|
|
|
|
|
|
Al otro lado de la valla Poesía para un tiempo de luz, fe y libertad
Juan Yzuel Sanz juanyzuel@ciberiglesia.netEstimados hermanos y amigos: Escribí estos poemas al filo de mi transición de una espiritualidad voluntarista a una llena de Gracia, y, posteriormente, del sacerdocio célibe al sacerdocio compartido con quien luego sería mi amiga y esposa, Susana. Con catorce años de misionero en América y África y diez de sacerdocio a la espalda, me sentí un día llamado a caminar al ritmo de otros tambores y saltar la valla. En estos poemas expreso toda la lucha, la oscuridad, la confusión y la esperanza de esta crisis que me llevó a conocerme mejor y, creo, a ser más fiel a los planes de Dios en mi vida. Los comparto con temor y temblor, pues muestran rincones muy íntimos de mi alma, de mi propio camino y de mis sentimientos hacia Susana, esperando que puedan dar palabras a otras personas que se sientan reflejadas en ellos. Con todos vosotros, la gente del Moceop, Susana y yo nos sentimos formando una comunidad de esperanza. Compartimos una vocación muy especial, la del matrimonio sacerdotal. Aunque sólo lleguemos a saludar esa tierra desde lejos, nuestro éxodo habrá merecido la pena si ayudamos a alumbrar una Iglesia más evangélica. Juan La puerta del Laberinto Encontrarle la puerta al Laberinto y echarla abajo de un golpe, sin tardanza, descerrajando candados para entrar de súbito en la Luz, ( la Libertad ganada y regalada! Y atravesar su umbral sin más rituales, sin vacilar más, sin temer nada, sin dudar ya mil veces, como antes, mientras corre la guardia, alertada... Y abrir por fin los ojos, casi ciegos, y descubrir que la Verdad amada no era una ecuación ni un programa, ni un plano milimétrico ni un mapa, sino un vaso de vino, una mañana, un cielo claro, una manzana, unos labios, una vieja campana... ( para beber, nacer, volar, morder, besar, tañer y convocar al pueblo a la nueva Liturgia Divina y Humana! Sin miedo al vino nuevo, sin miedo a la Vida, sin miedo al vértigo, sin miedo a las caídas, sin miedo al Amor, y sin miedo, ( sin miedo a la Herejía! Sangrando a campo abierto en la huida, rogándole clemencia a tanta bala, ( dejar que mis heridas se cierren en tu abrazo, Amada mía, al otro lado de la afilada valla!
El Centro del Corazón Peregrino que caminas por las densas selvas de la vida machete en mano, mirada atenta, oído en guardia, con la sola brújula de la fe y la luz de las estrellas por sextante sobre las altas copas de las ceibas. No pierdas la esperanza cuando te sientas solo en la espesura, que si hay en ti una sed abrasadora es que existe la fuente que la sacie, y sólo los valientes llegan al límite de sus sueños y a los paraísos perdidos que duermen bajo la floresta custodiados por negras panteras. Ya llegará la aurora que corra la cortina de la niebla, pinte de crines irisadas las cumbres veneradas del Sinaí, del Nebo y del Tabor, y te haga ver que estabas a las puertas del tesoro tan buscado, ( el centro de tu propio Corazón!
Sólo te pido fe Sólo te pido fe en medio de la noche para este camino duro que voy andando. Sólo te pido fe, como cayado, pues sé que vas a mi lado, compañero de sendero, pastor amado. No te pido que sea corto el camino ni conocer el destino a donde llevas mis pasos, que sé que son sabios tus designios. Sólo te pido fe, y un alma confiada de niño para el camino. Sólo te pido fe para escucharte y saltar de la barca de mi hastío y caminar pese al viento sobre las aguas del mar, que si mis ojos te miran no temo a las olas ya ni a los abismos. Sólo te pido fe, y nada más, que sé bien de quién me fío.
