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CATEQUESIS El Concilio Vaticano II no dedicó un documento expreso al problema de la catequesis. Sin embargo, si se recopilaran de los distintos documentos conciliares todos los textos que explícita o implícitamente atañen a la catequesis y se dispusieran siguiendo un esquema lógico, nos sorprendería hallarnos ante una auténtica summa catequética, una especie de directorio catequético conciliar, tanta como es la cantidad de textos de inesperada abundancia doctrinal y que revelan una homogeneidad fundamental. Sin embargo durante la celebración del Concilio un grupo reducido de obispos entre los que se encontraba Karol Woytila pidieron que se hiciera un catecismo para unificar la educación en la fe. Se rechazó tal propuesta por amplia mayoría. No se mandó la elaboración de ningún catecismo. En un párrafo harto conocido y auténticamente programático para la renovación de la catequesis, contenido en el decreto sobre la función pastoral de los Obispos, se definen naturaleza, fin y tareas de la catequesis En ese texto nada ha quedado olvidado: catequesis de adultos y catecumenado, fuentes de la catequesis y necesidad de las ciencias antropológicas para una adecuada preparación de los catequistas. El Concilio ha entendido que una verdadera renovación en el sector de la catequesis tenía que ser fruto de un estudio expresamente concebido para ello, llevado a cabo en ámbito internacional por expertos y pastores de almas, y por ello al final del Decreto sobre el oficio pastoral de los obispos prescribió la redacción de un "Directorio General de Pastoral Catequética". Para cumplir este mandato conciliar, la Congregación para Clero requirió los servicios de una Comisión especial de expertos y consultó a las Conferencias Episcopales de todo el mundo las cuales enviaron numerosas sugerencias y observaciones respecto. El texto preparado fue revisado por una Comisión teológica "ad hoc" y por la Congregación para la Doctrina de la Fe El 18 de marzo de 1971 fue aprobado definitivamente por Pablo VI y promulgado el 11 de abril de ese mismo año bajo el título de "Directorio General de Pastoral Catequética" Sin embargo, para algún padre conciliar quedaba la añoranza y la necesidad de hacer un catecismo universal... y fue en octubre del año 1992 cuando se publica en "CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA" elaborado por una comisión que presidida por el cardenal Ratzinger trabajó desde 1986. Para la elaboración del catecismo no se tiene en cuenta el Directorio General de Pastoral Catequética sino entre otros los siguientes documentos eclesiásticos: +Catechismus Romanus +Directorium Catechisticum Generale +Derecho Canónico
Sorprende que las razones que se dan para la elaboración de este Catecismo no sean las que había dado el Directorio General de Pastoral Catequética: + Seguir una linea de pensamiento teológico-pastoral más que una reglamentación estricta. + Estimular reflexión e investigación para la elaboración de catecismos y materiales por las Iglesias Particulares + Recomienda que se tenga también en cuenta tanto a la Psicología como a la Pedagogía a la hora de realizar la catequesis.
