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Juan de Dios Regordán Domínguez C on sumo interés leo el contenido de todos los apartados de nuestra Revista: "Tiempo de Hablar. Tiempo de Actuar". Animo a todos los que, sacando tiempo de su esfuerzo, hacen posible una comunicación sin barreras, a través de esta Revista que favorece la reflexión personal y ayuda a que cada uno vaya profundizando en sus propias vivencias y abriendo caminos de justicia en la sociedad que nos ha tocado vivir.Aunque cada vez se van descubriendo más las maravillosas posibilidades del cerebro humano, sin embargo también cada vez me sorprendo más de lo complicado que somos al pretender poner barreras donde no las hay o no debería haberlas. La humanidad está falta de diálogo: de hablar y escuchar. Esta humanidad la componemos cada uno de nosotros, pero se tiene el peligro de emplear demasiado "los otros" . Como si fueran los otros los causantes de todos los males. Empleemos el "nosotros". En la carta firmada por Félix Velasco Cortázar publicada en la Revista Nº 93 hace referencia a un comunicado suyo "Desde este lado de OTRA BARRERA", publicado en las páginas 45-47 del Número 71 de "Tiempo de Hablar. Tiempo de Actuar"(año 1.997), pero que en esta ocasión firma Miguel A. López de Prado. Lejos de mi intención polemizar con Félix o Miguel A. ni con nadie. Sólo agradecer que me haya dado pie, de alguna manera, a expresar unos sentimientos y unas vivencias que creo puedo transmitir y compartir. A quién se califica en el escrito del 97, antes mencionado, de "menudo pájaro", también creo que tiene derecho a decir : " antes que nada soy persona. Pido que se me trate con respeto y educación". Esto mismo me decía hace unos días alguien que acaba de recibir, como pago de su entrega y dedicación a los demás, la indiferencia, el desprecio y el olvido. Me comentaba cómo en las decisiones dictatoriales, no tiene cabida el diálogo y casi siempre ni una mínima educación. Se sentía herido y humillado. Hablando se entiende la gente, pero los prepotentes, (y todos podemos caer en ello), se creen los únicos árbitros de las vicisitudes humanas. Y hay que reconocer que dialogar es difícil... Con sólo reflexionar un poco sobre nuestras actitudes, nos daremos cuenta de que cuando alguien nos habla, nuestra mente está ya elaborando algo que está deseando decir apenas el otro calle y, muchas veces, antes de que la otra persona que nos habla haya terminado. Hay que hacer un gran esfuerzo para escuchar todo lo que la otra persona nos está diciendo y todo aquello que nos quiere decir. Nuestra atención está continuamente preocupada con el tiempo y la planificación, con lo que ha sido y con lo que será.. El radar de la consciencia es un foro de problemas. Siempre está a la escucha de cualquier variación del medio que pueda resultarnos desastrosa. La persona que vive en una permanente dispersión suele tener un espíritu muy pobre, una perspectiva negativa de la vida y de los demás. La actitud de escucha es fundamental en las relaciones humanas y también a la hora de hablar, decidir y actuar. El prepotente habla pero no escucha. Uno de los primeros requisitos del diálogo es la escucha. Sin escucha no hay diálogo y sin diálogo la práctica de la justicia y el amor es imposible. Sólo la persona que está abierta al misterio del otro se encuentra en condiciones de dialogar. En el diálogo verdadero se acepta al otro tal como es, con su dignidad y su libertad para pensar y actuar libremente. Es el elemento esencial del amor verdadero que no utiliza ni se sirve del otro. La vida entera está llena de ocasiones de diálogo: familia, amigos, compañeros, personas que se cruzan en nuestras vidas etc.. También las personas y grupos de diferentes ideologías, si son capaces de dialogar, a la hora de comprometerse, pueden promover acciones a favor de los derechos humanos, la armonía, la paz y la protección del medio ambiente y de todo aquello que, de alguna manera, sea positivo para el bien común. La tarea dialogante incluye, también, la construcción de una sociedad justa, solidaria y humana. El diálogo significa un peregrinar juntos hacia una sociedad de la armonía que sana y libera en un mundo lleno de conflictos y tensiones. Cualquiera puede ser feliz y fecundo si en todo momento ama lo que