Si supieras... Por fin me miras al quedar a solas en nuestra intimidad amenazada y el aleteo de una negra alondra cruza veloz las crestas de las olas del limpio mar azul de tu mirada... Y siento yo que se me encoge el alma ante la duda que inquieta tu mente: " ) Por qué tengo que ser, precisamente,respuesta a tu oración desesperada? ) Por qué te has lanzado, de repente, sin más, a descubrirme tus amores sin respetar el ritmo de las flores, que se abren con paciencia, lentamente, y crecen para dar frutas sabrosas, no sólo ramilletes de colores, nostalgias, ilusiones dolorosas, promesas que más tarde se desmienten...?" Si supieras las sendas escabrosas que he debido escalar hasta encontrarte... Si conocieras las noches tenebrosas estrellando mis besos en el aire... Si escucharas los ecos más profundos de los tambores y gritos ancestrales que marcan el camino de la tribu hacia los pastos y las fuentes virginales por rutas que el corazón discierne donde calmar las sedes y las hambres... Si intuyeras, amiga, los anhelos que no puedo expresar en mis cantares... Si de mis secos desiertos sin oasis contemplaras un día los paisajes...
Sabrías que no quiero hacerte daño creando pasajeras ilusiones... Y sabrías, por fin, que no me engaño al decir que Tú eres la respuesta de Dios a mis gemidos y oraciones, la luz que reaviva mis pupilas después de tantos siglos de tinieblas buscando en densas nieblas el puerto en que atracar mis galeones, la diana de las flechas encendidas de todos mis anhelos y pasiones, la perla y el tesoro por quien cambio todas mis posesiones, y el nido a donde emigran cada noche los pájaros que habitan mis balcones. Sabrías que tú eres, vida mía, la mujer de mis sueños y canciones.
Mi pecado Si tan grande es mi pecado por quererte demasiado escucharé al confesor, pero que nunca me pida que yo te olvide, mi vida, ( que he de morir pecador ! Y cuando el Cielo me llame y mis acciones reclame me postraré ante el Señor. Y El me mostrará clemencia pues mi sola irreverencia fue no mostrarle temor olvidando, inconsecuente, mis votos de adolescente arrastrado por mi ardor sin escuchar el consejo del más prudente y del viejo que me acusaban de error. Y si he de hacer penitencia aun mil años de sentencia han de ser poco dolor comparado a la tortura de vivir en la amargura de estar lejos de tu amor.
Distancia Extiendo a ti mis manos como un ciego queriendo entrelazarte en un abrazo mas sólo hallo de ti viejas memorias que van desdibujándose en el tiempo donde confluyen mis besos y mi llanto. ( Y cuánto anhelo que llegue ya el invierno y se aproxime el día de este parto que ha de alumbrar en mí al hombre nuevo que aprenderá a amar y a ser amado como aprendimos a dar el primer paso tomados de la mano, de pequeños, unido a ti en un eterno abrazo! ( Me quema la distancia como el hierro de este crisol en el que vivo tan lejano purificando decisiones y deseos! Y pasa tan lento el calendario que se diría que se ha parado el tiempo...
Mi Ángel de Luz Mi Ángel de luz, mensajera de Dios, ha llegado a mi vida a llenarla de amor, trayendo en sus labios la llave de esta prisión.
Te regalo... Te quiero regalar el día de la boda, el Mundo entero a andar como una alfombra, tu pelo coronado con flores de las selvas lejanas y recónditas, un brindis con los vinos más exóticos de todos los rincones del planeta... y un corazón que te ama tiernamente y quiere compartir contigo hasta la muerte la vocación tan nuestra de lucha junto a todos los que lloran por tantas injusticias y condenas, de amor para quien no tuvo la suerte de conocer una amistad sincera, de liberar a todos los que se hallan atados a prisiones y cadenas, de proclamar con nuestras dos guitarras que Dios está creando una Humanidad nueva, y de vivir la alegría que conocen tan sólo los más pobres de la Tierra. Te regalo, amor mío, una luna de miel de sendas evangélicas.