Las razones que se dan en el catecismo para su presentación son: "Conservar del depósito de la Fe" "Ofrecer a toda la Iglesia este texto de referencia" "Reforzar los vínculos de la unidad"
NUEVO DIRECTORIO DE CATEQUESIS Se presenta en el año 1997 en Directorio General de Catequesis". Sorprende que ya no aparezca la palabra pastoral. Sorprende que antes de la elaboración del Catecismo no se hiciera el Directorio… podría sorprender que el Directorio pretenda justificar a un texto realizado cinco años antes… Los treinta años transcurridos desde la conclusión del Concilio Vaticano II hasta los umbrales del tercer milenio, constituye sin lugar a dudas, un tiempo muy propicio por lo que respecta orientaciones y promoción de la catequesis. Ha sido un tiempo que, de alguna manera, ha vuelto a proponer la vitalidad evangelizadora de la Iglesia de los orígenes y que ha vuelto oportunamente a promover las enseñanzas de los Padres, fomentando un sabio regreso al catecumenado antiguo. Desde 1971, el Directorio General de Pastoral Catequética ha ido orientando a las Iglesias particulares en el largo camino de renovación de la catequesis, proponiéndose como punto de referencia tanto por lo que respecta a los contenidos como por lo que atañe a la pedagogía a los métodos que es preciso emplear. Sin embargo es digno de reseñar la oposición que desde el primer momento ha tenido por el sector conservador de la Iglesia: el Opus se empeñó con seguir "adoctrinando" con catecismos similares al los famosos de Estete y Ripalda. Desde muchos secretariados Diocesanos de Catequesis se ha hecho, con el respaldo de no pocos obispos, un cierto boicot a la catequesis de la experiencia de tal modo que se exigía en los materiales que se aprobaban que hubiera un fuerte componente de memorización. Se insistía mucho en los contenidos… El itinerario recorrido por la catequesis en este período no podemos decir que ha sido poner en práctica lo que se decía en el Directorio General de pastoral Catequética, sino que vemos que en todo el Movimiento Catequético ha habido un retroceso en cuanto a metodología. Por este motivo quienes rechazaban las directrices dadas afirman en su análisis que no han faltado crisis, insuficiencias doctrinales y experiencias que han empobrecido la calidad de la catequesis, debidas en su mayor parte a la evolución o involución del contexto cultural mundial, que ha ido descristianizándose cada vez más, y a un escaso equilibrio a la hora de afrontar los problemas concernientes a la catequesis. A este respecto, el nuevo Directorio General para la Catequesis es muy explícito. Así, se afirma en el número 30: "...es menester examinar con especial atención algunos problemas, tratando de indicar una solución de los mismo: - El primero atañe a la concepción de la catequesis como escuela de fe, como aprendizaje y práctica de toda la vida cristiana, concepción que no ha penetrado plenamente en la conciencia de los catequistas. - La interrelación entre Sagrada Escritura, Tradición y Magisterio, "cada uno conforme a su propia modalidad", no fecunda aún armónicamente la transmisión Catequética de la fe. - Respecto a la finalidad de la catequesis, cuyo objetivo es promover la comunión con Jesucristo, es necesaria una presentación más equilibrada de toda la verdad del misterio de Cristo. A menudo se insiste sólo en su humanidad, sin referencia explícita a su divinidad; en otras ocasiones, menos frecuentes en nuestro tiempo, se acentúa de forma tan exclusiva su divinidad, que pierde relieve la realidad del misterio de la Encarnación del Verbo. - Respecto al contenido de la catequesis, subsisten varios problemas. Existen lagunas doctrinales acerca de la verdad sobre Dios y sobre el hombre, sobre la creación, el pecado y la gracia y sobre los novísimos. Es precisa una formación moral más sólida; se detecta una presentación inadecuada de la historia de la Iglesia, a veces acríticamente culpabilizada, y una escasa relevancia de su doctrina social. "La catequesis está intrínsecamente relacionada con toda acción litúrgica y sacramental". A menudo, sin embargo, praxis catequética revela un vínculo débil y fragmentario con liturgia: limitada atención a los signos y ritos litúrgicos, falta incisividad sobre el arte sacro en todas sus gamas, escasa valoración de las fuentes litúrgicas, recorridos catequéticos poco o n da relacionados con el año