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¿Homosexuales y Cristianos? |
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Derechos Humanos y Reconciliación en la Iglesia |
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Orar lo vivido..., Vivir lo orado... |
| ¿HOMOSEXUALES Y CRISTIANOS? |
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| Cultura y Homosexualidad (Benjamin Forcano) | ||
| Un cura con los gays (Deme Orte) | ||
| ¿Qué dice la Biblia sobre la homosexualidad? (Rafael S. V. Rivera) |
| Benjamín
Forcano
CULTURA Y HOMOSEXUALIDAD |
(Con ocasión del premio paloma otorgado por COGAM)
Recibí con satisfacción la comunicación "De haber sido reconocido como candidato a al Premio Paloma de la C.A.R. (Comisión de Asuntos Religiosos) por mi apoyo al tema de la homosexualidad dentro de la Iglesia".Quiero en este momento hacer públicas, y reafirmar, algunas de mis reflexiones.
1. La cuestión de apoyar o no el tema de la homosexualidad dentro de la Iglesia es, en su origen, una cuestión de humanidad, de sentirse identificado con la dignidad personal del homosexual."Si hubérais comprendido lo que significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio, no condenaríais a los que no tienen culpa" (Mt 12,6). Esa mira radical misericordiosa te hace intolerable el acervo de prejuicios y crueldades que la histotria y la cultura han ido acumulando sobre el homosexual. Quien no se sienta removido por este sufrimiento no se sentirá afanado por esclarecer y corregir los caminos que han llevado a esa situación.
2. Entiendo que el tema de la homosexualidad requiere, dentro de la Iglesia, un apremiante replanteaniiento, precisamente por haber sido ella, dentro de la cultura occidental, la institución que más ha legitimado la discriminación homosexual. Para quienes creen que esta práctica fue siempre así, no dejará de sorprenderles que, John Boswelle, profesor de historia en la universidad de YaIe, pueda documentar cómo la homosexualidad, en una tradición de casi siete siglos (del VI al XIII) no fuera considerada un hecho "extraño", tuviera especial acogida en la vida clerical y religiosa, y fueran ampliamente conocidas las ceremonias matrimoniales de homosexuales, presididas por un sacerdote. Y aporta escritos poéticos de apasionado amor y lirismo erótico, como el entre San Paulino, obispo de Nola y Ausonio.
3. Como ninguna situación es fruto del azar, tampoco la del rechazo sociocultural del homosexual es fruto del mismo. De pocas cosas estoy tan profundamente convencido como de que, en la base de una mentalidad y conducta colectiva, opera una cultura, nutrida de contingentes y específicos conocimientos. No son, pues, efecto de fatalismo o de ideas eternas que deben regir a los humanos, sino fruto en base a concretas percepciones, experiencias e interpretaciones filosófico-religiosas humanas.
Nunca se debió preterir la ley de la evolución del saber humano.Sólo el bandolerismo de un poder endiosado sabe lo que es trabajar para que un derterminado status sociocultural permanezca inamovible.
Considero, pues, que la primera y más poderosa arma para acabar con la discriminación y menosprecio del homosexual es la cultura. La cultura es la matriz que genera una nueva mentalidad y una nueva conducta. Se trata, por tanto, de suplantar, en lo que sea racional y justo, viejas y persistentes ideas por otras que correspondan a un mejor conocimiento del ser humano.Si como decían los escolásticos "Agere sequítur esse" (el obrar sigue al ser), también "El obrar sigue al conocimiento": A un nuevo saber, un nuevo comportamiento.
4. En este sentido, un Premio como el vuestro resulta el simple reconocimiento de que la verdad es inagotable, de que debe ser proseguida incansablemente y de que nunca debe ser disfrazada o traicionada por las ambiciones del poder. Buscar las verdad es lo que todo ser humano debe hacer, sin darla por concluida, sin sacralizarla en una tradición petrificada, sin mantenerla invariable contra los vientos de la razón, de la ciencia y de la teología. El científico, el investigador, el teólogo hacen un servicio que, de puro obvio, Jesús de Nazaret lo califica de natural: "Cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer" (Lc 17,10).
5. Un Premio como el vuestro confirma las palabras del profeta de Nazaret:
"La verdad os hará libres". Sin libertad, no hay lugar para la ciencia, para el diálogo, para el pluralismo. Pero, la libertad apenas es posible cuando amenaza el miedo. Y el miedo coarta y paraliza cuando no hay personalidad, cuando se obra al dictado y no con autonomía, cuando se es "funcionario" y no persona. Y, hoy, hay mucho miedo en la Iglesia, mucho autoritarismo, mucho "funcionario" expropiado de su reflexión y libertad personales.
Admito, pues, que la solución al problema homosexual vendrá de la mano de la misericordia, del saber y de la libertad.
Estas tres cosas son patrimonio y gala de cualquiera que se precie de ser cristiano y, en virtud de ellas, sabiendo que la Iglesia es peregrina, humana, temporal y pecadora, el cristiano tiene que estar dispuesto a luchar para eliminar de ella cuanto la degrada, tergiversa, envejece y le hace perder credibilidad a los ojos de nuestro tiempo.
Gracias por lo que de reconocimiento, estímulo y esperanza representa vuestro Premio Paloma para todos los que buscamos un mayor progreso y liberación, en defmitiva un mayor progreso y liberación a favor de la humanidad y de cada uno de nosotros. Benjamín Forcano
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"UN CURA CON LOS GAIS" |
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Nunca lo había pensado: Pero cuando el grupo de gais cristianos me propuso celebrar la Eucaristía con ellos, pensé: de marginados a marginados, dentro de la Iglesia, ¿cómo me puedo negar? Y empezamos, tímidamente; empecé a reunirme con ellos.
No conocia de los homosexuales casi nada más que los tópicos comunes. Pero al conocerlos de cerca me impresionó su honestidad: si estas personas son capaces de asumir tan positivamente su condición de homosexuales y de cristianos, me merecen no sólo respeto (qué menos% sino simpatia, admiración y apoyo : por sus personas y por su causa.
Si, además, encuentran en el grupo cristiano un espacio verde (y rosa) donde encontrarse con Dios Amor, con Cristo Liberador y un Espíritu Animador, y el grupo les ayuda a sentirse amados, liberados y animados..., halagado estoy de que me inviten a compartir con ellos esta vivencia.
Yo no hago más que acompañarles, animarles y compartir con ellos un poquito de mi vida, de mi fe, de mi búsqueda y de mi ilusión utópica de creer en causas marginales. Soy cura casado, padre de una hija adoptada, trabajador autónomo manual (repartidor), y miembro de una pequeña comunidad de base...
Esa periferia social y eclesíal es nuestro lugar compartido. Y desde ahí creo en ellos como luz y sal en el sentido evangélico: un pequeño grupo de creyentes dispuestos a no encerrarse (a salir del armario, que dicen), a apoyarse mutuamente y abrir horizontes esperanzadores: admiro su militancia en asumir y transformar su propia realidad colectiva, y la realidad social y eclesial tan marcada por prejuicios, represiones, indiferencias y condenas ... Yo sigo creyendo que el Evangelio sigue dando luz y sabor a nuestro mundo. Este grupo de gais cristianos es un signo de ello.
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¿QUÉ DICE LA BIBLIA SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD? |
Algunos cristianos y judíos afirman basarse en la Biblia para condenar la homosexualidad. Cuando el último libro de la Biblia se escribió ni siquiera existía una palabra para decir "homosexual".
¿Condena la Biblia la homosexualidad? A lo largo de los siglos la Biblia ha sido invocada como autoridad para justificar la esclavitud, la Inquisición, el racismo, oponerse al avance científico, condenar el heliocentrismo, sostener que la tierra era inmóvil y plana; actualmente muchos basan la discriminación de ia mujer y de los homosexuales apoyándose en argumentos bíblicos. Nuestra opinión es que en la Biblia se utiliza con frecuencia para justificar ideas preconcebidas no sometidas al menor sentido crítico.
Hay dos maneras de acercarse a la comprensión de cualquier texto o literatura antiguos, como es la Biblia: un acercamiento literal y uno históricocrítico. La interpretación literal finge limitarse a repetir lo que el texto dice, sin hacer interpretación; naturalmente cualquier lector interpreta el texto al leerlo, es inevitable: el entorno cultural del lector condiciona necesariamente la lectura. El método histórico-crítico trata de reproducir el contexto en que fue escrito el texto para comprender lo que entendían quienes lo leyeron por primera vez, es decir, trata de actualizarlo para hacer una comprensión lo más correcta posible. Al problema de la comprensión hay que añadir el problema de la traducción de los textos antiguos a lenguas modernas, que reflejan unos esquemas mentales muy distintos: con frecuencia traducción puede querer decir traición.
LA HOMOSEXUALIDAD EN LA BIBLIA HEBREA
El Antiguo Testamento contiene varias citas que se invocan como prohibiciones de la homosexualidad. Todas ellas se refieren a los varones, ninguna al lesbianismo, y vamos a ver que su sentido es muy distinto del que se suele explicar.
El pecado de Sodoma (Gen.19,1-11) y su texto paralelo en Jueces (Jue, 19,22-30)
Los sodomitas no fueron condenados por un "pecado sexual", sino por faltar al deber sagrado de la hospitalidad ( obligación generalizada y común en numerosas civilizaciones antiguas). Numerosas citas bíblicas y escritos judíos y cristianos de los primeros siglos de nuestra era así lo atestiguan:
Hay numerosas citas bíblicas en las que no se relaciona Sodoma con el sexo homosexual, sino con "otros" pecados:
en Eclo. 16,8 la soberbia,
en Ez. 16, 49-50 "soberbia, gula y bienestar apacible, no socorrieron al pobre y al indigente"
en Jer 23,14 "cometen adulterio, viven en la mentira, apoyan a los malvados".
En otras sencillamente no se hace referencia al tipo de pecado concreto: II Pedro 2,6-8, Is.1,10-20, Is.3,8-9. Muchos pasajes dejan claro que el pecado de Sodoma fue faltar a la hospitalidad contra los extranjeros, por ejemplo, Sab. 19,13-15 dice "Los de Sodoma no acogieron a los desconocidos que llegaban ... los de Sodoma dieron hostil acogida a los extranjeros".
Solamente a partir del siglo I dC. se empezó tímidamente a pensar que Sodoma fuera condenada por haber practicado la homosexualidad; pero de hecho esta confusión tardó mucho tiempo en imponerse; ciertamente hasta casi terminada la Edad Media se siguió pensando en "otros" pecados (por ejemplo, Plowman en el siglo XIV creía que sus pecados fueron la opulencia y la pereza). Lo más importante para los cristianos es que Jesús consideró que el pecado de Sodoma fue atentar contra la hospitalidad: así lo demuestran las palabras de Jesús en Luc 10, 8-12 o en Mat. 10, 5-15.
LA HOMOSEXUALIDAD
Denominamos "Código de Santidad" al conjunto de normas que regulan la pureza ritual de la religión hebrea. Su misión era mantener la cultura y la religión del pueblo hebreo (ibre del contagio de los pueblos vecinos. El Código de santidad prohíbe, entre otras cosas, la homosexualidad masculina -no la femenina- y algunas otras actividades sexuales como practicar el sexo durante la menstruación, y no sexuales: tocar sangre, tocar cadáveres, asistir a partos o enterrar cadáveres, comer marisco o carne de cerdo, cortarse el pelo, afeitarse, llevar puesta a la vez ropa de tejidos diversos, etc. Todas estas acciones y otras muchas aparecen calificadas en el texto original hebreo como "to´ievá"(1) , palabra que nuestras biblias suelen traducir como "abominación" o "sacrilegio"; ciertamente abominación y sacrilegio parecen cosas extremadamente graves, pero esto es un problema de mala traducción o quizás de mala comprensión del texto: el hebreo contrapone "to´ievá" a palabras como "`iawón""zimmá" o "het", palabras las tres que califican actos inmorales, éticamente incorrectos, que equivalen por tanto a nuestro término "pecado". En cambio "to`ievá" califica a todo acto que transmita la impureza ritual: su traducción correcta, por tanto, es "tabú". La traducción de los Setenta(2) traduce "to'ievá" al griego como "bdélygma" incluyendo bajo este concepto las transgresiones de la pureza ritual y la idolatría, en tanto que las acciones inmorales o injustas se denominan con el término "anomía".
Los primeros cristianos se enfrentaron entre sí para decidir si los nuevos conversos no originarios del judaísmo (Ilamados "helenistas") debían cumplir estas normas de pureza ritual. Finalmente, encabezados por Pablo de Tarso, decidieron que no. Solamente el prejuicio de ciertos moralistas sigue considerando hoy en día vinculante para los cristianos no mantener relaciones homosexuales, mientras que comer carne de cerdo, o mezclar en la misma comida la carne con el queso, o afeitarse o llevar puesta al mismo tiempo ropa hecha de tejidos diversos o tantas otras les parecen actividades inocuas.
PRACTICAS SEXUALES DURANTE LOS CULTOS RELIGIOSOS (Deu. 22 y Deu. 23,18-19)
En virtud de la Ley de Moisés, los judíos no podían participar en ningún culto pagano, pues todos comportaban idolatría. Sin embargo, los ritos de fertilidad, que incluían diversas prácticas heterosexuales y homosexuales, eran muy frecuentes en Canaán y los hebreos recién llegados de su destierro en Egipto sucumbieron al contagio; a lo largo de varios siglos oímos la voz de los profetas de Judá e Israel clamar contra los cultos extranjeros. Se prohíbe la prostitución sagrada de ambos sexos, es decir, se prohíbe practicar el sexo como idolatría en los cultos a diosas de la fertilidad, no la homosexualidad (ni el sexo heterosexual) fuera de estos cultos.
"Adam and Eve. not Adam and Steve" Con esta frase (inventada por los fundamentalistas norteamericanos) se pretende convertir el relato de la creación en un discurso ético que considere como única sexualidad válida la heterosexual. No era ésa la intención del autor sagrado, que eligió un individuo de cada sexo para simbolizar la totalidad de la raza humana y la reproducción, núcleo y sentido esta última de la institución matrimonial de los pueblos antiguos. Pero en cualquier caso, en el método científico, de la ausencia de argumentos positivos no se puede concluir un argumento positivo. Es pueril creer que porque en los primeros capítulos del Génesis no se mencione la homosexualidad ésta queda implícitamente condenada.
