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CAMINOS DE LIBERTAD

 

MIS CAMINOS DE LIBERTAD.

 

CAMINOS DE ENCUENTRO

 

TERCA ESPERANZA EN LOS CAMINOS DE FUTURO

 

“TIEMPO DE HABLAR-TIEMPO DE ACTUAR”.
25 AÑOS DE COMPROMISO

25 años recorriendo caminos.
dejándonos la vida en ello
roturando brechas
abriendo caminos...

caminos...
caminos de libertad
caminos de compromiso
caminos de fe
caminos de esperanza
caminos de solidaridad
caminos de encuentro
caminos de futuro
caminos

CAMINOS DE ESPERANZA
 

 

NUESTROS DIVERSOS CAMINOS DE FE

 

CAMINOS DE SOLIDARIDAD - 1

 

CAMINOS DE SOLIDARIDAD - 2

 

TOMARSE EL PULSO

...

     
 

CAMINOS DE LIBERTAD

ANDRÉS MUÑOZ

Creemos, sin arrogancia, que Moceop ha sido y es un camino de libertad, que ha facilitado el ejercicio libre de los derechos humanos personales y comunitarios. Lo hemos dicho muchas veces; lo habéis dicho muchos y muchas y de muchas maneras: “Moceop es un espacio de libertad y hasta libertario”; espacio, a la vez, “de defensa de las libertades en la Iglesia”. “Somos Iglesia en libertad... horizonte de libertad, en donde la voz de los que no tienen voz en la Iglesia convencional, puede hacerse sentir”. Moceop “es intuición e hijo del Vaticano II, recreando la igualdad y derribando las fronteras entre laicos y clérigos, hombres y mujeres, célibes y casados, jerarquías y fieles, sagrado y profano”. Para Moceop la libertad es un derecho y un ideal que “nos ha hecho soñar nuevos sueños y olvidar ensueños y pesadillas”

¡ALLÁ TU CONCIENCIA!

Es una frase que se suele usar mucho, después de un intercambio de opiniones y no llegar a un acuerdo: ¡Allá tu conciencia! ¡Allá te entiendas con tu conciencia! Y efectivamente, con la conciencia es con la que tenemos que entendernos y decidir.
Moceop siempre tuvo como principio rector de actuación la libertad de conciencia, porque la autoridad de la conciencia antecede a los códigos y a la administración de las autoridades y rechaza imperativos absolutizadores. El primado de la conciencia personal es un principio cristiano y evangélico, reconocido por la teología católica de todos los tiempos, a la vez, que es signo de los tiempos comúnmente aceptado y que constituye hoy la calidad ética. Es “ la conciencia personal la que deja en manos de la propia responsabilidad aquellas decisiones que afectan a los modos de amar, esperar, relacionarse”, dice el Grup de Rectors del Dissabte, sacerdotes en parroquias populares y obreras de Valencia.
Desde la libertad de conciencia es desde donde hemos hecho nuestros procesos individuales, hemos afrontado las búsquedas y dudas y hemos tomado decisiones que, en ocasiones, han supuesto graves rupturas vitales y/o soledades.
En conciencia hemos decido vivir experiencias que pertenecen al núcleo más personal: el amor, el sexo, la fe, la maternidad-paternidad, el compromiso social, la participación ciudadana...Desde la conciencia “he captado el sentido profundo de ‘ y vio Dios que era bueno’ y que no hay contradicción entre las aspiraciones, el amor, la fe, la Iglesia, los compromisos sociales, los hijos, el sexo, las culturas, etc...”, decía un moceopero hace algunos años.

MI MADRE ME PARIÓ LAICO

“La dignidad sacerdotal es tanta que merece la pena hacerse sacerdote para decir una única misa y después dejarse morir de asco debajo de una alcantarilla”. Frase lapidaria de un director espiritual de seminario. Tanta era la grandeza que se daba al sacerdocio que se olvidaban de la humanidad. Pues no.
Yo nací laico; laico me parió mi madre. Y Cristo nació y fue parido laico. Y laico vivió. No es de menor dignidad ser laico que sacerdote. Lo digno, igual para todos, es ser humano.
Por eso uno de los objetivos específicos de Moceop es la lucha por la desclericalización de la Iglesia. Muchos de los integrantes del movimiento hemos pertenecido al clericalato, a la casta sacerdotal; éramos “los liberados para lo sagrado”. Y nos dimos cuenta de que desde este pedestal o trono “no se veía la tierra”; estábamos “segregados puritanamente del común de la gente mediante un estilo de vida raro y especial (hábito, soltería, sin trabajo corriente, ser llamado padre, mucha pompa ritual,etc...) y empezamos a “liberarnos de esa sublimación ideológica que nos llevaba a seguir sacrificando casi todo a la trascendencia sublime”.
Y apostamos por la libertad del estado laical; “nos sentimos libres y felizmente retornados a la común y originario, reencontrados con la fraternidad inicial”, decíamos el año 1.988 en una Asamblea de Moceop. “Esto no suponía una reducción al estado laical, como la oficialidad nos exigía. ¡Reducción! Qué palabra tan fea, qué mentalidad tan triste, qué práctica tan poco cristiana. El creyente laico, al igual que las creyentes nunca son personas reducidas, disminuidas, venidas a menos o quedadas incompletas. Volver al laicado era vivir en la libertad de los hijos de Dios sin perder nada en el camino y sin “caer en un proceso de descomposición personal o deterioro espiritual”; era “ir descubriendo de qué maneras Dios se manifiesta en lo secular”...”tanto más cerca de lo temporal, tanto más fácil me resulta el descubrimiento de la presencia de Dios en lo que vivo”, reconocía un laico después de bajar del trono clerical.
En esta libertad laical hemos encontrado otras formas ministeriales, entre ellas el amor, ministerio compartido y el matrimonio, sacramento de vida.

PROFETIZANDO A LO LIBRE

En Moceop siempre nos hemos sentido Iglesia, Por eso la función profética nos ha urgido como una misión que todavía nos incumbe. Anunciar y denunciar siguen siendo tareas y deberes prioritarias para nosotras/os, desde esa zona de marginación eclesiástica en la que nos encontramos las gentes de Moceop, simpatizantes y lectores de la revista: curas secularizados, esposas de curas y laicos.
Desde la marginalidad podemos y debemos evangelizar con libertad. Intentamos hacerlo desde lo cotidiano, en un contexto de vida de familia, laboral asociativo o social, “dejando que hablen nuestras vidas, nuestros estilos, nuestros trabajos, nuestras referencias, nuestras ideologías”, decíamos hace tiempo. Evangelizar, sí. No eclesiangelizar (palabrota inventada por un cura de barrio simpatizante de Moceop, luego cura casado) Eclesiangelizar es una peligrosa herejía de nuestro tiempo; es “anunciar a la Iglesia en lugar de anunciar a Cristo, sustituir la buena noticia del Evangelio por la institución”
La denuncia libre y sin censuras eclesiásticas nos hace ser profetas sin presunción ni chulería. Hemos denunciado, denunciamos, la falta de libertad de pensamiento y de expresión en la Iglesia, la falta de libertad de disenso, de celebración, la falta de valoración personal, de corresponsabilidad, de aceptación de lo femenino, etc... Estas y otras denuncias son gritos de libertad, que reclaman un cambio de actitud en la Iglesia jerárquica. El disenso, la expresión, la creatividad, la innovación, la corrección fraterna, la igualdad son virtudes públicas de la Iglesia, que a nadie se le pueden prohibir. Con la denuncia, no pretendemos, como a veces se nos ha tachado, abolir la jerarquía ni enmudecer su voz. Sólo se pretende que la jerarquía ocupe el lugar que le corresponde con el único poder de servicio que le asignó Jesús; y así el pueblo, los humildes, los excluidos podrán tener su lugar en esta iglesia discipular, pueblo de Dios.
Un instrumento de nuestra libertad profética ha sido, es, nuestra revista Tiempo de Hablar-Tiempo de Actuar, que, sin bendiciones ni subvenciones episcopales, se ha convertido en “un marco de expresión libre del mensaje de Jesús y de su Espíritu y el espacio más asequible donde se pueden beber aires de libertad en el campo de las ideas y vivencias de fe cristiana desde otra perspectiva humana y social”, según lo han reconocido varios de nuestros lectores.

LIBERACIÓN DE LO FEMENINO LIBERACIÓN DE LA MUJER

La liberación de la mujer, la presencia de lo femenino y la valoración positiva de la sexualidad son asignaturas pendientes en la Iglesia, a la vez que carencias fundamentales.
Desde nuestra andadura hemos “exigido que se resitúe lo femenino en nuestra iglesia y nos hemos comprometido a resituarlo en nuestras vidas y en las de nuestras comunidades”.
Muchas de vosotras y nosotros hemos vivido un encuentro en el amor que inicialmente fue gratificante y que con el tiempo se fue convirtiendo también, y a la vez, en cuestionador: la presencia de la mujer en pie de igualdad; “presencia que necesariamente renueve, fecunde y termine aportando todo lo que del mensaje evangélico en una iglesia machista no ha sabido desentrañar o ha ocultado interesadamente”
Creemos que es tarea importantísima y urgente a realizar dentro de la vivencia cristiana, porque la mujer sigue estando oprimida en la iglesia y en la sociedad; crece y se socializa en un ambiente patriarcal, dominado por varones; “se le supone sumisa, pasiva, dependiente, senti-mental. Se le reserva para «profesiones de servicio, como mano de obra barata, dócil e insustituible». Es una compañera de vida desigual. En la Iglesia se la considera impura desde el punto de vista ritual, debido a su menstruación (de ahí los ritos de purificación). Se la propone como ideal de esposa sumisa, casta, trabajadora e incluso sufrida. La forma de ganarse más respeto es abrazar la virginidad. Los hombres, en contra, son los mediadores rituales y controlan los papeles de autoridad y sacerdotal, dice el teólogo indio Amaladoss.
Así mismo tendremos que seguir abriendo caminos de libertad en la sexualidad, considerándola como parte substancial de la humanización integral. No hay que negarla, sino aceptarla para que dé fruto en una generatividad polifacética que se oriente a promover la vida. “La sexualidad es –dice un moceopero- una vivencia trinitaria: Padre-Hijo-Amor; Esposa-Esposo-Amor”
En un contexto cultural más amplio, la liberación de la mujer, la sexualidad vivida como don de Dios, supone, en realidad, la liberación de lo femenino que hay en todos nosotros. Lo masculino y lo femenino son dos elementos de una misma totalidad, simbolizados de diversos modos mediante el yin y el yang, el amor (ágape) y la sabiduría (gnosis), la contemplación y la acción, lo cósmico y lo metacósmico. Esta visión hay que hacerla vivencia cristiana. A ello ayudaría la visión de Dios como masculino y femenino, desafiando la concepción patriarcal reinante en la Iglesia oficial, tradicional. No es que se trata de adscribir características sexuales a las diferentes personas del a Trinidad, pero sí de utilizar más las imágenes femeninas que la Biblia utiliza para hablar de Dios: señora (Sal 123,2),matrona y enfermera (Sal, 22,9-10), parturienta (Is. 42,14), madre (Num. 11,12;Os. 11,3-4). Nos ayudaría a superar el machismo, si miramos a Dios no sólo como Padre y Amante, sino también como Madre y Amada. “De este modo incluso todas las relaciones humanas sentimen-tales y de parentesco pueden simbolizar la relación humano-divina. Por eso, se debe pedir a la Iglesia que tenga una postura inclusiva respecto a lo masculino y lo femenino, ya que las dos dimensiones, masculina y femenina, promueven la armonía y la igualdad entre hombres y mujeres.


