Al otro

lado

de la

valla

Poesía

para un tiempo

de luz, fe y libertad

 

 

Juan Yzuel Sanz juanyzuel@ciberiglesia.net

Estimados hermanos y amigos:

Escribí estos poemas al filo de mi transición de una espiritualidad voluntarista a una llena de Gracia, y, posteriormente, del sacerdocio célibe al sacerdocio compartido con quien luego sería mi amiga y esposa, Susana.

Con catorce años de misionero en América y África y diez de sacerdocio a la espalda, me sentí un día llamado a caminar al ritmo de otros tambores y saltar la valla. En estos poemas expreso toda la lucha, la oscuridad, la confusión y la esperanza de esta crisis que me llevó a conocerme mejor y, creo, a ser más fiel a los planes de Dios en mi vida. Los comparto con temor y temblor, pues muestran rincones muy íntimos de mi alma, de mi propio camino y de mis sentimientos hacia Susana, esperando que puedan dar palabras a otras personas que se sientan reflejadas en ellos.

Con todos vosotros, la gente del Moceop, Susana y yo nos sentimos formando una comunidad de esperanza. Compartimos una vocación muy especial, la del matrimonio sacerdotal. Aunque sólo lleguemos a saludar esa tierra desde lejos, nuestro éxodo habrá merecido la pena si ayudamos a alumbrar una Iglesia más evangélica.

Juan

La puerta del Laberinto

Encontrarle la puerta al Laberinto

y echarla abajo de un golpe,

sin tardanza,

descerrajando candados

para entrar de súbito en la Luz,

( la Libertad ganada y regalada!

Y atravesar su umbral sin más rituales,

sin vacilar más, sin temer nada,

sin dudar ya mil veces, como antes,

mientras corre la guardia, alertada...

Y abrir por fin los ojos, casi ciegos,

y descubrir que la Verdad amada

no era una ecuación ni un programa,

ni un plano milimétrico ni un mapa,

sino un vaso de vino,

una mañana,

un cielo claro,

una manzana,

unos labios,

una vieja campana...

( para beber,

nacer,

volar,

morder,

besar,

tañer

y convocar al pueblo

a la nueva Liturgia

Divina

y Humana!

Sin miedo al vino nuevo,

sin miedo a la Vida,

sin miedo al vértigo,

sin miedo a las caídas,

sin miedo al Amor,

y sin miedo,

( sin miedo a la Herejía!

Sangrando a campo abierto en la huida,

rogándole clemencia a tanta bala,

( dejar que mis heridas

se cierren en tu abrazo, Amada mía,

al otro lado

de la afilada valla!

 

 

El Centro del Corazón

Peregrino que caminas

por las densas selvas de la vida

machete en mano,

mirada atenta,

oído en guardia,

con la sola brújula de la fe

y la luz de las estrellas por sextante

sobre las altas copas de las ceibas.

No pierdas la esperanza

cuando te sientas solo en la espesura,

que si hay en ti una sed abrasadora

es que existe la fuente que la sacie,

y sólo los valientes

llegan al límite de sus sueños

y a los paraísos perdidos

que duermen bajo la floresta

custodiados por negras panteras.

Ya llegará la aurora

que corra la cortina de la niebla,

pinte de crines irisadas

las cumbres veneradas

del Sinaí, del Nebo y del Tabor,

y te haga ver que estabas

a las puertas del tesoro tan buscado,

( el centro de tu propio Corazón!

 

 

Sólo te pido fe

Sólo te pido fe

en medio de la noche

para este camino duro

que voy andando.

Sólo te pido fe,

como cayado,

pues sé que vas a mi lado,

compañero de sendero,

pastor amado.

No te pido

que sea corto el camino

ni conocer el destino

a donde llevas mis pasos,

que sé que son sabios

tus designios.

Sólo te pido fe,

y un alma confiada de niño

para el camino.

Sólo te pido fe

para escucharte y saltar

de la barca de mi hastío

y caminar pese al viento

sobre las aguas del mar,

que si mis ojos te miran

no temo a las olas ya

ni a los abismos.