RELACIONES HOMOSEXUALES EN LA BIBLIA HEBREA
Tenemos dos claros ejemplos de relación homosexual: la del futuro rey David con Jonatán, el hijo del rey Saúl, relatada en el libro I Samuel (especialmente I Sam. 18,1-4, I Sam. 20, 30;20, 41-42 y II Sam.1,19-27); el amor de David y Jonatán no necesita explicación alguna, en la elegía fúnebre que canta David por Saúl y Jonatán, muertos en combate contra los filisteos, David dice:
"Qué angustia me ahoga, hermano mío, Jonatán! ¡Cómo te quería! Tu amor era para mí más dulce que el amor de las mujeres. (II Sam 1, 26).
La historia del profeta Daniel y el jefe de los eunucos del palacio real de Babilonia contada en el libro de Daniel (especialmente Dan. 1,9 ss} puede resultar menos evidente para el lector moderno, pero al antiguo no se le escaparía que las atenciones dispensadas por el jefe de los eunucos y alto cargo de la corte del rey Nabucodonosor de Babilonia a Daniel y a sus compañeros revelan un interés excepcional por Daniel. Se suele citar también la historia de Rut y su suegra Noemí (se cuenta en el libro de Rut, especialmente Rut 1,16-17), pero nosotros no vemos claramente un amor homosexual; no obstante la mencionamos porque fue puesta como ejemplo de amor incondicional en enlaces matrimoniales heterosexuales de la iglesia primitiva; creemos que el mero hecho de que la iglesia antigua pusiera como ejemplo de amor para los nuevos esposos el que se tuvieron dos mujeres basta para desautorizar cualquier condena contra el amor homosexual.
LA HOMOSEXUALIDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO
Varias citas en el Nuevo Testamento se refieren, o se dice que se refieren, a la homosexualidad: las más representativas son: Rom 1,18-32, I Tim 1,9-11 y I Cor 6,9-10. Cada una de estas citas y algunas otras merecerán atención expresa.
Consideraciones generales
Para la comprensión de la sexualidad desde un punto de vista cristiano no debemos tomar citas aisladas, sino intentar hacer una comprensión global basando toda apreciación en criterios evangélicos:
no excluir a ninguna persona o grupo en razón de ninguna diferencia: racial, lingüística, social, económica, religiosa, y naturalmente sexual. Jesús no excluyó a nadie.
no convertir Ia ética cristiana en un legalismo sin sentido, lo cual sería volver a la Ley judía (Torá), que Jesús y las primeras comunidades abandonaron.
basar toda ética en el precepto del amor al prójimo: no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan n ti.
Debemos considerar que Jesús dio muy poca importancia a la ética sexual y familiar, nunca habló contra las prostitutas, relativizó la importancia de la familia como institución, perdonó a las adúlteras -única actividad sexual que parece considerar pecaminosa-. No habló nunca de la homosexualidad; era un tipo de relación que no afectaba a intereses sociales o humanitarios: no producía viudas o mujeres abandonadas sin sustento, no generaba huérfanos o hijos sin padre, ni tampoco provocaba otros problemas sociales. Convertir el sexo en el eje fundamental de la moral, como se hace con frecuencia, es una gravísima traición al mensaje liberador de Jesús.
ROMANOS 1,18-3 2
El texto de Rom.1,18-32 es el más difícil de comprender, aunque es importante porque para muchos es el único texto de la Biblia que menciona el lesbianismo, es al que se hace decir que la homosexualidad es antinatural, y es en e! que se apoyan los fundamentalistas norteamericanos para afirmar que el sida es un castigo de Dios a los homosexuales. Para la enseñanza tradicional en este texto dos referencias directas condenan la homosexualidad: el versículo 26 se refiere al lesbianismo y el 27 a la homosexualidad masculina.
El versículo 26 dice "théleiai autón metélaxan tèn physikén khrêsin eis tèn parà phýsin" la verrsión Cantera-Iglesias hace una traducción muy, muy literal como sigue: "sus mujeres cambiaron el uso natural del cuerpo por el contra la naturaleza"(3). La palabra physis aparece con frecuencia en el Nuevo Testamento, pero no con el sentido de naturaleza; veamos algunos ejemplos: en Rom 2,27 "he ek physeós akrobystía" "!a incircuncisión física", "la incircuncisión corporal"; en Gál 2,15 "hémeis physei Ioudaioi" "somos por nacimiento judíos", "somos judíos de nacimiento"; Rom 2,14 "physei tà toü nómou poiôsin" "instintivamente hacen las obras de la Ley", "por inclinación natural cumplen la Ley"; Gál 4,8 "tois physei mè oûsin theois" "a los que por naturaleza no son dioses", "que en realidad no son dioses";
I Cor11,14-15 "oudè hé physis autè didáskei hymás hoti anèr eàn komâi atimía autôi? "¿no os enseña la propia costumbre que el que un varón Ileve pelo largo es una deshonra para él?". De todas estas citas deducimos que "physis" nombra "lo característico, lo propio, lo esperable"; también en nuestra lengua empleamos la palabra "naturaleza" para referirnos al carácter de algo o alguien. El adjetivo derivado physikós significa "lo que responde o se ajusta al propio carácter de algo o alguien". En cuanto a la preposición pará no significa en absoluto "contra", sino "al lado de" , "además de", "al margen de"(4) : ambas palabras juntas no se pueden traducir "contra la naturaleza", sino "al margen de lo habitual", "fuera de lo acostumbrado" o "de manera no esperada". Ciertamente traducir "pará physin" "contra la ley natural" es suponer que Pablo había aceptado la hipótesis de la filosofía estoica que postulaba la existencia de una ley universal que gobernaba el universo; para los estoicos el principal imperativo ético consistía en ajustar la vida a la ley universal. Ciertamente la filosofía popular impregnada de ideas estoicas (y también de otras escuelas filosóficas) estaba muy divulgada por todo el Mediterráneo, pero Pablo en el texto de Romanos que estamos estudiando dice (versículos 21-22) "aunque habían conocido a Dios, no le glorificaron ni le dieron gracias como a Dios corresponde, sino que se entregaron a sus razonamientos y su corazón necio se oscureció; aunque se decían sabios, se volvieron tontos". Creemos que estos dos versículos contienen una alusión despectiva hacia el pensamiento filosófico griego; no parece razonable que unas líneas más abajo Pablo argumente su predicación con ideas tomadas del estoicismo; recordemos que él, antes de convertirse al cristianismo, era fariseo, no procedía de un movimiento helenista, sino de una doctrina muy enraizada en la tradición judía(5). A qué prácticas se refiere el versículo 26: no al lesbianismo, como se lee a veces; Pablo no puede añadir nada a la Ley judía, sencillamente el lesbianismo no está prohibido como tabú en el código de santidad, pero sí el tener relaciones sexuales durante la menstruación, tenerlas con hombres incircuncisos, coito anal u oral, la zoofilia, el coito en posturas desacostumbradas (por ejemplo, de pie).
En el versículo 27 Pablo vuelve sus dardos contra los hombres gentiles diciendo según la versión Cantera-Iglesias: "y lo mismo también los varones, dejando el uso natural (physikèn) de la mujer, ardieron en la concupiscencia de unos por otros, realizando la acción vergonzosa (askhémosynén) varones con varones y recibiendo en sí mismos la paga (antimisthían) adecuada a su extravío"(6) . El comienzo del versículo indica que va a continuar tratando de sexualidad, pero la especificación de que son "varones con varones" y que "ardieron en la concupiscencia de unos por otros" se debe a que el versículo anterior no trata de lesbianismo, en este versículo concreta para los varones otro tipo de transgresión. En cuanto al "uso natural" (physikén khrésin), ya hemos hablado arriba suficientemente: la traducción adecuada sería "el sexo habitual", "el sexo característico". La palabra "askhémosyné" se suele traducir como "acciones vergonzosas", "vergüenza"; su sentido no es tan fuerte, pues sencillamente se refiere a cosas inapropiadas, impresentables o inconvenientes.
El versículo 26 comienza diciendo "por esto los entregó Dios a pasiones deshonrosas"; la Nueva Biblia Española traduce "pasiones degradantes", y en general encontramos esas traducciones similares. sin embargo "atimía" es una palabra que no tenía connotaciones morales, atimía es sencillamente algo infravalorado, mal considerado socialmente, de mala nota, pero no contra la ética.
Observamos que el versículo 26 empieza con la palabra "diá toüto" "por eso", es decir, lo dicho en los versículos 18-25 es la causa de que Dios los haya entregado a sus pasiones contrarias a la pureza ritual. Efectivamente los judíos de la época pensaban que los paganos desarrollaban su vida permanentemente en la impureza, pues no seguían la Ley judía; según Pablo nos dice en los versículos que estamos analizando, eso se debía a que, habiendo conocido al Dios único verdadero, prefirieron la idolatría. Pablo no está haciendo ninguna valoración moral sobre la homosexualidad masculina, ni sobe las otras formas de sexo prohibidas en el código de santidad (el lesbianismo ni siquiera se menciona), sencillamente las nombra como muestra de impureza ritual evidente a los ojos de los judíos a quienes se dirigen los primeros capítulos de la epístola. A partir del versículo 28 Pablo hace consideraciones morales: retoma lo dicho en los versículos 18-25 con las palabras "y como no se dignaron tener un conocimiento verdadero de Dios" y a continuación repite "los entregó Dios a una conciencia indigna que los lleva a hacer injusticias"; ahora sí, Pablo hace una lista de acciones éticamente negativas, entre la cuales, ciertamente, no se encuentra la homosexualidad. ¿Por qué Pablo, cuando quiere nombrar un tabú ritual hebreo escoge las prohibiciones sexuales? sencillamente por ser habituales y admitidas plenamente entre los paganos de Roma y ser especialmente desagradables a los judíos; de ese modo evita otros tabúes a los que las primeras comunidades eran muy sensibles, como la circuncisión y los alimentos impuros, ya que en época de Pablo habían dividido a las comunidades cristianas con gravísima controversia entre judaizantes, que pedían que los paganos conversos al cristíanismo cumpliaran la Ley judía en su integridad, y los que querían que el vínculo de las nuevas comunidades fuera solamente la fe en Jesús. Recordemos que Pablo en los primeros capítulos de esta Epístola a los Romanos se dirige a los judíos: busca empezar su enseñanza con cordialidad, partiendo de las ideas báísicas de ellos, ya que en un segundo momento ha de decirles no (Véase Rom 2,1); a partir de 11:13 se dirige a los pnganos: "A vosotros os digo, a los gentiles". Este texto de Pablo no se inspira en absoluto en la filosofía griega, sino en la propia Biblia hebrea; el texto de Sabiduría 13,1-9, y en general los capítulos 13, 14 y 15 del libro de la Sabiduría son la inspiración de Pablo; dicho texto es paralelo a Romanos 1,18-32 y prueba hasta qué punto es erróneo atribuir precisamente a Pablo la creencia en la ley universal de los filósofos estoicos, él que buscaba liberar a los cristianos de la Ley judía. Es además un anacronismo grave.
Naturalmente la frase "recibiendo en sí mismos la paga adecuada a su extravío" no es ninguna profecía, ni referente al sida ni a ninguna otra cosa: solamente quienes convierten la Biblia en excusa de sus prejuicios podían concebir una idea semejante. Para empezar la palabra "antimisthía" no tiene en griego una connotación negativa, simplemente significa "paga"; el extravío o error (plané) a que se refiere Pablo no es la homosexualidad, sino la idolatría, tema auténtico del texto, como ya hemos explicado arriba.
Es paradójico que este texto de Pablo se haya entendido tan mal que haya producido precisamente lo que Pablo pretendía evitar: que no importa el legalismo, sino el amor y la fe en Jesús, que no hay actos ni personas impuros por sí mismos, que no debe haber en la Iglesia división entre "liberales" y legalistas, y que unos creyentes no deben ser apartados o discriminados por otros.
I CORINTIOS 6,9-10 y I TIMOTEO 1,9-10
Pablo en I Cor 6,9-10 y en I Tim 1,9-10 proporciona dos listas de pecados: en la de I Corintios figuran los que están excluidos del Reino, y en la de I Timoteo los que no han recibido la ley de Dios; en ambas listas de pecados los traductores modernos identifican la homosexualidad. En I Cor. aparecen los términos griegos "malakoí"y "arsenokotaai", y en I Timoteo aparece solamente "arsenokoitai": Los traductores actuales las traducen con una variedad de términos que van desde "sodomitas" a "corruptores de menores" pasando por "afeminados", "invertidos", "prostitutos", "homosexuales practicantes" entres otras. Intentemos poner algo de orden.
La palabra "malakós"(8) es muy común en griego y significa básicamente "blando, débil, flojo". En el Nuevo Testamento aparece frecuentemente en el sentido de "débil, flojo, enfermo"; en un contexto de tema moral tendría el sentido de "licencioso, libertino, disoluto". Es gratuito suponer que esta noción se refiera expresa o exclusivamente a las personas homosexuales. De hecho en griego esta palabra no se usaba para hacer referencia a la homosexualidad. La tradición más enraizada desde Tomás de Aquino es entender esta palabra(9) en relación con la masturbación; esta idea ha llegado hasta bien entrado el siglo XX a través de traducciones protestantes. En las traducciones más recientes, puesto que muy pocos moralistas creen que la masturbación sea causa de exclusión en el Reino de Dios, tan dura condena ha sido desplazada a una actividad sexual menos frecuente y menos aceptada socialmente(10).La interpretación que hoy por hoy parece más correcto para "malakoi" es que designa la inmoralidad, la desidia ética en general.
El término "arsenokoítès" es muy extraño en griego; las dos primeras ocasiones en que aparecen son precisamente las dos citas del Nuevo Testamento que estamos tratando; posteriormente aparece en la patrística griega. Pero no es ninguno de los términos que la antigua lengua griega usaba para referirse a prácticas homosexuales: en primer lugar no existía un término genérico para la homosexualidad o los homosexuales, recordemos que esta palabra se ideó en el S. XIX (sí los había para determinadas prácticas). Boswell y McNeill creen que en su origen el término se refiere a la prostitución masculina; esta interpretación se ve reforzada por el contexto del Antiguo Testamento, donde se asociaban ciertas formas de prostitución con cultos idolátricos paganos. Helminiak aporta una explicación más actualizada: La lengua hebrea no tiene un término para expresar la idea de homosexualidad en sentido genérico; la expresión hebrea "mifkav zaxúr" servía para hacer referencia en la enseñanza sinagogal a la prohibición de Levítico 18,22 y 20,13; cuando los rabinos enseñaban o predicaban en griego usaban un calco griego construido sobre la mencionada expresión hebrea: "arsenokoítès": la raíz griega "koi-" se corresponde con la hebrea "fkb-" ambas con el sentido de " acostarse, tener relaciones sexuales", y la raíz griega "arsen-" se corresponde con la palabra hebrea "zaxur""masculino, macho"; "-tês"es un sufijo que construye nombres de agente masculinos, por lo que la palabra esté caracterizada como masculina. Si Jesús y las primeras comunidades cristianos abolieron la pureza ritual de la Ley hebrea, cabe preguntarse por qué aparece en estas epístolas; aparentemente es una flagrante contradicción. ¿Qué pensaban los moralistas del S. I dC. cuando hacían apreciaciones negativas de la homosexualidad? Pensaban en adultos copulando con preadolescentes, pensaban en niños y adolescentes raptados para el comercio de esclavos y destinados a la venta y con frecuencia a la prostitución; por ese motivo no es necesario mencionar el lesbianismo, que no da lugar a abusos semejantes. Cuando nosotros hoy en el S XX hablamos de homosexualidad nos referimos a una variación normal de la orientación sexual que inclina emotiva y genitalmente a algunas personas hacia adultos de su mismo sexo; es una variante definitiva e irreversible(13) . Por tanto concluimos que "arsenokoitai" hace referencia a un tipo de sexo abusivo o explotador. De hecho, si el autor hubiera querido calificar como intrínsecamente mala la homosexualidad, debería hacer referencia también a la homosexualidad femenina.