TODA LA LIBERTAD

Podríamos ir enumerando otras libertades y/o sueños de libertad vividos, o al menos intentados, por muchas y muchos cercanos a Moceop. Así la libertad social, como elemento básico para encontrar un lugar en la ciudadanía; libertad en lo celebrativo-oracional como expresión de la vivencia cristiana personal y comunitaria; libertad en lo laboral-profesional, en lo económico ( con el sudor nos ganamos el pan), en lo cultural, etc..para ir capeando el temporal y no caer en globalizaciones, consumismos, fundamentalismos; libertad ecuménica, como proyecto interreligioso de liberación; liberación integral para llegar a la plena humanidad.
Me ha gustado mucho el libro “VIVIR EN LIBERTAD. Las teologías de la liberación del continente asiático” del teólogo indio Michael Amaladoss, del que extraigo estos párrafos, para terminar: “Para vivir en armonía necesitamos ser libres. No es sólo una libertad de las múltiples fuerzas que nos oprimen, ya sean del exterior mediante personas, ya internas como cosmovisiones y sistemas de valores interiorizados; es también la libertad de nuestras propias limitaciones, como el egoísmo y el deseo, tanto individuales como colectivos. Cuando seamos liberados de estas opresiones, externas e internas, seremos libres: libres para vivir de forma auténtica, para relacionarnos, para crear comunidad, para vivir en armonía con todo el universo”



MIS CAMINOS DE LIBERTAD.

Manolo González Santiago

Muchas son las circunstancias, los momentos y las personas que se han constituido en mi vida en caminos de libertad. Puestos a señalar algunos podría fijarme en los que actualmente más están influyendo.

LAS REUNIONES SEMANALES  DE LOS MARTES.

Quince personas. Nos reunimos para acercarnos con una nueva mirada y una nueva actitud a unos evangelios escritos hace dos mil años, en una lengua muerta, con imágenes propias de una cultura oriental muy distinta de la nuestra y transmitidos desde una institución que inevitablemente los ha manipulado según sus intereses institucionales y su necesidad de mantener y sacralizar su poder. Cuando nos encontramos antes estos textos en cuestión nos planteamos, primero, manifestar qué se nos ha dicho, cómo se nos ha interpretado, que interrogantes nos ha creado...; para a continuación reguntarnos: ¿qué quiso realmente decir el autor a aquella gente cuando se escribieron esas palabras?, ¿qué intención tenía? Y, a partir de ahí, dialogar preguntándonos: ¿y ahora qué nos dice a nosotros este episodio? Y buscamos respuesta indagando en lo que es nuclear en la persona del Jesús-hombre, el que pateó los caminos de Palestina por encima de normas, leyes, directrices y dogmas que nacieron en sociedades que ya no existen y para resolver problemáticas que hoy nadie se plantea. Son encuentros en los que se nos invita a pensar por cuenta propia, muy ricos, muy liberadores, en los que tratamos de enriquecernos unos a otros. La oración en comunidad y el compartir la comida que cada uno ha traído completan y aúnan lazos de amistad.

LOS ENCUENTROS MENSUALES DE LOS TERCEROS DOMINGOS DE MES EN LAS COMUNIDADES POPULARES EN ANTEQUERA.

Setenta-ochenta personas venidas de diversos pueblos, miembros de pequeñas comunidades cristianas Nos reunimos -de 10 a 18 horas- para celebrar la Eucaristía. Y todo el encuentro es la Eucaristía.
¿Cómo es esta comunidad? La formamos personas que nos sentimos miembros activos de un grupo eclesial de creyentes adultos en Jesús de Nazaret, uno de los nuestros, que al vencer la muerte se nos manifiesta como El Señor. El, solo él, es el centro alrededor del cual gira todo en nuestro encuentro. Nadie impone, nadie dirige, nos esforzamos por aceptar a cada uno como es, escucharle y considerarle a todos los efectos importante. Nos reunimos para celebrar nuestra fe en un clima festivo, sin ritos preconcebidos, con participación activa de todos, en una liturgia cargada de nuevos símbolos. En esta Eucaristía es la comunidad la que preside, celebra, consagra. Dentro de la Eucaristía tenemos espacios para reflexionar en grupos, hacer puesta en común, escuchar ponentes... No hay nada prefijado. Se organiza de forma que todos participen. Una coordinadora prepara en cada encuentro el tema y la dinámica a seguir. La comida es compartida junto al Pan y el Vino. Consecuentemente se vive en ella una actitud crítica frente a la Iglesia institucional, así como una comunión dialéctica con la jerarquía eclesiástica; y se ejerce corresponsablemente, a través de sus miembros, los diferentes ministerios y carismas superando la rígida dicotomía clérigos-laicos. También, como algo importante, nos orienta a un compromiso socio-político de signo liberador. Queremos que sea un volver a las comunidades de los inicios de cristianismo
Estas comunidades han ido aflorando en mí una nueva forma de entender, celebrar y vivir la Eucaristía y un no sentirme menor como laico que como cura casado. De hecho ya no me presento como cura casado, sino como un laico más. Y, cuando en variadas circunstancias, me ha tocado presidir la Eucaristía en pequeños grupos, incluso en una parroquia, me he presentado como un laico que, al no poder contar en ese momento con ningún presbítero ordenado, ocupo por petición del grupo su lugar. Presido la celebración pretendiendo hacer ver que es la comunidad la que realmente celebra. Y no pasa nada. Nadie se escandaliza. Todo lo contrario, al ofrecer oportunidad para que todo el que lo desee intervenga haciendo su reflexión personal sobre las lecturas, presentando sus peticiones, dando gracias, compartiendo preocupaciones e intereses, la Eucaristía resulta más comida del Señor compartida, que nos une y compromete.


LA CORRIENTE SOMOS IGLESIA.

La Iglesia ha sido un tema que ha ocupado siempre un lugar muy importante en mi vida. El 95% de los libros de mi biblioteca están relacionados con la Iglesia. Estoy colaborando con la pagina Web de Somos Iglesia Andalucía. Mis temas de conversación, mis preocupaciones, mis actividades tienen como centro neurálgico la Iglesia y de un modo muy especial la Jerarquía. Siento y manifiesto con frecuencia hacia ella sentimiento de comprensión e incom-prensión, amor y cariño – mi fe y lo que soy se lo debo a ella-, y al mismo tiempo descontento, rebeldía, ira... Unas veces me preocupa y trato de poner mi granito de arena en pro de que en algo se pueda mejorar; y otras, las más, trato de vivir mi fe en espacios donde se pasa olímpicamente de ella.
Para mantener una estabilidad emocional he tenido que hacerme una distinción fundamental: una cosa es la Iglesia y otra el Opus Dei, las Cofradías con sus procesiones, las Comunidades Populares, los Agustinos, los Dominicos... Y, como un grupo más, el 0,001 %, el clero y la jerarquía. Un poliedro con diversas caras. Todas necesarias. Todas enriquecedoras. Todas están en la Iglesia y ninguna es la Iglesia. Cada una muestran un rostro de la misma y tiene dentro de ella un quehacer específico.
Todos somos responsables de los males que criticamos en la Iglesia, pero dada la organización actual de la misma, son el clero y la jerarquía los que tienen mayor responsabilidad y los únicos que pueden con su ejemplaridad y sus directrices promover cambios sustanciales en la misma.
Pero no se camina en esa dirección. En una sociedad que cambia a pasos forzados ella –me refiero ahora a esta jerarquía- se mantiene monolítica, con dogmas, leyes y tradiciones que hace que hoy se nos se nos presente totalmente desfasada En una sociedad democráticamente laica se niega a aceptar dentro de ella el pluralismo de ideas, tradiciones, opiniones políticas y culturales, y se aferra a unos privilegios trascendentes supuestamente heredados de una pasado histórico que ya no existe. En una sociedad políticamente democrática se sigue manteniendo machista, dictatorial, negada a admitir cualquier atisbo de avance democrático en su estructura de poder, manteniendo una división de casta clérigos-laicos, hombre-mujer... La mayor perversión de lo que en el Evangelio de Jesús se nos presenta como condición «sine qua non» para los suyos. Sigue manteniendo contra viento y marea actitudes que fueron las que mataron a su fundador y las que siguen amenazando la existencia de cuantos hoy pretenden vivir fieles a su mensaje. Por todo ello se presenta incapaz de ofrecer a esta sociedad nuestra algo verdaderamente serio, algo que sea una auténtica alternativa al modelo de sociedad y de convivencia que se nos ha impuesto.
Hace unos meses un grupo de laicos y sacerdotes en activo, después de varios meses de estudio y reflexión, hemos dirigido y apoyado con más de mil firmas, una carta a cuarenta y tres obispos de España presentándoles nuestras inquietudes, nuestro humilde diagnóstico sobre la situación actual de la Iglesia en España y los pasos que creemos habrían de irse dando. Por respuesta hemos recibido la contestación de 4 obispos diciendo a través de su secretario que la han recibido. Don Antonio Dorado, Obispo de Málaga, nos dijo que quería hablar con representantes del grupo, pero al día de hoy seguimos esperando su invitación.
Creo, sin embargo, que otra iglesia no sólo es posible, sino que son muchos los grupos y pequeñas comunidades que ya están, esparcidos por el mundo entero, viviendo esa otra cara de la Iglesia, más de acuerdo con la sociedad alternativa que Jesús propuso y vivió.
Y estoy convencido también de que son, por un lado la debilidad económica, la debilidad moral y la debilidad pastoral que está caracterizando a la jerarquía en nuestros días; por otro la maduración del pueblo cristiano, con bastante frecuencia mejor informados y más capacitados que los propios jerarcas; y, sobre todo, los avatares del momento histórico que vivimos, los acontecimientos que van a ir necesariamente generando más que una purificación en profundidad, una refundición de la clerecía desde el corazón del mensaje jesuánico. Refundición tan de raíz que es difícil atisbar en el presente como será en el futuro.
La gente está cansada de sermones de escaso contenido, de amenazas y prohibiciones, de idioteces de dirigentes, de escándalos clericales, de verdades absolutas que deben ser impuestas a todos los ciudadanos, cristianos y no cristianos. Se respira un fuerte anticlericalismo. Y no se trata de que desaparezcan los obispos y los curas, sino que ocupen otro lugar en la Iglesia. Lo que está llamado a desaparecer es el clero como estamento en posesión exclusiva de la verdad, puente entre Dios y los hombres, hombres consagrados por encima de los demás y con poderes para decidir lo que es bueno y es malo, quien se puede salvar y quien se debe condenar, con privilegios concedidos gratuitamente, fruto de unos concordatos de tiempos pasados que hoy resultan anacrónicos. Aceptar una sociedad plurirreligiosa, constitucionalmente laica y democrática, que tiene como fundamento la igualdad de todos los ciudadanos, es optar por una iglesia sin privilegios y sin poder social o político, sin otra fuerza que su ejemplo testimonial.
Y en tanto en cuanto la Iglesia vaya perdiendo sus privilegios y su poder, y el laico deje de sentirse inferior al cura, se irán dando pasos hacia una iglesia más de iguales, más democrática, superando el foso clérigos-laicos, hombre-mujer. Una iglesia encarnada en pequeños grupos, en los que se viven los problemas del pueblo y las dificultades que la gente experimenta, que nos ofrecen un nuevo rostro de Dios como liberador y como padre, con un quehacer muy específico: acercarse al que sufre para aliviar su dolor.
Nos guste o no, la gran genialidad de Jesús no estuvo en sus saberes, ni en sus milagros, ni en sus enseñanzas, ni en su fidelidad a lo establecido. La genialidad de este hombre estuvo en su sensibilidad ante las necesidades de los otros: el hambre de los pobres, el sufrimiento de enfermos, la marginación de la mujer, las situaciones desesperadas de los que se sentían pecadores, de los que aguantaban el pesado yugo que les imponían los dirigentes religiosos. Es ésta la actitud fundamental de la Iglesia que la sociedad necesita y la que podrá frenar el éxodo constante, masivo, silencioso de los que la abandonan porque tal como está ya nada les dice.
Otra Iglesia es posible.
Otra Iglesia va a ser posible.
Otra Iglesia está ya siendo posible.
 