Sólo te pido fe,

y nada más,

que sé bien

de quién me fío.

 

 

Si supieras...

Por fin me miras al quedar a solas

en nuestra intimidad amenazada

y el aleteo de una negra alondra

cruza veloz las crestas de las olas

del limpio mar azul de tu mirada...

Y siento yo que se me encoge el alma

ante la duda que inquieta tu mente:

") Por qué tengo que ser, precisamente,

respuesta a tu oración desesperada?

) Por qué te has lanzado, de repente,

sin más, a descubrirme tus amores

sin respetar el ritmo de las flores,

que se abren con paciencia, lentamente,

y crecen para dar frutas sabrosas,

no sólo ramilletes de colores,

nostalgias, ilusiones dolorosas,

promesas que más tarde se desmienten...?"

Si supieras las sendas escabrosas

que he debido escalar hasta encontrarte...

Si conocieras las noches tenebrosas

estrellando mis besos en el aire...

Si escucharas los ecos más profundos

de los tambores y gritos ancestrales

que marcan el camino de la tribu

hacia los pastos y las fuentes virginales

por rutas que el corazón discierne

donde calmar las sedes y las hambres...

Si intuyeras, amiga, los anhelos

que no puedo expresar en mis cantares...

Si de mis secos desiertos sin oasis

contemplaras un día los paisajes...

 

Sabrías que no quiero hacerte daño

creando pasajeras ilusiones...

Y sabrías, por fin, que no me engaño

al decir que Tú eres la respuesta

de Dios a mis gemidos y oraciones,

la luz que reaviva mis pupilas

después de tantos siglos de tinieblas

buscando en densas nieblas

el puerto en que atracar mis galeones,

la diana de las flechas encendidas

de todos mis anhelos y pasiones,

la perla y el tesoro por quien cambio

todas mis posesiones,

y el nido a donde emigran cada noche

los pájaros que habitan mis balcones.

Sabrías que tú eres, vida mía,

la mujer de mis sueños y canciones.

 

Mi pecado

Si tan grande es mi pecado

por quererte demasiado

escucharé al confesor,

pero que nunca me pida

que yo te olvide, mi vida,

( que he de morir pecador !

Y cuando el Cielo me llame

y mis acciones reclame

me postraré ante el Señor.

Y El me mostrará clemencia

pues mi sola irreverencia

fue no mostrarle temor

olvidando, inconsecuente,

mis votos de adolescente

arrastrado por mi ardor

sin escuchar el consejo

del más prudente y del viejo

que me acusaban de error.

Y si he de hacer penitencia

aun mil años de sentencia

han de ser poco dolor

comparado a la tortura

de vivir en la amargura

de estar lejos de tu amor.

 

 

 

Distancia

Extiendo a ti mis manos como un ciego

queriendo entrelazarte en un abrazo

mas sólo hallo de ti viejas memorias

que van desdibujándose en el tiempo

donde confluyen mis besos y mi llanto.

( Y cuánto anhelo que llegue ya el invierno

y se aproxime el día de este parto

que ha de alumbrar en mí al hombre nuevo

que aprenderá a amar y a ser amado

como aprendimos a dar el primer paso

tomados de la mano, de pequeños,

unido a ti en un eterno abrazo!

( Me quema la distancia como el hierro

de este crisol en el que vivo tan lejano

purificando decisiones y deseos!

Y pasa tan lento el calendario

que se diría

que se ha parado el tiempo...

 

Mi Ángel de Luz

Mi Ángel de luz,

mensajera de Dios,

ha llegado a mi vida

a llenarla de amor,

trayendo en sus labios

la llave

de esta prisión.

 

Te regalo...

