El día quince de enero de 2000, sábado radiante de sol pero con el frío propio del enero de Albacete nos reunimos unas cincuenta personas para reflexionar y profundizar en nuestra andadura "rnoceopera". Fue una gran alegría ver que estábamos realmente en Iglesia. Representantes de todas la Comunidades Cristianas de Albacete, un grupillo de sacerdotes célibes en ejercicio quisieron estar con nosotros, manifestarnos que "lo nuestro tiene futuro", acompañar al grupo de curas casados que nos reuníamos. Desde Murcia, Alicante, Valencia, Madrid, Guadalajara, Valladolid habían llegado hasta Albacete. Comenzamos por una breve oración. Después de leer Gál. 5,16 y orar con el "salmo para saber esperar". Vimos un breve video sobre algunos acontecimientos del MOCEOP y después Ramón Alario nos presentó en una breve ponencia la "Actualidad de MOCEOP viendo desde sus orígenes el camino recorrido y las perspectivas de futuro que se vislumbran. En el diálogo, una animada conversación nos llevó hasta las 13 h. Andrés García tuvo que cortar obligado por el reloj... pero había quienes preferían seguir el diálogo a tomar un "cafelito".. A continuación Emilia y Javier, de "Somos Iglesia" informaron de la situación de la corriente. Unos "Gazpachos Manchegos" nos dieron fuerza para seguir por la tarde. La reunión de la tarde estaba planteada solamente para el equipo de Redacción de "Tiempo de Hablar" pero hubo quienes quisieron acompanarnos.La programación de los cuatro números de la Revista para el presente año quedó perfilada. Se agradece el sumo interés que por parte de todos hubo a la hora de ofrecerse a la realización de los diferentes trabajos. Jesús Chinarro nos presentó el proyecto en el que estamos trabajando de crear un "CD" con todas las revistas de "TIEMPO DE HABLAR" desde el número 0 hasta el 81. Será como una enciclopedia de multimedia con todos los artículos que se han publicado desde que apareció hace más de veinte anos. Alguna información sobre la página de Internet y e-mail fue el final de nuestra reunión.
En multitud de ocasiones se nos ha criticado de que a la hora de afirmar que éramos unos cien mil sacerdotes secularizados aumentábamos exageradamente las cifras. El cuadro estadístico de la página siguiente es muy clarificador si hacemos unas cuantas advertencias:
Otra anécdota curiosa: De la revista "Muy Interesante" le pidieron a Andrés García un artículo defendiendo los "pros" que tiene el que el celibato sea opcional. Lógicamente él repondió que entonces mismo lo mandaba y que qué longitud podría tener. Querían plantearlo frente a los "contras". Esto fue pedido al obispado de Madrid por parte de la revista, pero resulta que respondieron que no era momento oportuno, que luego, que ahora no... Nosotros estamos convencidos de que lo que pretenden, buscan y quieren es no nombrarnos, ignorarnos, pues la mejor manera de pensar que no hay problema es no reconocerlo, mirar para otro sitio, y así... tan felices. Porque si están tan convencidos de las ventajas que tiene el celibato obligado... ¿por qué tienen miedo a publicarlo y pregonarlo a los cuatro vientos? ¿Qué cosa hace que sea "inoportuno"? SECULARIZADOS:
¿QUE TEME EL EPISCOPADO CUANDO DISIMULA o se engaña al afirmar que se estabiliza y crece el número de vocaciones sacerdotales? Tanto lo reitera que en los seminarios cunde el comentario jocoso sobre el obispo optimista que aseguraba el crecimiento del cien por cien en las vocaciones, porque el año anterior sólo había un seminarista mientras en ese año ya eran dos. Con tristeza, me sugiere este comentario la declaración de la Oficina de Estadística y Sociología de la Iglesia en España (ABC. 16-2-96): La menor secularización de sacerdotes jóvenes afianza el futuro de la Iglesia. La perdurabilidad en su ministerio es cada vez mayor. Esta realidad, constatada por el Episcopado, frena la tendencia contraria. Aunque los curas menores de 40 años no llegan al 15%, su perseverancia augura una mayor presencia en los próximos años. Y como prueba de su afirmación inserta una estadística en la que se contradice: Durante el periodo 1989-1993 se ordenaron 1.208 nuevas sacerdotes causando baja por abandonos y muerte 2.007 Es decir, han disminuido en 799, cada año 200. Sigue bajando inexorablemente su número. Más aún en los jóvenes: Los menores de 40 años -prosigue- representan el 12 % y en las diócesis de Urgel, Gerona Y Bilbao, el 5%, y sólo el 1,67 en otras como Barbastro. ¡La mayoría está ya entre 63-75 años! Hay que tener en cuenta que en