 



CAMINOS DE ENCUENTRO.

Colaborar en la revista, para ponerla a rebosar en su número CIEN, nos ponemos a reflexionar sobre el tema que nos da el título del presente artículo. Y echando la vista atrás comienzo a recordar el MOCEOP de los 80 de la Andalucía Oriental formado por bastante clero, no podría decir el número, pero sí la “calidad”; éramos bastante mayores de edad, yo sería de los más jóvenes y apenas bajaba de los 50, se respiraba (mejor diría, se masticaba) un aire clericalón. Se añoraban las “ollas de Egipto” y se reivindicaba con énfasis una “opción libre” del celibato. Es posible que para algunos, la esperanza de conseguir ese celibato opcional en la Iglesia les trajera todavía la esperanza del retorno a los “kiries”, al incienso, a los privilegios clericales que se había perdido por culpa de una decisión, en la mayoría de los casos por no decir en todos, libre de formar una familia.
Las oraciones, en alguna ocasión, la cabra siempre tira al monte, se realizaban en latín, y no digamos los cantos con los que se iniciaban la reuniones o la eucaristía, que siempre tenía que presidir un cura “célibe”, por temor reverencial y por temor a no encontrar casa acogedora para la próxima reunión. El Vaticano II aún no nos había abierto de par en par las puertas de nuestras conciencias hasta tal punto de reconocernos asamblea cristiana como tal, como mucho, nos reconocíamos “asamblea de clérigos casados” con la tímida presencia de alguna compañera...
Aún resuenan en mis oídos las melodías gregorianas del “Veni Creator Spíritus” al comenzar las reuniones y el ”Rorate coeli desuper...” como inicio de las eucaristías en tiempo de Adviento o alguna en honor de María, que con tanta unción entonaba Juan de Dios. A mi parecer, muchos acudían a darse un baño de comunión clerical.
Pasaron los años y con el tiempo y el encuentro en la encrucijada del camino con compañeros y compañeras de ideologías más en línea, nos fuimos desclericalizando, aunque como es de suponer, nunca nos descleri-calizamos del todo.
Llegó el Congreso Internacional de Madrid y TIEMPO DE HABLAR se llamó tambien “TIEMPO DE ACTUAR”
Hubo contactos con compañeros venidos de otras diócesis con aportaciones refrescantes, con curas, religiosos/as de otros continentes –el Congreso mundial de curas casados de Madrid. El contacto personal de muchos de los nuestros con el obispo Jerónimo Podestá, y su esposa Clelia
Estas encrucijadas han ido aportando cambios continuos, que se han ido viviendo y asimilando casi inconscientemente y de ser una organización reivindicativa de una sola idea, aun sin renunciar a su nombre original de “MOCEOP” ha ido abriéndose a la primavera del Espíritu tomando forma y carácter más parecido a una comunidad cristiana comprometida con su entorno y el mundo laico en que se desarrolla.
A base de reuniones en las que se han desarrollado las ideas más vivas y comprometidas de la teología actual, teología de la liberación, teología feminista, teología bíblica con distintos ponentes tanto teólogos como teó-logas. Acompañadas de diálogos enri-quecedores y de testimonios personales de los componentes de las reuniones. Allí recibimos hace tiempo –años- la información de la corriente ideológica “Somos Iglesia” y sus primeras andaduras en nuestro país, que algunos seguimos extendiéndola como mancha de aceite por nuestra geografía andaluza.
Pero no queda ahí todo, al grupo, a esta masa semi clerical semi laica siguen añadiéndose personas nuevas, parejas que van saliendo de vez en cuando de la Institución, en Moceop reciben ánimo, experiencia, fe, fraternidad y amor y aportan su presencia joven llena de cariño hacia los “abuelos” ideas nuevas formadas en los últimos años de las cátedras de teología y hasta el bullicio de los niños, que a veces, los mayores, no sabemos tolerar.
A través de los años, algunas de las jóvenes parejas han recibido en Moceop, el abrazo de la comprensión el pan y la sal de la ayuda en búsqueda de trabajo, la amistad ha ido creciendo entre nosotros y se ha hecho comunión llegando a constituir una auténtica familia en las visitas mutuas y convivencias.

¡ Y LLEGARON LOS NOVENTA!

Los afortunados que “aterrizamos” en la década del noventa nos encontramos un Moceop con ventanas abiertas, con una acogida vivencial digna de agradecer y recordar. En Andalucía oriental coincidimos varias parejas jóvenes en el momento crucial del “volver a empezar” que nos unió de una manera especial.
Compartir esos momentos en familia no solo en reuniones en Granada sino en Almería, El Ejido, Málaga., etc. abrió horizontes de una nueva comprensión del Moceop. Vivir en familia con todo lo que conlleva y la apertura teológica a Somos Iglesia marcan a un grupo de parejas de todas las edades de esta zona. (la ayuda de nuestras mujeres en la desclericalización, humanización y maduración psicológica de desinstalación institucional lo tenemos que resaltar)
Para nosotros es imposible separar Moceop de personas concretas que han compartido abiertamente su vida diaria y sus esperanzas de una sociedad más humana. Proyectos, alegrías, experiencias, trabajos, desayunos teológicos, comidas, excursiones, viajes... encarnando de una manera natural unos valores que merecen la pena ser vividos.
Damos gran importancia a las relaciones interpersonales. Tras la asistencia a reuniones y otros encuentros, aparte de las reuniones propiamente dichas, ha surgido la amistad y el cariño. Se hacen doscientos o trescientos kilómetros, con nuestras familias, bebés, etc. Para asistir a una reunión de Moceop, no lo hacemos solo o exclusivamente por lo interesante del tema a tratar o el contenido teológico de la reunión, sino porque vamos a encontrarnos y a convivir con unos amigos y amigas con los cuales compartimos unos valores, anhelos y amistad.
Como es lógico esta parte del Moceop sigue creciendo, con nuestros hijos y con nuevos compañeros que si quieren, ampliaran la familia compartiendo vivencias y experiencias que nos ayudarán a crecer y madurar. Estos caminos de encuentro, de libertad, solidaridad y esperanzas como nos recordaba Andrés Muñoz en el nº 99 se han concretado en nosotros como caminos de Vida en Familia tanto o más que la biológica ya que compartimos mucho más que unas ideas por importantes que nos puedan parecer. Felicidades por nuestros 25 cumpleaños!!
(Anónimo del s.XXI)

Nota de la Redacción:
De anónimo nada. Detrás de este artículo están Pepe y Bego, Miguel y Gema, y Paco y Ana.
 



TERCA ESPERANZA EN LOS CAMINOS DE FUTURO

Mª José Mayordomo y Pedro Luís Jiménez

Estamos recorriendo juntos muchos  caminos, allanando unos,  construyendo otros, juntos, que es lo más importante. Aportando cada cual su granito de arena, su savia nueva o su vino viejo, con gran alegría, mucha ilusión y todo el cariño del mundo.
Corría el año 1998 cuando Pedro Luís y yo nos acercamos a MOCEOP por primera vez. Esto supuso para nosotros el encuentro con una Iglesia Viva, en camino, que trabaja desde la base para construir esa Iglesia “comunidad de comunidades” que fundó Jesús, una Iglesia “pueblo de Dios” que construye el Reino aquí y ahora, a Dios rogando y con el mazo dando.
Desde entonces, para nosotros MOCEOP es lugar de encuentro vital entre personas que comparten unas mismas inquietudes y, en muchos casos (que no todos) también una misma experiencia: la decisión radical de vivir el ministerio en familia, una apuesta que va mucho más allá de una decisión puntual que se toma en un momento circunstancial de la vida.
MOCEOP nos anima y alienta en la lucha por unos valores, en primer lugar, y por una renovación de las formas de vida y expresión de la fe más acordes con los tiempos actuales que vivimos. Compartimos, claro está, la reivindicación del derecho a la libre elección de una vida en pareja para todas las personas, sea cual sea su condición religiosa. Pero más allá de todo esto, nuestra mejor experiencia con MOCEOP durante estos últimos 6 años ha sido el encuentro con las personas.
Detrás de todo, en la vida, siempre hay personas, y éstas son lo más importante. Así, también, lo mejor de MOCEOP son las personas: La gente maravillosa y entrañable que siempre escucha y comprende, que trabaja con una gran vitalidad y alegría, gente rompedora, muy abierta y muy comprometida socialmente, gente alegre, que come y bebe (incluso con pecadores, como Jesús)... porque MOCEOP, sobre todo, acoge (perdón, ACOGE). Y este estilo de vida y de personas nada tiene que ver con lo que habíamos conocido en etapas anteriores, dentro de los ámbitos parroquiales (aunque siempre hay honrosas excepciones, gracias a Dios).
Así las cosas, sólo podemos ver en el horizonte caminos de esperanza, siempre que podamos encontrarnos para compartir y celebrar la vida, intercambiar experiencias, caminos recorridos, ilusiones y anhelos. TERCA ESPERANZA en un mundo y también una Iglesia más justos, más humanos, más libres, en PAZ.