Te quiero regalar

el día de la boda,

el Mundo entero a andar como una alfombra,

tu pelo coronado

con flores de las selvas

lejanas y recónditas,

un brindis con los vinos más exóticos

de todos los rincones del planeta...

y un corazón que te ama tiernamente

y quiere compartir

contigo hasta la muerte

la vocación tan nuestra

de lucha junto a todos los que lloran

por tantas injusticias y condenas,

de amor para quien no tuvo la suerte

de conocer una amistad sincera,

de liberar a todos los que se hallan

atados a prisiones y cadenas,

de proclamar con nuestras dos guitarras

que Dios está creando

una Humanidad nueva,

y de vivir la alegría que conocen

tan sólo los más pobres de la Tierra.

Te regalo, amor mío,

una luna de miel

de sendas evangélicas.

 

Miedo

He vivido hasta ahora

sin conocer el miedo,

la noche y soledad por compañeras

tan buenas

como amigos junto al fuego.

Mas ahora se me hiela

la sangre cuando pienso

que tal vez no tendré

el suficiente tiempo

de acabar mi camino

y queden sin llegar

al punto de destino

los besos que te debo,

las mil noches de amor

diciéndote "te quiero",

las cien pequeñas cosas que se callan

la pluma y el tintero,

llegar a hacer verdad todos mis sueños

que tienen por objeto verdadero

hacerte, vida mía,

la esposa más feliz del mundo entero.

Ya sé lo que es el miedo...

Y quiero darte gracias con mis versos

porque soy más humano

con estos sentimientos

y me siento ahora hermano

de todos los que temen

ver fracasar sus más santos deseos,

aquellos que sembró

Amor en lo secreto

de lo que hay en nosotros

más parecido a Dios.

Marcharé feliz y pobre

Me marcharé tan pobre como vine,

llevándome tan sólo lo que traje,

mi guitarra, mis cantos y mis diarios

como único equipaje,

y una cruz de latón atada al cuello

apuntando el motivo de mi viaje:

anunciar el Evangelio con mi vida

y vivirlo a la intemperie, sin ambages.

Me marcharé, por fín, una mañana,

hacia otra misión desconocida

habiéndome dejado

un trozo de mi vida

en el surco labrado

que han de segar un día

las hoces y machetes

de otros operarios enviados

a las mieses maduras y crecidas.

Pero llevo conmigo en la mochila

los rostros de los niños y las niñas,

las luces del crepúsculo africano,

las danzas de mi gente,

los trinos de los pájaros,

las noches en la ermita desde donde

el rostro del Señor he contemplado,

el amor de este pueblo

a quien tanto he amado,

y, lo más importante:

el haber encontrado

al niño que dormía

en mi alma esperando

poder comunicarme

que quiere ser amado.

Me marcho igual de pobre

pero en amores rico.

Y sólo pido a Dios

salud para el camino

y un muelle en algún puerto

donde amarrar mi barca

y hacer nuevos amigos.

Lo demás no me importa,

que nunca me faltaron

ni el pan de cada día,

ni un vaso de vino.

Dios nos los da de sobras

si buscamos su Reino

con ahínco.

 

Como el Publicano

Te alabaré, Señor, toda mi vida,

pero no como antes, cuando entraba

en el templo como en la casa mía,

como quien tiene derecho a la butaca

porque ha pagado diezmos y primicias.

Te alabaré, Señor, con más respeto

y entraré como entraba el publicano

con devoción y amor ante el Misterio,

de puntillas, sin desvelar secretos,

sin llamar la atención del abonado,

sin molestar la paz del fariseo.

Te alabaré porque Tú te lo mereces,

no porque yo tenga ningún derecho

a levantar la vista al Tabernáculo

sino porque Tú sí eres el Bueno,

el Santo, el Padre de los Pobres,

el lleno de Ternura y el Perfecto.

 

Un Tambor Lejano

Un tambor lejano

invita a danzar

a un ritmo frenético

de Sol tropical.

Mas sólo un soldado

parece escuchar

al tamborilero

más allá del mar

y se halla perplejo

mirando hacia atrás

cuando el regimiento

desfila triunfal

siguiendo la vieja

marcha militar.

( Y se salta el paso

frente al general!

Empieza a mover

sus pies al compás

de la nueva música

que sólo a él se da.