litúrgico, presencia marginal de celebraciones en los itinerarios catequéticos. - Por lo que respecta a la pedagogía, tras una excesiva acentuación del valor del método y de las técnicas por parte de algunos, aún no se presta la debida atención a las exigencias y a la originalidad de la pedagogía propia de la fe. Se cae con facilidad el dualismo "contenido-método", con reduccionismos en uno otro sentido. En relación con la dimensión pedagógica, no siempre se ha realizado el necesario discernimiento teológico, ni tampoco se ha revalorado, como habría debido hacerse, una justa memorización. En el fondo de este análisis, se vislumbra como una añoranza por la catequesis tal y como se daba en los años anteriores al Concilio y que se llamaba "Doctrina Cristiana". Lógicamente el nombre dice ya mucho. CATEQUESIS: PROCESO EDUCATIVO Ciertamente podemos afirmar que hay una cierta crisis en el sentido de que la sociedad va poco a poco descristianizándose, apartándose de la Iglesia… Pero ¿realmente los motivos son por los que se aducen anteriormente? O más bien habría que preguntarse ¿qué nos está pasando en la Iglesia? ¿No es cierto que se atiende masivamente en la catequesis a los niños que van a hacer la Primera Comunión, y en muchas parroquias se "echa el resto" mientras que se abandonan una vez que han recibido el sacramento. ¿Por qué en las parroquias continúan en la Catequesis aproximadamente un 8% de los que hacen la Primera Comunión? ¿Por qué en vez de ser un proceso educativo se realiza solamente una catequesis sacramental, para preparar la eucaristía y la confirmación? Ciertamente la presentación del mensaje, la evangelización, no puede hacerse con ofrecer un compendio de teología "en píldoras" para que sea memorizado… y un niño a los nueve años ya ha recibido toda su formación cristiana, pues lo que se hace en la escuela con las clases de religión no podemos decir que sea educación en la fe ni muchos menos…
CATEQUESIS Y COMUNIDAD La catequesis es iniciación en la vida de la comunidad. Ahora bien ¿qué entendemos por comunidad? ¿Cuáles son los rasgos más importantes de una comunidad cristiana? Se ha dicho certeramente que el texto más importante del Concilio es el de Hch 2, que recoge la experiencia de la primera comunidad cristiana. Cuando el Concilio se plantea lo que debe ser la Iglesia lo que debe ser la vida del sacerdote lo que debe ser la vida del misionero y lo que debe ser la vida religiosa, en todos estos casos, acude a Hch 2. El mismo Concilio fue convocado para esto: Para devolver al rostro de la Iglesia de Cristo todo su esplendor, revelando los rasgos más puros y más simples de su origen Las primeras comunidades son grupos de hombres y mujeres que se reúnen, según la tradición más antigua, el día del Señor. Entre todos se establece una relación de fraternidad. De este modo, el misterio de comunión que constituye a la Iglesia se hace visible incluso a los ojos de los no creyentes, que dicen: Mirad cómo se aman. Son como una gran familia. La Iglesia no es ejército (relación de obediencia: superior-inferior) ni tampoco escuela (relación de enseñanza: maestro-discípulo) sino comunidad (relación de fraternidad: hermano-hermano). Lo dice Jesús: Todos vosotros sois hermanos (Mt 23,8). Para empezar una comunidad, no hace falta mucho: donde dos o tres se reúnen en su nombre, allí está el Señor en medio de ellos (Mt 18,20). Siendo comunidad, la Iglesia es luz de las gentes, signo levantado en medio de las naciones, sacramento universal de salvación. No es el individuo sino la comunidad quien puede evangelizar. No es el individuo sino la comunidad quien renueva profundamente a la Iglesia. No es el individuo sino la comunidad quien puede realizar una contestación efectiva de la sociedad presente, tal y como está configurada. No es el individuo sino la comunidad quien puede vivir hoy las señales del Evangelio. En la medida en que, por aproximaciones sucesivas, volvemos a la comunidad de los Hechos de los Apóstoles, encontramos ahí el lugar originario de la catequesis más antigua. En medio de grandes resistencias por parte de aquellos para quienes todavía no llegó la hora, el Concilio creó la atmósfera que ha hecho posible la aparición, desarrollo y reconocimiento de las pequeñas comunidades, llamadas de talla humana, donde es posible una relación de fraternidad: "La aparición de las pequeñas comunidades es la