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Para la tortícolis es bueno el calor: Hace muchos años el cardenal Tarancón decía: «algunos obispos padecen tortícolis de tanto mirar a Roma». ¿Y a cuento de que esto, ahora? Cuando estábamos preparando este número de TH-TA y teníamos ya cerrado el pliego central dedicado al sacerdocio nos llegó la noticia de la aceptación, en 24 horas, de la renuncia por edad de jubilación de don Pedro Casaldáliga. ¡Qué bendita coincidencia para un número como este! Marín nos hace un magnifico estudio desde una profunda honradez personal y un penetrante convencimiento como persona creyente. Y porque es fiel y sincero dice lo que siente, piensa y cree. Por otra parte, a mediados de septiembre, el obispo que ha sabido estar siempre "al lado de los olvidados", que al congreso preconciliar de Leganés nos escribió que " somos la Iglesia y queremos serlo con un talante adulto y libre, participativo y esperanzador, sin complejos y sin amarguras. Proponiendo mas que protestando, siendo iglesia y haciendo iglesia". Junto a estos dos acontecimientos, tuve una crisis de tortícolis. No podía mover la cabeza. Se me quedó rígida. Miraba en una sola dirección. Acudí al médico y este me recomendó calor. "Mucho calor es lo único que te va a mejorar y te va a permitir moverte cómodo y mirar para otras direcciones". Ahora, al presentar este número de la revista me he acordado de mi tortícolis y del Cardenal Tarancón. Y con todo lo que esta ocurriendo en Roma y con los manejos curiales para tomar posiciones y cotas de poder, me acordaba de Tarancón, de nuestro amigo Marín y del bueno de Don Pedro, "siempre al lado de los olvidados". Y he vuelto a recordar la receta de mi médico: contra la tortícolis, calor. Si la Iglesia tomase como método de convivencia, de trabajo, de estilo…. El CALOR, entonces….
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