está haciendo, siempre que se introduzca en un estado de comunión, de contacto, de encuentro profundo con la vida, sabiendo respetar la diversidad de los demás. Nadie tiene obligación de pensar como los demás, pero sí de respetar lo que los demás piensan. El peor enemigo que podemos tener es el miedo. Y sobre todo el miedo a uno mismo. Es como una aguja que intenta clavarse en el interior y pretende inmovilizar todo nuestro ser con su veneno. Del miedo se derivan los grandes males y sufrimientos que afligen a la humanidad. En la vida hay que arriesgar, aún a riesgo de equivocarnos. En los últimos años la indiferencia, hija de los cambios y conflictos derivados de la modernidad, se ha acentuado y parece que está abriendo paso a un "cambio de época". Es en realidad una "mutación" de la Humanidad que lleva implícito una metamórfosis de lo sagrado. No es un problema de una iglesia ni de una religión sino "de lo religioso en general". Y esto tiene su origen en el hombre en general también. El modelo de las grandes religiones está en profunda crisis, multiplicándose por todas partes los signos de la necesidad de una nueva configuración de lo religioso, sin que podamos prever, con certeza, hacia dónde va a encaminarse la evolución que está en curso. Lo que se está jugando en el fondo de esta "crisis" no es un debate interno de lo religioso, sino un cruce de intercambios que está desbordando el equilibrio de mucha gente y les está dejando sumidos en una desolación interna. Desasosiego que, a veces, les lanza a atacar a lo que no coincida con su frágil convencimiento y posición. Recuerdo a un profesor de Filosofía que solía repetir: " Nada hay más brutal que un hecho...". Pretender negar la historia trae muy poco de positivo y mucho negativo. Europa, que era hasta ahora portadora de valores que han dado fruto durante dos mil años en un arte de pensamiento( incluso con la "escolástica) y de vida del que se ha beneficiado todo el mundo y en el que el cristianismo ha tenido una posición privilegiada, pretende en estos momentos darse una Constitución que no mencione el hecho religioso. Negar el hecho religioso es olvidar el pasado y el presente y la dimensión espiritual del ser humano, empobreciendo así gravemente el proyecto europeo que se pretende sea para todos. Con frecuencia, el conocimiento del cristianismo se da por supuesto, mientras la realidad es que la auténtica fe es sustituida por un sentimiento religioso vago y poco comprometido que puede acabar en agnosticismo y ateísmo práctico. Quiénes lo practican pueden correr el peligro de entrar en unos márgenes cuadriculados que les impiden saber respetar la libertad de los que no estén en su misma honda. Las dimensiones de lo que está en juego en el momento actual en el mundo son demasiado amplias como para percibirlas, con claridad, desde nuestra realidad. Pero es ahí donde estamos y donde planean e influyen sobre nosotros y resuelven el mundo en sus batallas de intereses las "fuerzas superiores". Sin embargo, las grandes perspectivas no deben paralizarnos, sino hacernos más realistas en nuestro esfuerzo y en nuestras metas y también más deseosos de hacer nuestra original aportación en este momento histórico. Es evidente que existen dificultades para asumir un compromiso en la solución de los problemas. Y es difícil encontrar un hueco en las Instituciones e incluso se encuentran obstáculos a la hora de interesarse por ellas.. Pero es más difícil todavía conservar un equilibrio en el ejercicio del compromiso temporal cristiano. Se corre el peligro de pretender utilizar procedimientos no auténticamente justos para hacer triunfar la verdad o la justicia. Se prefiere buscar la eficacia por encima de todo. Pero el objetivo, en una dimensión cristiana, no es hacer un trabajo perfecto, sino entrar en la participación y construcción de un mundo mejor que es posible. El exceso de palabras interiores, de diálogos internos contradictorios, nos puede mantener en la superficie de las cosas y hacernos volar como mariposas de una cosa a otra, de un pensamiento a otro sin dejarnos entrar en la profundidad de lo esencial. Cuando aprendemos a coser nuestras heridas nos volvemos más fuertes y, llenos de confianza, nos atrevemos a explorar nuevos territorios Al liberarnos de la palabrería aprendemos