|
|
||
|
Querido Lula: Las urnas, el pueblo ha decidido que seas tú el presidente. Es claro que has aglutinado y canalizado la esperanza de tu pueblo, sobre todo de los más desfavorecidos. Brasil está viviendo con el mismo entusiasmo que vivió el triunfo de su selección nacional de fútbol en los campeonatos del mundo. Querido Lula: no defraudes tanta ilusión, tanta esperanza de tu pueblo. Eres presidente: ten cuidado sobre todo de controlar la corrupción. Evita los corruptos a tu alrededor. Ya sabes. El poder corrompe y sin duda se te acercarán los oportunistas de turno. Rodéate de hombre y mujeres sanos y honestos. En ti tienen puestas las esperanzas, sin saberlo, tantos niños de la calle, semi-abandonados, viviendo bajo el puente, en la favela, sin otro futuro, quizá que la delincuencia, la droga o la prostitución. Son fruto de muchas familias desestructuradas, rotas, sin lazos firmes, sacudidas por el alcoholismo, el desempleo, la marginación, la pobreza. Sin duda en ti han puesto su esperanza muchos jóvenes de tu inmenso país, con pocas posibilidades de estudio o trabajo, con riesgo de verse inmersos en bandas de narcotraficantes, con mucha vida por delante, pero muy vulnerables y indefensos. En ti tienen sus ojos puestos tantos campesinos, tus amigos los del Movimiento de Trabajadores Sin Tierra (MST), que desesperada y valientemente buscan un pedazo de tierra para trabajarla y dar así de comer a sus familias. Un pedazo de la mucha tierra que tiene Brasil abandonada, improductiva, tierra fértil donde las haya, en la que "si plantas da y si no también". En ti están depositados los sentimientos y las reivindicaciones seculares de los indios, que quieren disfrutar de sus tierras y sus ríos donde han venido viviendo miles de años y de las que les quieren desposeer. Los obreros, los sindicatos, los políticos honestos del Partido de los Trabajadores y otros partidos, la mujer brasileira, los negros, tantos y tantos luchadores, etc, etc, Yo creo que América Latina, quizá el mundo entero, tiene puestos los ojos en ti, en tu gestión al servicio del pueblo, de las clases más desfavorecidas. Administra con prudencia y sabiduría el inmenso caudal de recursos humanos de tu país. Que Brasil sea penta-campeón mundial de la justicia, de la paz, de la libertad, del disfrute efectivo de los derechos humanos para todos. Cuida la selva amazónica, pulmón y patrimonio mundial. Ya sabemos que no lo tienes fácil, ni lo puedes todo. Sin duda lo vas a intentar. No defraudes las esperanza de cambio de tantos indefensos. Muestra al mundo que "otro Brasil es posible", que otra forma de gobernar, que "otro mundo es posible". Eduardo Lallana Soria.
La VISITA «Ad limina Apostolorum» de los Obispos Ecuatorianos a Roma en el mes de Mayo del año 2002. Como es tradición en la Iglesia Católica, cada cinco años los Obispos Ecuatorianos realizan una visita llamada "Ad limina Apostolorum" a la ciudad de Roma y al Papa Juan Pablo II. Creo que los planes pastorales deben tener mayor fundamentación, basados en la realidad social. Desde la década de los años noventa, los pueblos indígenas, las etnias, han sido protagonistas de la vida política en el Ecuador, han logrado el reconocimiento en la constitución de la república. Gran parte del trabajo de concientización se debe a Mons. Leonidas Proaño y otros obispos que han trabajado en diócesis indígenas siguiendo la línea del Concilio Vaticano II, también a los movimientos católicos comprometidos con la liberación de los pobres del Ecuador. En esta visita no se hace ninguna referencia a este asunto. Actualmente la jerarquía, mantiene una política de distancia con el movimiento indígena, los movimientos sociales, tal actitud se vio el momento que llamaron la atención a Mons. Alberto Luna y al Padre Delgado, que abiertamente han optado por la línea de los pobres. En el informe de la visita recomiendan la formación de los futuros sacerdotes y las vocaciones religiosas, no plantea el cambio radical que debe darse en la formación de los Apóstoles para este milenio, los cuales deben formarse en las comunidades cristianas, con la libertad del celibato opcional y con la preocupación de realizar una evangelización amplia. En nuestras comunidades se deben implementar los trabajos con los laicos, no existen movimientos representativos que lideren actividades de evangelización porque se teme a la politización, mientras el Concilio Vaticano en «Apostolicam actuositatem» exhorta de corazón a los laicos a que cada uno, según sus cualidades personales y la formación recibida. Si el Papa recomienda una preocupación por crear una pastoral específica creo que se debe buscar las raíces del problema que están en la situación económica de nuestro País que tiene una injusta distribución de la riqueza nacional y no existe conciencia de justicia y trabajo para todos, porque si se crearán fuentes de trabajo, se solucionaría este problema, he aquí el campo de trabajo de todos los que pertenecemos a la Iglesia. La juventud está desatendida, cuando se pregunta a un joven porqué no asiste a la Iglesia, responde que ya cumplió cuando se educó en el colegio, también responden que ya no creen porque quienes predican no cumplen o predican algo que no hay coherencia con la vida que llevan, por ejemplo, hablan de pobreza siendo ricos, hablan de castidad y celibato sin observarlo, entonces estas situaciones han alejado a la juventud de las prácticas cristianas. El ecumenismo no está bien entendido, no se educa ni se hace conocer su significado debido a que uno de los principios fundamentales del Concilio Vaticano II que es la unidad de los cristianos no se lo difunde, más bien se lo ha archivado. Finalmente el Papa acierta cuando señala que las familias Ecuatorianas viven en la incertidumbre debido a la situación social y económica. Cuando se pregunta a un padre o madre de familia sobre este tema indica que desde el momento en que el país se dolarizó empezó a sentirse más la pobreza y las necesidades prioritarias para la subsistencia diaria La jerarquía, las comunidades, las parroquias, las congregaciones religiosas, las universidades católicas, cristianas, el pueblo de Dios, estamos indiferentes, sordos a las lamentaciones de nuestros hermanos, tenemos temor al compromiso profético de Jesús, ponemos pretextos para denunciar y anunciar el evangelio. Mario Mullo Sandoval. Quito - Ecuador
|