manifestación más importante de la recepción y realización del Concilio en la Iglesia" Evitando determinados extremos, son foco de evangelización y esperanza para la iglesia universal. En el Sínodo de la catequesis (1977) la comunidad de talla humana es considerada como el lugar principal de catequización (Prop. 29). Las pequeñas comunidades, lejos de formar una estructura elitista, son expresión del amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo; en ellas se expresa, se valora y purifica su religiosidad y se le da la posibilidad concreta de participación en la tarea eclesial y en el compromiso de transformar el mundo. En nuestro tiempo, es preciso rehacer el tejido comunitario de la Iglesia. Sin tejido comunitario, a la Iglesia se le ve el esqueleto y, en vez de atraer, espanta. El Sínodo de la catequesis fue crítico con la situación actual de la parroquia, necesitada de profunda renovación: De hecho, no pocas parroquias, por diversas razones, están lejos de constituir una verdadera comunidad cristiana. Sin embargo, la vía ideal para renovar esta dimensión comunitaria de la parroquia podría ser convertirla en una comunidad de comunidades. El Sínodo sobre los laicos (1987) solicitó de nuevo una decidida renovación de las parroquias. La comunidad es el origen, el lugar y la meta de la catequesis. En primer lugar, el origen. El catequista no actúa en nombre propio sino en nombre de la comunidad cristiana y, por tanto, en nombre de la Iglesia (local y universal): Cuando el más humilde catequista...reúne su pequeña comunidad, aun cuando se encuentra solo, ejerce un acto de Iglesia. Además, el catequista está entroncado en una tradición viva, que se remonta a los apóstoles. Al fin y al cabo, puede decir como Pablo: Os transmití lo que a mi vez recibí (1 Cor 15,3). La comunidad es el lugar o ámbito normal de la catequesis. Es como el seno materno donde se gesta el hombre nuevo por medio de la Palabra de Dios viva y permanente (1 P 1,23). Es la piscina de Siloé donde el ciego de nacimiento cura su ceguera original (Jn 9,7). El testimonio de una comunidad es fundamental: La catequesis habla con más eficacia de aquello que realmente existe en la vida incluso externa de la comunidad . La comunidad es la meta de la catequesis: La catequesis corre el riesgo de esterilizarse, si una comunidad de fe y de vida cristiana no acoge al catecúmeno en cierta fase de su catequesis. Por eso la comunidad eclesial, a todos los niveles, es doblemente responsable respecto a la catequesis: tiene la responsabilidad de atender a la formación de sus miembros, pero también la responsabilidad de acogerlos en un ambiente donde puedan vivir, con la mayor plenitud posible, lo que han aprendido. Además, la catequesis crea comunidad (si no existe) y la renueva (si ya existe). En fin, conduce a la madurez de la fe tanto a las comunidades como a cada fiel. LA COMUNIDAD Y LA EDUCACIÓN EN LA FE HOY Para el creyente, hoy y ayer, presentarse a recibir el bautismo es y ha sido siempre hacerse miembro de una comunidad y como tal, hijo de Dios. Este hecho lleva en sí, al mismo tiempo, unas exigencias comunitarias. A medida que la persona humana crece en madurez y en responsabilidad ante la vida, es importante que encuentre también un grupo, una comunidad de fe, con la que pueda compartir esa fe, que se plantea preguntas arrancadas de la misma vida. Esta comunidad le ayudara a crecer en la fe. Sólo en el marco de una comunidad en la que se comparte la fe puede ayudar a ir provocando una respuesta nacida de la Palabra de Dios. De todo lo anterior podemos decir que la comunidad creyente es la realidad primeramente educadora de la fe. Y tanto es así que sin comunidad difícilmente podrá la persona hacer una opción libre y profunda por Dios. La búsqueda de una fe común que compartir nos está anunciando ciertamente una nueva era. La educación de la fe tiene su ambiente. Tiene su lugar. Tiene su ámbito. El ambiente, lugar o ámbito de la educación de la fe es la comunidad cristiana y sólo la comunidad cristiana. No puede ser la escuela, de ninguna manera, lugar para educar en la fe. El crecimiento en la fe necesita comunidad. El inicio de la fe necesita que exista una comunidad que sea la expresión real de lo que se anuncia. Que sea el lugar donde los creyentes vivan su fe y donde los educandos vean que es posible vivir esa, fe porque ya hay quien la vive.
