión fundamental de la Comunidad de Jesús. Reino de Dios
posibilitado desde la evangelización liberadora, desde el
compromiso transformador, y desde la vivencia «en germen» de las
Bienaventuranzas.
Sin olvidar ni dejar de lado el «quehacer eclesial» necesario de
la renovación, nuestro compromiso no se reduce ni se agota en lo
intraeclesial. Lo primero es el Reino de Dios y su justicia. Y
la Iglesia (y nosotros en ella) ha de estar volcada hacia
afuera. Sólo en ese darse -cada persona creyente, cada comunidad
cristiana, toda la iglesia- se encontrará a sí misma. Hemos
colaborado en la estructura eclesial cuando ha sido posible y
conveniente, pero cuando no, hemos comprendido que en la
periferia, en los márgenes e incluso fuera de la estructura
eclesiástica hay mucho “quehacer eclesial”, y nos hemos
encontrado más a gusto como “marginales” que integrados en una
estructura que a veces es más impedimento que mediación para la
acción evangelizadora.
Ahí estamos, por ejemplo, en múltiples compromisos sociales, con
los excluídos del sistema, con los últimos, los presos, los
inmigrantes, las mujeres maltratadas, jóvenes en reinserción.;
en la solidaridad con el Tercer Mundo.
Presentes como personas y comunidades “evangeli-zadoras”. No
“cristianiza-doras” (en el sentido de convertir para integrar en
la Iglesia), sino anunciadoras y transmisoras de la “buena
nueva”, proclamadoras de la utopía del Reino: “otro mundo es
posible”, “otra iglesia es posible y necesaria”. Personas y
comunidades transmisoras de esperanza, trabajadoras por la Paz y
por la solidaridad...
5)”¡Tanto amó Dios al mundo!”...
“Éste” es el mundo en que vivimos, el que nos toca vivir: doler
y disfrutar. El que nos toca amar y transformar. No hay otro.
Aunque “otro mundo es posible”, ese “otro” es éste,
transformado. No podemos rehuirlo, ni rechazarlo ni odiarlo; ni
considerarlo enemigo a combatir ni enemigo que nos acosa...
Es cierto que en el primer mundo vivimos una sociedad
secularizada. Es bueno que sea así. No podemos pretender una
“sociedad de cristiandad”. No por eso sería más cristiana, ni
más evangélica , ni más acorde al plan de Dios. Ser creyentes en
un mundo secularizado no es llenarlo de religión sino de fe, y
sobre todo de amor. Respetando la autonomía de las cosas
temporales, no se trata de bautizarlas, sino de humani-zarlas.
La gloria de Dios está en la dignidad humana.
La globalización nos interpela, el neoliberalismo económico,
las migraciones, las guerras, la creciente desigualdad entre
pobres y ricos... A nivel local, pero con esa perspectiva
global, hacemos lo que buenamente podemos, por aportar nuestro
granito de arena a “otra globalización”: la de la justicia, de
la solidaridad, de la ecología, de la paz…Todo es un reto y una
llamada para intentar cambiar este mundo en la dirección de la
utopía que llamamos “Reino de Dios”. Esa utopía nos llama al
compromiso.
Tal vez hay que empezar por entrar en el
“círculo de la utopía”:
soñar lo imposible,
creerlo posible,
intentarlo,
hacerlo posible,
hacerlo real
y superarlo.
Y seguir soñando!

CAMINOS
DE ESPERANZA
Juan de
Dios Regordán Domínguez
Pasó la
infancia cargada de
ilusiones y fantasías. Con la
preadolescencia llegó el doloroso descubrimiento de una realidad
hiriente y la incomprensión de una jerarquía distante y
asustadiza. La adolescencia no fue mejor y muchos olvidaron los
sólidos principios y, preocupados y ocupados en encontrar medios
de supervivencia, tomaron derroteros de desinterés por todo lo
que significara pasado. Durante la juventud volvieron a resurgir
renovados ideales y planteamientos serios de comunicación y
solidaridad con quienes continuamos, a pesar de las
dificultades,“Hablando y Actuando”.
Hoy, Moceop al cumplir 25 años, se encuentra en una etapa de
nuevas ilusiones; unas ilusiones que se fundamentan en el
análisis realista de la situación de la Iglesia en el mundo
actual. La edad
de la provisionalidad ha llegado; pocas cosas
son absolutamente estables. Se está cuarteando la estructura
llamada a desaparecer y todo lo no evangélico caerá y
desaparecerá de la Iglesia de Jesús. Ha llegado la edad de la
Esperanza.
Hoy muchos cristianos han descubierto y viven un compromiso por
la libertad, la igualdad, la fraternidad, el servicio y la
primacía de los pobres y excluidos.. El nuevo milenio exige de
la Iglesia, de cada uno de nosotros, un espíritu nuevo del vivir
cristiano, siendo fiel a la conciencia y al mensaje de Jesús.
Cada uno debe caminar sin vacilación por el camino de la fe
viva, que engendra la esperanza y obra por la caridad, según los
dones y funciones que le son propios. En la Iglesia la autoridad
es servicio y no se debe ahorrar esfuerzo a la hora de encontrar
iniciativas pastorales válidas para dar a conocer a Cristo con
lenguaje entendible. Y el lenguaje que entiende la gente
sencilla es el testimonio y la preocupación por ayudar a las
personas... “pasar haciendo el bien como hizo Jesús”
Es necesario avanzar pletóricos de esperanza con espíritu alegre
y decidido para superar las dificultades. Ni las preocupaciones
familiares ni las dificultades en la búsqueda de trabajo y
desarrollo de la vida laboral deben ser ajenos a la orientación
cristiana de la vida del sacerdote casado. Nuestra opción está
avalada por las palabras de Pablo: “Todo lo que hacéis de
palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,
dando gracias a Dios Padre por Él (Col 3,17). Con la luz de la
fe y la meditación de la palabra de Dios podemos reconocer
siempre y en todo lugar a Dios, en quien vivimos, nos movemos y
existimos (Hechos 17,28) Las tristezas y las angustias, los
gozos y las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo, han de
ser los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los
discípulos de Cristo.