Y agita las manos,

( parece volar!

Cerrando los ojos

se deja llevar

por los suaves bongos

y el grave timbal,

por el contrapunto

del hueco tam-tam,

la alegre tambora

que hace soñar...

( Pero nadie siente

su fuerza vital!

Sólo el soldadito

que hay que controlar.

Unos le hacen hueco

por curiosidad.

Otros, como a un loco,

le empiezan a hablar.

Le pega el sargento

y le hace parar.

Lo arresta la guardia

por estropear

la marcha uniforme

y el orden marcial.

En el calabozo

donde va a parar,

le sueltan las manos,

lo dejan estar.

Y al llegar la noche,

en la oscuridad,

de nuevo su danza

comienza a ensayar

llevado del ritmo

que en su alma está

y que nadie nunca

podrá ya acallar.

Y el tambor lejano,

allende la mar

le sirve de guía

para navegar

por esta armonía

a la Libertad,

la nueva Alegría,

el Amor, ( la Paz!

 

( He visto tantas muertes!

He visto tantas muertes

en todos estos años

que sé lo que arriesgamos

cuando hacemos promesas

y soñamos.

Cada día de vida es un regalo.

( Yo me he quedado mudo

en tantos funerales, predicando!

He enterrado

a ancianos venerables

y a niños que pasaron

del seno de sus madres

al vientre de un gusano;

a jóvenes metidos en la droga

en la selva de asfalto

y a otros que el suicidio

y el tráfico asesino se llevaron;

a gente que partió,

literalmente, un rayo;

a madres primerizas

y a chicas que a dar vida se negaron;

a gentes con dinero

y a humildes africanos;

y hasta tuve un amigo

que murió torturado.

Y, por si fuera corta mi experiencia,

también he contemplado

la Muerte en la mirada

de quien se preparaba a ser linchado,

y he llorado

cerrándoles los ojos a una niñas

muertas de un atentado...

Y, aquí estoy,

sin embargo,...

llamándote a la puerta,

enamorado,

con un ramo de rosas

de un rojo apasionado,

creyendo que, a pesar

de todas estas muertes golpeando

tan duro mi esperanza,

es mejor que sigamos

plantando nuestro amor

como si fuera un árbol

a cuya sombra fresca

lograremos sentarnos

un verano.

 

 

Respetad mi silencio

Respetad mi silencio.

No quiero contentar

ni al dedo justiciero

ni a quien me da consejo sin cesar

desde su propio miedo a cambiar.

Respetad mi silencio,

que así voy a ganar

en mi propio respeto,

pues no debo en los otros ya buscar

la luz que sólo en mí puedo encontrar.

Respetad mi silencio,

que quiero contemplar

en el seco desierto

las flores que comienzan a brotar

sin que las tenga apenas que regar.

 

La limosna que pido

Aunque pobre me veis,

con la mano extendida,

no es para que me deis

ni mapas,

ni manuales,

ni libros de rituales,

ni detalladas guías,...

Tan sólo necesito la limosna

del alma que confía

que Dios nunca nos deja abandonados

cuando nos ha mostrado

la ruta hacia la Tierra Prometida

y que os estéis aquí,

así,

callados,

dejando que yo solo

encuentre la salida.

Y si acaso os parece

la ayuda que yo os pido

demasiado pasiva

decid una oración

por esta pobre y terca alma mía

con su insaciable anhelo

de andar la travesía

y de aprender a amar

antes que acabe el día.

 

Señor, dame Tú un Sueño

Señor,

dame Tú un Sueño.

El mío se ha caído

y andan esparcidos

sus trozos por el suelo.

Además, no era tuyo.

Yo mismo lo inventé

y lo fui componiendo

con estampas de santos

y juguetes de niño,

con recortes de diarios,

con viejos calendarios,

nostalgias y suspiros.

Señor,

dame Tú un Sueño.

Dámelo como abriste

los ojos de aquel ciego.

