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SOLIDARIDAD PREVENTIVA. |
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Vivimos momentos de exclusión. De oposición entre contrarios. De destrucción del otro. Busch-Hussein, nacionalistas-no nacionalistas, nacionales-extranjeros, Norte-Sur, empachados-empobrecidos, machistas-feministas. Cultura occidental-Cultura islámica, "eje del bien, eje del mal", gobierno-oposición, un partido y otro, en el Ayuntamiento, en el Parlamento... etc, etc...Los diálogos de los políticos parecen diálogos de sordos y de ciegos. Percibimos y pensamos la realidad en polaridades opuestas, contrarias, irreconcialables. "Los contrarios se excluyen", afirma la filosofía dualista. Y eso nos obliga a decidir: decir sí a algo y no a lo contrario. La identificación apasionada y fanática de un polo nos empuja a destruir al opuesto, cada uno convencido de que tiene la totalidad de la razón, de la verdad, del ser, y tiene como misión salvadora imponerla a todos. Si cada uno de los polos hace lo mismo, el resultado es la guerra, la barbarie, la destrucción, la ley de la selva, el ataque preventivo, el silencio impuesto, la violación de los derechos humanos. Si encima uno o los dos polos tienen componente religioso, es decir se creen los únicos y legítimos representantes de Dios en la tierra, las consecuencias... inquisición, guerra santa, mártires, cruzadas etc, etc...De todo esto sabe mucho la historia y la actualidad. Pero la realidad no es así. Es una, unitaria. El Todo está por encima de las partes. En el Uno se unifican los contrarios. Los polos no son opuestos sino complementarios. La cara y la cruz de la misma moneda, la entrada y salida de la misma puerta, la tesis y antitesis que se unifican en la síntesis superadora e integradora de ambas. Es como la respiración con sus dos partes, el cerebro humano con sus dos hemisferios, el día y la noche, el ying y el yang. el valle y la montaña Cada polo no abarca el bien y la verdad absoluta, sino parcial, dividida, escindida. Solo una mente unitaria es capaz de superar opuestos, percibir toda la realidad, buscar en el dialogo la unidad, la sana y complementaria convivencia. Necesitamos dialogar. Escuchar. Ponernos en el lugar del otro. Caminar con sus zapatos 20 km. al menos. Hacer el ejercicio de pensar con su cabeza, sentir con su corazón, ver la realidad desde su cultura, su historia, sus circunstancias. Hacer el ejercicio de comprensión empática del otro, del opuesto, del diferente. De aceptación de lo que nos une y diferencia y de autenticidad, en el dialogo, en la comunicación mutua. En lugar de ataque preventivos, limpiezas étnicas, conflictos bélicos endémicos que tanta hambre e injusticia generan en el mundo, (que luego intentamos paliar con campañas solidarias), necesitamos solidaridad y paz preventivas, que pasan por el dialogo, por tener una conciencia unitaria, por el respeto, aceptación del otro y el cuestionamiento de lo mío propio, enriquecido por lo opuesto. Difícil, pero posible. Mejor necesario. Imprescindible. Necesitamos líderes políticos, sociales, religiosos a nivel mundial, nacional y local con este talante. Y gente de base. Tu y yo por ejemplo. Eduardo Lallana Comision 0’7%. Soria.
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