INTERNET COMO CAMINO DE FUTURO
¿HABLAMOS?
UNA EXPERIENCIA DE 4 AÑOS EN EL CHAT DE MOCEOP

Vallecas, 1998.
Nos reunimos unos cuantos de la “Savia Nueva” de MOCEOP para hablar sobre la web del MOCEOP (los amigos de Albacete que la crearon nos acaban de traspasar la responsabilidad, aprovechando que Juan Yzuel tiene una gran experiencia informática). El encuentro es precisamente en casa de Juan y Susana, con César y Cristina. Durante la cena surgen ideas y, entre ellas, la de incluir un foro y un chat en la web del MOCEOP. Lo que más favorece la comunicación, en vivo y en directo, es un chat; aunque eso implica, esó sí, tener día y hora fijos, y que alguien se comprometa a estar ahí “al pie del cañón”.
Albacete, diciembre de 2000.
Celebramos la ya tradicional reunión de invierno del equipo que coordina la Revista Tiempo de Hablar y la Web de MOCEOP. Con la marcha a Zaragoza de Juan Yzuel y Susana, se necesita que alguien se haga cargo de la web a partir de ese momento, y Mónica nos cuenta que Pepe Laguna da clases de internet, así que decidimos por unanimidad que es el candidato ideal, sin derecho a réplica por su parte. Aprovechamos los conocimientos de nuestro querido Pepe para realizar una serie de cambios en la página web y renovar también los contenidos y secciones, que a partir de ese momento incluirán un CHAT, que bajo el reclamo “¿HABLAMOS?” convocará a todos los interesados en hablar con nosotros. Pedro Luís se ofrece voluntario para hacerse cargo de esta área, aprovechando que tenemos medios técnicos y conexión a Internet. Como Pepe es un fenómeno, modernizó la web y nos montó el chat, bueno, bonito y barato (sin coste).
Desde entonces, 4 años de encuentros, semana tras semana, todos los jueves a partir de las 10:30 h de la noche (hora española).
Verdaderamente, ha sido toda una experiencia. Comenzamos charlando unas tres o cuatro personas conocidas, que íbamos alternando, según los días. Hoy día, podemos reunirnos diez o doce personas, con un planteamiento de encuentro y diálogo abierto, sin más pretensiones, como cuando hablamos con familiares y amigos. Los temas son abiertos, de lo más variopinto, que van surgiendo de forma espontánea, sin ninguna condicionante previa. Tampoco nos planteamos de qué hablaremos con nuestros amigos cuando quedamos con ellos.
Amigos es lo que hemos ganado estos años: Juande, Rebelde, Sara, Manuel, Clavijo, Laura (desde Suiza)... y tantos otros. Nuestro chat es también muy cosmopolita, porque hemos mantenido conversaciones con personas de diferentes zonas de Europa, América y todas las zonas de España, superando todo tipo de barreras. Juntos hemos vivido momentos buenos y malos, de amor y desamor, personales y sociales, también religiosos, compartiendo ilusiones y esperanzas.
También tenemos “convidados de piedra” (no me atrevo a llamarlos espías), aunque de hecho algunas veces lo pensamos, porque están atentos a las conversaciones, pero sin participar (como “Su Nombre”). Otras veces, también hemos tenido contertulios despistados, que acababan en nuestro chat por azar, entrando a otra página web diferente, que no entendían quiénes éramos ni cuál era el tema de fondo de nuestro chat. Algunos, un tanto guerreros, han disfrutado incordiándonos, y sólo unos pocos (afortunadamente) han llegado a amenazarnos con infectar nuestras máquinas con virus informáticos (¿...?), aunque no consiguieron amedrentarnos. Como podéis ver, ha sido una experiencia novedosa de una gran riqueza (como todo lo humano), y también un soplo de aire fresco y diferente.
Mi mayor ilusión era que estos nuevos amigos nuestros contasen su experiencia con nosotros en primera persona, sus impresiones, desde su propio punto de vista y con su propia voz, así que con ellos os dejo, que son lo mejor que tenemos.
Quedáis todos invitad@s a compartir un poco de nuestro tiempo y de nuestra vida, los jueves por la noche. ¿HABLAMOS?




¡ QUÉ CARO ESTÁ EL KILO DE OREJAS


Eran las cuatro y media de una tarde de verano. Aquel buen hombre mayor enfermo consiguió que a esa hora me tuviera que tomar una tostada de pan campero con aceite elaborado con aceitunas de su cortijo.
Después de más dos horas de continua conversación por su parte me dijo: “¡ Qué caro está el Kilo de orejas …!” “Gracias por haberme escuchado…” Nunca pensé que a esa hora me iba a caer tan bien aquello que me ofreció con tanto entusiasmo. Aprendí mucho de su experiencia y de sus esfuerzos en la vida.
Cada jueves que me asomo a nuestro CHAT entro con el mismo espíritu que me enseñó Pascual: “Hay que ofrecer nuestra oreja para quien nos quiera hablar”. Pero la verdad es que siempre recibo más de lo que doy. Gracias a todos.
Un fuerte abrazo y hasta el jueves. Juan de Dios Regordán Domínguez



CONECTÉ Y ATRAVESÉ LA FRONTERA

Un amigo mío me dijo que existía un Chat de sacerdotes casados que se llamaba Moceop, me definió lo que querían decir las siglas y me dio la dirección de la página Web. Me animé a entrar un jueves y al final me he enganchado.
Cuando conecté y atravesé “la frontera”, me encontré en medio de muchos nombres, que poco a poco fueron tomando personalidad. Y al instante me sentí acogida por todos los que en ese momento participaban en la conversación, con sus saludos y bienvenidas aún sin conocerme de nada. Desde entonces, entro todos los jueves (a excepción de cuando no me ha dejado el ordenador) y me siento como una más del grupo, aunque no conozco a nadie personalmente.
Al principio, debo confesar, que tenía un poco de reticencia porque pensaba que todos iban a ser hombres, pero me equivoqué, lo reconozco. Yo soy católica practicante (como se suele decir) y me apetecía, me hacía ilusión “hablar” con gente que comulga con mis mismos ideales y también tenía curiosidad por saber la forma de pensar o ideas que tenían los participantes de Moceop: eso del movimiento opcional por el celibato me llamaba mucho la atención.
Me ha gustado encontrarme con gente abierta que quiere a la Iglesia y trabaja por su futuro desde abajo, desde la base, en y para la comunidad.
En el Chat voy conociendo a sus miembros poco a poco a través del diálogo (aunque me gustaría relacionar cada nombre con un rostro y espero hacerlo realidad en Marzo) y las conversaciones o debates sobre algún tema o artículo son muy interesantes, aunque yo no puedo meter baza algunas veces porque todavía me encuentro un poco perdida (pero me ayudan a encontrarme).
Estoy muy contenta de haber encontrado este Chat, lo considero un regalo de Dios. Me siento en medio de gente comprometida, y que lucha por un ideal cueste lo que cueste. Es lo que yo experimento, teniendo en cuenta que llevo poco tiempo en contacto con ellos, y además, comparto la “línea” que llevan como miembros activos dentro de la Iglesia.
Espero poder colaborar e integrarme en el movimiento y sus comunidades, siempre que sea posible, dentro de mis posibilidades, con mis limitaciones, pero también con toda mi alegría y entusiasmo de participar en una comunidad que camina hacia Dios.
Con cariño:
Raquel



PARA CADA COSA... HAY UNA PRIMERA VEZ


Se dice que para cada cosa hay una primera vez.  Bien, MOCEOP ha sido mi «primera vez» de chat.
Os conocía desde hacía años y curioseaba a menudo entre las páginas de las revistas y las diversas secciones de su sitio Web.
Al chat llegué un poco por curiosidad y un poco por necesidad. 
Necesidad de compartir sentimientos, de saber que había otras personas con vivencias semejantes, de sentirme menos diversa, menos excluida.
La acogida fue estupenda y he tenido oportunidad de constatarlo en multitud de ocasiones, cada vez que se presenta una persona nueva. Acogida, respeto a las opiniones de los participantes, tolerancia y coherencia con la línea de MOCEOP.
Se intuye una buena unión entre todos en la que la distancia geográfica nada impide.
Piano, piano, la cita de los jueves se ha convertido en un momento privilegiado que me hace sentir entre amigos.  
Un abrazo: Laura Poretti
 



“TIEMPO DE HABLAR-TIEMPO DE ACTUAR”.
25 AÑOS DE COMPROMISO

DEME ORTE



          1) Moceop surgió como un compromiso de apoyo mutuo (entre otros objetivos). Esa solidaridad inicial ha cuajado en una amistad consolidada entre muchas de las personas vinculadas con Moceop desde hace muchos años. Amistad que no se ha basado tanto en un pasado común cuanto en inquietudes, sintonías, sensibilidades y compromisos compartidos. Es una historia de amistad que sigue. Compartir retazos de vida nos ha ayudado a descubrir que el primer compromiso es ese: ser, vivir, más que hacer cosas. Vivir de una determinada manera, constituir un estilo de familia, ser personas, hombres y mujeres, con coherencia en sus opciones; y ser felices así, y transmitir esa felicidad... es el primer compromiso.
Ahí está “Tiempo de Hablar” y sus testimonios durante un cuarto de siglo. Ahí están los numerosos encuentros estatales, por zonas o locales, en los que el encuentro entre las personas es el principal ingrediente, y cualquier “temario” es una buena excusa. Estos encuentros suelen ser un buen servicio mutuo de enriquecimiento espiritual y de animación; y sirven para consolidar el colectivo y profundizar y avanzar en sus objetivos y comrpomisos. Encuentros que culminan en oración, acción de gracias y bendición para ir repartiendo por ahí...
          2) La opcionalidad del celibato ha sido el banderín de enganche que ha dado nombre y contraseña a Moceop. Pero detrás del banderín ha ido creciendo una realidad más amplia y rica. De mera reivindicación se ha convertido en causa revolucionaria y utópica. Sin renunciar del todo a la reivindicación, ya no nos preocupa tan prioritariamente. Ya vendrá por sí sola cuando tenga que venir.
Moceop, mientras tanto, ha pasado de ser un movimiento de “curas casados” a ser un movimiento de renovación eclesial, una instancia doblemente profética dentro de la Iglesia: una instancia crítica y de denuncia de las incoherencias de la institución eclesial; y una instancia positiva, constructiva, esperanzadora, animadora de iniciativas liberadoras...En el profundo convencimiento de hacer camino al andar, cada experiencia compartida nos ha ido animando y confirmando en unos pasos dados, en compromisos concretos.
En esa historia moceopera hay que resaltar el protagonismo de las mujeres, que no han sido sumisas esposas del cura casado, sino auténticas animadoras de dinámicas nuevas; muchas veces también revulsivas sanadoras del machismo y clericalismo de los hombres y de la institución eclesiástica. Ellas han aportado una perspectiva de género que ha marcado cualquier tema con una sensibilidad enriquecedora y transformadora. El compromiso con la causa feminista en general, y con la de la mujer en la Iglesia más en particular, no ha sido sólo cosa de mujeres, sino que Moceop la ha tomado como propia y fundamental.
Moceop ha sido también una voz de Iglesia para la gente: una voz de sentido común, de sensibilidad por lo más humano: la afectividad, la entrega, el amor; ha sido una voz de revisión de la historia y la tradición, de cuestionamiento de la estructura legalista de la institución eclesial, del dogmatismo, del autoritarismo; un testimonio de lo más elemental del evangelio, de lo esencial del cristianismo, del ejemplo de Jesús y de las primeras comunidades.
Moceop ha transmitido a la opinión pública un mensaje de “naturalidad” en sus planteamientos, sin escándalos ni provocaciones, y ha recibido el sentir de la gente sencilla –el pueblo- como voz de Dios (“Vox populi voz Dei”), percibiendo muchas veces más sentido común (o “sensus fidelium”?) en el pueblo que en la jerarquía. ¿No escucha esa voz la jerarquía? ¿No es un signo de los tiempos?
Ahí está esa “otra voz de Iglesia” junto con otros colectivos eclesiales, la interpelación a posicionamientos muy discutibles de la jerarquía; y los mensajes de esperanza, como “granos de sal”, y propuestas de Iglesia abierta...La cercanía y compromiso con sectores eclesiales marginados (mujeres, homosexuales, teólogos represaliados, curas y seglares castigados...). Y el compromiso en asociaciones de derechos humanos, organizaciones de solidaridad con inmigrantes, ONGs de solidaridad con el Tercer Mundo…
           3)Nuestra apuesta eclesial: ser y hacer Iglesia comunidad:
-comunidad de iguales, hombres y mujeres, célibes, casados y casadas, homo y heterosexuales,...
-comunidad desclericalizada: todos y todas Pueblo de Dios, con carismas y ministerios plurales, de servicialidad y diversidad;
-comunidad fraternal y sororal, de relaciones respetuosas, enriquecedoras, sensibles a la diversidad, humanas y humanizadoras;
-comunidad corresponsable, participativa, creativa, imaginativa, libre, utópica y comprometida.
-comunidad evangélica, profética, animadora, pobre, sencilla, creyente y feliz.
Ese ha sido el camino de buena parte de miembros de Moceop: ser y hacer pequeñas comunidades, vinculadas en comunión y comprometidas sobre todo con la Causa de Jesús. Ese es el lugar básico, donde la vida es lo primero, lo de más abajo, sin pedir ni esperar permiso de arriba; porque la vida va por delante. Se hace camino al andar.
Ese compromiso vital es cierto que ha sido también a veces, por necesidad, de desobediencia e incluso de insumisión…a las leyes establecidas, por fidelidad al Evangelio y al Espíritu que nos ha animado desde el Concilio Vaticano II. Ha sido cuestionar lo establecido con la práctica, y ejercer lo que se ha creído coherente.
En ese contexto comunitario se ha ido redescubriendo y ejerciendo un nuevo ministerio descleri-calizado, sea por parte de sacerdotes “ordenados”, célibes o casados, sea por quien la comunidad elija y designe para ello. Moceop ha experimentado que dejar de ser “clero” es una liberación; que no hay “reducción al estado laical”, porque ser laico/a no es ser menos de nada; porque todos y todas somos Pueblo de Dios (laicos). La diversidad de carismas y ministerios no es desigualdad de clases.
Ha sido un proceso de experiencias reflexionadas, y de esa reflexión de la vida y de la fe compartidas ha ido surgiendo una teología renovada, sencilla y profunda; formulada a veces desde la narración de vivencias, o desde la expresión de inquietudes, de intuiciones, de aspiraciones. Por ejemplo, pasar de una eclesiología con el esquema clero--laicos a una eclesiología con el esquema comunidad--ministerios. También hemos contado para ello con la apreciable colaboración de teólogas y teólogos “profesionales”.
Moceop ha dado fundamentación a sus argumentos. Ahí están los ricos pliegos centrales de “un grano de sal”, y tantos artículos de la revista “entre líneas”, así como la teología latente en editoriales, testimonios, “sacramentos de la vida” y “adentros”.
          4) Somos y hacemos comunidad cristiana (Iglesia) “extrovertida”:
La comunidad de Jesús no está para ser servida sino para servir. Y no para servirse a sí misma, sino a los demás. Y no a todos por igual, sino con prioridad: los pobres, los excluídos, los “pequeños”, los marginados, los últimos...”Una Iglesia que no sirve no sirve para nada” (J. Gaillot).
Moceop asumió como una intuición profunda y una opción fundamental que el “objetivo general” es el Reino de Dios, como utopía globalizadora de una humanidad nueva y liberada, y como misión fundamental de la Comunidad de Jesús. Reino de Dios posibilitado desde la evangelización liberadora, desde el compromiso transformador, y desde la vivencia «en germen» de las Bienaventuranzas.
Sin olvidar ni dejar de lado el «quehacer eclesial» necesario de la renovación, nuestro compromiso no se reduce ni se agota en lo intraeclesial. Lo primero es el Reino de Dios y su justicia. Y la Iglesia (y nosotros en ella) ha de estar volcada hacia afuera. Sólo en ese darse -cada persona creyente, cada comunidad cristiana, toda la iglesia- se encontrará a sí misma. Hemos colaborado en la estructura eclesial cuando ha sido posible y conveniente, pero cuando no, hemos comprendido que en la periferia, en los márgenes e incluso fuera de la estructura eclesiástica hay mucho “quehacer eclesial”, y nos hemos encontrado más a gusto como “marginales” que integrados en una estructura que a veces es más impedimento que mediación para la acción evangelizadora.
Ahí estamos, por ejemplo, en múltiples compromisos sociales, con los excluídos del sistema, con los últimos, los presos, los inmigrantes, las mujeres maltratadas, jóvenes en reinserción.; en la solidaridad con el Tercer Mundo.
Presentes como personas y comunidades “evangeli-zadoras”. No “cristianiza-doras” (en el sentido de convertir para integrar en la Iglesia), sino anunciadoras y transmisoras de la “buena nueva”, proclamadoras de la utopía del Reino: “otro mundo es posible”, “otra iglesia es posible y necesaria”. Personas y comunidades transmisoras de esperanza, trabajadoras por la Paz y por la solidaridad...
         5)”¡Tanto amó Dios al mundo!”...
“Éste” es el mundo en que vivimos, el que nos toca vivir: doler y disfrutar. El que nos toca amar y transformar. No hay otro. Aunque “otro mundo es posible”, ese “otro” es éste, transformado. No podemos rehuirlo, ni rechazarlo ni odiarlo; ni considerarlo enemigo a combatir ni enemigo que nos acosa...
Es cierto que en el primer mundo vivimos una sociedad secularizada. Es bueno que sea así. No podemos pretender una “sociedad de cristiandad”. No por eso sería más cristiana, ni más evangélica , ni más acorde al plan de Dios. Ser creyentes en un mundo secularizado no es llenarlo de religión sino de fe, y sobre todo de amor. Respetando la autonomía de las cosas temporales, no se trata de bautizarlas, sino de humani-zarlas. La gloria de Dios está en la dignidad humana.
La globalización nos interpela, el neoliberalismo económico, las migraciones, las guerras, la creciente desigualdad entre pobres y ricos... A nivel local, pero con esa perspectiva global, hacemos lo que buenamente podemos, por aportar nuestro granito de arena a “otra globalización”: la de la justicia, de la solidaridad, de la ecología, de la paz…Todo es un reto y una llamada para intentar cambiar este mundo en la dirección de la utopía que llamamos “Reino de Dios”. Esa utopía nos llama al compromiso.
Tal vez hay que empezar por entrar en el
“círculo de la utopía”:



soñar lo imposible,
creerlo posible,
intentarlo,
hacerlo posible,
hacerlo real
y superarlo.
Y seguir soñando!

 



CAMINOS DE ESPERANZA

Juan de Dios Regordán Domínguez

Pasó la infancia cargada de ilusiones y fantasías. Con la preadolescencia llegó el doloroso descubrimiento de una realidad hiriente y la incomprensión de una jerarquía distante y asustadiza. La adolescencia no fue mejor y muchos olvidaron los sólidos principios y, preocupados y ocupados en encontrar medios de supervivencia, tomaron derroteros de desinterés por todo lo que significara pasado. Durante la juventud volvieron a resurgir renovados ideales y planteamientos serios de comunicación y solidaridad con quienes continuamos, a pesar de las dificultades,“Hablando y Actuando”.
Hoy, Moceop al cumplir 25 años, se encuentra en una etapa de nuevas ilusiones; unas ilusiones que se fundamentan en el análisis realista de la situación de la Iglesia en el mundo actual. La edad
de la provisionalidad ha llegado; pocas cosas son absolutamente estables. Se está cuarteando la estructura llamada a desaparecer y todo lo no evangélico caerá y desaparecerá de la Iglesia de Jesús. Ha llegado la edad de la Esperanza.
Hoy muchos cristianos han descubierto y viven un compromiso por la libertad, la igualdad, la fraternidad, el servicio y la primacía de los pobres y excluidos.. El nuevo milenio exige de la Iglesia, de cada uno de nosotros, un espíritu nuevo del vivir cristiano, siendo fiel a la conciencia y al mensaje de Jesús. Cada uno debe caminar sin vacilación por el camino de la fe viva, que engendra la esperanza y obra por la caridad, según los dones y funciones que le son propios. En la Iglesia la autoridad es servicio y no se debe ahorrar esfuerzo a la hora de encontrar iniciativas pastorales válidas para dar a conocer a Cristo con lenguaje entendible. Y el lenguaje que entiende la gente sencilla es el testimonio y la preocupación por ayudar a las personas... “pasar haciendo el bien como hizo Jesús”
Es necesario avanzar pletóricos de esperanza con espíritu alegre y decidido para superar las dificultades. Ni las preocupaciones familiares ni las dificultades en la búsqueda de trabajo y desarrollo de la vida laboral deben ser ajenos a la orientación cristiana de la vida del sacerdote casado. Nuestra opción está avalada por las palabras de Pablo: “Todo lo que hacéis de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por Él (Col 3,17). Con la luz de la fe y la meditación de la palabra de Dios podemos reconocer siempre y en todo lugar a Dios, en quien vivimos, nos movemos y existimos (Hechos 17,28) Las tristezas y las angustias, los gozos y las esperanzas de los hombres de nuestro tiempo, han de ser los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo.
Vivir la esperanza no merma la importancia del compromiso temporal sino que proporciona nuevos motivos para la solidaridad del género humano y de su historia. Por el contrario, cuando falta el fundamento divino y la esperanza, la dignidad de la persona sufre graves lesiones y los enigmas de la vida, del dolor y de la muerte quedan sin solucionar. Todos necesitamos dialogar en la Iglesia y escuchar la voz del Espíritu. Sin diálogo con nuestros semejantes, también con quienes no comparten ni comprende nuestros posicionamientos, vivir, amar y ser feliz, sólo serían quimeras. Una vida depende de otras y sin los otros ninguna vida progresa. Todo lo podemos cambiar en el mundo, menos a nuestros semejantes. Nadie convence a nadie, sólo cada uno es capaz de transformarse a sí mismo. En nuestra dimensión de fe sabemos que es el Espíritu Santo, que habita en los creyentes y gobierna a toda la Iglesia, quien une a todos en Cristo y es el Principio de la unidad de la Iglesia, inspirando y animando los diferentes ministerios.
El Concilio Vaticano II sigue vigente cuando nos dice: “ La Iglesia, en virtud de la misión que tiene de iluminar a todo el orbe con el mensaje evangélico y de reunir en un solo Espíritu a todos los hombres de cualquier nación, raza o cultura, se convierte en señal de la fraternidad que permite y consolida el diálogo sincero. Lo cual requiere, en primer lugar, que se promueva en el seno de la Iglesia la mutua estima, respeto y concordia, reconociendo todas las legítimas diversidades, para abrir, con fecundidad siempre creciente, el diálogo entre los que integran el único Pueblo de Dios, tanto los pastores como los demás fieles. Haya unidad en lo necesario, libertad en lo dudoso, caridad en todo”. Es el Espíritu el que distribuye las gracias y ministerios (1ªCor. 12,4-14) enriqueciendo a la Iglesia de Jesucristo con variedad de dones para la perfección consumada de los santos en orden a la obra del ministerio, a la edificación del Cuerpo de Cristo (Ef.4,12).
En nuestro duro caminar, sin amargarnos con miedos y preocupaciones del mañana ni con amarguras del pasado, hemos de aprender de la misma naturaleza como nos enseña Jesús. Los olivos son muy generosos al desprenderse de las aceitunas sin comerse ninguna. El grano de trigo renuncia a su existencia sin llegar a ver su propia espiga. En la renovación que necesita la Iglesia, repudiados en el olvido y, a veces en el desprecio, como cualquier grano de semilla, hemos de profundizar en la Esperanza de que del esfuerzo de Moceop surgirá parte de una vida nueva que vivirá la Iglesia. Por ello, cada uno de nosotros debe tener muy presente que del esfuerzo y la entrega; de la desobediencia de los silencios impuestos, con la palabra y el testimonio de vida son signos de esperanza. Actuar así es el verdadero arte de vivir porque la aceptación valiente de la realidad de los hechos contiene el más exquisito de los frutos: una profunda alegría por la vida.


 



NUESTROS DIVERSOS CAMINOS DE FE
Julio P. Pinillos
 

Parece tonto querer simplificar hasta el punto de uniformar el proceso de fe tan rico y personal que estamos recorriendo los componentes del moceop y aledaños. ¡Vivamos!
Sólo diré lo que, sin dejarme llevar de la metafísica, me vaya diciendo la memoria meditada.