Dámelo como diste

conversión a Zaqueo,

dignidad a aquel loco

del pueblo gadareno

que vivía gritando

en aquel cementerio

y a Lázaro razones

para seguir viviendo.

Dámelo como diste

libertad a Mateo

para dejar la mesa

donde cobraba impuestos

y no seguir exclavo

de reyes extranjeros.

Dámelo como al niño

que nació en Nicodemo.

Dámelo como a Pablo,

cuando cegó sus ojos

tu Luz que iluminaba

el cielo damasceno.

Dámelo como a Pedro,

que te negó por miedo

y a quien reconciliaste

con su ser verdadero

por decirte tres veces:

"Tú sabes que te quiero".

Y, como a Magdalena,

que volvió a confiar

en el amor sincero

y creyó que Dios puede

resucitar a un muerto.

Señor,

dame Tú un Sueño,

un Sueño verdadero,

como aquel que tuviste

el día que me hiciste

en el seno materno.

Un Sueño que me sirva

de estrella en el desierto

y caliente mi casa

en las noches de invierno.

Un Sueño que contenga

un poquito de amor

y un pedazo de Cielo.

Un Sueño como pan

para dar al hambriento,

un Sueño que consuele

a quien no halla consuelo.

Un Sueño que me guie

para emprender el vuelo

con mi gaviota amiga

hacia horizontes nuevos.

( Dámelo Tú, Señor,

que no hay mayor pobreza

que no tener un Sueño!

 

 

Cumpliré mi palabra

Te he dado mi palabra

de entregarte mi vida

e intentaré cumplirla.

En una lucha santa

pelearé con Dios

como Jacob lo hacía...

( y por tu amor que pienso

ganarle la partida!,

aunque cojee luego

el resto de mis días.

...Y que El me perdone

si por quererte tanto

blasfemo sin malicia.

 

 

Nos queremos tan poco...

Nos queremos tan poco...

Cuando llega el momento

de enfrentar una crisis

que afecta a algún hermano

es en la Institución

primero en quien pensamos,

en la obra, el prestigio,

y acallar el escándalo,

en conservar la fama

de familia, apellido,

de casta, cuna y rango,

que la tienda esté abierta,

que la iglesia esté llena,

y que la escuela siga funcionando.

Nosotros no contamos.

Sólo acaso, más tarde,

para ser trasladados

donde nadie conozca

nuestro oscuro pasado,

para ser reciclados,

para ser readaptados,

para ser reeducados,...

siempre según programas

prefijados.

) Por qué no comenzar

por escucharnos,

por mirarnos de veras

a los ojos y amarnos?

Y así hemos acabado...

edificios inmensos

apenas habitados

por unos pocos santos

y por muchos solteros

tristes y solitarios.

 

 

Nunca rompas un sueño

Si no te queda fe

para dar al hambriento

ni te queda esperanza

para apagar la sed

de quien está sediento,

aún puedes compartir

tu amistosa presencia

tu respeto y silencio,...

pero jamás les des

tu desaliento,

y, sobre todo, nunca

( nunca rompas sus sueños!

con tus escepticismos

y tus miedos.

 

No apagues con el viento de tu duda

la llama que vacila.

Mientras quede un peón sobre el tablero,

no des por terminada la partida.

No prepares entierros

mientras siga la vida

sosteniento el aliento,

ni condenes al fuego

a quien aún se santigua.

No pienses que no siente el inconsciente

las manos que acarician,

que el loco ensimismado

no aprecia una sonrisa,

o que es ya leña seca

la rama que aún rechita.

( Aún el caballo cojo

galopa por las noches,

en sus sueños,

praderas infinitas!

Y hay pájaros que vuelan

con el ala partida...

 

Canto como testigo

Yo no canto

para que aplauda el patio

ni escribo por oficio.

Tan sólo soy testigo,

con mis versos,

de cuanto yo he vivido

y, si acaso, yo escribo

para arrancar verdades al Misterio

que duerme en el olvido

y rasgarle los velos a los templos

bajo hiedras perdidos.