Vivir la esperanza no merma la importancia del compromiso
temporal sino que proporciona nuevos motivos para la solidaridad
del género humano y de su historia. Por el contrario, cuando
falta el fundamento divino y la esperanza, la dignidad de la
persona sufre graves lesiones y los enigmas de la vida, del
dolor y de la muerte quedan sin solucionar. Todos necesitamos
dialogar en la Iglesia y escuchar la voz del Espíritu. Sin
diálogo con nuestros semejantes, también con quienes no
comparten ni comprende nuestros posicionamientos, vivir, amar y
ser feliz, sólo serían quimeras. Una vida depende de otras y sin
los otros ninguna vida progresa. Todo lo podemos cambiar en el
mundo, menos a nuestros semejantes. Nadie convence a nadie, sólo
cada uno es capaz de transformarse a sí mismo. En nuestra
dimensión de fe sabemos que es el Espíritu Santo, que habita en
los creyentes y gobierna a toda la Iglesia, quien une a todos en
Cristo y es el Principio de la unidad de la Iglesia, inspirando
y animando los diferentes ministerios.
El Concilio Vaticano II sigue vigente cuando nos dice: “ La
Iglesia, en virtud de la misión que tiene de iluminar a todo el
orbe con el mensaje evangélico y de reunir en un solo Espíritu a
todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura, se
convierte en señal de la fraternidad que permite y consolida el
diálogo sincero. Lo cual requiere, en primer lugar, que se
promueva en el seno de la Iglesia la mutua estima, respeto y
concordia, reconociendo todas las legítimas diversidades, para
abrir, con fecundidad siempre creciente, el diálogo entre los
que integran el único Pueblo de Dios, tanto los pastores como
los demás fieles. Haya unidad en lo necesario, libertad en lo
dudoso, caridad en todo”. Es el Espíritu el que distribuye las
gracias y ministerios (1ªCor. 12,4-14) enriqueciendo a la
Iglesia de Jesucristo con variedad de dones para la perfección
consumada de los santos en orden a la obra del ministerio, a la
edificación del Cuerpo de Cristo (Ef.4,12).
En nuestro duro caminar, sin amargarnos con miedos y
preocupaciones del mañana ni con amarguras del pasado, hemos de
aprender de la misma naturaleza como nos enseña Jesús. Los
olivos son muy generosos al desprenderse de las aceitunas sin
comerse ninguna. El grano de trigo renuncia a su existencia sin
llegar a ver su propia espiga. En la renovación que necesita la
Iglesia, repudiados en el olvido y, a veces en el desprecio,
como cualquier grano de semilla, hemos de profundizar en la
Esperanza de que del esfuerzo de Moceop surgirá parte de una
vida nueva que vivirá la Iglesia. Por ello, cada uno de nosotros
debe tener muy presente que del esfuerzo y la entrega; de la
desobediencia de los silencios impuestos, con la palabra y el
testimonio de vida son signos de esperanza. Actuar así es el
verdadero arte de vivir porque la aceptación valiente de la
realidad de los hechos contiene el más exquisito de los frutos:
una profunda alegría por la vida.
…

NUESTROS
DIVERSOS CAMINOS DE FE
Julio P. Pinillos
Parece tonto querer
simplificar hasta el punto de uniformar el proceso de fe tan
rico y personal que estamos recorriendo los componentes del
moceop y aledaños. ¡Vivamos!
Sólo diré lo que, sin dejarme llevar de la metafísica,
me vaya diciendo la memoria meditada.
HITOS O REFERENCIAS IMPORTANTES EN NUESTRO CAMINAR EN FE:
1.- DIOS CADA DÍA MÁS
DESNUDO Y MENOS CONTROLABLE:
No tiene obligación de revelársete cada día ni en cada homilía.
Y, sin embargo, con cuánto mimo nos trata. ¿Cómo hablar de Dios
cuando uno deja de ser un «profesional» de la Palabra? ¡Como Le
sientas!. ¡A veces desde el silencio misterioso y acogedor!.
Sería lo del místico de Yepes: «¿Adonde te escondiste, Amado...,
«habiéndome herido, salí tras Ti clamando...» Casi siempre desde
el «estar con», por aquello de las mediaciones: Dios se expresa
en el templo del mundo y de los otros: la alegría de Dios se
trasluce en el rostro de los hermanos. LÁSTIMA que Dios tenga
esas preferencias tan enigmáticas para el viandante de hoy: los
pobres y los «sin»: ese 20% si hablamos de España y ese 70% si
nos referimos al ámbito mundial.
2.- EN LA MARGINALIDAD ACEPTADA U OPTADA,
siempre tan gozosa como desconcertante y creativa. Es un «lugar
teológico y eclesial» que genera mucha libertad y limpieza de
corazón. (Conf. Nº 25 –monográfico- de «Tiempo de Hablar»). Toda
Institución genera un centro y una periferia. En el centro están
el poder, la visibilidad, el privilegio, la «autoritas»
(externa), la lejanía. En la periferia están la servicialidad
discreta, el anonimato sencillo, la vida a ras de tierra, la
levadura y el grano de trigo, la decisión compartida y la
cercanía a la gente en su cotidianidad: sus problemas, sus
luchas y sus dichas....En la periferia de la Iglesia residen,
con otros es de suponer, aquellos grupos o personas que se
resisten a aplaudir muchos criterios y actuaciones de la
oficialidad central. Los curas casados quieren situarse lejos
del centro, en una distancia (e, incluso, disidencia) parcial y
consciente.