JUDAS 6-7
Queriendo ser exhaustivos, vamos a explicar una cita que no tiene que ver con la homosexualidad, pero que, por contener unas palabras un tanto extrañas, ha dado lugar a traducciones muy desacertadas. La expresión en cuestión es "sarkós hetéras" : héteros significa primeramente "el otro", y de ahí deriva "diferente, distinto, ajeno, extraño"; "sarx" signíf ica "carne", pero en un texto escrito por alguien de habla semítica, como es el caso de la Epístola de Judas, se puede rastrear un calco del hebreo y del arameo consistente en usar la palabra "carne" con el sentido de "cuerpo", nociones que en lenguas semíticas se expresan con la misma palabra (por ejemplo, en hebreo "basar"(14) significa tanto "cuerpo" como "carne"). Por tanto el sentido de la expresión es "una carne extraña", "un cuerpo ajeno" o "un cuerpo distinto"; nada tiene que ver con la homosexualidad. La expresión tanto en la Biblia como en la literatura hebrea no canónica hace referencia a las relaciones sexuales entre ángeles y humanos; así tenemos numerosos textos: Génesis 6,1-4, Libro de los Jubileos 7,20-21; 10,5 y ss.; 20,5-6, Testamento de Rubén 5,6-7, Testamento de Neftalí 3,5, Enoc 6-10; II Pedro 2,4-6 es un claro apoyo a lo que estamos diciendo(15) . Desde el punto de vista del amor homosexual esta cita de Judas es irrelevante, pero ciertamente proporciona un excelente ejemplo de la diferente visión del mundo que había en la época de Jesús y de cómo los traductores hacen decir a su versión cosas que realmente el original no puede contener.
HECHOS 8,6-39
Como en el Próximo Oriente algunos actos homosexuales masculinos eran expresión de burla, humillación y castigo a enemigo vencido(16) y suponían un grave menoscabo de la virilidad, no podían estar en absoluto bien considerados socialmente; la homosexualidad femenina, en cambio, resultaba indiferente(17) . Por otro lado la alianza de Dios se transmitía racialmente a través del pueblo de Israel , por lo que era muy importante transmitir la vida(18). Esta concepción de la sexualidad está por doquier en el Antiguo Testamento y condiciona la moral sexual de la nación hebrea. Pero el pueblo de Dios en la Nueva Alianza ya no se construye sobre vínculos de sangre, por lo que la necesidad de reproducirse pierde importancia. Al mismo tiempo la perspectiva de la resurrección y la vida del mundo futuro hace que el deseo de perpetuarse por medio de los hijos pierda fuerza. Esta nueva actitud evangélica se pone de manifiesto en Hech 8,26-39. El libro de Isaías profetizaba en Is. 56,3-5 la incorporación de los extranjeros y de los eunucos al pueblo de Dios; Hechos subraya la voluntad de Dios por una Nueva Alianza universal, por eso es el Espíritu Santo el que toma la iniciativa enviando a Felipe para que el extranjero eunuco, alto cargo en una corte extranjera, sea bautizado. Así los grupos que la Ley consideraba impuros en el viejo Israel son plenamente miembros del nuevo pacto: leprosos, samaritanos y los excluidos por razones sexuales: éstos son simbolizados por el eunuco. Recordemos que en el Nuevo Testamento la palabra eunuco (eunoukós) se refiere no solamente a los castrados, sino a todos aquellos que por razones varias no se casaban o no tenían hijos: así en Mateo 19,12 puesta en labios de Jesús se contiene la definición más cercana a lo que hoy entendemos como homosexualidad de toda !a Biblia.
CONCLUSIÓN
La raíz de la homofobia no es la Biblia; hasta el siglo XII la homosexualidad fue admitida plenamente por las iglesias europeas(19) hasta el punto de celebrar liturgias de unión entre personas del mismo sexo(20) . Pero desde el siglo XII los detractores de los homosexuales buscaron justificación a sus ideas en todas las fuentes que tenían a su alcance, también en la Biblia y contribuyeron de este modo a generar la creencia de que la Biblia condena la homosexualidad. Afortunadamente hoy el método histórico-crítico devuelve a la exégesis bíblica la racionalidad que tanto tiempo le ha faltado y nos devuelve a los creyentes la Biblia como historia de una liberación comunitaria y experiencia de una liberación personal.
La Biblia no es un libro mágico, no es un amontonamiento absurdo de normas éticas contradictorias, no puede ser reducido a un almacén de citas aisladas para justificar los prejuicios sociales, religiosos, étnicos, sexuales raciales, etc. La Biblia es un patrimonio religioso, humano y cultural universal también de los homosexuales, consistente en la experiencia religiosa de 2000 años, desde que Abrahán salió de Ur abandonado a sus ídolos hasta que las primeras comunidades cristianas se organizan para dar testimonio de la resurrección de Jesús. Para nosotros los cristianos, Jesús de Nazaret es la cumbre de la Biblia y la luz que le da todo su sentido. Quienes condenan la homosexualidad, además de justificar la homofobia social, en la práctica excluyen a los homosexuales de la comunidad cristiana; para una persona homosexual no tiene sentido que le digan "la condición homosexual no es pecaminosa, su práctica sí lo es", porque la sexualidad afecta a la raíz más profunda de la psique humana e involucra numerosas facetas de la personalidad de heterosexuales y de homosexuales: nadie puede separar condición de sentimientos. Quienes excluyen a los homosexuales excluyen también a Jesús, que anduvo en compañía de leprosos y prostitutas.
BIBLIOGRAFÍA
En nuestras lenguas no es abundante la bibliografía sobre cristianismo y homosexualidad, menos aún sobre homosexualidad en la Biblia; no obstante desde hace algunos años lentamente van apareciendo traducciones: Para un planteamiento inicial del problema de los homosexuales en la Iglesia CatólicoRomana, especialmente desde un punto de vista psicológico, tenemos la obra del presbítero y psiquiatra francés Marc ORAISON "El problema homosexual", Madrid1976 (Ed. Taurus); cabe añadir que no este libro ha perdido actualidad y consiguientemente interés. Haciendo también un planteamiento inicial, pero atreviéndose ya a proponer soluciones es mucho más interesante la obra de John J. McNEILL "La iglesia ante la homosexualidad", Barcelona 1979 (Ed. 6rijalbo), este autor además hace un estudio completísimo sobre exégesis, tradición teología moral, etc., introduce a la psicología: su lectura es imprescindible. Quien quiera informarse de los últimos avances exegéticos en relación con la homosexualidad no puede prescindir del la lectura de la obra de Daniel A. HELMINIAK "What the Bible Really Says about Homosexuality", San Francisco 1994 (Ed. Alamo Square Press); desgraciadamente no traducida a ninguna de nuestras lenguas esta breve obra concebida en perspectiva ecuménica hace un estudio histórico-crítico muy interesante de todos los textos bíblicos real o supuestamente relacionados con la homosexualidad y los explica ampliamente; no se necesita ser un experto en exégesis para entenderlo por su gran claridad y concisión. Algunos de los argumentos que da Helminiak aparecen recogidos de forma resumida en la obra de John BOSWELL "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad", Barcelona 1992 (Muchnik editores); Boswell es un historiador especializado en edad antigua y media que hace un estudio amplio sobre el origen de la homofobia en Europa y su relación con el cristianismo; llega a conclusiones sorprendentes que desmontan muchos lugares comunes. Del mismo historiador John BOSWELL "Las bodas de la semejanza", Barcelona 1996 (Muchnik editores) trata sobre las ceremonias para la unión de personas del mismo sexo existentes en las iglesias primitivas; esta obra, aunque no investiga directamente el tema de la homosexualidad en la Biblia, es sumamente ilustrativa de cómo los prejuicios pueden ganar carta de naturaleza y pasar por ser lo originario, cuando en realidad son tardíos y han sustituido a la tolerancia cristiana original.
En especial queremos dar las gracias al presbítero de la Iglesia Española Reformada y experto en teología moral D. Antonio Andrés Puchades, por sus orientaciones valiosas e imprescindibles (especialmente en lo referente a la ética neotestamentaria), sin las cuales no habríamos concluido este artículo.
® Rafael 5. V. Rivera.
Licenciado en Filología Bíblica
por la Universidad Pontificia de Salamanca
NOTAS:
Véase SCHOEKEL Diccionario bíblico hebreo-español. Valencia, 1998 (editorial Institución San Jerónimo).
La Biblia de los Setenta es una traducción de la Biblia hebrea al griego hecha entre el 250 y el 150 aC. para los judíos de habla griega dispersos por toda la cuenca del Mediterráneo que ya no comprendían el texto griego. Es importante por su antigüedad y porque fue considerada por los cristianos prácticamente como un original.
La versión de la Casa de la Biblia traduce: "sus mujeres han cambiado las relaciones naturales del sexo por usos antinaturales"
Consúltese BAILLY Dictiónnaire grec français, París 1963 (editorial Hachette), o en su lugar, YARZA Diccionario griego español, Barcelona 1964 (reedición 1984), editorial Sopena.
De hecho el que algo sea "pará physin" no implica en absoluto inmoralidad. En el Rom 11,23-24 el que actúa "pará physin" es el propio Dios.
Consúltese el original griego.
Versión Cantera-Iglesias
En I Corintios 6, 9-10 aparece en plural: "maiakoi"
En latín molticies o mollitia.
Observemos cómo el cambio en la traducción no se basa en nuevos datos exegéticos o filológicos, sino en un cambio de mentalidad en la moral sexual.
En I Corintios 6, 9-10 y I Timoteo 1, 9-10 aparece en plural "arsenokoitai"
- en singular y "-tai" en plural
"-tês"
A este respecto pueden consultarse obras recientemente publicadas como MONDIMORE "Una historia natural de la homosexualidad", Barcelona 1998, editorial Paidós (primera edición original Baltimore y Londres 1996) donde aparecen recogidas las últimas investigaciones científicas sobre la homosexualidad explicadas con un lenguaje asequible a no especialistas; y SORIANO RUBIO "Cómo se vive la homosexualidad y el lesbianismo", Salamanca 1999, ediciones Amaru, donde se investiga principalmente desde el punto de vista psíquico, la obra es muy actualizada y asequible a no especialistas.
En hebreo
De hecho (al menos esta) las traducciones de este texto ya se están rectificando, por ejemplo la versión Cantera Iglesias dice: "fueron tras la carne de seres de otra naturaleza"
En concreto, el coito anal practicado con los vencidos en combate, pero también en otras circunstancias, simbolizaba la derrota del sodomizado y el paso a su violador de toda la autoridad, poder, o propiedades que pudiera tener antes de ser violado.
Esto no era así en las culturas occidentales, como Grecia o Roma.
En la mentalidad precientífica solamente los varones la transmitían; las mujeres eran el campo que el hombre sembraba; de hecho el hombre siempre emite semen, pero para los pueblos antiguos no siempre la mujer tenía capacidad para concebir.
Véase BOSWELL "Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad". Barcelona, 1992 (Muchnik editores).
Véase BOSMIELL "Las bodas de la semejanza". Barcelona, 1996 Muchnik editores)
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V Congreso de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados (Atlanta) DERECHOS
HUMANOS |
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Intervención de Julio Pérez Pinillos en el Congreso de Atlanta LOS SACERDOTES CASADOS EJERCEMOS EL MINISTERIO LITURGICO-SACRAMENTAL A PETICIÓN DE LAS COMUNIDADES |
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Queridos amigos/as congregados aquí por el Espíritu desde continentes, países y culturas tan diferentes... ¡Bienvenidos a este Acontecimiento de Iglesia viva, de hombres y mujeres en pie de igualdad y comprometidos con la mejora de las condiciones de vida de nuestros Pueblos ... ! Por fin estamos reunidos juntos tantos colectivos diferentes en favor de la renovación de la Sociedad y de la Iglesia... Bienvenidos/as.
Justo este V Congreso Internacional celebrado en Atlanta, núcleo importante de la telecomunicación mundial, y que está reuniendo a más de quinientos congresistas de treinta países, me parece un foro excelente para agradecer a Dios y para decir públicamente que los sacerdotes casados ejercemos el ministerio litúrgico-sacramental, a petición de las comunidades cristianas.
Me parece una buena noticia en sí misma, pero de modo especial cuando se anuncia a las puertas del año Jubilar 2000, año de la reconciliación intra y extraeclesial, y como fruto, al menos en parte, de los quince años de trabajo que lleva nuestra Federación y de los veinticinco que llevan Corpus y otros grupos nacionales.
Muchas veces hemos manifestado en público el compromiso prioritario y decidido de todos los grupos que componen nuestra federación con los movimientos de transformación social y cultural de los países en los que vivimos y trabajamos: movimientos por la justicia, el feminismo, la ecología, el «tercer mundo» los «sin tierra», los «sin techo»... También hemos publicado nuestro compromiso con los movimientos de renovación eclesial de Europa, de EE.UU y del mundo entero: «Comunidades Cristianas de Base», «CCP» «Hommes el femmes dans l´Eglise», «We are Church» «Call to Action», «Women’s Ordination Conference», «Pour une Eglise en Liberté»...
Teniendo lo anterior como prioritario y como base necesaria, manifestamos públicamente con idéntica sinceridad y fuerza que muchos sacerdotes católicos casados estamos ejerciendo el Ministerio Litúrgico-Sacramental, desde hace muchos años en distintas comunidades cristianas (parroquiales o de base) que nos aceptan, reconocen y reclaman.
