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Varios comentarios
de algunos cardenales sobre cómo debía ser el Papa elegido. Antes de la
elección todo eran buenos desos, esperanzas, anhelos y ansias... Después
se habla de relativizar las cosas, dar importancia a lo que la tiene...
Cardenal Bernard Panafieu (Francia)
«Deseamos reflexionar, primero que todo, sobre los desafíos que enfrenta
la iglesia en el mundo moderno. Y cómo puede responder la iglesia en el
nombre de la Biblia y con la Biblia a las preguntas que la humanidad
plantea, y no simplemente en Europa occidental sino también en esos
enormes continentes que a menudo no conocemos muy bien, donde hay
comunidades cristianas muy activas. Pienso en India, incluso China, sin
mencionar a América latina obviamente.»
Cardenal Claudio Hummes (Brasil)
«Pienso que (el próximo Papa) debe continuar siendo un sabio y una
presencia santa en el mundo.»
«Pero debería ser también alguien que represente y tenga una influencia
en el mundo, en el mundo de los no creyentes y de la gente que cree en
diversas cosas. Tiene que ser una persona que demuestre que él mismo y
la Iglesia están al el servicio de la humanidad. Especialmente al
servicio de los más pobres y excluidos.»
«Debería continuar los diálogos, con las ciencias, religiones, la
sociedad, con la biotecnología, biología, bioética. Todas esas áreas
avanzan rápidamente y hay muchas cosas que necesitan ser discutidas.»
Cardenal Wilfred Napier (Sudáfrica)
«Hay candidatos casi en cada continente, se conocen como buenos líderes.
(El próximo papa) podría salir de cualquier parte. Mi opinión es que
necesitamos a alguien que tenga visión y pueda mirar al futuro, como
hizo Juan Pablo II. No me veo en esa luz.»
Cardenal Jean-Marie Lustiger
(Francia)

«Pienso que necesita ser un hombre que no sea similar a Juan Pablo II,
sería absurdo pensar tales cosas, pero alguien con las mismas cualidades
de amor por la verdad, amor por los hombres, amor por la salvación de
los hombres, y que tenga valor y fuerza.»
«No tengo ninguna idea preconcebida. No voy (al cónclave) diciendo que
es necesario un tipo de hombre u otro. No sé qué saldrá del consenso al
que llegaremos.»
Cardenal Theodore McCarrick (Estados
Unidos)

«Hay muchas características que necesitamos. Estoy seguro que será un
hombre santo, estoy seguro que será un hombre que ama a los pobres,
estoy seguro de que será un hombre que ama a la iglesia.»
«Veo nombres en los medios pero no tengo idea de si son nombres
impulsados por los medios o qué...
Cardenal Francisco Javier Errazuriz
(Chile)
«Creo que habrá una apertura (hacia el Tercer Mundo y América Latina)»
«Nadie creía hace 26 años que tendríamos un Papa polaco... y Dios se lo
dio a la Iglesia. ¿Qué viene ahora? Llegará el momento para un Papa
latinoamericano o africano.
Alexiy II, patriarca de la Iglesia
Ortodoxa Rusa

«Espero que el nuevo período en la vida de la Iglesia Católica y Romana
ayudará a renovar las relaciones de mutuo respeto y del amor fraternal
cristiano entre nuestras iglesias.»
Carlo Maria Martini, arzobispo
emérito de Milán,

explica el motivo por el que, después de que se le considerase
el representante de los progresistas y antagonista del cardenal alemán,
se convirtió en el gran elector de Joseph Ratzinger.
Estoy seguro de que Benedicto XVI nos reserva sorpresas en relación con
los estereotipos que se le han aplicado de forma un poco superficial.
Ante todo, porque siempre ha sido un hombre de gran humanidad, cortesía
y gentileza, dispuesto a escuchar opiniones distintas a la suya.
La segunda razón por la que debemos esperar sorpresas es que, como pude
experimentar al pasar de la enseñanza a las responsabilidades
pastorales, a un pastor le está constantemente reeducando su pueblo.
Comparte todas sus angustias, sufrimientos, deseos y expectativas. Estoy
convencido de que la gran responsabilidad que pesa sobre los hombros del
nuevo Papa hará que sea cada vez más sensible a todos los problemas que
perturban tanto a creyentes como a no creyentes, y eso nos abrirá, a
nosotros y a él, unos caminos insólitos.
Como dice la primera carta a Timoteo, «la caridad mana de un corazón
puro, una buena conciencia y una fe sincera». Y el nuevo Papa tiene
estas tres fuentes de la caridad. Por otro lado, el culto a la
competencia es natural en él por su formación de profesor alemán, que
exige la información más amplia y sólida sobre cualquier tema que se
vaya a abordar.
Más que una elección de transición, es el deseo de tener, después de un
pontificado largo, otro un poco más breve. Esta regla también se observó
en el pasado.
Estoy seguro de que el nuevo Papa no va a ser rígido, sino que escuchará
y reflexionará con libertad de sentimiento y apertura de mente. Por
supuesto, como a todos nosotros, le preocupa el peligro de diluir el
evangelio. Todos queremos un evangelio fuerte y valiente que,
precisamente por serlo, no debería temer a lo nuevo.