3.- LA MUJER COMPAÑERA COMUNICA MÁS QUE LA LEY DEL CELIBATO.
Atención: he dicho “ley”. Porque en la libertad, célibe o no,
tanto da: cada uno decide según su psicología, su espiritualidad
(sentido del evangelio y del servicio) y la experiencia concreta
que la vida le ha venido ofreciendo. Se puede cantar a Dios
desde el silencio “monacal”, en el eremo o en la urbe, y desde
la penetración-compenetración de la pareja que se extasía porque
el amor le ha inundado. Sin nuestras mujeres seríamos menos de
la mitad de lo que somos; o sea, que ellas ponen más. ¡Es
lástima que esta riqueza no pueda ser reconocida públicamente
por los que deciden y regulan el grado y las vías de la santidad
tanto laical como presbiteral. !Así resultan de lógico-duros
muchos de ellos!
4.- DISTINGUIR LAS VOCES DE LOS ECOS: CUANDO SE HABLA DEL
MINISTERIO, NO TODO VALE IGUAL
Lo principal es permanente, mientras que los aspectos
secundarios ceden el lugar a lo que la ciencia y la pastoral
(psicología, sociología, sexualidad, aprovechamiento de los
carismas, obediencia crítica...) descubren e indican. Desde que
el moceop y nuestra Federación Internacional se dejaron guiar
por teólogos de la categoría de Fernando Urbina, Martín Velasco,
Julio Lois, Rufino Velasco y por obispos de la Iglesia como
Aloisio Lorscheider, Evaristo Arns, Basilio Hume, Helder Cámara,
Pedro Casaldáliga, Alberto Iniesta, Nicolás Castellanos... ,
hemos saboreado y proclamado que lo fundamental del presbítero
–al margen de las circunstancias de estatura, color de la piel y
estado de vida- es su triple pasión: por Jesús de Nazaret, por
el pueblo con el que compartir vida y búsqueda y por la
Comunidad a la que servir cristianamente de la forma que ella
indique: desde la limpieza de los locales al discernimiento y a
la Celebración de la Palabra y del Sacramento.
Lo del celibato impuesto –“si te casas no puedes ser presbítero
de la comunidad”- pertenece al género de lo secundrio y va por
otro lado: crea la casta sacerdotal y divide a la Iglesia en
clérigos y laicos, prima la virginidad -¡impuesta!- sobre el
matrimonio, deja a la comunidad sin pastores que le den el
Pan-Vino de caminante y comporta gran sufrimiento a muchos
sacerdotes llamados al ministerio, pero a quienes Dios no quiso
dar el carisma del celibato. ¡No se puede obligar a Dios para
que se cumplan nuestros proyectos!. Por otra parte ese tipo de
celibato no tiene soporte en la Biblia, ni en la Tradición que
es contraria a esta práctica, ni en la Teología ya que hay
muchos teólogos de mucha categoría en una postura y otra, ni en
una hipotética mayor madurez espiritual del pastor porque
contradice la experiencia existente, ni en un mayor servicio a
la comunidad cristiana descentralizada ya que hay testigos muy
serios en uno y otro lado, ni en la voluntad del pueblo creyente
como demuestran las encuestas, ni en la mayor o menor santidad
ya que “tan santo y tan pecador puede ser el cura casado como el
célibe..., todo depende del amor que uno y otro profesen al
Padre y a los hermanos...
¡Desde este ángulo de reflexión es correcto afirmar que la
CELIBATO-CRACIA (el culto al celibato) es un pecado que nos
recuerda aquel título del franciscano Alvar Maduel: “Si el
celibat fos un pecat..”
5.- PRIMERO EL REINO Y DESPUÉS LA IGLESIA, EN FUNCIÓN DE AQUEL.
Entendemos como Reino de Dios la vida real amplia -la personal,
la local y la universal- a cuyo servicio ha de estar, por fideli-dad, la Iglesia de Jesús. Por un lado, el Reino engloba a
la Iglesia que no puede mostrarse como algo “aparte” ni
alternativo, ni puede plantear una especie de división de
trabajo entre los que se ocupan del Reino y los que se ocupan de
la Iglesia. Por otro lado, admitimos que no todo lo que afecta
al Reino le viene de la dinámica de la Iglesia, sino que hay
otras instancias que, aunque no estén “bautizadas”, convergen en
la misma dirección. No somos los cristianos los únicos que
trabajamos por el Reino.
En todo caso, su papel específico le viene a la Iglesia, no de
trabajar más que los otros a favor del Reino, sino de su misión
de explicitar su raíz fundante: Jesucristo, servidor del ser
humano, ya que es en la Iglesia donde Jesucristo es reconocido,
celebrado y proclamado. De ahí que valoremos a la Iglesia y
queramos seguir dentro de ella, sin caer en la tentación de
aspirar a otra: la “Iglesia paralela”.
El problema se presenta cuando esta Iglesia se convierte en una
referencia ausente de los problemas reales y, además, sin afán
por explicitar la memoria de Jesús que queda neutralizado en
base a una práctica anodina y autoritaria; explicitación de
Jesucristo y preocupación por el Reino, lógicamente, han de ir
unidas.

CAMINOS DE SOLIDARIDAD
Juani Palacios
En marzo de 1977 nos
casamos José
Luis y yo. Y era allá por el año 1979
cuando tuvimos nuestro primer contacto con Moceop. La verdad es
que el primer contacto no fue de amor a primera vista. No nos
“molaba” eso de movimiento – celibato – opcional. Pensábamos que
era algo así como constituir un grupo en que nuestras reuniones
iban a ser de “todos lo mismo” “hablando de lo mismo” y
“criticando a lo mismo”. Por eso teníamos cierta relación pero
no llegamos a implicarnos mucho...