Miedo He vivido hasta ahora sin conocer el miedo, la noche y soledad por compañeras tan buenas como amigos junto al fuego. Mas ahora se me hiela la sangre cuando pienso que tal vez no tendré el suficiente tiempo de acabar mi camino y queden sin llegar al punto de destino los besos que te debo, las mil noches de amor diciéndote "te quiero", las cien pequeñas cosas que se callan la pluma y el tintero, llegar a hacer verdad todos mis sueños que tienen por objeto verdadero hacerte, vida mía, la esposa más feliz del mundo entero. Ya sé lo que es el miedo... Y quiero darte gracias con mis versos porque soy más humano con estos sentimientos y me siento ahora hermano de todos los que temen ver fracasar sus más santos deseos, aquellos que sembró Amor en lo secreto de lo que hay en nosotros más parecido a Dios. Marcharé feliz y pobre Me marcharé tan pobre como vine, llevándome tan sólo lo que traje, mi guitarra, mis cantos y mis diarios como único equipaje, y una cruz de latón atada al cuello apuntando el motivo de mi viaje: anunciar el Evangelio con mi vida y vivirlo a la intemperie, sin ambages. Me marcharé, por fín, una mañana, hacia otra misión desconocida habiéndome dejado un trozo de mi vida en el surco labrado que han de segar un día las hoces y machetes de otros operarios enviados a las mieses maduras y crecidas. Pero llevo conmigo en la mochila los rostros de los niños y las niñas, las luces del crepúsculo africano, las danzas de mi gente, los trinos de los pájaros, las noches en la ermita desde donde el rostro del Señor he contemplado, el amor de este pueblo a quien tanto he amado, y, lo más importante: el haber encontrado al niño que dormía en mi alma esperando poder comunicarme que quiere ser amado. Me marcho igual de pobre pero en amores rico. Y sólo pido a Dios salud para el camino y un muelle en algún puerto donde amarrar mi barca y hacer nuevos amigos. Lo demás no me importa, que nunca me faltaron ni el pan de cada día, ni un vaso de vino. Dios nos los da de sobras si buscamos su Reino con ahínco.
Como el Publicano Te alabaré, Señor, toda mi vida, pero no como antes, cuando entraba en el templo como en la casa mía, como quien tiene derecho a la butaca porque ha pagado diezmos y primicias. Te alabaré, Señor, con más respeto y entraré como entraba el publicano con devoción y amor ante el Misterio, de puntillas, sin desvelar secretos, sin llamar la atención del abonado, sin molestar la paz del fariseo. Te alabaré porque Tú te lo mereces, no porque yo tenga ningún derecho a levantar la vista al Tabernáculo sino porque Tú sí eres el Bueno, el Santo, el Padre de los Pobres, el lleno de Ternura y el Perfecto.
Un Tambor Lejano Un tambor lejano invita a danzar a un ritmo frenético de Sol tropical. Mas sólo un soldado parece escuchar al tamborilero más allá del mar y se halla perplejo mirando hacia atrás cuando el regimiento desfila triunfal siguiendo la vieja marcha militar. ( Y se salta el paso frente al general! Empieza a mover sus pies al compás de la nueva música que sólo a él se da. Y agita las manos, ( parece volar! Cerrando los ojos se deja llevar por los suaves bongos y el grave timbal, por el contrapunto del hueco tam-tam, la alegre tambora que hace soñar... ( Pero nadie siente su fuerza vital! Sólo el soldadito que hay que controlar. Unos le hacen hueco por curiosidad. Otros, como a un loco, le empiezan a hablar. Le pega el sargento y le hace parar. Lo arresta la guardia por estropear la marcha uniforme y el orden marcial. En el calabozo donde va a parar, le sueltan las manos, lo dejan estar. Y al llegar la noche, en la oscuridad, de nuevo su danza comienza a ensayar llevado del ritmo que en su alma está y que nadie nunca podrá ya acallar. Y el tambor lejano, allende la mar le sirve de guía para navegar por esta armonía a la Libertad, la nueva Alegría, el Amor, ( la Paz!
( He visto tantas muertes!He visto tantas muertes en todos estos años que sé lo que arriesgamos cuando hacemos promesas y soñamos. Cada día de vida es un regalo. ( Yo me he quedado mudo en tantos funerales, predicando! He enterrado a ancianos venerables y a niños que pasaron del seno de sus madres al vientre de un gusano; a jóvenes metidos en la droga en la selva de asfalto y a otros que el suicidio y el tráfico asesino se llevaron; a gente que partió, literalmente, un rayo; a madres primerizas y a chicas que a dar vida se negaron; a gentes con dinero y a humildes africanos; y hasta tuve un amigo que murió torturado. Y, por si fuera corta mi experiencia, también he contemplado la Muerte en la mirada de quien se preparaba a ser linchado, y he llorado cerrándoles los ojos a una niñas muertas de un atentado... Y, aquí estoy, sin embargo,... llamándote a la puerta, enamorado, con un ramo de rosas de un rojo apasionado, creyendo que, a pesar de todas estas muertes golpeando tan duro mi esperanza, es mejor que sigamos plantando nuestro amor como si fuera un árbol a cuya sombra fresca lograremos sentarnos un verano.