Yo quiero ser testigo

de que Dios es más grande

que nuestros dogmatismos

y evitar las blasfemias

que niegan al Espíritu

de quienes viven siempre

demasiado seguros de sí mismos.

 

 

 

Orad con pasión

Orad con pasión

pero sin agendas

que corten las alas

a la Providencia,

ni cuerda y mordaza

que amarren la Gracia

a nuestra experiencia,

a sabios proverbios,

y a antiguas leyendas.

( Que vuele el Espíritu

sobre las fronteras

con que limitáis

vuestra existencias!

( Que supere sueños,

anhelos, deseos

y viejas promesas,

rompiendo prejuicios,

miedos y cadenas!

( Dejad que os sorprenda!

Orad con pasión,

pero sin agendas

y veréis muy pronto

llegar la respuesta

del Padre que os ama

( sorprendente y bella!

 

 

Anda tu senda

Anda tu senda sin prisas

ahora que la has encontrado

pues cada noche que vives

y cada días es regalo.

Saborea los paisajes

que discurren a tu lado.

Bebe agua de las fuentes,

mira tu rostro en los charcos;

que los árboles y puentes

te den siestas y descansos;

sube despacio las cuestas,

halla reposo en los prados;

huele las flores y canta

con los pájaros tu canto.

Date tiempo para hablar

con quien se cruza en tus pasos.

Da gracias por cada casa

que te da cobijo y plato.

Y en las noches junto al fuego

comparte tu historia un rato

y aprende de los demás

que vieron mundos lejanos

con exóticas creencias

y con saberes extraños.

Camina con calma, pues,

la senda que has encontrado.

No quieras llegar más pronto

a donde llevan tus pasos.

No te saltes los procesos

ni corras acalorado

pues, recuerda:

cuando sabes

tu camino,

ya has llegado.

 

Mi nuevo Diario

Paso las blancas hojas del cuaderno

que va servirme pronto de diario

y me desvelará el misterio interno

de este virgen y mudo calendario.

Escena de papel, Teatro mágico

donde mi vida pende del abismo

y se va a encaminar a un final trágico

o a la felicidad de ser yo mismo.

Y aunque toda mi vida he puesto en juego

no he de temer la fuerza del Destino

bajo las veleidades de un dios griego

pues no hay Tragedia si se halla el Camino.

Mi vocación tampoco es la Comedia

y la vida sin lucha y sin pasión

como las series de la clase media

con risas añadidas al guión.

Que mi existencia sea un simple Drama

que cante con respeto al ser humano

que busca, cree, llora, ríe, ama

y lucha, solidario, mano a mano.



SAVIA NUEVA

 NUEVOS RETOÑOS

"Al olmo viejo...

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

..........................................................

Olmo, quiero anotar en mi cartera

la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera

también, hacia la luz y hacia la vida

otro milagro de la primavera"

( A. Machado)

 

 

 

 

Pues sí. Al olmo viejo de Moceop le han salido retoños. Lo de viejo no va porque tenga decrepitud, sino por el tiempo que lleva creciendo. Veintitantos anillos lleva en su tronco, reflejo de otras tantas anualidades. El aporte de nuevos nutrientes hace que su savia pida más guerra y presagie una primavera prolongada y fructífera.

Y es que las nuevas parejas que se han acercado a Moceop le han dado al movimiento frescura, juventud y esperanza, cosas que le van muy bien a este grupo, en el que la mayoría de sus miembros, los llamados veteranos, históricos o señeros carrozas (cariñosamente hablando), llevamos una larga andadura y necesitábamos, como agua de mayo, un potenciador (léase viagra), sobre todo, de tipo generacional.