EXPERIENCIA Y CATEQUESIS Durante el posconcilio se ha insistido mucho en la importancia que la experiencia tiene en catequesis: la experiencia humana común y la experiencia de fe. Como tal, experiencia se distingue de experimento, operación que en las ciencias físicas, químicas y naturales está destinada a descubrir, comprobar o demostrar determinados fenómenos o principios científicos. Experiencia es la conciencia más inmediata de la realidad. Es siempre algo sentido o vivido; por esto, se opone a la especulación o al pensamiento puro. Hablar de experiencia humana plenamente formada supone normalmente: atención al hecho, toma de conciencia, juicio e interpretación y, según los casos, toma de actitud. La catequesis, debe considerar seriamente a la persona, tomar en profundidad su vida y las diferentes situaciones por las que atraviesa, sus experiencias de mayor amplitud e importancia, tanto personales como sociales, así como los interrogantes que surgen de tales situaciones. Una catequesis presentando solamente el "depósito de la fe" es difícil que sea significativa para la persona. Una catequesis viva asume la experiencia humana común, pero no se queda ahí, en el plano de los hechos físicos, psíquicos o sociológicos. Esto sería tan incompleto como no tenerlos en cuenta: La experiencia, considerada en sí misma, debe ser reflexionada e iluminada por la luz de la revelación La Palabra de Dios no sólo da a la persona, que busca, una nueva interpretación de sus experiencias e interrogantes. Crea esperanzas y necesidades nuevas, desborda las preguntas que determinada persona o grupo se plantea dentro de su medio y de su mundo. No es ya la persona quien cuestiona a la Palabra, sino la Palabra quien cuestiona a la persona, haciendo saltar la comprensión (de sí mismo, del mundo o de Dios) que previamente se hubiera construido. En la catequesis no se trata de que a ciertas preguntas nos de ciertas respuestas, sino de suscitar que el individuo sea quien se interpela, se haga preguntas, busque respuesta… La salvación de Dios no es sólo doctrina, sino también acontecimiento. En realidad, la Biblia no es un tratado sobre Dios, sino la trascripción de la más profunda experiencia de Dios. No nos invita a hablar de Dios, sino a escucharle cuando habla, proclamando su gloria y acogiendo su acción. Por tanto, tener fe no es meramente admitir la existencia de Dios, sino creer que Dios interviene en la historia humana, una historia de la que somos responsables pero no señores, constructores pero no directores. El Dios vivo no es nunca pasado, por doquier nos sale al paso. Para quien busca la luz o busca a Dios, quizá a tientas (Hch 17,27), la respuesta no está en las nubes de los razonamientos teóricos. No está en la "doctrina" La respuesta es la experiencia de fe.¿Hay otra forma de comunicar el Evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe? La experiencia no es sólo individual y personal, sino también colectiva y social. Importa la persona e importa la sociedad. Por tanto, no se puede reducir el horizonte, encerrándolo en sus dimensiones subjetivas, individuales, limitadas al presente, sin proyección histórica y social. Tampoco se puede reducir el horizonte del Evangelio al solo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales de la sociedad. Por tanto, la experiencia de fe no puede limitarse a una dimensión privada personal, incluye una relación social y política consistente en un carácter de conflicto y contradicción con la realidad presente, es decir, con el mundo tal y como está configurado. Esta contestación dirigida a la configuración presente de la sociedad se realiza no aisladamente y por libre, sino en comunidad. De esta manera, la experiencia comunitaria de la fe es una instancia crítica en medio de la sociedad.