Respetad mi silencio Respetad mi silencio. No quiero contentar ni al dedo justiciero ni a quien me da consejo sin cesar desde su propio miedo a cambiar. Respetad mi silencio, que así voy a ganar en mi propio respeto, pues no debo en los otros ya buscar la luz que sólo en mí puedo encontrar. Respetad mi silencio, que quiero contemplar en el seco desierto las flores que comienzan a brotar sin que las tenga apenas que regar.
La limosna que pido Aunque pobre me veis, con la mano extendida, no es para que me deis ni mapas, ni manuales, ni libros de rituales, ni detalladas guías,... Tan sólo necesito la limosna del alma que confía que Dios nunca nos deja abandonados cuando nos ha mostrado la ruta hacia la Tierra Prometida y que os estéis aquí, así, callados, dejando que yo solo encuentre la salida. Y si acaso os parece la ayuda que yo os pido demasiado pasiva decid una oración por esta pobre y terca alma mía con su insaciable anhelo de andar la travesía y de aprender a amar antes que acabe el día.
Señor, dame Tú un Sueño Señor, dame Tú un Sueño. El mío se ha caído y andan esparcidos sus trozos por el suelo. Además, no era tuyo. Yo mismo lo inventé y lo fui componiendo con estampas de santos y juguetes de niño, con recortes de diarios, con viejos calendarios, nostalgias y suspiros. Señor, dame Tú un Sueño. Dámelo como abriste los ojos de aquel ciego. Dámelo como diste conversión a Zaqueo, dignidad a aquel loco del pueblo gadareno que vivía gritando en aquel cementerio y a Lázaro razones para seguir viviendo. Dámelo como diste libertad a Mateo para dejar la mesa donde cobraba impuestos y no seguir exclavo de reyes extranjeros. Dámelo como al niño que nació en Nicodemo. Dámelo como a Pablo, cuando cegó sus ojos tu Luz que iluminaba el cielo damasceno. Dámelo como a Pedro, que te negó por miedo y a quien reconciliaste con su ser verdadero por decirte tres veces: "Tú sabes que te quiero". Y, como a Magdalena, que volvió a confiar en el amor sincero y creyó que Dios puede resucitar a un muerto. Señor, dame Tú un Sueño, un Sueño verdadero, como aquel que tuviste el día que me hiciste en el seno materno. Un Sueño que me sirva de estrella en el desierto y caliente mi casa en las noches de invierno. Un Sueño que contenga un poquito de amor y un pedazo de Cielo. Un Sueño como pan para dar al hambriento, un Sueño que consuele a quien no halla consuelo. Un Sueño que me guie para emprender el vuelo con mi gaviota amiga hacia horizontes nuevos. ( Dámelo Tú, Señor, que no hay mayor pobreza que no tener un Sueño!
Cumpliré mi palabra Te he dado mi palabra de entregarte mi vida e intentaré cumplirla. En una lucha santa pelearé con Dios como Jacob lo hacía... ( y por tu amor que pienso ganarle la partida!, aunque cojee luego el resto de mis días. ...Y que El me perdone si por quererte tanto blasfemo sin malicia.
Nos queremos tan poco... Nos queremos tan poco... Cuando llega el momento de enfrentar una crisis que afecta a algún hermano es en la Institución primero en quien pensamos, en la obra, el prestigio, y acallar el escándalo, en conservar la fama de familia, apellido, de casta, cuna y rango, que la tienda esté abierta, que la iglesia esté llena, y que la escuela siga funcionando. Nosotros no contamos. Sólo acaso, más tarde, para ser trasladados donde nadie conozca nuestro oscuro pasado, para ser reciclados, para ser readaptados, para ser reeducados,... siempre según programas prefijados. ) Por qué no comenzar por escucharnos, por mirarnos de veras a los ojos y amarnos? Y así hemos acabado... edificios inmensos apenas habitados por unos pocos santos y por muchos solteros tristes y solitarios.
Nunca rompas un sueño Si no te queda fe para dar al hambriento ni te queda esperanza para apagar la sed de quien está sediento, aún puedes compartir tu amistosa presencia tu respeto y silencio,... pero jamás les des tu desaliento, y, sobre todo, nunca ( nunca rompas sus sueños! con tus escepticismos y tus miedos.