HITOS O REFERENCIAS IMPORTANTES EN NUESTRO CAMINAR EN FE:

1.- DIOS CADA DÍA MÁS DESNUDO Y MENOS CONTROLABLE:


No tiene obligación de revelársete cada día ni en cada homilía. Y, sin embargo, con cuánto mimo nos trata. ¿Cómo hablar de Dios cuando uno deja de ser un «profesional» de la Palabra? ¡Como Le sientas!. ¡A veces desde el silencio misterioso y acogedor!. Sería lo del místico de Yepes: «¿Adonde te escondiste, Amado..., «habiéndome herido, salí tras Ti clamando...» Casi siempre desde el «estar con», por aquello de las mediaciones: Dios se expresa en el templo del mundo y de los otros: la alegría de Dios se trasluce en el rostro de los hermanos. LÁSTIMA que Dios tenga esas preferencias tan enigmáticas para el viandante de hoy: los pobres y los «sin»: ese 20% si hablamos de España y ese 70% si nos referimos al ámbito mundial.

2.- EN LA MARGINALIDAD ACEPTADA U OPTADA,


siempre tan gozosa como desconcertante y creativa. Es un «lugar teológico y eclesial» que genera mucha libertad y limpieza de corazón. (Conf. Nº 25 –monográfico- de «Tiempo de Hablar»). Toda Institución genera un centro y una periferia. En el centro están el poder, la visibilidad, el privilegio, la «autoritas» (externa), la lejanía. En la periferia están la servicialidad discreta, el anonimato sencillo, la vida a ras de tierra, la levadura y el grano de trigo, la decisión compartida y la cercanía a la gente en su cotidianidad: sus problemas, sus luchas y sus dichas....En la periferia de la Iglesia residen, con otros es de suponer, aquellos grupos o personas que se resisten a aplaudir muchos criterios y actuaciones de la oficialidad central. Los curas casados quieren situarse lejos del centro, en una distancia (e, incluso, disidencia) parcial y consciente.


3.- LA MUJER COMPAÑERA COMUNICA MÁS QUE LA LEY DEL CELIBATO.

Atención: he dicho “ley”. Porque en la libertad, célibe o no, tanto da: cada uno decide según su psicología, su espiritualidad (sentido del evangelio y del servicio) y la experiencia concreta que la vida le ha venido ofreciendo. Se puede cantar a Dios desde el silencio “monacal”, en el eremo o en la urbe, y desde la penetración-compenetración de la pareja que se extasía porque el amor le ha inundado. Sin nuestras mujeres seríamos menos de la mitad de lo que somos; o sea, que ellas ponen más. ¡Es lástima que esta riqueza no pueda ser reconocida públicamente por los que deciden y regulan el grado y las vías de la santidad tanto laical como presbiteral. !Así resultan de lógico-duros muchos de ellos!

4.- DISTINGUIR LAS VOCES DE LOS ECOS: CUANDO SE HABLA DEL MINISTERIO, NO TODO VALE IGUAL

Lo principal es permanente, mientras que los aspectos secundarios ceden el lugar a lo que la ciencia y la pastoral (psicología, sociología, sexualidad, aprovechamiento de los carismas, obediencia crítica...) descubren e indican. Desde que el moceop y nuestra Federación Internacional se dejaron guiar por teólogos de la categoría de Fernando Urbina, Martín Velasco, Julio Lois, Rufino Velasco y por obispos de la Iglesia como Aloisio Lorscheider, Evaristo Arns, Basilio Hume, Helder Cámara, Pedro Casaldáliga, Alberto Iniesta, Nicolás Castellanos... , hemos saboreado y proclamado que lo fundamental del presbítero –al margen de las circunstancias de estatura, color de la piel y estado de vida- es su triple pasión: por Jesús de Nazaret, por el pueblo con el que compartir vida y búsqueda y por la Comunidad a la que servir cristianamente de la forma que ella indique: desde la limpieza de los locales al discernimiento y a la Celebración de la Palabra y del Sacramento.
Lo del celibato impuesto –“si te casas no puedes ser presbítero de la comunidad”- pertenece al género de lo secundrio y va por otro lado: crea la casta sacerdotal y divide a la Iglesia en clérigos y laicos, prima la virginidad -¡impuesta!- sobre el matrimonio, deja a la comunidad sin pastores que le den el Pan-Vino de caminante y comporta gran sufrimiento a muchos sacerdotes llamados al ministerio, pero a quienes Dios no quiso dar el carisma del celibato. ¡No se puede obligar a Dios para que se cumplan nuestros proyectos!. Por otra parte ese tipo de celibato no tiene soporte en la Biblia, ni en la Tradición que es contraria a esta práctica, ni en la Teología ya que hay muchos teólogos de mucha categoría en una postura y otra, ni en una hipotética mayor madurez espiritual del pastor porque contradice la experiencia existente, ni en un mayor servicio a la comunidad cristiana descentralizada ya que hay testigos muy serios en uno y otro lado, ni en la voluntad del pueblo creyente como demuestran las encuestas, ni en la mayor o menor santidad ya que “tan santo y tan pecador puede ser el cura casado como el célibe..., todo depende del amor que uno y otro profesen al Padre y a los hermanos...
¡Desde este ángulo de reflexión es correcto afirmar que la CELIBATO-CRACIA (el culto al celibato) es un pecado que nos recuerda aquel título del franciscano Alvar Maduel: “Si el celibat fos un pecat..”

5.- PRIMERO EL REINO Y DESPUÉS LA IGLESIA, EN FUNCIÓN DE AQUEL.

Entendemos como Reino de Dios la vida real amplia -la personal, la local y la universal- a cuyo servicio ha de estar, por fideli-dad, la Iglesia de Jesús. Por un lado, el Reino engloba a la Iglesia que no puede mostrarse como algo “aparte” ni alternativo, ni puede plantear una especie de división de trabajo entre los que se ocupan del Reino y los que se ocupan de la Iglesia. Por otro lado, admitimos que no todo lo que afecta al Reino le viene de la dinámica de la Iglesia, sino que hay otras instancias que, aunque no estén “bautizadas”, convergen en la misma dirección. No somos los cristianos los únicos que trabajamos por el Reino.
En todo caso, su papel específico le viene a la Iglesia, no de trabajar más que los otros a favor del Reino, sino de su misión de explicitar su raíz fundante: Jesucristo, servidor del ser humano, ya que es en la Iglesia donde Jesucristo es reconocido, celebrado y proclamado. De ahí que valoremos a la Iglesia y queramos seguir dentro de ella, sin caer en la tentación de aspirar a otra: la “Iglesia paralela”.
El problema se presenta cuando esta Iglesia se convierte en una referencia ausente de los problemas reales y, además, sin afán por explicitar la memoria de Jesús que queda neutralizado en base a una práctica anodina y autoritaria; explicitación de Jesucristo y preocupación por el Reino, lógicamente, han de ir unidas.
 



CAMINOS DE SOLIDARIDAD



Juani Palacios
 

En marzo de 1977 nos casamos José Luis y yo. Y era allá por el año 1979 cuando tuvimos nuestro primer contacto con Moceop. La verdad es que el primer contacto no fue de amor a primera vista. No nos “molaba” eso de movimiento – celibato – opcional. Pensábamos que era algo así como constituir un grupo en que nuestras reuniones iban a ser de “todos lo mismo” “hablando de lo mismo” y “criticando a lo mismo”. Por eso teníamos cierta relación pero no llegamos a implicarnos mucho...
Pasaron dos o tres años y al conocer “al personal” la amistad nos fue agarrando de tal forma que comprendimos que en un primer momento “las siglas de moceop nos traicionaron”. Entendimos, al menos para nosotros eso era, que moceop era un movimiento que nos tenía que impulsar para “estar allí donde cada uno debía estar” Y entonces cambió la cosa. De tal forma que hemos recibido fuerza, aliento, ánimo, ilusión para seguir en la brecha, para no desanimarnos, para estar ahí.
Y siendo así las cosas, cuando vamos o venimos, partiendo o volviendo de Madrid, ya se sabe, allí están Tere y Andrés para acogernos. Una acogida cálida, fraternal, sencilla, tanto que nos hace sentirnos como en casa. Por eso ellos saben mucho de nuestras andanzas, y por eso ellos, al plantear contar alguna experiencia de solidaridad nos pidieron que narrásemos eso y lo compartiéramos con todos vosotros. Y aquí estoy haciéndolo, aunque, he de decir que me da un poco de pudor, pues muchos de vosotros tenéis, seguro, experiencias más ricas o al menos similares.


EN NICARAGUA


Después de que los hijos fueron adultos y fallecieron nuestras madres, dispusimos de algo más de tiempo y decidimos simplemente estar disponibles por si podíamos echar una mano en algún lugar. Y como si abres la puerta... pues entra gente... así ocurrió que hubo una llamada pidiéndonos ayuda por parte de un colectivo de apoyo a la ciudad de San Carlos de Nicaragua, ciudad hermanada con Albacete. Y sin pensarlo dos veces, allá nos marchamos José Luís y yo para dar clase a maestros.
Allá en Nicaragua a los maestros que íbamos a ayudar se les llama “maestros empíricos” que no tienen terminada la carrera, pero ya están trabajando, carecen de recursos materiales y metodológicos teniendo aulas con muchos alumnos.
Trabajamos con ellos el Lenguaje: métodos de lecto--escritura, animación a la lectura, creación literaria... Fue una experiencia muy enriquecedora: los fines de semana venían ellos a S. Carlos y teníamos clases teórico-prácticas de forma intensiva. Los días durante la semana íbamos nosotros a visitar sus escuelas, en comunidades dentro de la selva, y allí nos juntábamos con otros grupos de maestros que no podían desplazarse durante los fines de semana y se trabajaba, sobre todo en cómo enseñar a los niños a leer y escribir.
Conocimos gente estupenda con quienes todavía mantenemos contactos.

EN LA REPUBLICA DOMINICANA

Cuando el curso pasado nos jubilamos vimos que, mejorando lo presente, aún estábamos de buen ver, aún teníamos fuerzas para dedicar unos años a la enseñanza en el tercer mundo. Nos fuimos a la República Dominicana, donde ya habíamos estado en otra ocasión, y contábamos con la acogida y el cariño de nuestro amigo Joaquín, misionero en aquellas tierras durante cuarenta años.
El año pasado por estas fechas estábamos allí. Hicimos alguna cosa en el campo de la alfabetización, fuimos muy bien acogidos, se llegó a hacer un proyecto diocesano para realizarlo durante tres meses cada año. Quedamos en que nos avisarían... pero no sabemos por qué, el caso es que nos vinimos con idea de volver, pero no hemos sido llamados, ni se han vuelto ha requerir nuestros servicios.