1. ¿POR QUÉ ES INTERESANTE PUBLICAR ESTAS EXPERIENCIAS?
Porque son verdad, una verdad verificable en muchas comunidades cristianas, desde hace ya varios años. Son una verdad de interés teológico y eclesiológico.
Porque existen hoy sectores en la Iglesia, incluso algunos obispos «aperturistas" que quieren negar la existencia y la legitimación de estas experiencias, alegando que sería mejor que los sacerdotes casados se comprometieran únicamente en tareas laicales.
Porque han sido y son objetivo esencial de nuestra federación
2. ¿POR QUÉ CELEBRAMOS LA LITURGIA SACRAMENTAL EN LA COMUNIDAD?
Porque el sacerdote -¡somos sacerdotes!- es para la comunidad, para todo aquello que la comunidad necesita y le puede ser ofrecido dignamente: apoyo moral, discernimiento, reflexión teológica, unidad en la tradición, perdón, Eucaristía...
Porque la Eucaristía es la «fuente y eI cúlmen» de la vida cristiana de la comunidad, según expresión del Concilio Vaticano II (Const. sobre la Sagrada Liturgia nº 10).
Porque muchas comunidades nos vienen pidiendo con urgencia el pan-vino y la Palabra de la Cena del Señor. Esta petición va en aumento a pesar de las «reticencias» de la jerarquía.
Porque el Evangelio nos urge a los sacerdotes, célibes o no, a «no dejar morir de hambre en el desierto al Pueblo de Dios que busca ansiosamente su alimento» (Mt 15, 32)
Porque muchos obispos así nos lo han pedido y alentado, siempre que lo hagamos dentro de un proceso paciente y respetuoso con el desarrollo de la comunidad: (Brasil, Ecuador, Italia ... )
3. ¿EN QUÉ ÁREAS EJERCEMOS EL MINISTERIO LITÚRGICO?
Sólo mencionaré aquellas experiencias y países que han contestado al cuestionario que, a tal efecto, envié hace un año, consciente de que hay otras muchas experiencias en diferentes países que podría mencionar legítimamente:
En Comunidades Eclesiales de Base ,que no pertenecen a la parroquia y sí al Movimiento Nacional o Internacional, de Comunidades Eclesiales de Base: Italia, Francia, España, Reino Unido...
En Comunidades Eclesiales de Base
En concelebraciones eucarísticas con motivo de un acontecimiento importante de la comunidad parroquial Navidad, Pentecostés, día de la parroquia: Filipinas
En celebraciones eucarísticas por algún motivo especial: bautismo, matrimonio: Colombia, Ecuador, Australia, Méjico ...
En celebraciones no sacramentales: liturgia de la palabra, funerales, novenarios: Paraguay, Guatemala, Perú...
4. MI EXPERIENCIA PRESBITERAL LITÚRGICO-SACRAMENTAL
A petición de nuestro comité ejecutivo y por entender que puede alentarnos en nuestra tarea ministerial, os comunico desde este foro tan extraordinario mi experiencia presbiteral. Quiero hacerlo con sencillez y con tanto respeto a la Iglesia-institución como a las comunidades eclesiales.
NOTA ACLARATORIA: Os ayudará a entender mi abundante trabajo ministerial saber que soy sacerdote obrero y coordinador de los sacerdotes obreros de España, célibes y casados ---justo acabamos de celebrar en Madrid el XVI Congreso Europeo de Sacerdotes Obreros---. He trabajado como sacerdote obrero durante veinticinco años en una compañía de telecomunicaciones de la que fui despedido hace seis. Por ello ahora puedo dedicar más tiempo al ejercicio ministerial en las comunidades, parroquiales o no.
Mi esposa es coordinadora en España de «Somos Iglesia» y trabaja decididamente en favor de la renovación de la Iglesia. Llevamos viviendo en la misma zona marginal de Madrid (el suburbio de Vallecas) treinta y dos años, intentando ser pobres entre los pobres. La jerarquía eclesiástica conoce mi compromiso y mi modo de vivir con el pueblo... Y lo respeta...
4. ¿DÓNDE EJERZO EL MINISTERIO PRESBITERAL SACRAMENTAL?
4.1. En comunidades eclesiales de base
Desde hace quince años participo en dos comunidades eclesiales de base en las que he sido aceptado como presbítero de la comunidad. Una de ellas no pertenece a ninguna parroquia, sino que está directamente vinculada al Movimiento Nacional e Internacional de Comunidades Eclesiales de Base. La otra pertenece a la comunidad parroquial en cuyo consejo pastoral participo en calidad de presbítero de la pequeña comunidad. Toda la comunidad parroquial acepta mi condición de sacerdote casado y mi trabajo pastoral en el barrio.
En la asamblea anual de comunidades eclesiales de base de Madrid, se me pidió ante quinientas personas que yo presidiera la Eucaristía conclusiva de la asamblea, aunque allí había otros sacerdotes célibes e, incluso, un vicario general, para demostrar que se deben dar pasos concretos hacia un ministerio presbiteral «no célibe ni exclusivamente varonil"
4.2. En parroquias
El Arciprestazgo de la zona (cinco parroquias) con el que siempre he estado vinculado como sacerdote -célibe o casado- pidió formalmente mis servicios presbiterales para la zona («trabaja en la zona como un sacerdote más»), argumentando la gran utilidad de mis servicios y la plena aceptación de que gozo en diferentes parroquias. Sobre la base de esta petición, consultadas previamente las cinco parroquias, ejerzo como presbítero en dos de ellas:
LA PRIMERA
Es la misma en la que estuve de vicario célibe diez años y he vuelto, veinte años después, a petición del párroco y del Consejo Parroquial. Mi ejercicio del ministerio litúrgico-sacramental estriba en la presidencia de la Eucaristía, incluso los domingos, y concelebrar con el párroco la «misa de la comunidad parroquial» todas las grandes fiestas litúrgicas (Navidad, Pascua de Resurrección, Pentecostés, día del Buen Pastor ... ). También he celebrado bautismos en la comunidad. Todo ello compartiendo la vida del barrio y con una catequesis amplia sobre las razones teológicas, pastorales y ministeriales que apoyan esta «actividad pastoral-ministerial». La aceptación de la comunidad es gozosa, y claramente mayoritaria.
LA SEGUNDA
Es otra parroquia del mismo arciprestazgo en la que con el párroco y el consejo parroquial planifico y desarrollo toda la actividad pastoral de un presbítero: mejora de las condiciones de vida del barrio, catecumenado, presidencia de la Eucaristía, pastoral juvenil, participación habitual en las reuniones presbiterales del arciprestazgo. Mi situación de presbítero casado es conocida y, según veo, aceptada mayoritariamente desde hace muchos años. Pienso que es mi servicio pastoral permanente, desde hace treinta años en la misma zona y arciprestazgo, el que ha roto el muro ideológico y práctico sobre la legitimidad del ejercicio ministerial «completo» del presbítero casado.
Hemos preferido hacer responsablemente lo que la comunidad sentía como necesidad pastoral y barrial, sin dedicar mucho tiempo a discusiones canónicas. Siempre con mucho respeto a la comunidad, al mensaje de Jesús y a los «constituidos por el Señor como pastores de la grey».
5. CONCLUSIONES Y PERSPECTIVA (1999-2002)
Creo que estas tan diversas experiencias ministeriales, ejercidas en las comunidades cristianas de tantos países legitiman y orientan la petición del cardenal Basil Hume, de Londres, que ha pedido que se conceda una «Amnisty» a los sacerdotes católicos casados, con ocasión del año jubilar 2000. Igualmente realizan la profecía del cardenal de Brasil D. Aloisio Lorscheider que, hace ya doce años, dijo: «Los sacerdotes casados no sólo no son fugitivos o desertores, sino pioneros de un movimiento pastoral que necesita la Iglesia».
Desde esta perspectiva y con la responsabilidad que nos da y nos pide el Evangelio... ¿qué hemos de hacer, como Federación, en los tres años próximos?
Intentar el ejercicio del ministerio presbiteral «completo» en todas las comunidades, parroquiales o no en las que vaya siendo posible. Hacer públicas estas experiencias tanto en los círculos eclesiales como en los medios de comunicación de la sociedad.
Incluir esta reivindicación ministerial dentro de un programa más amplio común a muchos grupos eclesiales progresistas que están trabajando por una amplia, y radical renovación de la Iglesia. Muchos de esos grupos están visiblemente representados aquí en este congreso. El año jubilar 2000 -año de la reconciliación intra y extraeclesial- es una ocasión y una exigencia de poner en común, incluso orgánicamente, nuestros esfuerzos.
Comprometer nuestra energía, como ciudadanos, como creyentes y como Iglesia de Jesús, en la mejora de las condiciones de vida de los pueblos y de los grupos humanos con los que vivimos y trabajamos, colaborando con los grupos pacifistas, ecologistas, feministas, de los «sin tierra», de los «sin techo» «por la justicia», etc. Este compromiso decidido y firme es condición básica para que sea comprendido nuestro ministerio.
«Yo he tenido un sueño» dijo Martín Luther King. ¿Nos atreveremos a soñar? Hemos de estar dispuestos, como federación, a convocar un próximo encuentro internacional preparado, conducido y estructurado por el conjunto de grupos eclesiales progresistas que se sientan invitados a esta tarea... ¿Es demasiado soñar? Si nos atrevemos, tendremos la oportunidad de dar otra vez gracias a Dios juntos, como Iglesia, y de valorar los pasos dados durante los últimos tres años y de relanzar nuestra energía decididamente hacia la transformación de la Iglesia de Jesús, servidora del mundo.Convocar tal acontecimiento desde este foro espléndido de Atlanta, centro mundial de la comunicación, y a las puertas del año jubilar 2000, puede ser una... Gracia de Dios.
Robustecer nuestro ánimo, diálogo, esperanza y coraje evangélicos durante los tres próximos años.
Muchas gracias por el envío de vuestras experiencias litúrgicas y por vuestra escucha atenta, a pesar de mis dificultades idiomáticas y muchas gracias, especialmente por la orientación y el trabajo que, todos juntos, hemos podido desarrollar en la federación durante los últimos seis años. Gracias sinceras, de corazón.
Julio P. Pinillos Atlanta, 31 de Julio de 1999.
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Declaración final del V Congreso de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados LOS
DERECHOS HUMANOS EN LA IGLESIA |
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La Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados reunidos en Atlanta, Georgia, desde el 28 de Julio al 1 de Agosto, de 1999, con representantes de cuatro continentes y 16 países, exploró el asunto de los Derechos Humanos y la Reconciliación dentro de la Iglesia.
Nosotros observamos la aceptación de los Derechos Humanos como carta fundamental para la familia humana que vigorosamente fue iniciado por la Revolución Americana (1776), por la Revolución Francesa (1789), por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU (1948) y por el Concilio Vaticano II (1965). Somos especialmente conscientes de estos derechos al reunirnos en Atlanta, la ciudad donde los derechos civiles de toda la gente fueron proclamados elocuentemente declarados de modo profético.
Expresamos nuestra preocupación de que la Iglesia Católica Romana no reconoce ni promueve todos los derechos humanos de sus miembros. Existe una incoherencia entre la predicación del Vaticano a los fieles y la práctica en su propia casa. Nosotros los sacerdotes casados creemos que el celibato obligatorio viola el derecho al matrimonio dado a todos en el Génesis y en el Nuevo Testamento como un derecho inalienable que no debería ser violado por ninguna institución humana. El Papa Pio XI dictó que «ninguna ley humana podrá quitarle a la gente el derecho humano a casarse» (Casti Cannubi)
Decididamente debemos comprometernos y solidarizarnos con todas las formas de expresión de la opción por los pobres y de defensa de los valores ecológicos, aspectos serios y fundamentales para la consolidación de un mundo mejor.
Observamos que en un siglo en el que los derechos humanos han sido aplicados expresamente a favor de las mujeres, el Vaticano, a pesar de declarar que la mujer debe ser honrada y reconocida igual al hombre no está dispuesto a darle igualdad de autoridad en la iglesia.
Declaramos, además, que un modo más evangélico y colegial de tratar el asunto de la autoridad y de la estructura en la Iglesia protegería los derechos humanos y cristianos de todos sus miembros. Apoyamos las recomendaciones hechas recientemente en los sínodos internacionales de Asia y Oceanía que piden al Papa que siga de modo más fiel la enseñanza del Concilio Vaticano II respecto a la colegialidad que el mismo Concilio Vaticano II proclamó. Este mismo concilio abogó por el reconocimiento del «sensus fidelium» de los laicos (Lumen Gentium,12). Esto ha sido descartado. Además se pidió que los obispos fueran considerados no como vicarios del Papa sino más bien, embajadores de Cristo (Lumen Gentium,27). Esto ha sido descartado.
Reconocemos que nuestro compromiso con la reforma profética no podrá tener éxito a menos que el Espíritu de Dios lo impulse hacia adelante y que el pueblo de Dios lo reciba. Sabemos también que la imaginación, la creatividad, y hasta el sentido del humor son signos de la presencia y gracia de Dios.
Hacemos una llamada por lo tanto, en el año jubilar del milenio, a la reconciliación en la Iglesia mediante el reconocimiento por la iglesia Católica de todos los derechos humanos en sus miembros y por la igualdad de las mujeres y la libertad de los sacerdotes para casarse. Una iglesia así daría testimonio de la libertad, de la igualdad y solidaridad con el pueblo de Dios.|
Ponencia de Elfriede Hart de IMWAC en el Congreso. DERECHOS
HUMANOS Y RECONCILIACIÓN |
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Es un gran honor para mí estar hoy aquí como portavoz del Movimiento Internacional «Somos Iglesia» para darle esta charla al Congreso de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados. Me siento muy honrada y muy contenta pues veo en esto una convergencia de fuerzas de reforma dentro del Catolicismo Romano. Y precisamente este es uno de los objetivos principales de «Somos Iglesia»: animarnos mutuamente quienes creemos en el futuro del Catolicismo. Hablo del Catolicismo en el sentido legítimo de la palabra. Una comunidad de comunidades genuinamente democrática, inclusiva y plural en el Espíritu del Sermón de la Montaña. Para lograr ese objetivo tenemos que levantarnos y a animarnos mutuamente a desplegar nuestros carismas y dones en beneficio de todas y de todos.
Nos reunimos aquí en este simbólico lugar, en la ciudad de Martín Luther King, para colocarnos conscientemente así como también nuestro actuar dentro de una Tradición específica en línea directa con el espíritu de los más preclaros valores del humanismo, de los Derechos Humanos y de la democracia. Procediendo así reconocemos una herencia, damos testimonio de nuestra voluntad de asumir la responsabilidad de preservar, desarrollar y transmitir valores que consideramos pertenecer a lo más precioso de la humanidad.
