MANIFIESTO DE VIENA

ORACIÓN INTERRELIGIOSA

HA MUERTO  JOAQUÍN RUIZ JIMÉNEZ

SACERDOCIO, NO ¡POR FAVOR!

 

 


 

 

   
  Manifiesto de Viena: Por una reforma en profundidad  del Derecho Canónico.

La conferencia «Reforma de la Iglesia y Derechos Humanos», que varios movimientos de reforma en la Iglesia católica austriaca han celebrado a finales del a.ño de 2009 en Viena, ha denunciado el carácter indefendible del Derecho Canónico Romano (Codex Iuris Canonici, 1983).

En efecto, este derecho se encuentra con frecuencia en contradicción con las fuentes bíblicas y con las decisiones del concilio Vaticano II, así como con los derechos fundamentales reconocidos hoy en nuestro mundo de forma generalizada.

Ésta es la razón por la que estos movimientos lanzan a los órganos competentes de la Iglesia católica una llamada urgente para que eliminen cuanto antes esas graves carencias que perjudican enormemente la credibilidad de la Iglesia católica, y para que de esta forma superen la división que existe entre el pueblo cristiano y la dirección de la iglesia.

Es necesario:

- acometer una renovación fundamental de la constitución de la iglesia y

- reconocer sin restricciones la Declaración general de los Derechos Humanos de 1948, la Convención Europea de Derechos Humanos, de 1950, y los Pactos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de 1966.

Esto significa, sobre todo,

- el abandono del centralismo romano a favor del principio de subsidiaridad, como en tantas ocasiones ha sido propuesto por la doctrina social católica, para mejor responder de esta forma a las necesidades de las iglesias locales;

- la evolución de instancias colegiales y sinodales consultivas hacia instancias con derecho de decisión, para que el clericalismo autoritario dé lugar a acuerdos fraternales.

Además, esto exige

- el reconocimiento de la plena igualdad de los derechos de las mujeres de los hombres, y de la libre elección de estado de vida: el matrimonio y el ministerio ordenado no se excluyen mutuamente;

- la introducción de un derecho de procedimiento equitativo, que se corresponda con el mínimo de las normas de procedimiento civiles, y de una jurisdicción independiente.

Los católicos, hombres y mujeres, reunidos en esta conferencia, son plenamente conscientes de la responsabilidad que nace de su bautismo y de su confirmación. Ellas y ellos convocan a los demás y se comprometen a organizar su vida en conformidad con estos principios y a exigir su aplicación en todos los niveles eclesiales en que se encuentran, y a hacerlos triunfar.

Wir sind Kirche, Priester ohne Amt,

Laieninitiative y Pfarrerinitiative

 

 

   
 

ORACIÓN INTERRELIGIOSA

Resumen de lo publicado en

«LA VERDAD» de Albacete el 30-01-10

Católicos, musulmanes, cristianos ortodoxos y miembros de la comunidad Baha’i se reúnen en Albacete coincidiendo con el aniversario de la muerte de Gandhi

La iniciativa, surgida hace 15 años, se hace coincidir en el calendario en torno al 30 de enero, fecha en la que se conmemora el aniversario de la muerte de Gandhi, el símbolo por excelencia de la No-violencia y la Paz.

Precisamente, el lema elegido para el acto de este año ha sido «Caminos que se encuentran», y bajo ese epígrafe se pudieron escuchar los testimonios de personas a las que une su fe, aunque ésta se plasme bajo religiones diversas. «Vivimos una época en la que, por un lado, la religión parece sinónimo de algo pasado de moda, y también, causa de desunión e incluso de guerras, cuando en realidad es lo contrario, un lugar de unión del ser humano consigo mismo y con otros seres humanos», reconocía Sina Rabbani, uno de los impulsores de la propuesta y que profesa la creencia baha’i.

Más numeroso es el colectivo Justicia y Paz, creado por el Papa Pablo VI y cuya representación albaceteña ha sido la artífice de esta Oración Interreligiosa por la Paz, una iniciativa que según afirman José Luis Alfaro y Juani Palacios sigue abierta, como en sus inicios, a otras confesiones.

«Nosotros basamos la oración en que tenemos un mismo dios y es un dios bueno, misericordioso, que quiere que todos seamos hermanos», decía José Luis Alfaro, mientras que para Sina Rabbani «al final, dios sólo hay uno, aunque le llamemos de diferentes maneras y aunque elijamos caminos distintos para llegar a él».

Juani Palacios, desde Justicia y Paz, puntualizaba: «Eso no significa que ninguna de las religiones pierda su identidad, porque no se trata de atraer ni de convencer a otro sino de respeto».