a detenernos ante la vida y podemos captar la realidad con más riqueza, descubrir muchas cosas bellas, sentir a la familia cerca,, charlar con la gente, contemplar el mar, disfrutar con eso que tengo en cada momento al alcance de la mano y que no quiero dejar escapar estúpidamente. Realmente podemos entrar poco a poco en una profundidad mucho mayor, donde hay una interna armonía entre el pensamiento, las sensaciones y el mundo externo. En la vida no todo son palabras, sino que estamos rodeados de hechos y circunstancias que influyen en nuestras vidas. Encontrarse por la calle a un amigo y compañero y que te diga que se le acaba de morir un hijo es duro. Las palabras encuentran dificultad para salir porque sobran, pero de alguna manera se comunican los sentimientos y se siente uno a su lado. Todos tenemos necesidad de relaciones afectivas y mucho más en esos momentos. Hay situaciones en las que fe se tambalea y se hace necesario pararse para buscar la serenidad del silencio. Estar al lado ya es mensaje, que es respondido, en este caso, con un "dichoso tú que tienes fe..." Cada vez que alguien me manifiesta, con tristeza, " no tener fe" recibo un aldabonazo que me hace reflexionar sobre el verdadero sentido de la fe. Pienso que hay quiénes creen no tener fe, pero sus actitudes y comportamientos en la vida son reflejo claro de una fe profunda. Decir "busco pero no encuentro..." lleva consigo un impulso del Espíritu y una respuesta humana sincera que en definitiva es Fe.
Tal vez algunos encuentren dificultad para identificar su propia fe porque ven las obras de quiénes dicen tener fe y sus comportamientos y hechos la niegan o la desvirtúan. Fe y comportamiento van aparejados. El compromiso no tiene límites, llega hasta la donación total. La Fe y el compromiso con el momento presente nos hace capaces de traspasar la frontera del miedo y lanzarnos a conquistar otros espacios que están cercanos y antes no veíamos. Por ejemplo, el desgarro permanente del sufrimiento humano, (¡Qué duro es ser abrazado por tu propia sobrina durante mucho rato porque acaba de perder a su joven esposo en accidente de tráfico y su hijo de diez años le repite que por qué no puede ver más a su "papi" !), la injusticia estructural, los millones de hambrientos que azotan nuestra tranquilidad, el atropello de los poderosos, todas estas realidades hemos de combinarlas valientemente con esa Esperanza comprometida que Jesús de Nazaret consiguió inyectar en la historia humana. La utopía de Jesús tiene muchas formulaciones que hay descubrir, respetar y asumir. Vivo cerca de mucha gente que trabaja más que yo por una sociedad nueva. Luchan a favor de los inmigrantes, por los hambrientos, por los excluidos, por las mujeres maltratadas. Tengo muy claro que ahí está el lugar teológico del encuentro con Dios. Aunque algunos piensen que no tienen motivaciones cristianas yo sí se las veo. Lo agradezco en el fondo de mi ser y es para mí motivo de estímulo y me ayuda a descubrir lo esencial de la vida y a no gastar energía en lo que está destinado a morir. Si nos abrimos a los signos de los tiempos, nos ayudará a dejarnos empujar por el Viento dominante de fondo y a valorar más acertadamente la significación de lo que sucede a nuestro alrededor, y a saber esperar sabiendo forzar las horas de aquella Urgencia que no permite esperar. La sensibilidad de la persona moderna ha cambiado. Este cambio de actitud y de conciencia "histórico-personal" está en el campo de la "búsqueda". Cada vez son más los que rompen el miedo, destrozan las barreras y se arriesgan a vivir su libertad a la intemperie bajo el prisma de la fe. Sólo se vive una vez, y sólo una vez se tiene la oportunidad de "ser uno mismo" y de dar la propia aportación a la historia. D.N.I 31.158.044J ALGECIRAS ( Cádiz)