1.-DerechosHumanos
Empecemos con unas consideraciones a propósito de los Derechos Humanos. No necesito recordarles aquí en los Estados Unidos las palabras de Thomas Jefferson con las cuales 13 colonias declararon la independencia de la Corona británica en 1776. La Declaración de la Independencia de «derechos inalienables» otorgados a cada persona por su creador. La clara conciencia de una dignidad humana fundamental en cada persona individual, independientemente de cualquier otro atributo propio a esta fue como una chispa que incendió un fuego que venía ardiendo desde hace siglos en el corazón de todo tipo de precursores, profetas de su tiempo.
Un par de años más tarde, en la misma calle en que yo estoy viviendo actualmente, a menos de 100 yardas de mi casa en la acera de frente, unos hombres se reunieron en el verano de 1789. Estaban llenos del espíritu de la dignidad humana y de la libertad y movidos por una profunda convicción de que «había llegado el momento». Creo que no es inapropiado hablar de evento «pentecostal», pues les fue dado ser instrumentos proféticos de un mensaje fundamental para la humanidad, al redactar aquel documento que puede considerarse el fundamento del pensamiento y de la acción política moderna, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
No sucedió esto en una lejana colonia, sino literalmente en la puerta del más triunfante símbolo en aquellos tiempos de la monarquía absoluta: el castillo de Versalles. Los hombres reunidos allí no pretendían la abolición de la monarquía, no pretendían la abolición de la Iglesia, ni de la religión. No querían iniciar una Revolución. Sólo sentían en lo más profundo de sus corazones que todos los hombres nacían iguales.
Creo que no es inútil esta breve revisión histórica, para comprender mejor el momento que estamos viviendo. Así por ejemplo habrán notado que hablo sólo de hombres. Es porque en 1789 la humanidad se entendía aún definitivamente en clave de masculinidad. Una mujer excepcional, Olympe de Gouges, revolucionaria que muy pronto reivindicó la igualdad de la mujer y quien redactó en 1791 la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, fustigaba las actitudes sexistas de sus contemporáneos. Tuvo que pagar su valentía con la vida. Fue ejecutada en el patíbulo como agitadora peligrosa. Y aún hubo que esperar 200 años, dos siglos completos para que una Conferencia de las Naciones Unidas declarara en Viena en 1993 que los Derechos de las Mujeres son Derechos Humanos. Y parece que hay todavía gente que considera revolucionaria y peligrosa semejante idea. Por ejemplo ciertas personas en el Vaticano. Como se puede ver, aún queda mucho camino por recorrer, aunque también ya se hayan obtenido logros.
La Declaración francesa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano era naturalmente imperfecta. Tuvo que ser mejorada y completada por generaciones subsiguientes, pero representa un hito en la historia de la humanidad, Y ---detalle importante para nosotros como Católicas y Católicos--- era una consecuencia lógica de la religión y cultura judeo-cristiana.
¿Cómo así? Por el hecho de que estas religiones están centradas en el patriarcado. El concepto central revolucionario de ambas religiones es la idea de una Alianza, una alianza entre Dios y su pueblo, entre Dios y la humanidad. Y por fin desde Jesucristo entre Dios y cada individuo. Una alianza no tiene sentido si la relación entre ambas partes es desequilibrada. Ambas partes deben tener la posibilidad y la capacidad de aceptar o de rechazar sus términos. Este es el fundamento de la libertad. La Alianza bíblica fue concluida para llevar a plena realización el proyecto creador de Dios. Y así a través de esta alianza la humanidad llega a ser responsable por la historia.
Los Diez Mandamientos, gravados en piedra hace como treinta siglos fueron la primera Carta de la alianza, la primera Carta de nuestra Tradición que reconocía a cada miembro de la comunidad los derechos fundamentales: derecho a la vida, a tener una familia, a tener propiedad, a saber la verdad, a conocer, amar y adorar lo sagrado en Dios.
Un milenio más tarde, el Hombre de Nazaret nos dio la Segunda Carta de nuestra Tradición a través del Gran Mandamiento de la Última Cena, cuando le lavó los pies a sus amigas y amigos y les dijo: «Amaos como yo os he amado». Cada cual recibía así el derecho de ser amado o amada, a ser servida o servido, a ser respetada o respetado, a ser curado o curada, a ser llamada o llamado por su nombre a un discipulado de absolutamente iguales. Y enseguida cada cual puede a su vez amar, servir, respetar, curar e invitar a otras y a otros a un discipulado de iguales.
Derechos Humanos. Hace 200 años logramos la Declaración de los Derechos del Hombre y del Cuidadano, hace 50 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Hace 6 años la Declaración de las NU «Los Derechos de las Mujeres son Derechos Humanos». Y la Iglesia en todo esto... ¿estuvo en la vanguardia de la lucha por los Derechos Humanos? Desafortunadamente no. Fue en contradicción abierta y hostil con las enseñanzas de los diversos papas que se escribió la historia de los Derechos Humanos. La estructura jerárquica y feudal de la Iglesia, producto de la historia europea, fue justificada como voluntad de Dios y recomendada por ejemplo a la sociedad civil.
Así por ejemplo, hace menos de 100 años, en 1906, Pio X declaraba en su encíclica Vehemenler Nos: «Esta Iglesia es en esencia una sociedad desigual, quiere decir una sociedad que comprende dos categorías de personas, los pastores y la grey ... Estas categorías son tan distintas que el derecho y la autoridad necesarias para promover y guiar a todos los miembros hacia la meta de la sociedad, residen únicamente en el cuerpo pastoral; en cuanto a la multitud, su único deber es aquel de permitirse ser guiada y de seguir a sus pastores como una grey dócil.»
Durante mucho tiempo y para sectores importantes de la sociedad civil, el movimiento de Derechos Humanos fue considerado un movimiento emancipador del absolutismo clerical. Sólo hasta casi dos décadas después de la Segunda Guerra Mundial, apenas un par de años antes de que los primeros hombres llegaran a la Luna el Papa Juan XXIII y el Concilio Vaticano II reconocieron que la humanidad había entrado (desde hacía casi dos siglos!) en un período histórico nuevo. La Constitución Dogmática para la Iglesia de ese Concilio enseña que existe «una verdadera igualdad en cuanto a la dignidad y a la actividad común a todos los fieles en la construcción del cuerpo de Cristo».
Pero Desafortunadamente Juan XXIII murió y su sucesor fue demasiado miedoso para desmantelar a la poderosa Curia Romana de mentalidad monárquica. Juan Pablo II llegó a ser papa en 1978.
Ha construido una imagen pública de sí mismo como apóstol de los Derechos Humanos. Y como la mayoría de la gente no conoce la historia, creen que los Derechos Humanos y el Catolicismo son más o menos idénticos. Desafortunadamente no! Pero es interesante considerar lo que hace Juan Pablo II y la manera de proceder. Es verdad que ha defendido los derechos del pueblo judío y de varias minorías étnicas, así como de sus compatriotas polacos.
Pero en otros campos la cruzada de los Derechos Humanos deja mucho que desear. Como la Iglesia institucional perdió su poder político seglar, el papa invoca los Derechos Humanos para defender ciertas normas morales específicas e imponérselas al conjunto de la sociedad. Esto es cuestionable, pues el sentido genuino de los Derechos Humanos es la defensa del individuo frente a la opresión del Estado. El proceder del papa es ejercer presión sobre el Estado para que se promulguen leyes que para ciertos sectores de la sociedad son opresivos. Esto puede observarse en particular en cuanto a lo tocante a la legislación sobre el divorcio, la homosexualidad, la contracepción y el aborto, donde los derechos individuales son tranquilamente negados en nombre de ... los Derechos Humanos. Esto en un afán incansable por imponer a la sociedad entera una concepción filosófica y ética particular a un segmento pequeño de ella.
Para que quede claro lo que quiero decir, si usted cree personalmente que el divorcio, la homosexualidad, la contracepción o el aborto son pecado, usted tiene el derecho de renunciar al divorcio, a prácticas homosexuales, a la contraceptción o al aborto. No hay leyes que obliguen a divorciarse, ni a practicar la homosexualidad, ni la contracepción ni el aborto. (Esto sería violar los Derechos Humanos!) Pero si una gran mayoría de la población, incluso católica, no está de acuerdo con esta concepción filosófica, no se le puede obligar a una sociedad entera a tener leyes que criminalizan a quienes actúan de acuerdo con su conciencia. Esto también sería violar los Derechos Humanos.
Antes de llegar a ser papa, en 1969, y enfrentándose al régimen totalitario en Polonia, Karol Wojtyla escribía: «La conformidad significa la muerte para cualquier comuniad. Una oposición leal es necesaria en cualquier comunidad» (El hombre actuante).
Desafortunadamente 24 años más tarde, en total contradicción con sus propias ideas, proclama en Veritatis splendor (1993): "Disentir,en la forma de protestas cuidadosamente orquestadas y con polémicas llevadas a cabo a través de los medios, está opuesto a la comunión eclesial y a la comprensión correcta de la constitución jerárquica del Pueblo de Dios».
A ratos pienso que toda la energía que gasta el papa denunciando violaciones de Derechos Humanos por toda clase de regímenes políticos en el mundo distrae de la situación desastrosa de los Derechos Humanos dentro del área del derecho canónico donde el concepto de Derechos Humanos ni siquiera existe. Mientras que la mayoría de los países reconocen la igualdad entre los hombres y las mujeres, al menos en sus constituciones, el Código de Derecho canónico publicado durante el pontificado de Juan Pablo II sigue explícitamente discriminando a las mujeres por su sexo, excluyéndolas de la ordenación. Pero no basta con tener una legislación discriminante y dejar que las mujeres vivan en su persona el ser consideradas de segunda categoría. Todos los católicos bautizados, cuando quieren asumir ministerios específicos dentro de la Iglesia, tienen que prestar el juramento de "Ad tuendam fidem" declarando aceptar y obedecer incondicionalmente esta doctrina discriminante en contra de las mujeres. ¡Hasta las mujeres tienen que prestar el juramento para poder ser profesoras de teología!
Y no necesito recordarles la doctrina y praxis relativa a los homosexuales y las lesbianas, el escándalo relativo a Jeanine Gramick y Bob Nugent acaba de ocurrir. Tampoco es necesario hablarle a esta asmablea acerca de la prohibición a Mons. Remi de ROO de participar en este Congreso así como el ostracismo general que se le inflige a los sacerdotes casados. Este trato también ostraciza a las mujeres, al matrimonio y a la familia. La mayoría de ustedes conocen la aniquilación emocional y/o existencial a la que se exponen los sacerdotes que toman la decisión de casarse. No necesito si quiera recordar nombres como Hans Küng, ni Tissa Balasuriya, o acaso post mortem Tony de Mello, etc... Todavía hay un buen trecho de camino por delante para que por fin podamos hablar de una Iglesia de los Derechos Humanos. Quizá necesitamos un Anmesty Internacional en la Iglesia!
DERECHOS HUMANOS.
Son derechos de individuos. La Individualidad es el valor central. Y el límite de la libertad de un individuo no es la sociedad, sino la libertad y los derechos de otro individuo. Quiero recalcar esto: No es «la Iglesia» lo que hay que proteger, la institución, sino los derechos y la libertad de nuestro prójimo. Él o ella puede no ser católico, ni siquiera interesarse por religión. Pero son sus derechos lo que le ponen un límite a mi libertad. Si estamos llamados a hacer sacrificios por los Derechos Humanos entonces es para preservar los derechos y la libertad de nuestros prójimos, pero de ningún modo la unidad de una institución monárquica.
Pienso que deberíamos mantener esto bien en nuestra mente cuando meditamos sobre los Derechos Humanos y en particular cuando queremos actuar a favor de ellos.
2.- Reconciliación
Miremos ahora el otro concepto que tenemos en nuestro programa: la Reconciliación. Por un lado está el individuo y sus derechos. Ahora hay que ver la relación de este individuo con los demás.
En el término de reconciliación está implícita la idea de "sanación" y de recomponer pedazos que se han roto para reconstruir una «unidad». Considerando ahora la comunidad eclesial, qué podría ser esta sanación? Qué significa «unidad»?
Significa sencillamente restaurar una comunidad del pasado? Diría que: no. Restaurar es mirar hacia atrás. Como llevando luto por un pasado dorado que se perdió.
Claro que necesitamos construir comunidad. Pues somos personas humanas creadas a imagen y semejanza de Dios, y nuestro Dios es un Dios trinitario. Un Dios que es relación de amor. Para ser individuos, para construimos una identidad como persona, necesitamos la presencia y la relación con «otros». Somos profunda y esencialmente sociales.
Pero ¿qué tipo de comunidad necesitamos? ¿qué tipo de comunidad queremos?
La forma institucional de Iglesia que conocemos produce exclusión y causa mucha pena humana, a pesar de que la fe que representa exige respeto por los Derechos Humanos, la idea de que todos y todas nacemos iguales, libres y llamados o llamadas a vivir en solidaridad mutua, quizá recuerden el lema de la Revolución Francesa que se encuentra gravado en todos los edificios públicos en Francia: Liberté, Egalité, Fraternité. Libertad, Igualdad, Fraternidad.
Bueno, como les conté, en 1789 no habían aún descubierto que las mujeres son humanas también, así hoy remplazaríamos la «fraternidad» por la solidaridad.
¿Cómo construir una comunidad eclesial que respete a los individuos? Organizando nuestra comunidad como democracia. Esto sólo es posible si quienes quieren asociarse en comunidad se tratan mutuamente como iguales y tienen derechos iguales. Si todos y todas son libres y se les respeta como tales. Si no se olvida a nadie ni se le excluye, y si todos y todas se sienten responsables porque todos los miembros de la comunidad tengan el derecho a la plenitud de la humanidad. Y si todas y todos tienen el derecho a disentir. Este aspecto es particularmente importante. Si una comunidad está compuesta por individuos libres que se juntan voluntariamente para compartir un proyecto, los conflictos son de suma importancia. Pues un conflicto significa compartir lo mismo desde un punto de vista diferente. Y a través del compartir, los adversarios se interrelacionan y pueden llegar a ser socios, partners. Claro que estoy hablando de conflictos donde los involucrados comprenden que el disentir es una forma privilegiada de comunicación y de unión, y no ven la solución de la contienda en la aniquilación del contrahente. Aniquilación que puede ser exclusión u ostracismo, y en casos extremos de totalitarismo y fascismo, la destrucción emocional o física del otro. Así lo que necesitamos desarrollar urgentemente en la Iglesia es la tolerancia.