DESPUÉS DE WOJTYLA:
Franz Wieser:
LEYENDO LOS SIGNOS DEL MOMENTO
El pontificado del Papa Woytila ha terminado. Sus restos, entregados a
la tierra o donde sea, están destinados a la descomposición. Oremos y
confiemos que su alma haya encontrado la paz en Dios. Mucho se ha
hablado y escrito sobre su trayecto, sobre sus contradicciones y más
sobre sus aciertos. La historia sobre personas, sin embargo, no se
escribe en el momento. Se requiere distancia y ecuani-midad.
Ha venido el momento en que, como cristianos nos debe preocupar el
presente y el futuro, es decir quien asumirá dentro de poco la
responsabilidad de ser pastor universal de la “grey” de Jesús.
Desconfiemos en los pronósticos y oremos para que sea el Espíritu de
Dios y no consideraciones humanas que ilumine a los cardenales
electores. Por eso
OREMOS
+Por un pastor universal que - a la imagen del “Buen Pastor”- vaya
delante de su rebaño y lo lleve a la vida en plenitud (Jn 10); que no la
ponga en una línea uniforme desde atrás o desde lo alto.
+Por un pastor universal
que no busque el aplauso de las masas ni el triunfo del catolicismo,
sino la causa de Jesús que es el Reino de Dios (Jo 2,23-35; 16, 18-19)
+Por un pastor universal que se desprenda del triunfalismo basado en la
convocatoria de masas, confiando en la fuerza discreta del fermento de
una auténtica fe que las cambia (Mt 13,33).
+Por un pastor universal que no se apoye en tradiciones, normas y
autoridades humanas, sino en los múltiples carismas de los seguidores
del Señor (Mt 7,13; ).
+Por un pastor universal que no se dé cómo padre, jefe o maestro, ni
gobierne al estilo de emperadores, sino con un auténtico espíritu de
servicio (Mt 23,10).
+Por un pastor universal que se abstenga de dictarle al Espíritu de
Dios, que reparte sus carismas libremente, los canales y condiciones en
y por los que ha de actuar digamos: sólo en varones célibes ( Jn 3,8;
+Por un pastor universal que, como Jesús, rechace las tentaciones de
mecanismos populistas, estupefacientes o esclavizantes (Lu 4, 1-13)
+Por un pastor universal dispuesto para asumir la cruz que deriva de la
aversión a la luz por parte de fuerzas abusivas, por poner al
descubierto su iniquidad.
(Mt 5,14; Jn 3,19-20; 15-20)
Por un pastor universal que, conciente de su propia falibilidad como
Pedro, el primer “Papa”, sea tolerante, comprensivo e incluyente (Mt
26,34; Jo 21,15; Hech 10,26).
+Por un pastor que sepa escuchar y dialogar igual con los que están
fuera de la institución, como con los que están dentro, fomentando así
más lo que une y evitando lo que separa (1 Tes, 5,21).
Por un pastor que sepa apreciar la unión en la diversidad que no se
consigue con normas y autoridad humana, sino en el mismo espíritu y el
mismo amor (Lu 9,49-50) ).
Por un pastor que apueste por el primer mandamiento de Jesús que hacen
superfluas todas las demás normas restrictivas: el amor como él ha amado
(Mt 7,12; 22, 25-49).
+Por un pastor universal que esté conciente que es el ser cristiano que
lo hace católico, y no al revés y que la Iglesia o las iglesias
cristianas viven allí donde Cristo es el centro, no el Papa (1 Cor 3,11;
Jn 14,6)
+Por un pastor universal, finalmente, que represente a Jesús no en
virtud de herencias históricas que le dieron prestigio, poderes
seculares, palacios y tronos, sino por dejarse llevar por el mismo
espíritu que a todos nos hace hijos de Dios por igual
(Ro 8,14)

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