las vocaciones también influye una verdad sociológica: aumentan cuando la
economía empeora: La sociología religiosa proclamó que gran número de
vocaciones en la posguerra se debía a la falta de perspectivas económicas,
lo que indujo a muchos candidatos o a sus familias a encontrar su medio de
vida en el sacerdocio. Y tras la desamortización de los bienes
eclesiásticos, en el siglo pasado, cayó tanto el número de sacerdotes que
hubo que ordenar con urgencia muchos curas de «carrera breve» con
poquísimos años de preparación y escaso nivel de estudios, a la que
accedieron muchos hijos de trabajadores y campesinos, pues ser cura ya no era
rentable para la aristocracia y la burguesía. Actualmente, algo así se
pretende ante la falta de vocaciones también en los conventos de monjas: el
semanario Vida Nueva, el 20 de enero, comenta la importación de novicias,
especialmente procedentes de la India y otros países del Tercer Mundo, para
nutrir monasterios y casas religiosas. Mediante una especie de «contrato»,
los conventos se comprometen a enviar determinada suma de dinero a las
familias de las novicias. El arzobispo Poswathil, presidente de la Conferencia
Episcopal india, alertaba sobre estas vocaciones en las que influye la
necesidad económica familiar. Pero la quiebra vocacional actual en occidente
es tan dura que ni el paro ni la mala situación económica inducen ya a los
jóvenes al sacerdocio. Hoy se siguen produciendo muchas secularizaciones. Y lo que es más triste, se van casi recién ordenados. Hablaba hace unos días con cinco sacerdotes, casi todos de la misma diócesis, que han abandonado el ministerio. ¡El más antiguo de ellos se ordenó en 1992! ¿Dónde está la mayor perseverancia proclamada por el episcopado? El abandono ministerial no supone ya el desprestigio social y el calvario que suponía en los años 60-70 y como más del 80% de los católicos, casi todos los teólogos y tantos obispos no ven mal la supresión del celibato, eso crea un clima social que favorece el abandono a los jóvenes sacerdotes que se ven pronta e ineludiblemente inmersos en problemas afectivos, de soledad o de desorientación sobre la propia identidad ministerial. Roma prefiere disimular el problema. Por eso no presta atención a cuáles puedan ser las poderosas causas por las que tantos de sus hombres más escogidos deciden abandonar el ministerio tras años de fervorosa entrega, sin que lo impidan los sentimientos de culpabilidad con que se les recrimina. Y se pregunta qué Iglesia es esa que, cuando empiezan a ser víctimas del amor, les prohíbe el derecho a ser hombres, al negarles la dispensa ministerial, como si el amor a otra persona fuera incompatible con el de Dios Grave problema, que es una asignatura pendiente de la Iglesia: Si se sigue sacrificando la persona humana a la institución, a la función sacerdotal, al catálogo de normas disciplinares, al ideal narcisista celibatario sin permitir al clérigo el descubrimiento psicológico de sí mismo, el edificio de la Iglesia seguirá estando construido sobre la arena, pues el sacerdote, que debiera ser fundamento, estará asentado en la inestabilidad. ¿Cómo puede enseñar el amor el que tiene miedo al amor? ¿Cómo puede estimular el desarrollo personal el que no se atreve a existir personalmente? No se pueden hacer guías si antes no han recorrido el camino. Por eso, recientemente el cardenal de Milán, Martini, afirmaba en la BBC: «La Iglesia debería abrirse para permitir sacerdotes casados. Como ya lo hizo el mismo Jesús al elegir a sus discípulos». Para la reforma de la Iglesia, éste es uno de los problemas más profundos que desconocen, en sus orígenes e historia, la mayoría de los fieles.