Pasaron dos o tres años y al conocer “al personal” la amistad
nos fue agarrando de tal forma que comprendimos que en un primer
momento “las siglas de moceop nos traicionaron”. Entendimos, al
menos para nosotros eso era, que moceop era un movimiento que
nos tenía que impulsar para “estar allí donde cada uno debía
estar” Y entonces cambió la cosa. De tal forma que hemos
recibido fuerza, aliento, ánimo, ilusión para seguir en la
brecha, para no desanimarnos, para estar ahí.
Y siendo así las cosas, cuando vamos o venimos, partiendo o
volviendo de Madrid, ya se sabe, allí están Tere y Andrés para
acogernos. Una acogida cálida, fraternal, sencilla, tanto que
nos hace sentirnos como en casa. Por eso ellos saben mucho de
nuestras andanzas, y por eso ellos, al plantear contar alguna
experiencia de solidaridad nos pidieron que narrásemos eso y lo
compartiéramos con todos vosotros. Y aquí estoy haciéndolo,
aunque, he de decir que me da un poco de pudor, pues muchos de
vosotros tenéis, seguro, experiencias más ricas o al menos
similares.
EN NICARAGUA
Después de que los hijos fueron adultos y fallecieron nuestras
madres, dispusimos de algo más de tiempo y decidimos simplemente
estar disponibles por si podíamos echar una mano en algún lugar.
Y como si abres la puerta... pues entra gente... así ocurrió que
hubo una llamada pidiéndonos ayuda por parte de un colectivo de
apoyo a la ciudad de San Carlos de Nicaragua, ciudad hermanada
con Albacete. Y sin pensarlo dos veces, allá nos marchamos José
Luís y yo para dar clase a maestros.
Allá en Nicaragua a los maestros que íbamos a ayudar se les
llama “maestros empíricos” que no tienen terminada la carrera,
pero ya están trabajando, carecen de recursos materiales y
metodológicos teniendo aulas con muchos alumnos.
Trabajamos con ellos el Lenguaje: métodos de lecto--escritura,
animación a la lectura, creación literaria... Fue una
experiencia muy enriquecedora: los fines de semana venían ellos
a S. Carlos y teníamos clases teórico-prácticas de forma
intensiva. Los días durante la semana íbamos nosotros a visitar
sus escuelas, en comunidades dentro de la selva, y allí nos
juntábamos con otros grupos de maestros que no podían
desplazarse durante los fines de semana y se trabajaba, sobre
todo en cómo enseñar a los niños a leer y escribir.
Conocimos gente estupenda con quienes todavía mantenemos
contactos.
EN LA REPUBLICA DOMINICANA
Cuando el curso pasado nos jubilamos vimos que, mejorando lo
presente, aún estábamos de buen ver, aún teníamos fuerzas para
dedicar unos años a la enseñanza en el tercer mundo. Nos fuimos
a la República Dominicana, donde ya habíamos estado en otra
ocasión, y contábamos con la acogida y el cariño de nuestro
amigo Joaquín, misionero en aquellas tierras durante cuarenta
años.
El año pasado por estas fechas estábamos allí. Hicimos alguna
cosa en el campo de la alfabetización, fuimos muy bien acogidos,
se llegó a hacer un proyecto diocesano para realizarlo durante
tres meses cada año. Quedamos en que nos avisarían... pero no
sabemos por qué, el caso es que nos vinimos con idea de volver,
pero no hemos sido llamados, ni se han vuelto ha requerir
nuestros servicios.
EN ALBACETE
Ahora yo estoy trabajando en Albacete, desde Justicia y Paz, con
un colectivo de apoyo a los inmigrantes de los asentamientos.
Son inmigrantes sin trabajo, sin papeles, sin nada... Aquí en
Albacete hay varios grupos de inmigrantes que malviven en casas
hundidas que ellos ocupan, o en almacenes abandonados, en las
afueras de la ciudad.
Este año ha llegado a haber hasta doscientas personas repartidas
en tres o cuatro lugares.
¿Qué hemos hecho?
Pues sobre todo acompañarles: a buscar trabajo, aunque la
mayoría han estado en manos de mafiosos que se quedaban con la
mitad del sueldo por darles trabajo y llevarlos al tajo.
En las condiciones en que estaban ha enfermado alguno de ellos y
les hemos acompañado al médico, se les ha solicitado la tarjeta
sanitaria, se ha empadronado a un buen número y cuando han
estado hospitalizados... allí estábamos haciendo turnos para
atenderles. Se ha luchado para que tuvieran un sitio para
ducharse, se les han facilitado utensilios para cocinar y
alumbrarse, se consiguió que el ayuntamiento recogiera la basura
que ellos sacaban en bolsas como cualquier vecino..
Sobre todo se ha entablado una relación humana con ellos, ya que
no solo hablamos de sus papeles, sino que nos tomamos un café
con ellos y les contamos y nos cuentan... Los conocemos por su
nombre y ellos a nosotros. Sabemos algo de sus historias y sobre
todo saben que pueden contar con nosotros aunque la solución de
sus problemas no está en nuestras manos.
En este momento se está negociando de cara a la campaña de
temporeros próxima para que tengan alojamiento, contratos de
trabajo, seguridad social...
Bueno, todo esto es muy complejo y no terminaría nunca de contar
Es un quehacer en el que muchas veces te sientes impotente y
sufres, pero también es verdad que ellos se alegran con
cualquier pequeña cosa que se consigue y nos dan coraje para
seguir adelante.
En esto cuento también mucho con el apoyo de José Luis, que
siempre está dispuesto a echar una mano y a veces las dos.
Hay un emigrante, Diakité Mamoudou, que ha estado bastante
tiempo hospitalizado y le hemos cuidado José Luis y yo. Y nos ha
pasado como al principito con el zorro: nos ha domesticado de
tal forma que cada día ha estado más próximo a nosotros... Una
cosa tenemos clara siempre: hay que ayudar sin crear jamás
dependencia.