EN ALBACETE

Ahora yo estoy trabajando en Albacete, desde Justicia y Paz, con un colectivo de apoyo a los inmigrantes de los asentamientos. Son inmigrantes sin trabajo, sin papeles, sin nada... Aquí en Albacete hay varios grupos de inmigrantes que malviven en casas hundidas que ellos ocupan, o en almacenes abandonados, en las afueras de la ciudad.
Este año ha llegado a haber hasta doscientas personas repartidas en tres o cuatro lugares.
¿Qué hemos hecho?
Pues sobre todo acompañarles: a buscar trabajo, aunque la mayoría han estado en manos de mafiosos que se quedaban con la mitad del sueldo por darles trabajo y llevarlos al tajo.
En las condiciones en que estaban ha enfermado alguno de ellos y les hemos acompañado al médico, se les ha solicitado la tarjeta sanitaria, se ha empadronado a un buen número y cuando han estado hospitalizados... allí estábamos haciendo turnos para atenderles. Se ha luchado para que tuvieran un sitio para ducharse, se les han facilitado utensilios para cocinar y alumbrarse, se consiguió que el ayuntamiento recogiera la basura que ellos sacaban en bolsas como cualquier vecino..
Sobre todo se ha entablado una relación humana con ellos, ya que no solo hablamos de sus papeles, sino que nos tomamos un café con ellos y les contamos y nos cuentan... Los conocemos por su nombre y ellos a nosotros. Sabemos algo de sus historias y sobre todo saben que pueden contar con nosotros aunque la solución de sus problemas no está en nuestras manos.
En este momento se está negociando de cara a la campaña de temporeros próxima para que tengan alojamiento, contratos de trabajo, seguridad social...
Bueno, todo esto es muy complejo y no terminaría nunca de contar
Es un quehacer en el que muchas veces te sientes impotente y sufres, pero también es verdad que ellos se alegran con cualquier pequeña cosa que se consigue y nos dan coraje para seguir adelante.
En esto cuento también mucho con el apoyo de José Luis, que siempre está dispuesto a echar una mano y a veces las dos.
Hay un emigrante, Diakité Mamoudou, que ha estado bastante tiempo hospitalizado y le hemos cuidado José Luis y yo. Y nos ha pasado como al principito con el zorro: nos ha domesticado de tal forma que cada día ha estado más próximo a nosotros... Una cosa tenemos clara siempre: hay que ayudar sin crear jamás dependencia.
Algunas veces hablando con amigos de estas cosas y dicen: “Yo no podría hacer eso, pues ante ese sufrimiento, me hundiría”. La verdad es que los pobres, muchos de ellos, conservan su sentido del humor, saben gozar con cualquier logro. Es gente joven y se ríen con cualquier cosa, se entregan a la alegría... y eso quita dramatismo a la situación.
Ver cómo ellos comparten lo poco que tienen, sobre todo los africanos, es un verdadera gozada.
Hace pocos días se unieron, un grupico de ellos, a nuestra oración interreligiosa. Desde su fe islámica o animista o cristiana rezamos juntos al Dios de la Paz. Para todos fue muy hermoso.
También voy dos noches a la semana a darles clase: no saben nada de español y es necesario que se vayan defendiendo: ponen un interés tremendo, aunque el resultado no corresponde a tanto afán, pero estoy muy contenta de relacionarme con esta gente que son los «sin» por antonomasia.
Y estas cosas, por ahora, están dado sentido a nuestra vida. Están dando sentido a nuestra fe.





CAMINOS DE SOLIDARIDAD



Juan Cejudo
Manoli Sánchez
Cádiz, 23 de Enero de 2.005

Intento comenzar este trabajo con la sensación de que lo que pueda aparecer en estas líneas, es algo muy normal para cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad social, más aún si intenta vivir su vida queriendo seguir los caminos de Jesús de Nazareth, solidario hasta el fin. Estoy convencido que cualquier otro compañero/a podría ofrecer unos testimonios similares a este que hoy presentamos Manoli y yo.

ANTES DE ESTOS VEINTICINCO AÑOS. (1966--1977)

En verdad fue estando en el Seminario, como estudiante de Teología, allá por el año 66 ( ya ha llovido desde entonces). Recuerdo una primera experiencia , cuando un grupo de estudiantes de Teología decidimos trabajar un mes en una Fábrica de Construcción Naval, para ir compartiendo de cerca, como los demás obreros, la vida del mundo del Trabajo. Tuvimos el permiso del Obispo de Cádiz Antonio Añoveros y un grupo amplio de seminaristas comenzamos a trabajar. Una experiencia muy rica e interesante para nosotros y creo que también impactante para los trabajadores que nunca habían visto algo así : un grupo de seminaristas trabajando codo a codo con ellos en la fábrica.
Ya para entonces hacía unos 4 ó 5 años, había descubierto los valores del Mundo Obrero, había tenido contactos con la J.O.C y H.O.A.C y aquella primera experiencia en la Fábrica, sería el punto de arranque para otras experiencias en años sucesivos.
Cuando, ya como cura, me destinaron a una Parroquia en Tarifa en el 67, dedicaba algunas horas diarias a trabajar con mi mono en un pequeño taller de motos del Pueblo. Sentía mucha necesidad de “romper” con la figura clásica del cura como alguien al que trataban con distancia y cierto respeto y quería ser uno más como cualquier otro trabajador del pueblo. Hasta que dos años después, solicito a Añoveros que quiero dejar la Parroquia y trabajar como cura-obrero, renunciando a la paga del Estado. Me lo autoriza.
Me traslado a Cádiz y, con otros compañeros que también querían ser curas obreros, nos vamos a vivir juntos a un piso.
Después de varios meses en paro y buscando trabajo , hacemos unos cursos de formación profesional como caldereros-tuberos y al fin conseguimos empezar a trabajar. Yo entro en una empresa auxiliar de Astilleros Españoles (hoy IZAR) como calderero-tubero.
Son años de pleno franquismo, época de fuertes reivindicaciones sociales y políticas. En estos años, vivo muy de cerca la realidad dura de los trabajadores y pronto, por intentar ayudar a tomar conciencia de la dura situación en que viven y que reaccionen contra ella, uniéndome al grupo de trabajadores más conscientes (de sindicatos, entonces clandestinos, de partidos obreros…), pronto digo, sufro las consecuencias y soy despedido en varias ocasiones, teniendo que buscar trabajo (en más de 20 sitios y tipos de trabajo diferentes), hasta el año79,y nunca por tiempo superior a 9 meses, ya que antes o terminaba el contrato o era despedido.
En aquellos años, la policía está obsesionada con que los curas obreros somos los culpables de todo lo que se mueve en las fábricas de la Bahía de Cádiz y van a por nosotros.
Sufro detenciones junto a otros trabajadores y curas por varios días. Así en aquellos años de predemocracia, hasta tres veces soy detenido. Nuestro delito : estar apoyando las reivindicaciones obreras en una plataforma conjunta entre trabajadores de plantilla y de las contratas o empresas auxiliares, por un Convenio Colectivo más justo en Astilleros Españoles ( hoy IZAR). También sufro registros en mi domicilio por parte de la policía y humillaciones y vejaciones en la Comisaría por parte de aquella policía franquista. Manoli vive intensamente toda esta situación y participa haciendo gestiones para que nos dejen en libertad a los detenidos.
Debo decir que de todos aquellos años de presencia en Astilleros y en contacto con los trabajadores, he vivido muy de cerca la entrega y la solidaridad de no pocos militantes obreros que arriesgaban mucho su puesto de trabajo y el pan de su casa por defender lo que eran derechos legítimos de aquel colectivo obrero.
También fui testigo cómo algunos trabajadores se comprometían a recoger todas las semanas dinero para las familias de otros compañeros que habían sido deteni-dos o encarce-lados. Así durante varios meses.
Después de estas detenciones, la búsqueda de trabajo se me hace imposible. De todas partes me echan cuando se enteran de que soy cura-obrero. No sólo en Cádiz capital. En toda la Bahía la búsqueda de un trabajo se me hace imposible.
Aparezco en todas las listas negras.
En esta época, vivimos enfrente de lo que antes era el Reformatorio para menores en Cádiz. Llegamos a tener bastante amistad con aquellos chavales que frecuentan nuestra casa donde encuentran atención y acogida. Nos cuentan sus vidas y sus problemas. Jugamos con ellos al fútbol, tenemos una buena relación amistosa y esta convivencia cercana y amistosa, nos ayuda a entenderlos mejor. Detrás de aquellos chavales hay unas vidas familiares muy duras, desestructuradas…
En este tiempo hemos intentado formar comunidad de base en nuestra propia casa con la gente obrera con la que normalmente convivíamos en el trabajo, el barrio cercano etc…Es allí, en nuestro piso, donde vamos teniendo las eucaristías con aquellos hombres y mujeres de los sectores populares

100 NÚMEROS DE “TIEMPO DE HABLAR”, 25 AÑOS DE NUESTRA BODA.-
                                                      (De Diciembre1.979 a Diciembre 2.004)