Un grupo de sacerdotes y religiosos secularizados de la Región de Murcia (España) ha dedicado gran parte del sábado, día dieciséis de junio de 1999 a compartir pensamientos y experiencias de vida a la luz del Evangelio. Durante esta convivencia se hizo mención de la frecuencia con que los derechos humanos son violados en todo el mundo por motivos exclusivamente religiosos. A la mención de este mal, extendido por casi todo el mundo, ha seguido una referencia a situaciones concretas en las cuales resulta pública y notoria esa violación: la ablación en las mujeres islámicas, el sistema de castas en la india, el celibato obligatorio para los clérigos en la Iglesia Católica, la falta de libertad de expresión en el seno de las religiones o iglesias, la opresión que sufren los disidentes, la falta de democracia en la elección de los cargos, la marginación y a veces la postergación de la mujer, los privilegios de la jerarquía, etc. Después de reflexionar sobre éstos y otros casos de violación de derechos humanos por motivos religiosos, este grupo de sacerdotes y religiosos de la Región de Murcia ha adoptado el acuerdo unánime de pedir al Congreso Mundial de Curas Casados que se celebrará próximamente en Atlanta (Estados Unidos), y a la Corriente «Somos Iglesia», que haga suya la siguiente propuesta, «QUE SE CREE UNA ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL Y DE ÍNDOLE PARECIDA A LA DE «AMNISTÍA INTERNACIONAL» QUE TENGA COMO FINALIDAD DENUNCIAR LOS CASOS DE VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS, QUE POR MOTIVOS RELIGIOSOS, SE PRODUZCAN EN CUALQUIER PAÍS DEL MUNDO, Y DEFENDER A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE, SEA CUAL SEA SU RELIGIÓN, SEXO, RAZA O NACIONALIDAD PADEZCAN PERSECUCIÓN POR MOTIVOS RELIGIOSOS» La realidad es que, a primera vista, lo que nos suena de un cura que se casa es que, en fin, no pudo aguantar lo del celibato y, claro, es normal porque no dejan de ser personas normales. Llegados a este punto, a veces, se suele pensar en la chica que le hizo colgar los hábitos, pero queda en segundo plano: ella es con la que se casa el "pobre cura".La realidad es que, en un segundo vistazo, lo que le sucede a un cura que se casa es que revisa su vida y ve que no es normal, que algo falla, que lo que dice puede estar muy bien, que lo que hace puede ser "evangélico" pero, ¡qué lejos de la realidad! La realidad es que mirando más allá podemos encontrarnos con que un cura casado es una realidad rechazada por lo eclesiástico pero profundamente eclesial, que vive en la normalidad de lo cotidiano, sin grandes seguridades, una persona que se encuentra con otra, se aman, y se proponen un proyecto común, una familia. Como una pareja más. La realidad es que, echando la vista atrás, nuestra querida Iglesia es una comunidad de hombres y mujeres con sacerdocio común en Cristo y diversidad de ministerios, en función de las necesidades comunitarias. Pablo enseña a Timoteo en la primera carta que le envió que el obispo había de ser intachable, marido de una sola mujer, sobrio, sensato... pues si no sabe vivir en familia, ¿cómo se ocupará de la asamblea de Dios? La realidad es que viendo los signos de nuestro tiempo un cura casado es uno más entre iguales, sabe de las preocupaciones "mundanas" (búsqueda de empleo, créditos hipotecarios, vacunaciones de los hijos ... ) y dice y hace desde la fe. Aceptado desde lo eclesial, comparte en comunidad gozos y esperanzas. Un cura casado es opción de familia, opción de igualdad de derechos y deberes con la mujer. La mujer que se casa con un cura afronta una realidad de frontera, sin taPujos y se sitúa en un planteamiento renovador en el que lo clerical se supera y ya no hay distinción de categorías. La realidad es que mirando hacia el futuro, las comunidades cristianas tendrán hombres y mujeres, casados y célibes, que sabrán celebrar la fracción del pan, animar los sacramentos, fortalecer en la fe, y trabajar con todos por el Reino de Dios. Como en los primeros tiempos. En realidad, aún nos queda
camino por recorrer, pero el Espíritu sigue animando los desafíos,
experiencias y barruntos de la Iglesia que Somos y si creemos profundamente,
como creemos, que la posibilidad de encarnación del sacerdocio en la familia
se mueve al aire del Espíritu, la sinceridad, el caminar pausado, la
sencillez de lo cotidiano, la naturalidad, la alegría de vivir... la Fe, la
Esperanza y el Amor, harán el resto. |