No apagues con el viento de tu duda la llama que vacila. Mientras quede un peón sobre el tablero, no des por terminada la partida. No prepares entierros mientras siga la vida sosteniento el aliento, ni condenes al fuego a quien aún se santigua. No pienses que no siente el inconsciente las manos que acarician, que el loco ensimismado no aprecia una sonrisa, o que es ya leña seca la rama que aún rechita. ( Aún el caballo cojo galopa por las noches, en sus sueños, praderas infinitas! Y hay pájaros que vuelan con el ala partida...
Canto como testigo Yo no canto para que aplauda el patio ni escribo por oficio. Tan sólo soy testigo, con mis versos, de cuanto yo he vivido y, si acaso, yo escribo para arrancar verdades al Misterio que duerme en el olvido y rasgarle los velos a los templos bajo hiedras perdidos. Yo quiero ser testigo de que Dios es más grande que nuestros dogmatismos y evitar las blasfemias que niegan al Espíritu de quienes viven siempre demasiado seguros de sí mismos.
Orad con pasión Orad con pasión pero sin agendas que corten las alas a la Providencia, ni cuerda y mordaza que amarren la Gracia a nuestra experiencia, a sabios proverbios, y a antiguas leyendas. ( Que vuele el Espíritu sobre las fronteras con que limitáis vuestra existencias! ( Que supere sueños, anhelos, deseos y viejas promesas, rompiendo prejuicios, miedos y cadenas! ( Dejad que os sorprenda! Orad con pasión, pero sin agendas y veréis muy pronto llegar la respuesta del Padre que os ama ( sorprendente y bella!
Anda tu senda Anda tu senda sin prisas ahora que la has encontrado pues cada noche que vives y cada días es regalo. Saborea los paisajes que discurren a tu lado. Bebe agua de las fuentes, mira tu rostro en los charcos; que los árboles y puentes te den siestas y descansos; sube despacio las cuestas, halla reposo en los prados; huele las flores y canta con los pájaros tu canto. Date tiempo para hablar con quien se cruza en tus pasos. Da gracias por cada casa que te da cobijo y plato. Y en las noches junto al fuego comparte tu historia un rato y aprende de los demás que vieron mundos lejanos con exóticas creencias y con saberes extraños. Camina con calma, pues, la senda que has encontrado. No quieras llegar más pronto a donde llevan tus pasos. No te saltes los procesos ni corras acalorado pues, recuerda: cuando sabes tu camino, ya has llegado.
Mi nuevo Diario Paso las blancas hojas del cuaderno que va servirme pronto de diario y me desvelará el misterio interno de este virgen y mudo calendario. Escena de papel, Teatro mágico donde mi vida pende del abismo y se va a encaminar a un final trágico o a la felicidad de ser yo mismo. Y aunque toda mi vida he puesto en juego no he de temer la fuerza del Destino bajo las veleidades de un dios griego pues no hay Tragedia si se halla el Camino. Mi vocación tampoco es la Comedia y la vida sin lucha y sin pasión como las series de la clase media con risas añadidas al guión. Que mi existencia sea un simple Drama que cante con respeto al ser humano que busca, cree, llora, ríe, ama y lucha, solidario, mano a mano. SAVIA NUEVA NUEVOS RETOÑOS "Al olmo viejo... con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. .......................................................... Olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida otro milagro de la primavera" ( A. Machado)
Pues sí. Al olmo viejo de Moceop le han salido retoños. Lo de viejo no va porque tenga decrepitud, sino por el tiempo que lleva creciendo. Veintitantos anillos lleva en su tronco, reflejo de otras tantas anualidades. El aporte de nuevos nutrientes hace que su savia pida más guerra y presagie una primavera prolongada y fructífera. Y es que las nuevas parejas que se han acercado a Moceop le han dado al movimiento frescura, juventud y esperanza, cosas que le van muy bien a este grupo, en el que la mayoría de sus miembros, los llamados veteranos, históricos o señeros carrozas (cariñosamente hablando), llevamos una larga andadura y necesitábamos, como agua de mayo, un potenciador (léase viagra), sobre todo, de tipo generacional. Efectivamente, el bagaje vivencial humano, eclesial, juvenil, cultural, social que traen, ha revitalizado la marcha del colectivo. Son personas jóvenes, vitalistas, con un proceso de maduración personal propio; hijos