¿Y LOS CATEQUISTAS? Por el conocimiento que me proporciona el trabajar en catequesis desde hace más de treinta años podemos hacer la siguiente tipología de los catequistas. AUXILIAR DEL SACERDOTE: En primer lugar está el catequista que es auxiliar del párroco. No se siente responsable de la catequesis ya que el verdadero responsable es el cura. El sacerdote le ha pedido esta colaboración y el catequista la ofrece más como favor al sacerdote que como compromiso cristiano suyo. En da catequesis lo que cuenta es la tarea de enseñar la doctrina a los niños. Hay demanda de primeras comuniones y... a ver qué se va a hacer. El sacerdote se siente responsable y es él el que tiene que buscar los catequistas que un poco por compromiso no pueden decir que no. El sacerdote es el maestro y guardián de la catequesis y el catequista es el auxiliar que transmite lo que previamente recibe del sacerdote. Como dice no estar preparado el sacerdote le explica lo que tiene que hacer. Normalmente es muy fácil ya que en el "catecismo" está muy claro. Es como un INSTRUCTOR de unas verdades y unas prácticas. Su pedagogía es propia del maestro que ilustra y así considera a los niños como alumnos y normalmente realiza su tarea con miedo, con temor a equivocarse… Habla excesivamente y siempre en tono moralizador: haz esto, no hagas aquello, debemos hacer lo otro...
COLABORADOR DEL SACERDOTE: En segundo lugar tenemos al catequista colaborador. Se suele dar en una comunidad cristiana de tipo renovador. Este tipo de catequista se preocupa de cómo son los niños y cómo transmitir... Normalmente este catequista es movilizado por los sacerdotes: la vida parroquial gira en torno al sacerdote que lo consideran como el "motor". De tal manera que si hay un cambio de cura en la parroquia… cambia todo el plan y todo el proyecto según el talante del cura que venga. Busca caminos de diálogo e intenta acompañar: se preocupa de cómo hacer para que el mensaje sirva para la vida. Como consecuencia del nuevo estilo eclesial el catequista va descubriendo la necesidad de una mínima preparación para realizar su tarea. Esta formación se realiza normalmente a través de cursillos. Este tipo de catequista junto con el primero suelen ser sobre todo mujeres que están dispuestas a entregarse en el trabajo parroquial.
ANIMADOR EN LA COMUNIDAD: El tercer estilo de catequista es difícil encontrarlo. Existe pero no abunda. Es y se siente miembro cualificado de una comunidad responsable, toda ella, de iniciar en su fe y de ayudar a crecer en la misma. Como cristiano no se entiende a sí mismo si no es en el seno de una comunidad cristiana de tal forma que cuando no exista intentará crearla. No se experimenta como auxiliar o colaborador de nadie sino viviendo una vocación. La relación con el cura es de co-responsabilidad. Juntos buscarán, oraran, y descibriran que su relación no es sino de iguales. La vocación de este es reconocida por la comunidad de la que es un representante pudiendo decir que quien educa y catequiza es la comunidad. La persona se descubre animada por el Espíritu. Su interés por la pedagogía y psicología es sustituido por el interés del grupo: ¿qué hacer para ser la comunidad cristiana? Se esfuerza por situar su trabajo en el seno de la comunidad.
Es importante, pues, que en cada comunidad cristiana se den los pasos necesarios para que empiecen a abundar catequistas de este tercer tipo: ello ayudará a que desde la catequesis no tengamos siempre fieles infantilizados sino cristianos creyentes adultos en la fe y responsables en la Iglesia.