Para concluir quisiera subrayar que Reconciliación significa construir una Iglesia sobre la base de los Derechos Humanos. Nuestra Iglesia tiene que reconciliarse ella misma en cuanto institución con la religión que representa. Y esta religión esta arraigada en los Derechos Humanos. Esto significa que la Iglesia debe ser construida sobre los principios de la Libertad, la Igualdad y la Solidaridad. Y estoy hablando de la Iglesia a todos los niveles. Necesita estructuras bastante diferentes a las que estamos acostumbrados. Estoy convencida de que las cosa van a cambiar en un futuro no muy lejano, Van a cambiar porque las condiciones generales de la vida han cambiando tremendamente. Y ni el Vaticano puede cerrar indefinidamente los ojos frente a la realidad.
Resulta que en 1967, el Sínodo de los obispos sobre «Justicia en el Mundo» declaraba: «Si la Iglesia está destinada a dar testimonio a favor de la justicia reconoce que quien se aventure a hablar a la gente de la justicia deberá primero ser justo a sus ojos. Así pues debemos examinar los modos de actuar y las posesiones y estilos de vida que se encuentran en la misma Iglesia».
Afirmaciones como esta son portadoras de esperanza para el futuro de nuestra Iglesia.
¿Qué es a fin de cuentas la Iglesia? ¿Es el Vaticano? ¿Es una Conferencia de Obispos? ¿Es una comunidad parroquial? Creo que es esto y mucho más. Todos sabemos que la religiosidad hoy cada día se vive menos de manera tradicional en formas institucionales. Sabemos que la gente, y en particular gente joven no puede identificarse con formas de religiosidad que huelen al moho de la monarquía absoluta. Son gente de la sociedad de hoy y tienen que sentir que al ir a una comunidad católica, tal como el Vaticano pretende conservarlas, es como ir de visita a un museo. Claro que hay un grupo de personas a quienes les encanta cultivarse y visitar museos, pero pienso que aún entre esas personas el porcentaje de aquellas que adoran vivir en museos es más bien pequeño. Claro que hay cantidades de jóvenes entusiastas que salen a aclamar al Papa cuando viene a desempeñar su papel favorito de JPII-Superstar. Esto es parte de la cultura Woodstock moderna. Pero me pregunto si es posible gobernar un país, o una ciudad o un pueblo a punta de conciertos al aire libre. Aunque no hay que subestimar el poder simbólico de este tipo de eventos!
La Iglesia democrática que necesitamos no es una comunidad que sus miembros van a visitar como un museo ni un supermercado en el que como consumidores van a satisfacerse algunas necesidades religiosas. Es un espacio en el que cada persona en su especificidad y su diversidad se siente llamada, deseada y necesitada, donde se acogen todas las voces y se les escucha, donde las formas democráticas de liderazgo y de autoridad pueden desplegarse. Claro que será bastante diferente del modelo monárquico obsoleto que conocemos. Sueño con el día en que podré ir a visitar los palacios vaticanos como hoy puedo ir a dar un paseo al castillo de Versalles. Sería una atracción turística maravillosa, pero su forma de gobierno pertenecería al pasado.
Habrá entonces llegado el día en que con veracidad podamos responder a nuestra vocación de Iglesia de los Derechos Humanos y de la Reconciliación. ¿Quieren obrar para que aquel día despunte?
| Jose Antonio García-Monge ORAR LO VIVIDO... ...VIVIR LO ORADO |
Que la vida sea una varadera oración
y la oración tenga vida y nos impulse a la vida.
No puede haber verdadera lucha sin contemplación.
Se nos presenta qué es orar y cómo hacerlo.
y la oración tenga vida y nos impulse a la vida.
No puede haber verdadera lucha sin contemplación.
Se nos presenta qué es orar y cómo hacerlo.
1.- MEDITACIÓN Y VIDA
La meditación no es un paréntesis ni un adorno de la vida. Meditamos para vivir. Meditar es optar porque nuestra vida sea mas consciente, mas autentica, mas abierta a su misterio, a Dios. ¿Cómo se articula la meditación y la vida?. La meditación se realiza en un tiempo determinado con un ritmo o frecuencia que, en el mejor de los casos, es diario; la media hora que basta para que la meditación tome cuerpo en nuestra vida no se cierra sobre si misma sino que va creando una actitud abierta que impregna todas nuestras conductas. Esta actitud esta hecha de los mismos elementos que emergen en la meditación: atención relajada, escucha, acogida, silencio, paz. La meditación es como una escuela donde se aprende a vivir el presente, el aquí y el ahora y uno de los lugares donde se realiza la relectura creyente de la Realidad. La ayuda que presta la meditación a la vida pasa por la lenta transformación del meditante que no se aísla de la existencia histórica sino que se compromete con ella desde dentro.
EL PROYECTO VITAL, CAMINO DE SER PERSONA
La persona va madurando por la elección y realización de un proyecto de vida. Es decir, por la capacidad actualizada de otorgar a su existencia un sentido coherente y estable que cobra cuerpo en las actitudes y conductas personales. Este proyecto de vida es la columna vertebral de la existencia, el hilo conductor de dimensiones aparentemente dispersas. El proyecto vital es el secreto unificador que permite al hombre decir su palabra en un mundo de variados estímulos y respuestas.
El hombre sin proyecto es el ser alienado, disperso, desintegrado, distraído, manipulable, instalado, como diría Kierkeegard, en su estadio estético. Es el hombre que no ha elegido nunca, tal vez porque le asusta demasiado renunciar a sus fantasías identificatorias con modelos contrarios entre sí. Es el hombre irresponsable, que no tiene respuesta adecuada a los retos históricos a los que se ve sometido.
El hombre que sabe quien es y decide quien quiere ser, realiza esa decisión de una manera implícita o explícita pero siempre real al formular un proyecto de vida.
Hacer un proyecto significa conjugar capacidades, intereses y valores. Capacidades porque el proyecto debe ir en consonancia con ellas para poderlo realizar. La utopía con su valor de orientación nos puede servir para hacer un proyecto vital pero no es un proyecto. Lo primero que necesito es darme cuenta de cuáles son mis capacidades reales: intelectuales, físicas, afectivas, relacionales, sociales, etc. ... No basta con servir para algo; es necesario que ese algo me interese para que se pueda mover mi vida hacia su realización; necesito estar motivado, elegir desde dentro. Por último un proyecto humano supone una opción ética, un decidir qué valores van a guiarme y van a compensar mi esfuerzo.
El proyecto válido humanamente se realiza en distintos niveles: profesional, afectivo, existencial, situacional, etc. ... Todos estos niveles son interdependientes y dimensionan mi volumen personal.
LA VOCACIÓN CRISTIANA O EL COMIENZO DE LA CONTEMPLACIÓN.
El hombre con su proyecto a cuestas puede vivir coherentemente con su decisión original y abrirse paso en una vida personal que no accede a la trascendencia. Puede ocurrir que este hombre que se ha responsabilizado de su vida se encuentre maduramente con el acontecimiento de Jesús. A través de una evangelización o de una catequesis va comprendiendo el misterio de Jesucristo hombre y revelador del Padre, hijo de Dios que a través de su muerte y su resurrección se hace contemporáneo nuestro y piedra angular de nuestra existencia. Ante ese acontecer de Jesús en la historia personal puede haber como respuesta un sí o un no. En el caso de la acogida afirmativa, de la decisión creyente por Jesús, se produce una incidencia del Reino en nuestro proyecto vital ya que nuestra respuesta implica a toda la persona. El proyecto vital se convierte así en la encarnación de la vocación. La llamada es Jesús; Él es la vocación de todo hombre mucho antes de especificarse los cauces concretos por los que transcurre nuestra vida. Si la vocación es una relación de personas, el proyecto vital es el lugar histórico personal y social donde aterriza esa relación y donde se verifica la respuesta. Ante Jesús como vocación si el proyecto vital es humanamente válido y apto para responder cristianamente, sólo se transformara en aquellas estructuras internas que aumenten la libertad y la transparencia de la respuesta. Si lo proyectado no es válido para construir un hombre libre y justo, habrá que abandonarlo a través de una ruptura y una experiencia de muerte para formular uno nuevo en el que quepa y encaje la respuesta cristiana.
El proyecto vital vocacional supone la dimensión contemplativa. Es la existencia misma referida a Jesús y comprendida como historia de salvación. La vocación es la estructura dialogal del proyecto y necesita de la contemplación para conocer profundamente su fuerza transformante. El proyecto vital puede ser vivido sin vocación; éste necesita del proyecto para encarnarse y de la contemplación para vivenciarse. Aquí juega su papel la meditación como alimento y condensación de la vocación.
MEDITACIÓN CONTEMPLATIVA Y PROYECTO VITAL
La meditación intensifica la consciencia contemplativa. Como espacio de silencio para que resuene la Palabra es un lugar privilegiado para darse cuenta del sentido del proyecto vital. La meditación es la asombrosa constatación de que mi vida es mayor que mi proyecto vital. Es la libertad de enterarme de quién soy yo no sólo por los datos que recibo de mi autoimagen, contrastada con mis conductas y el feed-back que recibo de los demás, sino enriquecida por la relectura cristiana de mi vida. Yo soy lo que hago, lo que espero, pero también lo que creo sabiendo que la fuerza de mi fe es construida por la acción de Dios de la que esa fe me da noticia, buena noticia.
El lugar de la meditación en la vida no es el de una conducta entre las muchas de la persona, sino el de una lectura, con pretensión de totalidad, de toda mi existencia. La meditación deja de ser un lujo para convertirse en clave de interpretación de mi existencia que vivida dispersa en la inmediatez de los datos requiere una profundización que intuya su unidad interna. Por ello el mejor contenido de la meditación es la vida misma a través de los múltiples cauces por donde me llega. Si comienzo la meditación dándome cuenta de lo que existe y logro hacer un silencio que me permita trascender lo accidental, llegaré al yo-esencial en el que puedo nombrar a Dios. Sólo así no huiré de la realidad sino que me encontraré en el corazón de la Realidad.
El meditante verá su proyecto vital y contemplará su vocación. Es imposible contemplar sin ver, caminar como si viésemos lo invisible no viendo lo visible. La meditación no sólo es lugar de la contemplación sino adiestramiento de la "visión" de la realidad. En el Juicio final (Mt 25,31 ss.) los que se salvan ("benditos de mi Padre") no le han contemplado ( "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te dimos de comer o con sed y te dimos de beber?" ) ; solamente vieron al hombre y lo hicieron con él . Ver la realidad es la posibilidad de .contemplar al Señor. El hombre debe ver y contemplar. A través de la meditación el hombre trata de ver la historia como historia de salvación a pesar de los múltiples obstáculos que le dificultan esa perspectiva. El meditante ve y contempla cuando ora desde su autenticidad, no centrado tanto en contenidos intelectuales cuanto en el fluir de la vida a través de la cual presiente su vocación.
EL SILENCIO CAMINO DE LIBERTAD
La mediación profunda conduce Al silencio no como aislamiento, incomunicación o muerte sino como camino de libertad. Definimos el silencio con Tony de Mello (Manantial, p.257) como la ausencia del ego. Vamos a ver ahora , ¿qué es el yo? ¿Cómo se silencia? ¿Cómo se produce la liberación del yo hacia la verdadera libertad?. Tocamos aquí un problema psicológico del que sólo describiremos alguno de sus componentes y un problema típicamente meditacional. Cuántas veces nos hemos encontrado con que personas que oran mucho cuantitativamente aparecen en el análisis de una dinámica de grupos o sencillamente en la relación diaria con serias dificultades de comunicación que tal vez son los últimos en percibir; con una dureza, dogmatismo, rigidez, defensividad, miedo etc... que contrasta can el tono elevadamente "espiritual" de su fraseología y con el recurso doméstico a un Dios que aparece tan familiar y casero que responde sin misterios con una precisión casi matemática. ¿Qué puede haber pasado? Con frecuencia es problema del yo.
NECESITAMOS DEL YO·CONCEPTO
Todos tenemos una idea de quiénes somos, Corporalmente vemos una foto de nuestra infancia y decimos: ese soy yo. Hay una continuidad física y psíquica que pervive a pesar de los cambios. Cuando formo el autoconcepto respondo a la necesidad de saber quien soy, de guiar mi identidad a través de mi conocimiento, de situar mi yo en un mundo relacional que amenaza con disgregarme, alienarme o aislarme. Necesitamos del yo-concepto que guía mi crecimiento, organiza las fuerzas de mi personalidad, valora y simboliza el mundo de mis necesidades, otorga unidad y coherencia al dinamismo personal, estructura el mundo de mis afectos a la vez que es estructurado por él, se refuerza con sucesivas identificaciones y en momentos claves, como en el de la adolescencia, pide al nosotros elementos para construirse y alimentarse. Ésta es la función positiva del yo: coordina e integra en una unidad funcional mi mundo interior y mi percepción del exterior.
El yo no es una substancia sino una función. Es la necesaria herramienta para una importantísima función.
EL PROBLEMA DE LA INAUTENTICIDAD
La dificultad surge con frecuencia cuando en la elaboración del autoconcepto no plasmamos la realidad de lo que somos sino ideas muy distintas de lo que somos y sentimos. Tenemos entonces una autoimagen que no responde a nuestra verdadera naturaleza. Al no ser auténtica esta imagen tenemos que defenderla, apuntalarla, racionalizarla; vienen así las rigideces, la falta de flexibilidad en la relación pues este autoconcepto no se alimenta de la verdad sino de una fantasía idealizada que nos esclaviza a título de identificarnos. La idea que tengo de mí, con lo que formo el yo·concepto, puede distorsionar la realidad, inducirme a una falsa interpretación de mí mismo y del mundo exterior, de los otros y de Dios mismo. Este yo-concepto que piensa, juzga, cataloga, interpreta, lo hace en clave de sí mismo, coherente con su universo que puede estar muy lejano de mi verdadera realidad. El yo·concepto inauténtico me desorienta cada vez más incluso cuando pretende orientarme, dará más valor a las ideas que coinciden con lo que yo pienso de mí que a las intuiciones sobre lo que yo soy, que pueden llegar a desconcertarme. Ese yo·concepto que no integra los datos de mi estatura personal es algo así como si yo tuviese una imagen corporal de mí mismo creyendo que soy más alto y más gordo de lo que en realidad soy; el resultado sería la equivocación al comprarme la ropa o los zapatos en función de esa imagen falsa. Esto mismo nos ocurre frecuentemente a nivel psicológico; no nos "probamos" la realidad sino que la acomodamos a nuestras ideas sobre ella.
