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Estimado Sr.Alfaro,
Totalmente conforme con el editorial en el No. 116/117 de nuestra
Revista TH. Lo nuestro es lo de todos quienes le creemos a Jesús.
Bastaría que nuestros pastores aprendieran del Buen Pastor y que no se
den de padres, de jefes y de maestros (infalibles), que no tengan la
osadía de pretender a «dictarle al Espíritu de la libertad los canales y
condiciones de cómo ha de actuar»(Bernhard Häring), de distribuir sus
carismas.
Con esto no desaparecería solamente la ley del celibato sino todo
legalismo y toda exclusión en la Iglesia, incluso el código canónico.
El amor, para cristianos es suficiente ley. Incluye todos los demás las
«de Moisés y de los profetas», como dijo Jesús.
Franz Wieser (Perú)
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«La editorial del nº 116-7, desenfocado de
contenido, y con aquel viejo estilo clerical, curial, bastante conocido.
Lamentable»
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