En el año 77, cambio de domicilio y voy a vivir a un piso de una barriada obrera de Cádiz. Voy a vivir sólo porque en este tiempo conozco a Manoli ( hoy mi mujer) y los otros curas, compañeros de piso con los que convivía me dan un ultimátum para que deje el piso. Sabían que Manoli y yo empezábamos una relación y no podían consentir que siguiéramos viviendo juntos los tres en el mismo piso por más tiempo.
Justo ahora que se cumple el 25 Aniversario de la Revista, se cumple también el 25 Aniversario de nuestra boda. Una boda que fue también muy especial. Justo días antes de casarnos, habíamos estado apoyando muchísimo el encierro de unos 40 parados que durante más de un mes se encerraron en una Iglesia de Cádiz. Fueron estos parados los que masivamente acudieron a nuestra boda, donde el mismo día se casaron también otros compañeros de aquel colectivo que tanto había luchado contra el paro.
Y es que en la Comisión de parados de Cádiz estuvimos trabajando mucho para organizarnos, coordinarnos por barrios y asambleas etc…En tres ocasiones. Y fue la Asociación de Vecinos de mi Barrio quien nos regaló la tarta y un pequeño convite al que invitamos a familiares y amigos, ya que llevaba varios meses parado y acababa de empezar a trabajar ese mismo mes en un Almacén. En este trabajo, que coincide justo 15 días antes de nuestra boda, llegaría a estar 13 años.
Durante 8 años participo muy a fondo en el trabajo de la ASOCIACIÓN DE VECINOS DE MI BARRIO y fruto de aquellas luchas fuertes se consigue solucionar los principales problemas que teníamos : el alcantarillado de todo el Barrio. (El Barrio se inundaba por completo en cuanto caían 4 gotas. Había que andar con botas de agua) Se consigue negociar con el Obispado para que no cometan el atropello de poner la Iglesia en la parcela central de la Barriada, hoy convertida en una bonita plaza y la Iglesia se construyó en una parcela lateral a la misma.
Se consigue construir nuestro Colegio que además, a propuesta de la Asociación de Vecinos, lleva el nombre de Fermín Salvochea, célebre anarquista gaditano; nombrado, estando en la cárcel, alcalde de Cádiz por aclamación. Un gaditano, famoso por dar todas sus pertenencias a los más pobres, incluso su propia cama.
A consecuencia de ello, por caerse desde la mesa donde dormía, tuvo unas serias fracturas y murió. Más tarde, también como trabajo de la Asociación de Vecinos, logramos sufragar un busto de bronce de este insigne gaditano por suscripción popular de todo el Pueblo de Cádiz.
También se consigue una Pista polideportiva, un nuevo alumbrado para toda la Barriada, señalización para el tráfico etc… También en esta misma época, me toca asumir por unos años la Presidencia de la Federación de Asociaciones de Vecinos de la ciudad (Colectivo que agrupaba a todas las Asociaciones de Vecinos de Cádiz) pues intentábamos ir agrupando colectivamente las reivindicaciones comunes que tenían todos los Barrios de la Ciudad : problemas de falta de limpieza, de mejoras urbanísticas, sociales y culturales…
La verdad, que hoy considero, con sentido crítico, que fue un exceso por mi parte dedicar todo mi tiempo libre disponible a los problemas sociales, descuidando seguramente otros aspectos de mi vida familiar y privada. En un sano equilibrio, hubiera estado la solución.
En estas luchas a nivel del Movimiento Ciudadano debo decir que Manoli también participó activamente. Algún tiempo estuvo también en la Junta Directiva de la Asociación y desde luego, en todo momento apoyando y participando activamente en las actividades y cubriendo ella sóla en la casa lo que verdaderamente tendría yo que haber aportado en las tareas domésticas y la responsabilidad con nuestros hijos muy pequeños.
Hicimos manifestaciones con todo el Barrio hasta llegar al Ayuntamiento (unos 5 kilómetros), cortamos el tráfico varios días, concentraciones, notas de prensa etc…Fruto de esta presión fue el poder conseguir negociar con el nuevo Ayuntamiento democrático del PSOE lo que sin duda fueron los importantes logros que antes hemos comentado y que ahora estamos disfrutando todos los vecinos.
Es en este tiempo también (año 77, antes de salir el Nº 0 de “Tiempo de Hablar”), cuando Julio Pinillos llega a Cádiz un Verano y juntos vemos la necesidad de trabajar en la línea de coordinar lo que hoy es el MOCEOP. No fue una “comedura de coco” de Julio. Fue un “coincidir” él desde Madrid , yo en Andalucía y otros compañeros en otros puntos de España, de la necesidad de coordinación para no estar dispersos y para ser más eficaces.
Pronto empecé a moverme en Andalucía para conectar con otros compañeros, sobre todo cuando asumo ser responsable del Moceop en Andalucía ( al principio no había Andalucía Oriental ni Occidental. Eso fue más tarde)
Y muchas reuniones de delegados tenidas en Madrid y una vez en Valencia.
Quiero decir que en todos estos años y en todo este esfuerzo y dedicación, Manoli siempre ha estado ahí conmigo apoyando y alentándome y compartiendo ideales. Sin su apoyo difícilmente hubiera podido estar tantos años dedicando tiempo, dinero y entrega.
En MOCEOP hemos vivido testimonios preciosos de solidaridad de muchos compañeros con quienes más hemos compartido, como el testimonio para mí maravilloso de Tere y Andrés que desde siempre han hecho de su casa un lugar de acogida, se han desvivido siempre por atender a todos los que hemos llegado por allí, nos han recogido y llevado al aeropuerto o al tren…. Igualmente, la dedicación extraordinaria, ejemplar de compañeros que, como Julio Pinillos en todos los primeros años del MOCEOP y ahora, en esta última etapa Ramón Alario y los compañeros de Albacete que llevan todo el peso de la Revista y los que llevan la página web o Eclesalia.
Hay ahí muchísima generosidad y entrega a los demás que nos enriquecen a todos. También me ha parecido positivo el gesto de solidaridad para con las Delegaciones de Latinoamérica a quienes les era muy gravoso asistir a los Encuentros Internacionales y que gracias al esfuerzo solidario de muchos compañeros de Moceop en toda España, se les ha podido ayudar a estar presentes.
También desde el año 77 estamos vinculados a COMUNIDADES CRISTIANAS POPULARES Manoli y yo. Estuvimos en el 1º Encuentro andaluz celebrado en Granada y desde entonces hemos participado en casi todos los encuentros que se celebran en Andalucía cada dos años. Participamos de los Encuentros que tenemos a nivel de nuestra Provincia ( unos tres al año). Y, a nivel de nuestra Comunidad “San José” ( llamada así porque nació nuestro grupo en el barrio de pescadores “San José), nos venimos reuniendo cada quince días desde el año 86 los doce miembros que formamos nuestro grupo.
Es aquí donde mas vivimos los valores de solidaridad entre nosotros mismos ( problemas personales, familiares, enfermedades, muerte, problemas económicos etc…) y también en muchísimas ocasiones que se presentan para ser solidarios con los problemas de los demás, especialmente de los más desfavorecidos : contra la guerra, apoyo a distintos proyectos en el Tercer Mundo, recogida de firmas para numerosas y distintas causas justas o de denuncia ante distintos organismos internacionales o nacionales y que sería exhaustivo enumerar.
Hemos apoyado durante algunos años en Brasil unos proyectos de una ONG que trabaja con “niños de la calle”, ayudando a vender productos que ellos mismos elaboran (confección de telas, velas etc…) para ayudar a financiar talleres varios para esos chavales. Incluso una de esas chicas brasileñas está en España y hay un compromiso de la Comunidad para ayudarla en los gastos que su estancia en España ocasiona.
Hemos procurado apoyar las causas justas que se han ido presentando. Como colectivo e individualmente, ya que apoyamos el compromiso de cada uno : sea sindical, por los derechos humanos, banca alternativa, Cádiz Solidaria, Caritas, Comisión 0,7, Foro Social etc…Últimamente, estamos todos financiando el coste, durante todo el año, de una plaza escolar en la aldea de Marruecos de donde provenían los 37 inmigrantes marroquíes que perdieron su vida al llegar en patera a Rota.
También nos parece muy importante, y así venimos haciéndolo desde hace tiempo, tener un compromiso eclesial, que es tan importante como lo es el compromiso social . Nos parece fundamental que se oiga nuestra voz, distinta a la que siempre suele aparecer en los medios que es la voz de la jerarquía. Para que quede claro ante la opinión pública que no todos los cristianos pensamos siempre igual que los obispos y que en muchas cosas no estamos de acuerdo y lo decimos. Queremos ser una corriente crítica en la Iglesia.
Por eso hemos escrito varias veces cartas a nuestro obispo ante determinadas circunstancias y manifestaciones de la jerarquía cuando no estamos de acuerdo (como ahora en el tema de los preservativos, los matrimonios de homosexuales etc…)
En el año 92, por motivos de trabajo, nos desplazamos a L. LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN donde hemos permanecido 11 años (hasta hace dos años)
En estos años de estancia en L.Línea, tuvimos la suerte de conectar con nuestros amigos, también de Moceop, Aventino y Ana, quienes llevaban allí en un grupo cristiano de base hacía ya varios años.
Participamos de sus reuniones (aunque sin dejar de vernos quincenalmente con los de la nuestra  "San José”). Esto nos ayudó mucho a conectar y participar de sus actividades y a enriquecernos mutuamente.
Estando en L. Línea nos desplazamos a Cádiz para participar de las acampadas de la Plataforma del 0,7 que en Cádiz tuvo una fuerte implantación con huelga de hambre en una Iglesia primero de varias personas ( dos de ellas de nuestra Comunidad) y luego, más tarde, con la colocación de numerosas tiendas de campaña en los jardines de la avenida Carranza en el centro de la ciudad. Acampada que duró varios días y que se organizaron en toda España. (Este mes de Diciembre pasado hemos participado Manoli y yo, junto a otros muchos compañeros de un acto para conmemorar el 10º Aniversario de las acampadas del 0,7.)
Después de esto, se planteó en el grupo cristiano de La .Línea hacer una convocatoria a todas las organizaciones sociales de la ciudad para intentar formar lo que después sería La Comisión 0,7 de La .Línea. Debo decir que esta Comisión ha estado muy activa todos estos años. Haciendo movilizaciones importantes ante Ayuntamiento, prensa, centros escolares etc…
Muy importante fue la Votación popular que organizamos con distintas mesas de votaciones en la ciudad donde pedíamos la supresión de la deuda externa para los países más pobres del planeta y que tuvo una alta incidencia en la población. Esta consulta se realizó a nivel del todo el Estado en muchísimas poblaciones.
Y fue esta Comisión 0,7 la que organizaba las concentraciones de solidaridad y protesta en medio de la calle principal de La .Línea cada vez que aparecían inmigrantes muertos en las costas campogibraltareñas. Y también fue esta Comisión 0,.7 la que decidió poner en marcha lo que hoy es La Línea Acoge, una oficina para atender a los numerosos inmigrantes que llegan por allí demandando todo tipo de ayuda. Esta vinculada con la red ACOGE y está llevando una labor muy importante de atención a inmigrantes. También esta Comisión 0,7 decidió integrarse en lo que hoy es EL FORO SOCIAL DE LA .LÍNEA, un colectivo que esta compuesto por personas de diferentes colectivos ( sindicales, políticos, vecinales etc…) y que promueve durante el año diferentes iniciativas de carácter solidario y de sensibilización social.
Con el Foro Social de La .Línea participamos en Sevilla en una gran manifestación a nivel de toda Andalucía pidiendo “Otro Mundo es posible”.Y participamos muy activamente en movilizaciones contra la guerra de Irak.
Actualmente, ahora en Cádiz desde hace año y medio, estoy más limitado por el tipo de trabajo que tengo que me hace terminar bien tarde mi jornada y apenas queda tiempo para otros asuntos. Aunque participamos en acciones puntuales que convoca Cádiz Solidaria o la Asociación Pro Derechos Humanos o en algunas actividades que convoca la Asociación de Vecinos de nuestro Barrio de Loreto.
Ahora desde casa, en mi poco tiempo libre, casi lo único que puedo hacer es compartir con otros compañeros vía INTERNET, noticias, artículos y campañas de interés social o eclesial, intentando como diría un amigo SOCIALIZAR la información que nos llega de un lado y de otro. Y enriquecerme muchísimo de los mensajes, artículos, debates, convoca-torias, noticias etc… que me llegan de muchas partes, repletas de verdaderos valores solidarios.
Estamos convencidos que no debemos vivir la vida egoístamente sino siempre atentos para apoyar a quienes nos puedan necesitar, sea aquí o sea en países lejanos. Y no de modo “ caritativo”, sino siempre denunciando las causas profundas de las situaciones injustas buscando un cambio del sistema del neoliberalismo para que realmente, unidos a tanta gente en tantos sitios (en estos días de Enero se está celebrando el Foro Social Mundial de Portoalegre en Brasil), podamos luchar todos unidos porque “OTRO MUNDO ES POSIBLE”.
Nuestra fe en Jesús de Nazareth, solidario hasta el fin, debe ser siempre para nosotros una referencia. El camino. La verdad. La vida.

 


 



TOMARSE EL PULSO


Veinticinco años de andadura MOCEOP con una presencia bastante afianzada casi en todas las regiones autonómicas españolas, varios encuentros internacionales, vínculos estables con otros movimientos similares extranjeros, apoyo creciente de teólogos, pastores y comunidades cristianas, acogida abundante y respetuosa en los medios de comunicación, cien números de «Tiempo de hablar-Tiempo de actuar» superación de suspicacias en los círculos que nos imaginaban clericales o triunfalistas... Todo esto bien merece que nos paremos, revisemos y confiemos, una vez más, en el Espíritu.
Formulado en negativo significa que el MOCEOP no es prioritariamente una Asociación reivindicativa de los «derechos» (naturales o positivos) vetados a los sacerdotes casados; una especie de sindicato para defender los intereses del colectivo MOCEOP y sus familias o allegados. Nos parece justo, legítimo y evangélico. Pero no nació para ello el MOCEOP ni es su objetivo prioritario.
Nos consideramos en primera instancia un Movimiento de Iglesia; en el interior de la Iglesia, pero conscientes de vivir en la frontera, en el margen; en diálogo con la Iglesia-Pueblo de Dios. Ni fugitivos ni desertores, como dice el Cardenal brasileño Lorscheider, sino pioneros de un movimiento que va a necesitar la Acción pastoral de la Iglesia . Con toda modestia, humildad y agradecimiento al Señor decimos lo que es nuestra institución fundamental y nuestra fuerza. Nos ocupa y preocupa hacer todo lo posible, junto con otros movimientos, comunidades, pastores... para que la Iglesia sea un instrumento de fraternidad y corresponsabilidad.
Veinticinco años de andadura de Moceop, pueden servir para preguntarnos: ¿y ahora qué? ¿qué caminos hemos de seguir andan-do? ¿sirven los mismos que hasta la fecha hemos recorrido?
Si las insti-tuciones adolecen de autocrítica, nosotros, en el MOCEOP hemos de ser críticos con nosotros mismos para mirar adelante. Mirar adelante y mirar alrededor. Pues caminar codo a codo con otros grupos que buscan y desean otro tipo de Iglesia será lo que nos dé sentido.
¿Siguen siendo válidos nuestros objetivos?
¿Hay que cambiar de metas?
Buen momento será para la reflexión y la toma de decisiones.
Ojalá que otros veinticinco años de caminos que dan sentido a la vida se inicien ahora.