DE LA INAUTENTICIDAD A LA TIRANÍA
El problema de nuestra inautenticidad se convierte en tiranía del yo-concepto cuando se erige en centro de nuestra vida y todo lo subordina a su inútil ansia de realización ideal. El autoconcepto se erige en molde que impide mi crecimiento personal llevándolo hacia una perfección inalcanzable. "Tengo que..." "Yo siempre debo..." Estas frases que pueden expresar legítimas exigencias se convierten a menudo en quimeras insanas que el yo pretende alcanzar a base de hincharse. No hay relación de alteridad, ni amor, ni valoración del otro; solamente yo, yo ,yo... en un intento tiránico de adueñarse de toda la energía personal en favor de ese yo-concepto que se olvida que es sólo un instrumento guía del crecimiento y símbolo y presentimiento de la unidad mucho más profunda del yo-esencial. El yo-concepto tiende a absolutizarse dando a sus contenidos un valor total confundiendo lo fenoménico con la realidad esencial más profunda. Como señala con claridad A, Blay ( Caminos de autorrealización p.174) el yo idea diviniza sus contenidos derivando y encerrando en ellos el ansia de plenitud humana; llegamos a convertir este yo-idea en un auténtico ídolo. A esto contribuye la oración sacralizando nuestro yo-concepto que lejos de poder confrontarse con la realidad que nos aportan los otros se aísla más de ella cerrando los ojos al yo-tú de la comunicación y afianzándose en sí mismo con el fantástico refrendo de un Dios que nos sacraliza en lugar de despojarnos de nuestros falsos conceptos. La meditación así vivida no nos abre a la libertad sino que nos encierra en nosotros mismos engañándonos con un falso crecimiento que se debe simplemente a la hinchazón del yo. El hombre pasa del "yo tengo", "yo poseo", al yo soy al identificarse ansiosamente con sus roles, con los papeles que desempeña en la vida; con sus cosas aunque sean espirituales: "yo rezo", "yo doy limosna" "yo me entrego"; cuando el acento se pone en el yo, su contenido queda contaminado pues en él no cabe en lenguaje del amor ni la relación con el Otro que nos libera. El yo es como un pedestal que me hace falsear mi estatura y desde el que me tiranizo y trato de tiranizar a los demás.
LA LIBERTAD DEL SILENCIO
El silencio meditacional nos ayuda en primer lugar a conocer nuestro yo-concepto, a saber no solamente quienes creemos ser sino también quiénes somos. ¿Cómo se opera esto?. Sencillamente silenciando todos los ruidos que nos vienen de nuestras ideas sobre nosotros mismos, acallando al barullo de contenidos de nuestra conciencia, desidentificándonos de ellos y tomando una distancia que nos permita descubrir lo accidental e intuir lo esencial. El silencio nos permitirá escuchar la realidad, percibir las llamadas más auténticas sofocadas bajo el peso de nuestros conceptos equivocados. El silencio nos ayudará a ablandar nuestras defensas haciéndonos más permeables al yo-esencial y de esta manera abrirnos más radicalmente al Otro en cuya relación sabremos quiénes somos de verdad. Nuestra realidad humana se comprende profundamente en la apertura a Dios y esta apertura es imposible sin el silencio.
2.- LA ORACIÓN QUE SOMOS
La meditación profunda es la aclaración de mi identidad, ¿Quién soy yo ahora?, y aclaración de la identidad de Dios, sin falsas imágenes. Es aprender a dejar de pensar, a vaciarnos de las reflexiones; es la unidad profunda de todo aquello que nos configura: mente, espíritu, cuerpo... Es unificarnos y creer en el amor.
Si repetimos muchas veces una frase, la mente se duerme y el corazón se va despertando. La experiencia es todo aquello que deja una huella en nuestro ser. Cuando la experiencia es luminosa se hace consciencia y esto enriquece y hace crecer nuestra persona.
Vivimos alienados o dormidos y debemos intentar llegar al hombre consciente. Pensamos la vida más que la experimentamos, la deseamos más que la hacemos. La alienación nos hace ajenos a nosotros mismos, por el contrario el hombre consciente contempla con el corazón la realidad, la verdad lo ha hecho libre para caminar. El hombre anclado se aferra a algo en su vida y es incapaz de fluir con la vida. También se aferra a Dios para tener seguridad. El hombre disperso nunca está consciente de nada para alimentarse. Vive tan rápido que nunca está el tiempo justo ante una realidad para integrarla.
Hacernos conscientes es tener una buena relación entre PALABRA-EXPERIENCIA. Es llamar a las experiencias por su nombre. Cuando las palabras se hacen autónomas se alejan de la experiencia. Por eso la meditación no es un ordenamiento interior de palabras, sino hacer silencio para estar atentos a la experiencia, acallar la mente para que crezca el yo profundo, de manera gozosa. La oración no es un deber, debemos cultivarla gozosamente.
Lo más importante es amarse uno a sí mismo. Lo que hacemos normalmente es querernos egoísticamente y debemos tratarnos como a nuestro mejor amigo; tener para nosotros una escucha amistosa. Querernos a nosotros mismos no es premiarnos, porque el amor es gratuito, es creerte valioso, único e irrepetible para Dios. Es ser el mejor yo posible.
La tarea de todos los cristianos es hacer a Dios creíble, y al hombre posible. La vida espiritual es una interrelación entre el fuera y el dentro. Los que sólo vi ven para fuera viven para estímulos que les vienen de fuera. Los que viven de dentro se convierten un mundo dentro, pero sin ningún contacto con el fuera. El hombre sano sabe estar solo y comunicarse, sabe establecer un ritmo de contacto y de retiro. El ideal de todo hombre es SER LIBRE; no tener programación. La meditación es ser uno mismo, ser el mejor tú mismo que puedas. La CONSCIENCIA es ver la historia y contemplar su realidad, es caminar como si viéramos al Invisible.
Para meditar hay que amarse porque SÓLO EL AMOR CONOCE LA VERDAD. El amor es el calor que permite al otro revelarse. La meditación es el contacto con la verdad, asumir la realidad, aceptarla. La meditación es recuperar la libertad de ser yo mismo, de ser lo que Dios quiere para mí. Es la capacidad de VER la vida y ESCUCHAR profundamente el corazón de la realidad, sin juzgarnos, sin agredirnos. El que no sabe escuchar al hermano que ve nunca podrá escuchar al Dios al que no ve. Nuestro yo profundo es Jesús, y a ese yo nos acercamos en la meditación.
Hay que AMAR LA REALIDAD QUE SOMOS y cultivarla. Vivimos nuestra existencia de olas sin saber que nuestro yo profundo es el mar, y así nos perdemos la riqueza de nuestro ser. Como ola duramos un instante, como mar estamos siempre. Todos los místicos son personas que se han enterado que son el mar.
DIMENSIÓN ORANTE Y DIMENSIÓN REZANTE
La oración es comunicación yo-tu, el rezo es un monólogo. El rezo proyecta necesidades sobre un telón de fondo y no nos relacionamos con Dios, no hay salida del propio yo. Si quieres aprender a orar entra en la mar. Nos importa más lo que necesitamos que quién es el Dios al que se lo pedimos, y así no crecemos interiormente. La oración siempre tiene que ver con la fe, es CONSCIENCIA de la FE. La oración es un espacio humano donde somos conscientes de los dinamismos que mueven nuestra vida. Orar es darme cuenta que yo soy mayor que yo mismo. La fe cristiana siempre es palabra y respuesta, siempre se hace HISTORIA en nuestro cuerpo.
El hombre no hace oración, el hombre es testigo de la oración que es.
Hacer oración es hacer silencio, consciencia para darnos cuenta de lo que somos, más allá de nuestros sentidos; desnudamente, existencialmente. Orar es aprender a hacer silencio y a intuir y creer que el corazón de ese silencio es la presencia de Dios, es arriesgarse a escuchar en el silencio del corazón la palabra Padre. El Espíritu dice la palabra Padre porque nosotros somos hijos. Cuanto más crezca el hijo más feliz es el Padre.
La gran dificultad para orar es que tenemos que creer en nosotros mismos como hijos muy amados por Dios. Llamados por Dios a la vida. Orar es vivir fraternalmente, es compartir teniendo una vida sensible al hermano. La JUSTICIA es la mejor preparación de la oración: Después de orar somos más libres y amamos más, si no, no hemos rezado. Ser capaces de creer que el hombre ha sido creado para los demás, creer en el corazón de la historia, sentir libre y amorosamente que yo soy capaz de servir al otro. El servicio es la civilización del paso de Dios por .la historia. Dios libra en mí la capacidad de amar más allá de mi ego.
Hay que hacerse conscientes de la fe, conscientes de que estamos habitado por Alguien. Es una corriente que viene de más lejos que yo y va más lejos de mí. Caminar como si viéramos al Invisible y dejar que la historia se nos haga transparente.
Seremos seguidores de Jesús si el amor se hace servicio entre nosotros; si se libera al otro a través de un amor servicial que pasa por sus necesidades. Necesitamos la visión del Señor para discernir el servicio bueno del malo. Amar de tal manera que libere en mí la capacidad de servir y ver y contemplar que ese servicio es signo de que el reino ya está amaneciendo.
En la oración nosotros afirmamos que somos amados y libres y sólo podemos hacerla desde la consciencia de FRATERNIDAD y con una conversión constante al otro.
La oración es un ir y venir de la vida a la Vida, de la historia a la Historia de Salvación, del hombre a Dios; de Dios al hombre.
3.- APRENDER A ORAR
A) TEORÍA: LA ORACIÓN CULTIVO DE LA FE.
Como trasfondo teórico es importante distinguir entre orar y rezar; no porque se excluyan sino porque a menudo no coinciden en su dinamismo. Aprender a orar no es incrementar cuantitativamente los "rezos": "Como tengo más tiempo voy a rezar más..,". No. Como tengo más tiempo, voy a aprender más profundamente a contestar a estas dos preguntas: ¿Quién soy yo? y ¿Quién es Dios?. Orar no es principalmente cuestión de tiempo, aunque como todo lo humano-corporal se inserte en el tiempo, sino problema de libertad, escucha y Fe.'
Dice un refrán castellano:"Si quieres aprender a orar entra en la mar". No vamos a sugerir Santander o La Coruña como escuelas veraniegas de oración solamente caer en la cuenta que "la mar" sola no es siempre maestra de oración aunque se pasee por ella la Virgen del Carmen. El miedo los peligros, las dificultades de la vida pueden "religiosamente" impulsarnos a "rezar". Esto seria algo así con una proyección de mis necesidades ante las amenazas de la vida. Estoy en una barca y las olas parece que van a volcarla...rezo... un eco del "Sálvanos que perecemos" evangélico; no es que esté mal, pero puede ocurrir que ya en el puerto me olvide hasta de dar gracias. No he encontrado un camino de oración, sencillamente he recuperado mi vida o mi tranquilidad. En el "rezo" frecuentemente es más importante mi necesidad que el Dios ante quien la expongo. Aprender a orar es pasar y trascender por mi urdimbre de necesidades, dejar crecer los deseos, darme cuenta que la madre es más que la leche que me alimenta: es persona y presencia. No que la oración me abstraiga de mis raíces necesitadas de tantas cosas sino que amplíe mi experiencia a la presencia del OTRO, que me revele que soy mayor que yo mismo como EL es más grande que mis necesidades y mis imágenes. Se puede rezar sin salir de uno mismo, orar es siempre relación, escucha...amor. Orar es darme cuenta que la vida es diálogo no monólogo y esto es verdad tanto en sentido psicológico como teológico. Se puede rezar desde pequeño, orar supone el crecimiento de una incipiente madurez.
Orar, para el cristiano, tiene siempre que ver con el creer. Orar es cultivar la consciencia de la Fe. La Fe cristiana, don gratuito, se hace consciencia de la Palabra de Dios hecha historia.
Es cierto que muchas veces la Fe dinamiza conductas, crea actitudes sin una inmediata referencia explícita al Dios de JESÚS. Obro desde el amor sin acordarme que eso es la plenitud de la Ley. Llevo una vida creyente , personal cuando la "Fe que se realiza por el Amor" ilumina la consciencia: se hace oración. Orar sería darse cuenta de que el Amor que se hace historia en mi cuerpo o que toma cuerpo en mi historia personal y social, "viene de Dios y va a Dios". Orar es la consciencia operativa de la estructura dialogal de la Fe. La contemplación y/o relectura de la experiencia humana es oración cuando es relación transformante.
Orar es la experiencia de libertad que, desde el amor, puede afirmar "yo creo"..."Es el Señor" y, de la cual ,va naciendo un hombre nuevo que es comunidad humana creyente.
Aunque solemos decir "vamos a hacer oración", en realidad el hombre no "hace" oración, es oración. Somos testigos de la oración que somos. Por eso al orar siempre crecemos; vamos de la periferia al centro de nuestras identificaciones más superficiales: yo soy lo que tengo, lo que hago...a nuestro centro, hacia el Ser. El hombre más que hacer oración, escucha cómo la oración le transforma al hacerse, al acontecer en él. Esto tendrá una repercusión pedagógica en la manera de orar, más "pasiva"que activa, más de escucha que de verbalización. Al orar ocurre como cuando en la montaña, de noche montamos la tienda de campaña y el silencio nos permite escuchar el rumor de agua, un río cercano. Esa música callada estaba ahí, nos hizo falta el silencio para escucharla, para orientar nuestros pasos por el oído hacia el agua.
San Pablo nos habla de nuestra dificultad para orar, de nuestra debilidad:"nosotros no sabemos a ciencia cierta lo que debemos pedir, pero el Espíritu en persona intercede por nosotros con gemidos sin palabras" (Rom.8,26-27). En una primera aproximación, y eso es, para gran parte de la humanidad, la oración sería la capacidad de escuchar ese rumor del Espíritu. Para eso es necesario saber hacer silencio y esto es un arte nada fácil, después identificar ese rumor del Espíritu, no confundirlo con una simple insatisfacción existencial, con vagas aspiraciones saber hacia dónde tiende esa "inquietud del corazón" y dónde puede descansar. Muchas personas se aproximan a la escucha de ese rumor pero les falta crecer hacia la identificación del Espíritu y hacer operativas, en su vida, esos "gemidos inefables".
Jesús dice que a nosotros se nos ha dado "comprender los secretos del reinado de Dios" (Lc. 8,10). Uno de esos secretos es comprender lo que grita el Espíritu en nosotros y así poder elevar nuestra consciencia a la categoría de oración: "recibisteis un Espíritu que os hace hijos y que nos permite gritar: ¡Abba!¡Padre!" (Rom.8,16).