Algunas veces hablando con amigos de estas cosas y dicen: “Yo no
podría hacer eso, pues ante ese sufrimiento, me hundiría”. La
verdad es que los pobres, muchos de ellos, conservan su sentido
del humor, saben gozar con cualquier logro. Es gente joven y se
ríen con cualquier cosa, se entregan a la alegría... y eso quita
dramatismo a la situación.
Ver cómo ellos comparten lo poco que tienen, sobre todo los
africanos, es un verdadera gozada.
Hace pocos días se unieron, un grupico de ellos, a nuestra
oración interreligiosa. Desde su fe islámica o animista o
cristiana rezamos juntos al Dios de la Paz. Para todos fue muy
hermoso.
También voy dos noches a la semana a darles clase: no saben nada
de español y es necesario que se vayan defendiendo: ponen un
interés tremendo, aunque el resultado no corresponde a tanto
afán, pero estoy muy contenta de relacionarme con esta gente que
son los «sin» por antonomasia.
Y estas cosas, por ahora, están dado sentido a nuestra vida.
Están dando sentido a nuestra fe.

CAMINOS DE SOLIDARIDAD

Juan Cejudo
Manoli Sánchez
Cádiz, 23 de Enero de 2.005
Intento comenzar este
trabajo con la sensación de
que lo que pueda aparecer en estas líneas, es algo muy normal
para cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad
social, más aún si intenta vivir su vida queriendo seguir los
caminos de Jesús de Nazareth, solidario hasta el fin. Estoy
convencido que cualquier otro compañero/a podría ofrecer unos
testimonios similares a este que hoy presentamos Manoli y yo.
ANTES DE ESTOS VEINTICINCO AÑOS. (1966--1977)
En verdad fue estando en el Seminario, como estudiante de
Teología, allá por el año 66 ( ya ha llovido desde entonces).
Recuerdo una primera experiencia , cuando un grupo de
estudiantes de Teología decidimos trabajar un mes en una Fábrica
de Construcción Naval, para ir compartiendo de cerca, como los
demás obreros, la vida del mundo del Trabajo. Tuvimos el permiso
del Obispo de Cádiz Antonio Añoveros y un grupo amplio de
seminaristas comenzamos a trabajar. Una experiencia muy rica e
interesante para nosotros y creo que también impactante para los
trabajadores que nunca habían visto algo así : un grupo de
seminaristas trabajando codo a codo con ellos en la fábrica.
Ya para entonces hacía unos 4 ó 5 años, había descubierto los
valores del Mundo Obrero, había tenido contactos con la J.O.C y
H.O.A.C y aquella primera experiencia en la Fábrica, sería el
punto de arranque para otras experiencias en años sucesivos.
Cuando, ya como cura, me destinaron a una Parroquia en Tarifa en
el 67, dedicaba algunas horas diarias a trabajar con mi mono en
un pequeño taller de motos del Pueblo. Sentía mucha necesidad de
“romper” con la figura clásica del cura como alguien al que
trataban con distancia y cierto respeto y quería ser uno más
como cualquier otro trabajador del pueblo. Hasta que dos años
después, solicito a Añoveros que quiero dejar la Parroquia y
trabajar como cura-obrero, renunciando a la paga del Estado. Me
lo autoriza.
Me traslado a Cádiz y, con otros compañeros que también querían
ser curas obreros, nos vamos a vivir juntos a un piso.
Después de varios meses en paro y buscando trabajo , hacemos
unos cursos de formación profesional como caldereros-tuberos y
al fin conseguimos empezar a trabajar. Yo entro en una empresa
auxiliar de Astilleros Españoles (hoy IZAR) como calderero-tubero.
Son años de pleno franquismo, época de fuertes reivindicaciones
sociales y políticas. En estos años, vivo muy de cerca la
realidad dura de los trabajadores y pronto, por intentar ayudar
a tomar conciencia de la dura situación en que viven y que
reaccionen contra ella, uniéndome al grupo de trabajadores más
conscientes (de sindicatos, entonces clandestinos, de partidos
obreros…), pronto digo, sufro las consecuencias y soy despedido
en varias ocasiones, teniendo que buscar trabajo (en más de 20
sitios y tipos de trabajo diferentes), hasta el año79,y nunca
por tiempo superior a 9 meses, ya que antes o terminaba el
contrato o era despedido.
En aquellos años, la policía está obsesionada con que los curas
obreros somos los culpables de todo lo que se mueve en las
fábricas de la Bahía de Cádiz y van a por nosotros.
Sufro detenciones junto a otros trabajadores y curas por varios
días. Así en aquellos años de predemocracia, hasta tres veces
soy detenido. Nuestro delito : estar apoyando las
reivindicaciones obreras en una plataforma conjunta entre
trabajadores de plantilla y de las contratas o empresas
auxiliares, por un Convenio Colectivo más justo en Astilleros
Españoles ( hoy IZAR). También sufro registros en mi domicilio
por parte de la policía y humillaciones y vejaciones en la
Comisaría por parte de aquella policía franquista. Manoli vive
intensamente toda esta situación y participa haciendo gestiones
para que nos dejen en libertad a los detenidos.
Debo decir que de todos aquellos años de presencia en Astilleros
y en contacto con los trabajadores, he vivido muy de cerca la
entrega y la solidaridad de no pocos militantes obreros que
arriesgaban mucho su puesto de trabajo y el pan de su casa por
defender lo que eran derechos legítimos de aquel colectivo
obrero.
También fui testigo cómo algunos trabajadores se comprometían a
recoger todas las semanas dinero para las familias de otros
compañeros que habían sido deteni-dos o encarce-lados. Así
durante varios meses.
Después de estas detenciones, la búsqueda de trabajo se me hace
imposible. De todas partes me echan cuando se enteran de que soy
cura-obrero. No sólo en Cádiz capital. En toda la Bahía la
búsqueda de un trabajo se me hace imposible.
