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Uno que hace mutis |
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Reflexiones de un colega de Miguel Ángel Carcelén ANTONIO DÍAZ GARCÍA Querido Miguel Ángel: he tardado tanto en contestar a tu artículo, en donde te despedías de cura, porque esperaba que algún otro colega del gremio escribiera algo. En vista de que nadie lo hace, allá van mis reflexiones, y lo voy a hacer poniendo un ejemplo de informática (hoy si quieres ser escuchado y respetado lo tienen que hacer en lenguaje informático, de lo contrario no tienes porvenir ni eres nadie). Yo comparo al cura con un paquete integrado que tiene al menos dos programas: un programa que se llama El cura como presbítero y otro El cura como clérigo. El cura como presbítero es un servicio y un servidor de la Iglesia, creado por las primeras comunidades cristianas, de duración temporal y que normalmente coordinaba y presidía la eucaristía, también lo hacían los que actualmente llamamos laicos. Era elegido y ejercía con consentimiento de la comunidad. Vivía de su trabajo civil como todo hijo de vecino. Estaba normalmente casado y con familia y no se distinguía para nada del resto de los ciudadanos. No era una dignidad ni un privilegio, sino, como queda dicho, un servicio. No era ni un oficio ni una profesión. Ejercía su función al lado de otros muchos servicios y no tenía la importancia que ahora tiene el cura en su parroquia. Por supuesto que en la comunidad cristiana no había títulos, todos se llamaban hermanos y sus relaciones eran fraternales. Al principio también las mujeres dirigían comunidades cristianas y eran diaconisas al menos. Ser cura clérigo es otra cosa, a saber es un producto del impero romano copiado de las clases privilegiadas y poderosas de entonces (jerarquía). Es una sacralización inútil de un servicio eclesial. Alguien al que se le prohíbe por ley el matrimonio. No es elegido por la comunidad, sino por el obispo. Le obligan a una obediencia de raíz feudal e incondicional. Está dependiendo económicamente de la diócesis (el obispo es para ellos al mismo tiempo su patrón). Forman un cuerpo de élite separado y distinto del resto de los bautizados y ciudadanos y además monopolizan y sólo ellos pueden ejercer los oficios importantes y decisivos en la iglesia, según el Código de Derecho CanónicoY ( Por supuesto B no haría falta decirlo todos tienen que ser varones! Se nombran con títulos como Reverendo, Sr. Obispo, Eminencia, Cardenal, etc. Es un oficio y una profesión. Las relaciones no son horizontales sino de arriba para abajo. Los clérigos como cuerpo forman el clero y ese clero es un producto exclusivamente de la historia y nada tiene que ver con el evangelio. En la iglesia posiblemente es bueno que haya presbíteros, pero no hace falta para nada que haya clérigos y menos clero. Estoy casi seguro, Miguel Angel, que te has marchado de cura no porque no te guste el programa presbítero (que creo que puede ser bueno y útil en la actualidad) sino por el programa clero que ha quedado totalmente obsoleto e incluso es perjudicial para trabajar con la informática evangélica (perdón por la irreverencia). A mis alumnos, aspirantes a curas y algunos ya lo son, dándoles clase de Historia de la Iglesia en el Seminario, siempre les recomendé que desarrollaran su vocación presbiteral, si así lo sentían, pero con independencia económica, ejerciendo una profesión civil porque sabía que eso era clave para su libertad. Fracasé en el intentoY debo ser un profesor incompetente. Cuando uno toma ese camino se acabaron los conflictos y cuanto te encomiendan algún cargo, B esta es al menos mi experienciaB te lo piden en términos * si quieres + . A algunos de mis colegas les he oído, un tanto amargados, que sus superiores no se dirigen así con ellosY Además, Miguel Angel, cuando uno tiene independencia económica, lee y medita la palabra de Dios, no apetece cargos y te pones a una distancia respetuosa de la autoridad (civil o eclesiástica)Y opinas lo que te da la gana y te quedas tan pancho.( Ah, se me olvidaba Miguel Angel!, cuando te enamoraste como un loco y pusiste ochocientos kilómetros por medio, lo hiciste muy mal porque el amor y el enamoramiento maduran mucho a las personas y acercan normalmente a Dios. Además, puedes seguir diciendo misa tranquilamente si tienes una comunidad que así lo aceptaY ( eso ya se hace en Albacete, por si no lo sabías! Como la decisión de hacer mutis la has tomado en conciencia te mando mi apoyo lo mismo que si te hubieras quedado de cura, ya versión presbítero, ya versión clérigoY o ambas juntas. Esto mismo lo hago extensivo a mis amigos curas.
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