Derechos de la mujer:El Parlamento Europeo afirma

que ni la tradición ni la religión

pueden ser una excusa para violar los derechos de la mujer

 

El pleno del Parlamento Europeo ha adoptado por 242 votos a favor, 240 en contra y 42 abstenciones el informe sobre la mujer y el fundamentalismo (de María IZQUIERDO ROJO PSE, E). La resolución subraya que los derechos de la mujer no pueden limitarse con la excusa de interpretaciones religiosas, tradiciones o costumbres y aboga por medios para hacer efectiva, incluso en el ámbito familiar, la normativa comunitaria sobre igualdad de derechos. La Cámara subraya que ningún movimiento religioso puede estar por encima de los derechos humanos y la libertad democrática. Señala que ni las convicciones políticas ni la confesión religiosa deben usarse como elemento de identidad de los ciudadanos. Las creencias o prácticas culturales no pueden usarse de pretexto para violar los derechos humanos, añade el texto.

SÍMBOLOS RELIGIOSOS

En los considerandos de la resolución se denuncian las carencias educativas que los fundamentalistas ocasionan a las mujeres, así como el hecho de que en muchas zonas rurales se retire a las niñas de la escuela en torno a los 10 años. También se considera que las mujeres deben tener la libertad de usar símbolos religiosos que expresan su identidad si ellas mismas desean ponerla de relieve.

DERECHO FAMILIAR

El Parlamento considera necesario que prevalezca el derecho de los Estados miembros por encima del derecho familiar de los países de procedencia. En este sentido, pide que se investiguen los efectos, en el seno de familias residentes en la UE, de aplicar el derecho de familia de Estados con tendencias fundamentalistas y que se tomen medias para proteger a las mujeres de las consecuencias negativas de la aplicación de las normas de sus países de origen. Además, condena los crímenes por motivo de honor.

SEPARACIÓN IGLESIA-ESTADO

En la resolución, la Cámara considera que la separación de la Iglesia y el Estado es la forma más aceptable de gobierno en una sociedad democrática y pide a los Estados miembros que conserven su carácter laico y que eliminen cualquier tipo de obstáculo jurídico o práctico para el ejercicio de deberes religiosos y el uso de símbolos religiosos, siempre que sea compatible con las legislaciones nacionales y el Estado de derecho. Rechaza todos los fundamentalismos religiosos y condena a todos los líderes religiosos que usan las creencias con el fin de excluir a la mujer o que predican la inferioridad de la mujer.

La Eurocámara solicita a los Estados miembros que adopten una legislación contra cualquier práctica que ponga en peligro la integridad o la salud de las mujeres, como la ablación del clítoris. También pide que se promueva el derecho de la mujer a tener control sobre su propio cuerpo y el derecho a decidir cuándo tener una familia propia, estilo de vida y relaciones personales.

Condena a la discriminación en Arabia Saudí

Respecto al exterior de la UE, la Cámara aboga por una acción concreta internacional contra la flagelación y el apedreamiento a mujeres. Asimismo, ‘condenafirmemente la discriminación fundamentalista que persistentemente ejerce y promueve el Gobierno de Arabia Saudí contra las mujeres’. También pide que los Estados miembros no reconozcan a países cuyas mujeres no pueden adquirir plena ciudadanía o están excluidas del gobierno.

Por último, expresa su apoyo a las lesbianas que sufren como consecuencia del fundamen-talismo.

EL VATICANO AL

BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS...

 

Esta última semana en el Vaticano no ganan para tilas. Como se ve en la resolución «Fundamentalismo y Mujer» la iglesia católica no sale bien parada. Por si esto fuera poco, diversos colectivos católicos catalanes han solicitado el celibato voluntario y el sacerdocio femenino, entre otras medidas, para
democratizar la iglesia, y mientras, en Alemania, parte del clero se hace el sueco sobre dejar de aconsejar a mujeres embarazas que quieren abortar.
Como puede comprobarse la Unión Europea alerta sobre el recorte de los derechos de las mujeres que suele suponer la injerencia de cualquier tipo de religión, católica incluida. En el Vaticano este debate ha sentado peor que mal, ya que hay alusiones directas a la iglesia católica e incluso al Papa, a quien se le insta a apoyar a las lesbianas.

Entre tila y tila, en Roma también tienen que lidiar con los colectivos católicos catalanes que se han mostrado a favor del sacerdocio femenino y del celibato voluntario, como punta de lanza para lograr otros cambios estructurales en la distribución de poder en la iglesia. En el 18º Fòrum Vida i Evangeli, celebrado en Bellvitge (Barcelona) el pasado fin de
semana se ha concluido que «los actuales procedimientos en la elección de obispos y las actuaciones jerárquicas en este terreno no se ajustan a nuestro tiempo, perjudican a la comunidad cristiana y escandalizan a quienes están fuera de la iglesia católica’.

Como no hay dos sin tres, el Vaticano sigue su ya larga lucha con diversas diócesis alemanas por los certificados de embarazo. El protocolo de interrupción del embarazo en Alemania exige que las mujeres que quieran abortar se dirijan, antes de iniciar los trámites, a un centro asesor, donde se evalúa su situación y reciben consejo para ayudarlas a tomar una decisión. Los obispos alemanes decidieron que las diferentes diócesis participaran en esta red de centros asesores, en la que también colaboran distintas asociaciones e instituciones.alemanas.
Como era previsible, en Roma pusieron el grito en el cielo al descubrir la colaboración de la iglesia alemana y desde años les están llamando al orden con suerte desigual. Muchos obispos alemanes no parecen muy dispuestos a acatar las órdenes del Papa, puesto que han declarado que van a ampliar sus servicios y el propio presidente de la Conferencia Episcopal, Karl Lehmann, promovió en enero de 2001 una campaña
informativa sobre los centros de asesoramiento con el eslogan «Seguimos ayudando y asesorando».

Lehman, como otros obispos, defiende que la.labor de la iglesia en estos centros ayuda a muchas mujeres a desechar la idea del aborto. Además, las mujeres que quieren interrumpir su embarazo lo hacen de todos modos, acudiendo a cualquier otro centro no gestionado por la iglesia o asociaciones afines.

Para las autoridades eclesiásticas, el informe -cuya ponente es la socialista española María Izquierdo- debía rechazarse por abordar el aborto, defender la homosexualidad y no hacer una distinción clara entre el fundamentalismo y la normal práctica religiosa. Este último argumento fue el más esgrimido por los eurodiputados contrarios a la adopción del texto. «A pesar de que estamos de acuerdo en la condena general al fundamentalismo», explicó la popular belga Miet Smet, «no podemos
aceptar el informe porque no deja clara esta distinción».


«Se trata de una señal a favor de la universalidad de los Derechos Humanos, que es el acervo ético de la Unión Europea», explica María Izquierdo. «Y una señal de que no se puede excluir a las mujeres de los
Derechos Humanos».

El informe pide explícitamente que los Estados miembros de la UE «no reconozcan a los países en los que las mujeres no puedan adquirir plena ciudadanía o estén excluidas del Gobierno». Basándose en tal principio, la liberal Lousewies Van der Laan añadió que la UE debería, en consecuencia, suspender sus relaciones diplomáticas con el Vaticano, que a su vez debería perder su estatuto en la ONU.