Aparezco en todas las listas negras.
En esta época, vivimos enfrente de lo que antes era el
Reformatorio para menores en Cádiz. Llegamos a tener bastante
amistad con aquellos chavales que frecuentan nuestra casa donde
encuentran atención y acogida. Nos cuentan sus vidas y sus
problemas. Jugamos con ellos al fútbol, tenemos una buena
relación amistosa y esta convivencia cercana y amistosa, nos
ayuda a entenderlos mejor. Detrás de aquellos chavales hay unas
vidas familiares muy duras, desestructuradas…
En este tiempo hemos intentado formar comunidad de base en
nuestra propia casa con la gente obrera con la que normalmente
convivíamos en el trabajo, el barrio cercano etc…Es allí, en
nuestro piso, donde vamos teniendo las eucaristías con aquellos
hombres y mujeres de los sectores populares
100 NÚMEROS DE “TIEMPO DE HABLAR”, 25 AÑOS DE NUESTRA BODA.-
(De Diciembre1.979
a Diciembre 2.004)
En el año 77, cambio de domicilio y voy a vivir a un piso de una
barriada obrera de Cádiz. Voy a vivir sólo porque en este tiempo
conozco a Manoli ( hoy mi mujer) y los otros curas, compañeros
de piso con los que convivía me dan un ultimátum para que deje
el piso. Sabían que Manoli y yo empezábamos una relación y no
podían consentir que siguiéramos viviendo juntos los tres en el
mismo piso por más tiempo.
Justo ahora que se cumple el 25 Aniversario de la Revista, se
cumple también el 25 Aniversario de nuestra boda. Una boda que
fue también muy especial. Justo días antes de casarnos, habíamos
estado apoyando muchísimo el encierro de unos 40 parados que
durante más de un mes se encerraron en una Iglesia de Cádiz.
Fueron estos parados los que masivamente acudieron a nuestra
boda, donde el mismo día se casaron también otros compañeros de
aquel colectivo que tanto había luchado contra el paro.
Y es que en la Comisión de parados de Cádiz estuvimos trabajando
mucho para organizarnos, coordinarnos por barrios y asambleas
etc…En tres ocasiones. Y fue la Asociación de Vecinos de mi
Barrio quien nos regaló la tarta y un pequeño convite al que
invitamos a familiares y amigos, ya que llevaba varios meses
parado y acababa de empezar a trabajar ese mismo mes en un
Almacén. En este trabajo, que coincide justo 15 días antes de
nuestra boda, llegaría a estar 13 años.
Durante 8 años participo muy a fondo en el trabajo de la ASOCIACIÓN
DE VECINOS DE MI BARRIO y fruto de aquellas luchas fuertes se
consigue solucionar los principales problemas que teníamos : el
alcantarillado de todo el Barrio. (El Barrio se inundaba por
completo en cuanto caían 4 gotas. Había que andar con botas de
agua) Se consigue negociar con el Obispado para que no cometan el
atropello de poner la Iglesia en la parcela central de la
Barriada, hoy convertida en una bonita plaza y la Iglesia se
construyó en una parcela lateral a la misma.
Se consigue construir nuestro Colegio que además, a propuesta de
la Asociación de Vecinos, lleva el nombre de Fermín Salvochea,
célebre anarquista gaditano; nombrado, estando en la cárcel,
alcalde de Cádiz por aclamación. Un gaditano, famoso por dar
todas sus pertenencias a los más pobres, incluso su propia cama.
A consecuencia de ello, por caerse desde la mesa donde dormía,
tuvo unas serias fracturas y murió. Más tarde, también como
trabajo de la Asociación de Vecinos, logramos sufragar un busto
de bronce de este insigne gaditano por suscripción popular de
todo el Pueblo de Cádiz.
También se consigue una Pista polideportiva, un nuevo alumbrado
para toda la Barriada, señalización para el tráfico etc… También
en esta misma época, me toca asumir por unos años la Presidencia
de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la ciudad
(Colectivo que agrupaba a todas las Asociaciones de Vecinos de
Cádiz) pues intentábamos ir agrupando colectivamente las
reivindicaciones comunes que tenían todos los Barrios de la
Ciudad : problemas de falta de limpieza, de mejoras urbanísticas,
sociales y culturales…
La verdad, que hoy considero, con sentido crítico, que fue un
exceso por mi parte dedicar todo mi tiempo libre disponible a
los problemas sociales, descuidando seguramente otros aspectos
de mi vida familiar y privada. En un sano equilibrio, hubiera
estado la solución.
En estas luchas a nivel del Movimiento Ciudadano debo decir que
Manoli también participó activamente. Algún tiempo estuvo
también en la Junta Directiva de la Asociación y desde luego, en
todo momento apoyando y participando activamente en las
actividades y cubriendo ella sóla en la casa lo que
verdaderamente tendría yo que haber aportado en las tareas
domésticas y la responsabilidad con nuestros hijos muy pequeños.
Hicimos manifestaciones con todo el Barrio hasta llegar al
Ayuntamiento (unos 5 kilómetros), cortamos el tráfico varios
días, concentraciones, notas de prensa etc…Fruto de esta presión
fue el poder conseguir negociar con el nuevo Ayuntamiento
democrático del PSOE lo que sin duda fueron los importantes
logros que antes hemos comentado y que ahora estamos disfrutando
todos los vecinos.
Es en este tiempo también (año 77, antes de salir el Nº 0 de
“Tiempo de Hablar”), cuando Julio Pinillos llega a Cádiz un
Verano y juntos vemos la necesidad de trabajar en la línea de
coordinar lo que hoy es el MOCEOP. No fue una “comedura de coco”
de Julio. Fue un “coincidir” él desde Madrid , yo en Andalucía y
otros compañeros en otros puntos de España, de la necesidad de
coordinación para no estar dispersos y para ser más eficaces.