Llegamos así al corazón de la oración, a la Palabra PADRE, como dinamismo transformador de nuestra existencia, tal como nos la revela Jesús. Orar es hacer silencio y arriesgarse a escuchar la palabra Padre, es decir, arriesgarse a creer que el Espíritu la pronuncia eficazmente en nosotros. Primero hacer silencio, como una interior peregrinación por el desierto, para después, o en el mismo silencio, decidirse por la acogida existencial a la palabra y la REALIDAD misteriosa y eficazmente nombrada por el ABBA. No es fácil orar porque no es fácilmente creíble que el corazón de la realidad, tal como la experimentamos en nuestra historia, sea el PADRE. Vivimos en un mundo hostil, huérfano de verdadera trascendencia, en el que hablar de Padre, sin querer reducirnos al acento superyoico de la autoridad, aparece como gratuito y superfluo. Y gratuito sí lo es, afortunadamente.
Existe otra dificultad para orar desde la raíz Padre y es que la eficacia de esta palabra de Dios nos hace hijos. Para orar no basta creer en Dios, hay que creer en el hombre y, lo que es más difícil, tengo que creer en mí mismo. Si soy hijo, mi oración es la gozosa toma de conciencia de ser alguien querido, amado por Dios, de ser alguien valioso. Cuando oro estoy afirmando sin palabras desde la humildad de la verdad: "soy alguien valioso" "creo en mí al creer en Dios"
La experiencia filial es también, obviamente, una experiencia de fraternidad. El mismo Espíritu que grita en mi: ¡Padre! lo afirma en el otro. No hay oración sin dinamismo fraterno y, frecuentemente esto es más difícil que"aceptar"a Dios...Verificar la oración es encauzar el amor por los caminos y las venas de la historia. Orar es despojarse del "yo individualístico" y dejar crecer el nosotros. Para eso se necesita ser solidario. Por eso podemos decir, con un eco evangélico, que es tan difícil que los ricos oren, aunque puedan rezar mucho. De la oración uno sale siempre más pobre al ampliar la experiencia fraterna y compartir.
Orar es trasvasar lo contemplado (la afirmación"es el Señor") (Jn.21,7) a los valores operativos que construyen la convivencia humana. Por eso orar tiene que ver con la Justicia, la Libertad, el Amor, la Verdad...
B.- PEDAGOGÍA: LA ORACIÓN ES UNA EXPERIENCIA CORPORAL
Con el fondo de teología de la oración que he esbozado, voy a dar unas pistas pedagógicas como ayuda en el aprendizaje de la oración.
Es verdad que la oración ---gracia por dentro--- tiene que ver mucho con la espontaneidad, el asombro, la acción de gracias, la alabanza... pero también es un arte de la atención religiosa que requiere una mínima pero eficaz técnica. Todos los santos y maestros de oración siempre lo han entendido así.
La antropología espiritual que conlleva la actitud orante subraya la necesidad de la autoestima, del amor a uno mismo como base humana, psicológica del cultivo oracional. Amarse a uno mismo, a parte de permitirnos sortear el egoísmo, que es un mal amor furtivo, nos impulsa a cultivar lo mejor de nosotros mismos, es decir a llevar la consciencia de lo que hacemos a lo que somos y a lo más profundo del ser. Este itinerario no es fácil si el amor a nuestra verdad no nos lleva de la mano. Muchas personas, a veces por una pseudohumildad, se agreden cuando oran; en realidad orar es dejarse amar, amarse y amar; tres dimensiones de una misma realidad.
La traducción pedagógica del amor hacia uno mismo verificado en la oración es tener con respecto a nuestra propia persona una actitud de escucha amistosa. La oración no es simple introspección, es escucha que, para que lo sea auténtico, tiene que ser amistosa. Sin esta actitud no llegaremos nunca, por nuestras fuerzas al fondo de nuestro ser. Nos lo impedirán los mecanismos de defensa con los que evitaremos enterarnos de quiénes somos de verdad. Si rápidamente y sin amor, me juzgo, interpreto, evalúo, mi inconsciente se encargará de cerrarse para no dar materia a mi agresividad, para no suministrarme datos personales. En la oración escucharé mi vida como escucharía la de mi mejor amigo.
La pedagogía de la oración es siempre una pedagogía de la CONSCIENCIA, un estímulo del despertar. El hombre espiritual es el hombre consciente, es decir la persona capaz de nombrar correctamente su experiencia. Aprender a orar es aprender a vivir despierto. El hombre está siempre amenazado por el "sueño" existecial en el que no me doy cuenta de nada, vivo adormecido entre las cosas que no me llaman por mi nombre y la alienación en la que me doy cuenta de muchas cosas pero que no tienen nada que ver conmigo, con mi auténtica identidad. Entre estos dos polos (hombre dormido o alienado) se encuentra el hombre consciente, atento a la vida, a la verdad de la experiencia. Al orar nos damos cuenta de la realidad y contemplamos la VIDA. No huimos de nosotros mismos sino que nos reconciliamos con nuestra verdad que nos hace libres.
Ser conscientes es integrar ,a través del silencio o de la palabra, nuestra experiencia humana en nuestro universo simbólico, y releer ese universo desde el Acontecimiento de la muerte y resurrección de Jesús. Si quiero enseñar a alguien a orar le enseñaré sobre todo a ser consciente, a caminar despierto. Ese aprendizaje de la consciencia pasa por la integración del cuerpo porque la consciencia, y en ella, la oración, es una experiencia corporal.
Hemos pretendido frecuentemente enseñar a orar con el "alma", olvidándonos del cuerpo, y el resultado ha sido el fracaso de nuestra pedagogía. Oro con el cuerpo que soy, ora el cuerpo que soy; oran mis manos y mis pies y los latidos de mi corazón mi respiración, mi mirada, las sensaciones en el plexo solar...Aprender a orar es aprender a estar corporalmente en presencia de Dios .La atención a la presencia actuante de Dios, creída con el Espíritu de Jesús, se remansa en mi cuerpo, se experiencia corporalmente, me sobrecoge pacíficamente, me unifica.
Al preparar mi oración, al iniciarme en ella, debo contestar a la pregunta: ¿qué hacer corporalmente?. La respuesta habla de la postura con toda la flexibilidad que la pedagogía de los maestros y nuestra propia experiencia nos dan; de la respiración, apta para un ritmo que permita la concentración (orar, psicológicamente, es concentrarse). Los orientales nos llevan muchos siglos de ventaja en la práctica corporal de la oración. La práctica que nos permite hacer
silencio, concentrarnos, saber escuchar en la oración, es la RELAJACIÓN. Relajarse no es un lujo ni una moda. Todas las investigaciones en torno a la psicofisiología de la meditación profunda ---una de las formas de orar--- insisten en la eficacia pedagógica de la relajación Aprender a relajarse como preparación óptima para la experiencia oracional es aprender a escuchar las sensaciones del cuerpo, hacerlo consciente. Aunque esto parezca una tontería, nuestra atención se va remansando, haciendo silencio, pacificándose cuando vamos recorriendo nuestro cuerpo dándonos cuenta dónde y cómo lo sentimos. Esta preparación corporal nos permitirá adentrarnos en la oración con una experiencia gratificante de paz y unificación, nos evitará el zarandeo y la dispersión de las distracciones (con las que no debemos ni luchar y así no nos impedirán ser, estar en presencia de nosotros mismos ---consciencia--- y de Dios ---fe---). Además de las sensaciones corporales la suave atención al ritmo respiratorio acarreará concentración sosegada. Una respiración diafragmática ---abdominal--- nos permitirá el fluir de la consciencia.
Si la oración es escucha de la realidad, esa primera, más a mano que es nuestro propio cuerpo será el camino pedagógico de una atención más profunda. Aunque sea brevemente no dejemos nunca de entrar en la contemplación a través de una relajación consciente. Aquí empalmamos de nuevo con la experiencia veraniega. Nuestro cuerpo y nuestro espíritu nos lo agradecerán.
Después de la relajación y en medio de ella nos adentramos en la oración escuchando, viendo, intuyendo nuestra experiencia, nuestra situación presente: ¿Cómo estamos? ¿Qué sentimos? ¿De qué nos damos cuenta?. Cansancio, existencias, distracciones, deseos, recuerdos... llevamos todo eso al diálogo cada a cara, a la luz y así evitaremos interferencias. Nombramos la verdad de nuestro aquí y ahora. Ya estamos orando, siendo verdad consciente ante el Señor de la vida.
Seguimos nuestro camino oracional. Tal vez nos guíe un salmo, pasaje del Evangelio, una imagen, un paisaje, una breve narración, un cuento, algo que se ha convertido en "signo de los tiempos".. .Escuchamos en silencio que despierta en nosotros ese estímulo oracional: ¿qué nos dice?. Tal vez es un comienzo intelectual de nuestra contemplación. Podemos empezar por él. Observo... ya bajaré enseguida al corazón. Sí, de la cabeza, la contemplación va hacia el corazón. Aquí se da la autoexpresión. Respiro mis sentimientos más que los pienso. Los expreso ante el Señor. El río de mi vida marcha con el agua de mis sentimientos. (Lo afectivo es lo efectivo, decían los escolásticos). Hago de esa autoexpresión diálogo con el Señor JESÚS.
Un diálogo en el que predomina la escucha, el conocimiento interno de Jesús. El es el protagonista de la oración no yo. Y le escucho paseando su PALABRA por mi existencia, conversando como con un amigo, dándome cuenta de mis sentimientos dominantes, de mis resistencias a la conversión, de sus dones en mí. Si sobreviene el asombro lo elaboro en todo mi cuerpo o lo dejo remansarse en el silencio amoroso. El silencio de nuevo, no aquel silencio del principio que sabía a desierto, ahora es silencio plenitud agradecida, mirada a lo insondable. Vuelvo la atención a mi cuerpo y le permito enterarse bien de la experiencia. Respiro, me energetizo y sitúo de nuevo en el fluir de la vida del que la oración no ha sido un paréntesis sino un estar en el corazón de la Realidad.
La pedagogía está hecha de cuerpo-relajación, atención, escucha, diálogo, silencio, vida, respeto al misterio... Realidad. Todo en una onda en la que el amor tiene la palabra y amanece el Sol gratuitamente.
C.- PRÁCTICA: PISTAS PARA ESTIMULAR LA ENTRADA EN CONTEMPLACIÓN
El eco evangélico en cada situación vital, la docilidad al Espíritu y a su lenguaje en la realidad nos adentrarán en la contemplación preparada con mimo, con deseo eficaz, con paz. A modo de ejemplo sugiero algunas pistas:
l.-La oración de mi cuerpo: Apuntando hacia la acción de gracias la integración corporal, la aceptación... Escucho mi cuerpo con verdad... ¿qué me pide? ¿cómo me lo pide?: signos, mensajes, sensaciones. ¿Qué le pido yo a mi cuerpo? ¿Qué le doy? ¿Cómo le trato? (Si hubiese un libro de reclamaciones...¿de qué se quejaría mi cuerpo? Yo soy mi cuerpo. Mi fe es este respirar y caminar corporal por la historia. ¿Cómo proclama que Jesús es el Señor? ¿Cómo se siente? Signos de Fe corporales...
2.-Respirar a Dios. Bajar la oración hacia el corazón hacia el abdomen, hacia el centro de mi vida personal, corporal...Respiro conscientemente. Asocio Vida a la inspiración, Paz a la espiración. Poco a poco me voy sosegando. Tal vez si estoy orando en el campo, respiro con el paisaje, respiro el paisaje... Cambio ahora la palabra Vida de mi inspiración por la palabra DIOS, "en Él vivimos nos movemos, existimos" (He.17,27) y continúo espirando, PAZ... Silencio las palabras y respiro conscientemente. Ya es mi respiración la que ora no tanto mi mente.
3.-Mochila. Lo que me pesa en la vida. Contemplación imaginativa. Una mochila en mi espalda. Voy sacando de ella paquetes que simbolizan lo que me pesa en la vida: trabajos, situaciones, personas, decisiones. Ahí están mis pesos, los coloco en el suelo imaginativamente. Ya los atenderé en el momento oportuno. Ahí están mis problemas, dejo que la mirada de JESÚS se pasee por ellos. Escucho, siento, afirmo con paz: "Yo no soy mis problemas". Entre ellos y yo hay un espacio que me permite respirar, orar, atenderlos cuando convenga, pero yo no soy mis problemas. Respiro. Me pongo confiadamente en las mano de Dios,
4.-Hombre sabio: Meditación de la identidad. Imagino a un anciano sabio que me espera en su cabaña. Me acoge cariñosamente. Me escucha. Le pregunto: ¿QUIEN SOY YO? y le presto mis palabras a su respuesta. Escucho. Si me distraigo preguntaré de nuevo: ¿Quién soy yo?. Al salir de la cabaña me encontraré con JESÚS a quien explicaré quien soy yo. Aceptación. Datos personales de identidad...
5.-Tres buenas noticias: Exploración de mis deseos. Después de relajarme, cuando me vaya interna y corporalmente sosegando, imagino que recibo una carta dándome tres buenas noticias, algo que ha pasado o va a pasar inminentemente y que me alegra de verdad. ¿Cuáles son?. Contemplo lo que para JESÚS es buena noticia en su corazón humano. Lo que le alegraba y alegra. Ensancho mi vida con la contemplación de las Buenas Noticias de JESÚS.
6.-Autobiografía. Estoy escribiendo mi vida. Enumero los capítulos de historia de dentro y de fuera. Los pongo título. Intuyo su contenido. ¿Qué me enseñan de mí mismo?¿De la vida? ¿Cómo me ha hablado el Señor en ellos? Ahora, al recordarlos ¿cómo los integro en mi visión de Fe? ¿Leo en mi vida historia de salvación?¿Qué me lo impide? Dejar que JESÚS me explique mi propia vida y ponga sus títulos a mis capítulos.
7.- Al fin libre: Imagino que aumenta mi libertad. Me experimento más libre, más profundamente libre. ¿Hacia dónde apunta mi libertad? ¿Qué hago, decido, experimento con ese "aumento" de mi libertad? Me encuentro con JESÚS ¿le encontré en mi libertad?¿Fui con ella mas auténticamente yo? ¿Le seguí mejor desde ella?. Nombro mi libertad.
8.-Yo tierra. Imagino un campo. Surcos. Me identifico con él. ¿Qué se cosecha en mi persona, en mi vida?. Nombro lo que recolecto en mi vida. Voy sembrando en mi campo algunas palabras de JESÚS. ¿Brotan, crecen? ¿Se hacen experiencia?. Que tu PALABRA se haga experiencia en mí.
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