... adentros

poesía y oración... en cada momento de la vida

 

 
 

 

Me marcharé tan pobre como vine,

llevándome tan sólo lo que traje,

mi guitarra, mis cantos y diarios

como único equipaje,

y una cruz de latón atada al cuello

apuntando el motivo de mi viaje:

anunciar el evangelio con mi vida

y vivirlo a la intemperie, sin ambages.

Me marcharé, por fin, una mañana,

hacia otra misión desconocida

habiéndome dejado

un trozo de mi vida

en el surco labrado

que han de segar un día

las hoces y machetes

de otros operarios enviados

a las mieses maduras y crecidas.

Pero llevo conmigo en la mochila

los rostros de los niños y las niñas,

las luces del crepúsculo africano,

las danzas de mi gente,

los trinos de los pájaros,

las noches en la ermita desde donde

el rostro del Señor he contemplado,

el amor de este pueblo

a quien tanto he amado,

y, lo más importante:

el haber encontrado

al niño que dormía

en mi alma esperando

poder comunicarme

que quiere ser amado.

Me marcho igual de pobre

pero en amores rico.

Y sólo pido a Dios

salud para el camino

y un muelle en algún puerto

donde amarrar mi barca

y hacer nuevos amigos.

Lo demás no me importa,

que nunca me faltaron

ni el pan de cada día,

ni un vaso de vino.

Dios nos los da de sobras

si buscamos su Reino

con ahínco.

 

Juan Yzuel