Pronto empecé a moverme en Andalucía para conectar con otros
compañeros, sobre todo cuando asumo ser responsable del Moceop
en Andalucía ( al principio no había Andalucía Oriental ni
Occidental. Eso fue más tarde)
Y muchas reuniones de delegados tenidas en Madrid y una vez en
Valencia.
Quiero decir que en todos estos años y en todo este esfuerzo y
dedicación, Manoli siempre ha estado ahí conmigo apoyando y
alentándome y compartiendo ideales. Sin su apoyo difícilmente
hubiera podido estar tantos años dedicando tiempo, dinero y
entrega.
En MOCEOP hemos vivido testimonios preciosos de solidaridad de
muchos compañeros con quienes más hemos compartido, como el
testimonio para mí maravilloso de Tere y Andrés que desde
siempre han hecho de su casa un lugar de acogida, se han
desvivido siempre por atender a todos los que hemos llegado por
allí, nos han recogido y llevado al aeropuerto o al tren….
Igualmente, la dedicación extraordinaria, ejemplar de compañeros
que, como Julio Pinillos en todos los primeros años del MOCEOP y
ahora, en esta última etapa Ramón Alario y los compañeros de
Albacete que llevan todo el peso de la Revista y los que llevan
la página web o Eclesalia.
Hay ahí muchísima generosidad y entrega a los demás que nos
enriquecen a todos. También me ha parecido positivo el gesto de
solidaridad para con las Delegaciones de Latinoamérica a quienes
les era muy gravoso asistir a los Encuentros Internacionales y
que gracias al esfuerzo solidario de muchos compañeros de Moceop
en toda España, se les ha podido ayudar a estar presentes.
También desde el año 77 estamos vinculados a COMUNIDADES
CRISTIANAS POPULARES Manoli y yo. Estuvimos en el 1º Encuentro
andaluz celebrado en Granada y desde entonces hemos participado
en casi todos los encuentros que se celebran en Andalucía cada
dos años. Participamos de los Encuentros que tenemos a nivel de
nuestra Provincia ( unos tres al año). Y, a nivel de nuestra
Comunidad “San José” ( llamada así porque nació nuestro grupo en
el barrio de pescadores “San José), nos venimos reuniendo cada
quince días desde el año 86 los doce miembros que formamos
nuestro grupo.
Es aquí donde mas vivimos los valores de solidaridad entre
nosotros mismos ( problemas personales, familiares,
enfermedades, muerte, problemas económicos etc…) y también en
muchísimas ocasiones que se presentan para ser solidarios con
los problemas de los demás, especialmente de los más
desfavorecidos : contra la guerra, apoyo a distintos proyectos
en el Tercer Mundo, recogida de firmas para numerosas y
distintas causas justas o de denuncia ante distintos organismos
internacionales o nacionales y que sería exhaustivo enumerar.
Hemos apoyado durante algunos años en Brasil unos proyectos de
una ONG que trabaja con “niños de la calle”, ayudando a vender
productos que ellos mismos elaboran (confección de telas, velas
etc…) para ayudar a financiar talleres varios para esos
chavales. Incluso una de esas chicas brasileñas está en España y
hay un compromiso de la Comunidad para ayudarla en los gastos
que su estancia en España ocasiona.
Hemos procurado apoyar las causas justas que se han ido
presentando. Como colectivo e individualmente, ya que apoyamos
el compromiso de cada uno : sea sindical, por los derechos
humanos, banca alternativa, Cádiz Solidaria, Caritas, Comisión
0,7, Foro Social etc…Últimamente, estamos todos financiando el
coste, durante todo el año, de una plaza escolar en la aldea de
Marruecos de donde provenían los 37 inmigrantes marroquíes que
perdieron su vida al llegar en patera a Rota.
También nos parece muy importante, y así venimos haciéndolo
desde hace tiempo, tener un compromiso eclesial, que es tan
importante como lo es el compromiso social . Nos parece
fundamental que se oiga nuestra voz, distinta a la que siempre
suele aparecer en los medios que es la voz de la jerarquía. Para
que quede claro ante la opinión pública que no todos los
cristianos pensamos siempre igual que los obispos y que en
muchas cosas no estamos de acuerdo y lo decimos. Queremos ser
una corriente crítica en la Iglesia.
Por eso hemos escrito varias veces cartas a nuestro obispo ante
determinadas circunstancias y manifestaciones de la jerarquía
cuando no estamos de acuerdo (como ahora en el tema de los
preservativos, los matrimonios de homosexuales etc…)
En el año 92, por motivos de trabajo, nos desplazamos a L. LÍNEA
DE LA CONCEPCIÓN donde hemos permanecido 11 años (hasta hace dos
años)
En estos años de estancia en L.Línea, tuvimos la suerte de
conectar con nuestros amigos, también de Moceop, Aventino y Ana,
quienes llevaban allí en un grupo cristiano de base hacía ya
varios años.
Participamos de sus reuniones (aunque sin dejar de vernos quincenalmente con los de la nuestra
"San José”). Esto nos ayudó
mucho a conectar y participar de sus actividades y a
enriquecernos mutuamente.
Estando en L. Línea nos desplazamos a Cádiz para participar de
las acampadas de la Plataforma del 0,7 que en Cádiz tuvo una
fuerte implantación con huelga de hambre en una Iglesia primero
de varias personas ( dos de ellas de nuestra Comunidad) y luego,
más tarde, con la colocación de numerosas tiendas de campaña en
los jardines de la avenida Carranza en el centro de la ciudad.
Acampada que duró varios días y que se organizaron en toda
España. (Este mes de Diciembre pasado hemos participado Manoli y
yo, junto a otros muchos compañeros de un acto para conmemorar
el 10º Aniversario de las acampadas del 0,7.)
