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Queridos amigos de MOCEOP
En primer lugar queremos agradeceros el reconocimiento, expresado en vuestra atenta carta del 21 de Febrero de 2002, de nuestra dedicación, de nuestros esfuerzos y sacrificios que conlleva la tarea que nos ha sido encomendada en el Comité Ejecutivo de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados. Agradecemos también la atención y el entusiasmo que mostráis en vuestra sana reacción y crítica. Sinceramente nos gustaría poder disponer de reacciones de otros grupos miembros en relación con nuestras actividades y reflexiones, tal como lo viene haciendo el MOCEOP. Es evidente que nosotros no somos perfectos y que las condiciones de trabajo del Comité Ejecutivo son más bien difíciles por causa de la barrera que los diferentes idiomas representa y que hay que salvar, tener que asegurar el trabajo en común a distancia, sin olvidar las diferentes idiosincrasias, etc... y que están al origen de ciertos disfuncionamientos que vuestra carta nos ha ayudado a descubrir. Estos disfuncionamientos los constatamos a dos niveles: uno interno en el funcionamiento mismo del Comité Ejecutivo y otro hacia el exterior, en la falta de comunicación con los grupos miembros de la Federación y que se ha evidenciado de forma casi dramática en relación con el Encuentro 2002 y en la publicación de Ministerium Novum.
Por primera vez en la historia de la Federación, hemos hecho la experiencia querer trabajar con otros grupos de fuera de la Federación Internacional ( véase CIP). En este sentido, la reunión de Madrid, en Noviembre 2001 ha permitido al Comité Ejecutivo intentar acercar posturas bajo la forma de dos cartas en una tentativa reconciliadora entre las diferentes interpretaciones de los hechos acaecidos. Esto explica el erigen de las dos cartas que creimos oportuno y necesario redactar y dirigir tanto a los interlocutores que tuvimos en el CIP como a los grupos miembros de la Federación Internacional. En Madrid no hubo otro documento final.
Queremos insistir en el hecho que la Federación Internacional y el Comité Ejecutivo apoyamos incondicionalmente y que invitamos a los grupos miembros según los enunciados explicitados en Atlanta, a participar activamente en el Encuentro 2002, de Septiembre en Madrid.
Por otra parte, entendemos que la Federación Internacional, así como los grupos miembros estamos al servicio del Pueblo de Dios y que debemos intentar evitar a toda costa tomar iniciativas propias de dirigentes, de estilo clerical, que nos hagan desviar de los objetivos que nos hemos fijado en nuestra Constitución. Estamos totalmente de acuerdo con la observacion que MOCEOP nos recuerda en el sentido de que estamos al servicio del dinamismo de los diferentes movimientos federados. Por lo tanto reconocemos el disfuncionamiento que ha existido por la falta de comunicacion fluida y continua tanto entre los miembros del Comite Ejecutivo como entre el Comité Ejecutivo y los movimientos. Tomamos nota de las correcciones que debemos llevar a cabo para evitar estos disfuncionamientos de consecuencias imprevisibles y que debemos saber estar a la escucha, con la humildad necesaria, sin querer ni pretender en ningun momento imponer nuestras opiniones personales. No debemos olvidar además en el ejercicio de nuestra función, la referencia al espiritu de Jesus, totalmente dedicado a hacer no su voluntad sino la del Padre. Agradeceiendo de todo corazon vuestra preciosa contribución a la buena marcha de la Federacion Internacional y a los eventos que nos esperan, os saludamos fraternalmente en el mismo Espíritu.
Hasta pronto: Aitor Orube,
en nombre del Comité Ejecutivo.