de una época distinta a la nuestra, distinta generación, distinta vivencia de iglesia, distinta influencia cultural primera, diferente trayectoria formativa. No quiero esto decir que la diferenciación sea tal que no existe conexión con nuestras vivencias. Al contrario, hay una complementariedad notoria. Son también parejas y participando como tales, cosa, que , a veces, ha escaseado en el grupo. Esto beneficia enormemente, pues evita caer en la tentación de que ellos acaparen o de que se centre la atención en aspectos o temas más directamente relacionados con el sacerdote-varón y posibilite una reflexión eclesial más amplia o incluso, para quien le sirva, sobre la pareja sacerdotal, tema bien desarrollado y vivido por nuestros amigos Clelia y Jerónimo. Nos parece también que la incorporación de los nuevos miembros, jóvenes parejas, amplían la trayectoria y el ambiente de amistad, fraternidad y familia que siempre ha existido en Moceop. Realmente Moceop nunca ha funcionado como un movimiento estatutario, frío, rígido y pendiente de un organigrama. En sus reuniones y encuentros, a nivel local, zonal o nacional, siempre ha existido un clima de cercanía, una acogida generosa, una expresividad libre que han ido creando un trato amistoso y familiar. De este ambiente y estilo fraterno han salido, por ejemplo las comidas teológicas de Andalucía, las vacaciones compartidas entre miembros de distintas zonas, las convivencias espontáneas de fin de semana, compartir situaciones y acontecimientos, felices y no felices, de nuestras familias, comidas "laicas" (sin invitar a Dios, como dice jocosamente alguien del grupo de Madrid), donde charlamos de lo nuestro diario, de nuestros hijos y familias, trabajos, proyectos personales, dificultades, perspectivas... Esta fórmula de encontrarse y vivirse, no sólo en la tarea programada y específica del movimiento, sino también en lo personal, familiar y lúdico, se sigue afianzando con los jóvenes, entre ellos y con los menos jóvenes, aportando, además, ese calor nuevo de familias jóvenes; familias que empiezan a crecer con la venida de los hijos, contrastando gratamente con las familias, en su mayoría ya completas, de los más veteranos. Este crecimiento que ha supuesto la llegada de nueva savia juvenil significa también que Moceop, aun con sus deficiencias organizativas, sus tufillos clericales, su precaria logística y demás imperfecciones propias de la especie humana, se ha reforzado como movimiento de esperanza y libertad, referente válido para muchas personas y grupos que andan buscando luz y utopía. Sin intención de beatificarnos ni canonizar nada ( para eso la iglesia tiene sus especialistas y modos que de una tacada hacen santas o beatas a doscientas y pico causas supuestamente martiriales), es verdad que Moceop sigue teniendo su sitio eclesial, su gancho popular y su carisma de libertad y acogida. La mayoría de los incorporados se han acercado al colectivo moceopero, no sólo buscando una ayuda, un desahogo en su proceso de secularización, sino también porque sentían la urgencia de encontrar y configurar un nuevo rostro de iglesia, una identidad cristiana renovada y han creído que el grupo les ayudaba en su búsqueda. Así lo han manifestado ellos mismos y así lo vemos los demás componentes Por otra parte, al día de hoy, tanto la existencia de Moceop, como la venida de nuevos miembros, deja bien claro que en la querida iglesia católica, de la que formamos parte y de la que de momento no nos da la gana marcharnos, aunque nos tengan por ilegales o irregulares, quedan sin resolver varios y graves problemas como la libertad ( de conciencia, de expresión, de elección de estado, hogar y transmisión de la vida), vivencia de la sexualidad, autoridad y democracia, clero y desclericalización, comunidades y trabajo de base, ministerios , igualdad de la mujer, opción por los pobres, reconocimiento de todos los derechos humanos....; presupuestos eclesiales básicos y, a la vez, objetivos claros de Moceop, por los que existimos, luchamos y apostamos, esperando que con el aporte de nuestra savia, primera y nueva, nuestras ramas y los nuevos brotes se llegue a construir ese árbol eclesial grande y frondoso, que deseaba Jesús de Nazaret, en cuyas grandes ramas pueden anidar todas las aves. Tere y Andrés
|
|