|
MI FE
Prendiendo en el
corazón,
un Aire de aires
recorre, descalzo,
tierras, desiertos y
valles,
luces, sombras,
cuerpos y ciudades,
regalando la Sed
en amadas soledades,
para que la sangre
sea,
con la fuerza de los
mares,
esa puerta del
sendero
que al Espíritu nos
abre.
En los silencios de
plata
que la meditación
hace
el Soplo Divino
rompe
murallas...
e inunda arrabales,
aportando una Luz
que, los que oyen,
bien saben,
y que empapa de
sentido
estos días
terrenales.
Es un soplo que me
alienta,
que lo respiro en el
aire,
que pasea por mi
cuerpo
en profundas
soledades,
que me alimenta de
cielos,
y que me exprime a
raudales.
Sin El, mi vida no
es,
con El, no son mis
cabales,
porque al decirme
quien soy,
no me percibo en mi
sangre.
José A. Carmona
28/2/2002
Tanteando la fe
|
|