II SÍNODO EUROPEO DE MUJERES PREÁMBULO Nosotras, más de 700 mujeres provenientes de toda Europa y el mundo: Este y Oeste, Sur y Norte, negras, blancas, de diferentes etnias, orígenes sociales, orientación sexual, fe religiosa, distintas edades, capacidades, medios económicos, reunidas en Barcelona del 5 al 10 de agosto del 2003 para el Segundo Sínodo Europeo de Mujeres, con el tema Atrevernos con la diversidad (compartir culturas), nos dirigimos a nosotras mismas y a nuestras respectivas instituciones sociales, políticas, religiosas y a toda la gente de buena voluntad, para expresar nuestras preocupaciones, deseos y compromisos a fin de continuar construyendo la Europa que nosotras deseamos. Las europeas estamos reinventando, redefiniendo y renegociando nuestra identidad individual y colectiva como identidad abierta, en la emergencia de un tipo de individualismo altruista o colectivo. Esta situación está ensombrecida por el riesgo constante y la incertidumbre. A pesar de que a menudo parece no haber caminos para la negociación en medio del riesgo en que vivimos (desempleo, violencia, desequilibrio ecológico, conflictos bélicos, discriminación, corrupción, miedos, inseguridades…), buscamos alternativas a la situación actual Padecemos distintos tipos de violencia (sobrecarga de identidad: género, etnia, orientación sexual, religión…; económica, social, política, académica, sexual…) generadora de sufrimiento y rabia. Puesto que no queremos sentirnos víctimas nunca más, decidimos transformar nuestros miedos e iras en pensamiento y acciones creativas. Las mujeres participamos activamente en los procesos de cambio de Europa. Como parte de su diversidad y en cuanto individualidades colectivas intentamos crear una alternativa al poder establecido y al catastrofismo. Asumimos el proceso de cambio trabajando con él en lugar de resistirnos. Necesitamos forjar un nuevo lenguaje para describir lo que está sucediendo. Impulsamos la emergencia de nuevos parámetros políticos europeas. Ratificamos la resolución del I Sínodo Europeo de Mujeres, con el lema «Las mujeres cambian Europa», que ahora queremos seguir desarrollando. RESOLUCIONES I. ÁMBITO SOCIAL Y ECONÓMICO Los principios del neoliberalismo se imponen en todas las esferas de la vida. Los objetivos lucrativos del crecimiento económico amenazan con destruir los fundamentos de nuestra existencia, dañan la tierra, multiplican la miseria, e incrementan el número de empobrecidas y empobrecidos, y excluidas y excluidos. Las mujeres somos las más afectadas por este proceso.
II. ÁMBITO POLÍTICO Las instituciones políticas ejercen sistemáticamente distintas formas de violencia y discriminación contra las mujeres Nosotras entendemos la política como el arte del consenso construido mediante el diálogo en la diversidad de intereses. Un diálogo que llegue a transformar nuestro comportamiento cotidiano y el de nuestras comunidades. Este tiempo de caos y riesgo nos exige reinventar tantas políticas como respuestas nuevas necesitemos. III. DESARROLLO PERSONAL E IDENTIDAD Somos conscientes de que para descubrir nuestras identidades individuales y crecer como mujeres debemos desarrollar y fortalecer nuestra autoestima, confiar en nuestras experiencias, y tomar nuestras propias decisiones.
IV. ESPIRITUALIDAD Las aquí presentes consideramos que la espiritualidad es central en nuestras vidas, una espiritualidad diversa en su origen y expresión y conectada con nuestra forma de experimentar la vida como mujeres. Nos comprometemos a: • Explorar y compartir en red intereses y necesidades espirituales • Acompañarnos y apoyarnos mutuamente en el desarrollo de la autoconciencia y la reflexión • Animar a las mujeres de las religiones tradicionales a utilizar aquello que les sea útil y abandonar cuanto les resulte opresivo. Pensar por nosotras mismas con conciencia crítica y desafiar cualquier tendencia de fundamentalismo religioso. • Denunciar todas las formas de abuso y, particularmente, los abusos sexuales en nuestras comunidades de fe, y a pedir apoyo y compensación para las afectadas. • Celebrar y vivir nuestra espiritualidad en comunidades inclusivas y abiertas. • Exigir a las religiones/iglesias: * formas alternativas de culto. * la utilización de un lenguaje inclusivo, también para la divinidad. * que acepten y acojan en vez de culpar y condenar. * que permitan acceder a las mujeres a todos los ministerios. No nos daremos por vencidas, porque por todas partes se escucha el deseo de las mujeres de cambiar y transformar el mundo. Barcelona, 10 de Agosto del 2003 Puede leerse las conclusiones completas y tener información mas amplia en : HTTP://www.synodalia.net .
Necesidades de espacio nos impiden un desarrollo mayor de tan importante evento
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