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Emilia y Tomás llevamos casi cincuenta años de pareja y algunos lustros metidos en intentos, luchas y esperanzas sociales y eclesiales. Almacenamos bastantes años; jubilados laboralmente, pero nos quedan energías y cuerda para rato. Desde nuestra ubicación en Aranjuez hemos ido desarrollando nuestra vida personal, familiar (cinco hijos y ocho nietos), laboral, social...Nuestra fe en Jesús de Nazaret nos ha ayudado en nuestro caminar, a la vez nos ha hecho ver las urgencias sociales de nuestro alrededor. Veníamos con una carga de iglesia cavernícola y demás nombres accesorios y con un horror a los colores púrpura y negro, en el caso de Tomás, como consecuencia de su recorrido por los colegios de "curas" (marianistas, jesuitas, corazón de María, ...) En nuestro proceso siempre hemos tenido claro que había que actuar comunitariamente. De ahí nuestra participación en grupos, colectivos, parroquias, asociaciones, plataformas...... En una primera etapa, coincidiendo con los últimos años de la dictadura, empezamos a reunirnos con muchas dificultades y riesgos. Era difícil, peligroso y hasta subversivo juntarse y más pertenecer a un grupo. Colaboramos con grupos ciudadanos para alentar el asociacionismo vecinal, cultural, juvenil...y potenciar los valores humanos y derechos democráticos. Esto hizo que fuéramos perseguidos por las calles, a la vez que algunos sacerdotes fueran manipulados. En los grupos de iglesia había desorientación por la divergencia de las líneas pastorales de las distintas parroquiales, lo que hizo que el arzobispo, Cardenal Tarancón, trasladara a todos los sacerdotes de las parroquias de Aranjuez (para depurar el ambiente). Así nos quedamos como ovejas sin pastor. Aunque en este tiempo, y gracias a las distintas visiones de iglesia que ofrecían las parroquias, es cuando empezamos a cambiar los pensamientos e ideas de esa iglesia que arrastrábamos, cada uno de nosotros a su medida, desde la sensibilidad propia; Tomás, más visceral y apasionadamente; Emilia con serenidad y reflexión. Y empezamos a profundizar en un cristianismo nuevo, atrayente y más comprometedor, a la vez. Y, como le gusta decir a Tomás, gracias a un obispo contestatario,"que decían y dicen que está loco", gracias a los curas "rojos", progres, obreros, a las comunidades de base, su forma de pensar y actuar nos sirvieron para luchar también por una iglesia nueva y tratar de desmontar ese falso cristianismo del que hacíamos gala y hacen incluso sus representantes oficiales. Con muchas altas y bajas, y también desesperanzas, comenzamos una nueva andadura. Nuestro inicio fue el hacer unos ejercicios espirituales de S. Ignacio de Loyola. Así comenzó el grupo que ahora tenemos. Hace unos veinticinco años. Nuestros encuentros son semanales y durante todo el tiempo hemos contado con el acompañamiento de un sacerdote, que siempre ha sabido integrarse con nosotros; quizá por esto nosotros nos hemos sentido privilegiados. El grupo fue caminando a través de estudios y reflexiones de diversos temas: Padrenuestro, Bienaventuranzas, diversos libros con temas de actualidad y oración. Mención especial merecen las diversas convivencias de fin de semana y hasta de semana entera, compartiendo un tiempo de vacaciones en común. Esto nos facilitó una convivencia más profunda y rica. Y siempre tratando de profundizar en la fe, reforzando cada uno la nuestra. Ha habido mucho momentos en los que hemos puesto en común sentimientos, problemas familiares, experiencias comunitarias. Cada uno de los miembros del grupo tomamos conciencia, en nuestro madurar y profundizar, de que no podíamos quedarnos solo con la teoría y la vivencia hacia dentro del grupo Independientemente unos de otros empezamos a trabajar en diversas actividades, como catequesis, jóvenes, marginados... Actualmente nuestras actividades perduran. Seguimos con las visitas a enfermos, colaboración en el centro penitenciario, voluntariado en el Proyecto Hombre con drogodependientes, servicios sociales con padres con hijos en programa de metadona y alfabetización de adultos. Y también, puntualmente colaboramos con personas y colectivos de ayuda humanitaria y de renovación de iglesia. Así con Moceop y los curas casados, con quienes compartimos vuestras luchas y objetivos. Hemos participado en algunas de vuestras reuniones, encuentros, publicaciones, y, en algunos momentos concretos, en vuestra trayectoria personal. Tenemos que decir que nos sentimos orgullosos de haber acompañado a Tere y Andrés en su proceso de secularización y maduración personal. Andrés aparece en Aranjuez al trasladarse los sacerdotes de las parroquias. Le acogimos lo mejor que supimos; esto no nos costó ningún esfuerzo por ser él muy familiar y sencillo con nosotros. Pero también traía su problema. Nunca lo expreso, pero se intuía su descontento. Realmente nos alegró mucho que se decidiera por ser honesto, fiel consigo mismo y ser él por encima de todas sus obligaciones. Conocimos a Tere y, con sinceridad, nos alegramos, le demostraba mucho amor y ternura, supo sacrificar mucho a cambio de incertidumbres. Les expresamos nuestro cariño, como a uno de nuestros hijos cuando tienen un problema. Ellos nos han hecho la deferencia de contar con nosotros en su malos y buenos momentos. En esta misma vivencia nos alegramos de poder haber compartido la riqueza de vida y experiencia de Jerónimo y Clelia, con los que hemos charlado de nuestras cosas, inquietudes, esperanzas y gozos. Os animamos a que perduréis en ese esfuerzo, ese tesón y esa fe, para así poder ser continuadores verdaderos del mensaje evangélico, y, a la vez, transformar entre todos esta iglesia caduca de soluciones de ayer para los problemas de hoy, en una iglesia chiquitita con mucha luz, transparente y humana, sin atadura a nada ni a nadie, solamente a un Cristo, hecho ser humano. Emilia y Tomás
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