Después de esto, se planteó en el grupo cristiano de La .Línea
hacer una convocatoria a todas las organizaciones sociales de la
ciudad para intentar formar lo que después sería La Comisión 0,7
de La .Línea. Debo decir que esta Comisión ha estado muy activa
todos estos años. Haciendo movilizaciones importantes ante
Ayuntamiento, prensa, centros escolares etc…
Muy importante fue la Votación popular que organizamos con
distintas mesas de votaciones en la ciudad donde pedíamos la
supresión de la deuda externa para los países más pobres del
planeta y que tuvo una alta incidencia en la población. Esta
consulta se realizó a nivel del todo el Estado en muchísimas
poblaciones.
Y fue esta Comisión 0,7 la que organizaba las concentraciones de
solidaridad y protesta en medio de la calle principal de La .Línea
cada vez que aparecían inmigrantes muertos en las costas
campogibraltareñas. Y también fue esta Comisión 0,.7 la que
decidió poner en marcha lo que hoy es La Línea Acoge, una
oficina para atender a los numerosos inmigrantes que llegan por
allí demandando todo tipo de ayuda. Esta vinculada con la red
ACOGE y está llevando una labor muy importante de atención a inmigrantes. También esta Comisión 0,7 decidió integrarse en
lo que hoy es EL FORO SOCIAL DE LA .LÍNEA, un colectivo que esta
compuesto por personas de diferentes colectivos ( sindicales,
políticos, vecinales etc…) y que promueve durante el año
diferentes iniciativas de carácter solidario y de
sensibilización social.
Con el Foro Social de La .Línea participamos en Sevilla en una
gran manifestación a nivel de toda Andalucía pidiendo “Otro
Mundo es posible”.Y participamos muy activamente en
movilizaciones contra la guerra de Irak.
Actualmente, ahora en Cádiz desde hace año y medio, estoy más
limitado por el tipo de trabajo que tengo que me hace terminar
bien tarde mi jornada y apenas queda tiempo para otros asuntos.
Aunque participamos en acciones puntuales que convoca Cádiz
Solidaria o la Asociación Pro Derechos Humanos o en algunas
actividades que convoca la Asociación de Vecinos de nuestro
Barrio de Loreto.
Ahora desde casa, en mi poco tiempo libre, casi lo único que
puedo hacer es compartir con otros compañeros vía INTERNET,
noticias, artículos y campañas de interés social o eclesial,
intentando como diría un amigo SOCIALIZAR la información que nos
llega de un lado y de otro. Y enriquecerme muchísimo de los
mensajes, artículos, debates, convoca-torias, noticias etc… que
me llegan de muchas partes, repletas de verdaderos valores
solidarios.
Estamos convencidos que no debemos vivir la vida egoístamente
sino siempre atentos para apoyar a quienes nos puedan necesitar,
sea aquí o sea en países lejanos. Y no de modo “ caritativo”,
sino siempre denunciando las causas profundas de las situaciones
injustas buscando un cambio del sistema del neoliberalismo para
que realmente, unidos a tanta gente en tantos sitios (en estos
días de Enero se está celebrando el Foro Social Mundial de
Portoalegre en Brasil), podamos luchar todos unidos porque “OTRO
MUNDO ES POSIBLE”.
Nuestra fe en Jesús de Nazareth, solidario hasta el fin, debe
ser siempre para nosotros una referencia. El camino. La verdad.
La vida.

TOMARSE EL PULSO
Veinticinco años de andadura MOCEOP
con una presencia bastante afianzada
casi en todas las regiones autonómicas españolas, varios
encuentros internacionales, vínculos estables con otros
movimientos similares extranjeros, apoyo creciente de teólogos,
pastores y comunidades cristianas, acogida abundante y
respetuosa en los medios de comunicación, cien números de
«Tiempo de hablar-Tiempo de actuar» superación de suspicacias en
los círculos que nos imaginaban clericales o triunfalistas...
Todo esto bien merece que nos paremos, revisemos y confiemos,
una vez más, en el Espíritu.
Formulado en negativo significa que el MOCEOP no es
prioritariamente una Asociación reivindicativa de los «derechos»
(naturales o positivos) vetados a los sacerdotes casados; una
especie de sindicato para defender los intereses del colectivo
MOCEOP y sus familias o allegados. Nos parece justo, legítimo y
evangélico. Pero no nació para ello el MOCEOP ni es su objetivo
prioritario.
Nos consideramos en primera instancia un Movimiento de Iglesia;
en el interior de la Iglesia, pero conscientes de vivir en la
frontera, en el margen; en diálogo con la Iglesia-Pueblo de
Dios. Ni fugitivos ni desertores, como dice el Cardenal
brasileño Lorscheider, sino pioneros de un movimiento que va a
necesitar la Acción pastoral de la Iglesia . Con toda modestia,
humildad y agradecimiento al Señor decimos lo que es nuestra
institución fundamental y nuestra fuerza. Nos ocupa y preocupa
hacer todo lo posible, junto con otros movimientos, comunidades,
pastores... para que la Iglesia sea un instrumento de
fraternidad y corresponsabilidad.
Veinticinco años de andadura de Moceop, pueden servir para
preguntarnos: ¿y ahora qué? ¿qué caminos hemos de seguir
andan-do? ¿sirven los mismos que hasta la fecha hemos recorrido?
Si las insti-tuciones adolecen de autocrítica, nosotros, en el
MOCEOP hemos de ser críticos con nosotros mismos para mirar
adelante. Mirar adelante y mirar alrededor. Pues caminar codo a
codo con otros grupos que buscan y desean otro tipo de Iglesia
será lo que nos dé sentido.
¿Siguen siendo válidos nuestros objetivos?
¿Hay que cambiar de metas?
Buen momento será para la reflexión y la toma de decisiones.
Ojalá que otros veinticinco años de caminos que dan sentido a la
vida se inicien ahora.

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