TESTIMONIO

 

NUEVE CATÓLICAS SE ORDENAN COMO SACERDOTISAS Y DIACONISAS

 

 

 

 

 
 

TESTIMONIO

 

Formo parte desde hace más de 15 años de una Comunidad en Madrid, dentro de la Iglesia de Base de Madrid. Estuvimos (mi esposo, mis tres hijos y yo) durante largo tiempo a la búsqueda hasta encon--trar una parroquia o una Comuni-dad que estuviera más acorde con nuestra sensibilidad. Nuestros tres hijos terminaron su catequesis de adolescentes en dicha Comunidad.
El término «Reforma» para mí es estar más despierta que nunca y a la escucha de todos los cambios que hoy en día vivo en la sociedad actual. Poder escoger, actuar y construir la Nueva Iglesia de con-formidad a los tiempos en que vivimos y poder actuar dando ejemplo de lo que es este cambio y lo que implica de renovación. El cambio implica movimiento, actuación y ejemplo, cambios y aperturas en la manera de pensar y ver la vida. Para eso la Comunidad nos mueve y ayuda a seguir for-mándonos y tener una sensibilidad propia ante los conflictos socio-políticos-religiosos. Dentro de dicha Comunidad hay que estar dispues-tos a reuniones, manifestaciones y quehaceres , para poder dar lo mejor de nosotros mismos.
Entiendo el término «Ministerios», como estar disponibles ante dicha Comunidad, según nuestros carismas y aptitudes. Implicarnos también en los proyec-tos que sostiene mi Comunidad, tanto en America Latina como en Africa. Estamos intentando acercarnos y ver al pobre de nuestra propia ciudad, cosa que vemos cada vez más dificil pues vivimos en una sociedad de bienestar. Estar a la escucha de nuestra propia familia y en nuestro entorno más cercano. De ahí que los diferentes Ministerios o Servicios se van decantando según las necesidades de las acciones que llevamos a cabo, tanto indidividual como comunitariamente.
En nuestra Comunidad hemos avanzado y superado ciertos problemas en relación a la Iglesia Institución y hablamos de un Sacerdocio Comunitario más que de un sacerdocio ordenado, lo cual implica que no tiene por qué presidir la asamblea un sacerdote, pues la presidencia estará asumida por un grupo de preparación de celebración de la misa y es ella la que dirigirá y presidirá junto con la participación de la Comunidad. Luego éso también significa Servicio, disponibilidad completa cara a la Comunidad.
También quisiera decir que en el ámbito del trabajo no escondo mi condición privilegiada de mujer de sacerdote. Y en el momento histórico que he vivido de cambio a un nuevo Papa en la Iglesia Católica, he tenido en mi despacho conversaciones que han abierto a mi alrededor la esperanza de una Nueva Iglesia más abierta, tolerante y sincera, de como no hay que esconderse ante los problemas de la sociedad, pues nuestros hijos no desean leyes caducas, sino como actuar correctamente hoy en día. También por mi pertenencia a MOCEOP he tenido que aconsejar y acompañar a mujeres afectadas por la Ley del celibato. Pienso que dentro de la «ONG familiar» que consideramos importantísima somos considerados yo como cristiana practicante progresista y mi marido como sacerdote y así nos piden que actuemos y ayudemos en los diferentes Servicios que ellos también reclaman como cristianos. En esta última es bien fácil actuar en Comunidad de Bienes, extendida a todos mis hermanos y sobrinos, etc., a la vez digo que es fácil pero olvidamos que es el primer paso de apertura para darse hacía el prójimo.
Como mujer espero que este Congreso, me sirva para darme serenidad y fortaleza en mi Ministerio en mi Comunidad, haciendo camino hacia la Construcción de esa Iglesia renovada, para éso es importante tener luces y pistas que iluminen el futuro. En esta era de comunicación es importante el estar informado de cómo se está trabajando en otros países y así poder hacer participe a mi Comunidad de la dirección en la que vamos a caminar.

Maryan Jiménez - Madrid


 



NUEVE CATÓLICAS SE ORDENAN COMO SACERDOTISAS Y DIACONISAS

LA CEREMONIA, EN UN ACTO PARA INTENTAR CAMBIAR
LA ESTRUCTURA DE LA IGLESIA,
TUVO LUGAR EN UN RÍO FRONTERIZO ENTRE EEUU Y CANADÁ


Cuatro mujeres fueron ordenadas el pasado lunes sacerdotisas católicas y otras cinco, diaconisas, en la frontera entre Canadá y EEUU, en un acto con el que intentan cambiar la estructura de la Iglesia, más que desafiar al Papa Benedicto XVI, aseguraron sus promotores.
En 2002, cuando el todavía cardenal Joseph Ratzinger estaba a cargo de la ortodoxia de la doctrina, la Iglesia excomulgó de forma fulminante a otras siete mujeres que fueron ordenadas sacerdotisas en una ceremonia similar celebrada en un barco que navegaba por el río Danubio, entre Alemania y Austria. Pero Joy Barnes, directora de la Conferencia de Ordenación de Mujeres (COM), que organizó la ceremonia celebrada en el río San Lorenzo (en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, en un intento de quedar fuera de la jurisdicción de cualquier diócesis), dijo ayer que la ordenación de cuatro sacerdotisas y cinco diaconisas no es un desafío a la autoridad papal. «No es un desafío directo contra Ratzinger. La ordenación estaba planeada desde mucho antes de que se procediese a la elección de un nuevo Papa» en abril, afirmó Barnes, cuyo grupo se dedica a la ordenación de mujeres en la Iglesia católica.
Barnes no tiene problemas para admitir que la ordenación del lunes es un intento de cambiar la estructura de la Iglesia Católica, que se niega a aceptar el sacerdocio femenino tal y como lo han hecho otras confesiones cristianas. «En la Iglesia episcopaliana, las primeras ordenaciones de mujeres fueron consideradas ilegales por la jerarquía. Y ahora están totalmente aceptadas. Nuestro objetivo es cambiar la jerarquía católica de la misma forma», explicó.
Barnes, al igual que las mujeres ordenadas, se mostró convencida del valor del paso dado el lunes. «Las leyes injustas necesitan ser rotas y el impedimento a que las mujeres católicas puedan ser sacerdotisas es una de esas leyes injustas. Estas mujeres están dando un paso profético en la dirección marcada por Jesucristo, al que también sus propios líderes religiosos intentaron acallar», añadió.
Las cuatro sacerdotisas y las cinco diaconisas (ocho estadounidenses y una canadiense) recibieron los sacramentos de la mano de tres de las mujeres ordenadas en 2002 por un obispo argentino. Estas mujeres son una alemana, una estadounidense y una surafricana que ahora vive en EEUU y que son consideradas obispos por la COM.
(Efe. Toronto)


UNOS DÍAS ANTES

Genevieve Beney (55) se convirtió el 3 de julio 2005, en la primera sacerdotisa francesa, al ser «ordenada» en una ceremonia en Lyon. La ceremonia tuvo lugar en una embarcación, Een el río Danubio, y estuvo dirigida por otras tres mujeres, que se declaran obispos: la austríaca Christine Mayr-Lumetzberger, la alemana Gisela Forster y la sudafricana Patricia Fresen.
Las tres habían recibido la ordenación episcopal de Rómulo Antonio Braschi, un obispo argentino de la denominada Iglesia Católica y Apostólica Carismática de Cristo Rey.