 

 

   
 

HA MUERTO  JOAQUÍN RUIZ JIMÉNEZ

Joaquín Ruiz-Jiménez, primer Defensor del Pueblo de Espa
ña y, entre otras cosas, ex embajador ante la Santa Sede, ex
Presidente de Justicia y Paz de España
falleció el pasado 27 de agosto de un infarto cerebral. Bastante tiempo después, su hijo ha remitido una carta a ABC para criticar la actuación que han tenido los miembros de la Iglesia Católica con su familia tras la muerte de su padre.

«Soy José Enrique Ruiz-Jiménez Aguilar, hijo de Joaquín Ruiz-Jiménez Cortés, fallecido el pasado 27 de agosto.

Como ha trascurrido suficiente tiempo para que quien hubiera querido y tenido la suficiente sensibilidad hubiera rectificado su actitud, quiero manifestar, con tristeza, pena y malestar que, salvo una honrosa excepción de un señor nuncio y a título personal, ningún representante (cardenal u obispo) de la Iglesia Católica española, y muchos de ellos conocidos y conocedores en persona de mi padre, ha tenido la delicadeza y solidaridad, como sí la han tenido cientos de personas conocidas y desconocidas de todos los estamentos sociales y credos diferentes, de enviar un sencillo pésame (aunque hubiera sido personal) a mi madre por el fallecimiento de mi padre, católico hasta la médula y que ha representado tanto en el siglo XX para la sociedad española y para la propia Iglesia Católica, tan querida por él.

Este hecho le ha dolido en el corazón a mi madre, también católica en todos sus actos, que no quería que enviara esta nota. Pero, en mi interior, he considerado que debía ponerlo en conocimiento público, ya que lo estimo un hecho muy poco ¿católico?, no, simplemente de poca calidad humana.

Dios se lo disculpará, pero yo ni les disculpo ni olvido.

Para quien lo quiera leer y reconsiderar por darse por aludido.»

 

   
 

SACERDOCIO, NO ¡POR FAVOR!

Pope Godoy, Andújar (Jaén)

Este comentario me lo ha sugerido la editorial de ALANDAR de Dic. 2009:
«Todos somos sacerdotes». Creo que estamos diciendo lo mismo, pero con palabras distintas. Lo que ocurre es que las palabras no son neutrales. Contienen una carga semántica que puede jugarnos malas pasadas. «Sacerdocio» alude a un ámbito de lo sagrado que ya chirría en una sociedad laica. También se refiere a un poder de intermediación entre la divinidad y la comunidad humana. Por si fuera poco, arrastramos una historia secular de poder sacerdotal totalitario, exclusivo y excluyente, porque se considera único depositario de unos pretendidos poderes divinos. ¡Demasiado para el cuerpo!

Vamos a tomarnos en serio el hecho de que Jesús no fue sacerdote ni se movió por los ámbitos del sacerdocio oficial de su propia religión. Y vamos a tomarnos en serio también que el Nuevo Testamento nunca califica como «sacerdocio» al ministerio cristiano. Insisto en que las palabras no son neutrales. Por eso, recuperemos ese vocabulario común que empleamos en la vida corriente: responsables, servidoras y servidores, supervisores, encargadas o encargados, ... Todo ese conjunto de tareas que existen en cualquier sociedad o grupo organizado.

En nuestro caso, nos referimos a una comunidad eclesial que es fraternidad democrática o democracia fraterna. Liderazgos compartidos, puesta en común de nuestro capital humano (¡también el económico, ojo!), donde todas y todos damos y recibimos, aportamos lo que tenemos y nos enriquecemos con la aportación de cada miembro. No necesitamos permisos ni «ordenaciones» para ejercer estas tareas. La comunidad se organiza hacia dentro en función de sus necesidades y de sus recursos. Y hacia fuera se siente interpelada por el reto de construir una sociedad alternativa.

Siempre nos acompañará la tentación del poder. Ya la vivió el propio Jesús entre los miembros de su grupo. Y su respuesta sigue ahí, interpelante e inapelable: «Sabéis que los jefes de las naciones las dominan y que los grandes les imponen su autoridad» (Mt 20,25). Lucas añade con fina ironía que encima «se hacen llamar bienhechores» (22,25). Pero Jesús reacciona ante esta constatación: «No será así entre vosotros; al contrario, el que quiera hacerse grande sea servidor vuestro, y el que quiera ser primero sea siervo vuestro» (Mt 20,26-27).

(Publicado en ALANDAR)