Efectivamente, el bagaje vivencial humano, eclesial, juvenil, cultural, social que traen, ha revitalizado la marcha del colectivo. Son personas jóvenes, vitalistas, con un proceso de maduración personal propio; hijos de una época distinta a la nuestra, distinta generación, distinta vivencia de iglesia, distinta influencia cultural primera, diferente trayectoria formativa. No quiero esto decir que la diferenciación sea tal que no existe conexión con nuestras vivencias. Al contrario, hay una complementariedad notoria. Son también parejas y participando como tales, cosa, que , a veces, ha escaseado en el grupo. Esto beneficia enormemente, pues evita caer en la tentación de que ellos acaparen o de que se centre la atención en aspectos o temas más directamente relacionados con el sacerdote-varón y posibilite una reflexión eclesial más amplia o incluso, para quien le sirva, sobre la pareja sacerdotal, tema bien desarrollado y vivido por nuestros amigos Clelia y Jerónimo.

Nos parece también que la incorporación de los nuevos miembros, jóvenes parejas, amplían la trayectoria y el ambiente de amistad, fraternidad y familia que siempre ha existido en Moceop. Realmente Moceop nunca ha funcionado como un movimiento estatutario, frío, rígido y pendiente de un organigrama. En sus reuniones y encuentros, a nivel local, zonal o nacional, siempre ha existido un clima de cercanía, una acogida generosa, una expresividad libre que han ido creando un trato amistoso y familiar. De este ambiente y estilo fraterno han salido, por ejemplo las comidas teológicas de Andalucía, las vacaciones compartidas entre miembros de distintas zonas, las convivencias espontáneas de fin de semana, compartir situaciones y acontecimientos, felices y no felices, de nuestras familias, comidas "laicas" (sin invitar a Dios, como dice jocosamente alguien del grupo de Madrid), donde charlamos de lo nuestro diario, de nuestros hijos y familias, trabajos, proyectos personales, dificultades, perspectivas...

Esta fórmula de encontrarse y vivirse, no sólo en la tarea programada y específica del movimiento, sino también en lo personal, familiar y lúdico, se sigue afianzando con los jóvenes, entre ellos y con los menos jóvenes, aportando, además, ese calor nuevo de familias jóvenes; familias que empiezan a crecer con la venida de los hijos, contrastando gratamente con las familias, en su mayoría ya completas, de los más veteranos.

Este crecimiento que ha supuesto la llegada de nueva savia juvenil significa también que Moceop, aun con sus deficiencias organizativas, sus tufillos clericales, su precaria logística y demás imperfecciones propias de la especie humana, se ha reforzado como movimiento de esperanza y libertad, referente válido para muchas personas y grupos que andan buscando luz y utopía. Sin intención de beatificarnos ni canonizar nada ( para eso la iglesia tiene sus especialistas y modos que de una tacada hacen santas o beatas a doscientas y pico causas supuestamente martiriales), es verdad que Moceop sigue teniendo su sitio eclesial, su gancho popular y su carisma de libertad y acogida. La mayoría de los incorporados se han acercado al colectivo moceopero, no sólo buscando una ayuda, un desahogo en su proceso de secularización, sino también porque sentían la urgencia de encontrar y configurar un nuevo rostro de iglesia, una identidad cristiana renovada y han creído que el grupo les ayudaba en su búsqueda. Así lo han manifestado ellos mismos y así lo vemos los demás componentes

Por otra parte, al día de hoy, tanto la existencia de Moceop, como la venida de nuevos miembros, deja bien claro que en la querida iglesia católica, de la que formamos parte y de la que de momento no nos da la gana marcharnos, aunque nos tengan por ilegales o irregulares, quedan sin resolver varios y graves problemas como la libertad ( de conciencia, de expresión, de elección de estado, hogar y transmisión de la vida), vivencia de la sexualidad, autoridad y democracia, clero y desclericalización, comunidades y trabajo de base, ministerios , igualdad de la mujer, opción por los pobres, reconocimiento de todos los derechos humanos....; presupuestos eclesiales básicos y, a la vez, objetivos claros de Moceop, por los que existimos, luchamos y apostamos, esperando que con el aporte de nuestra savia, primera y nueva, nuestras ramas y los nuevos brotes se llegue a construir ese árbol eclesial grande y frondoso, que deseaba Jesús de Nazaret, en cuyas grandes ramas pueden anidar todas las aves.

Tere y Andrés