EL MATERIAL QUE PRESENTAMOS Ha sido hecho para uso particular de la Catequesis de una Comunidad Cristiana Popular. Hemos recopilado de varios lugares. Lo hemos experimentado en dos grupos de catequesis de las CCP. Es un material para niños a partir de 8 años. Este material de catequesis tiene una duración mínima de 2 años. Aunque sea para niños a partir de 8 años su objetivo final no es una catequesis para la 1ª Comunión. Aunque puede ser usado en ella. Se incluyen temas relacionados con los sacramentos de iniciación (Bautismo, Perdón y Eucaristía) El objetivo final de esta catequesis es que los niños conozcan a Dios Padre y a Jesús de Nazaret y los valores que él defiende. +No se trata de temas sueltos que justificamos con el estilo de Jesús de Nazaret. +Es contar toda la vida de Jesús de Nazaret (desde que nace hasta que muere y resucita) y su estilo de vida, haciendo especial hincapié en esos valores que él defiende y que vienen como anillo al dedo para la realidad que nos ha tocado vivir. +Al final los niños deben tener una visión global de quien es Jesús, quien es Dios para él, cuales son los valores que él defiende…
La vida de Jesús está contada desde una cristología ascendente: Lo que Jesús hizo, lo hizo desde su ser hombre. El Jesús de este material, no es alguien que tenga conciencia de quien es, es alguien que vive, aprende, duda, analiza, se compromete, opta… y en todo esto tiene mucho que ver su forma de relacionarse con Dios Padre. Que la vida de Jesús no es un plan inexorable marcado y programado por Dios, sino fruto de unos planteamientos, de unas opciones, …
Es una catequesis de la experiencia: Hemos seguido el llamado método antropológico en el que: 1º) comenzamos viendo la experiencia de los niños, lo que les pasa, lo que ocurre a su alrededor. A continuación profundizamos esa experiencia,, es decir, vemos las causas y consecuencias de esa experiencia cercana. 2º) esta experiencia es iluminada con la Palabra de Dios: es decir comprobamos si los que ocurre a nuestro alrededor coindice o no con el plan de Dios, con el proyecto de Jesús, con la construcción del Reino… 3º) si coincide, nos alegramos, damos gracias a Dios, lo celebramos, nos animamos, bendecimos, alabramos, nos felicitamos… pero si lo que ocurre a nuestro alrededor no coincide con lo que nos pide la palabra de Dios entonces, necesariamente, nos comprometemos a transformar esa realidad que nos rodea, esa experiencia que vivimos para que también sea experiencia de fe. Es, como podéis ver, la metodología del VER – JUZGAR Y ACTUAR adaptada a niños. En esta metodología utilizamos dos estilos: +inductivo: Vemos nuestra vida, juzgamos todo a partir de Jesús, Nos comprometemos. (Bloque central "Pasó haciendo el bien) +deductivo: Conocemos como vivía Jesús, nos plateamos como vivimos hoy esas mismas realidades, juzgamos y nos comprometemos (el resto del material)
Esquema del material: Introducción: Habla de Dios Padre y del ver – juzgar y actuar. 1. JESÚS FUE UN NIÑO COMO TÚ: desglosando el texto de Lucas: de que fue creciendo en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de la gente: aprendiendo… a) Jesús no fue un niño superdotado ni especial b) Tuvo unos padres de carne y hueso c) Aprendió, fue descubriendo las cosas igual que cualquier niño de su edad (no lo sabía todo de salida) d) Se dio cuenta, vio, juzgó, actuó lo pasaría mal también y haría de las suyas. e) Y al final se decidió a hacer algo (tenía 30 años y el corazón a punto)
2. PASÓ HACIENDO EL BIEN: (Su vida pública) Este es el bloque central de la catequesis. Se estructura en torno a 10 valores que Jesús defendía y que pueden venir como añillo al dedo para vivir la realidad que nos ha tocado vivir al estilo de Jesús (Ayudar a los que lo necesiten, el amor, el compartir, el ser felices y desarrollarnos como personas, las posibilidades de cambio a pesar de los errores que tenemos las personas, el perdón, la relación con Dios Padre (la oración), la tolerancia, el valor, la coherencia y la denuncia de las injusticias, la no violencia). Todos estos valores están tratados con mismo esquema: a) Conocemos la realidad: En época de Jesús: Jesús se dio cuenta… En nuestra época: Nosotros nos damos cuenta…
3. EL FIN: Hablar de cómo fue el fin de Jesús pero no desde la óptica del fatalismo de un plan predeterminado por Dios (quería que Jesús muriera para poder perdonarnos nuestros pecados). Si no desde la lógica de que su muerte es consecuencia de su vida Lo mataron porque estorbaba, molestaba Jesús aceptó su muerte desde su libertad. No quería morir pero prefirió ser coherente hasta el final. No fue un masoquista.
4. JESÚS VIVE: La muerte no pudo con él. Este apartado gira en torno a la experiencia pascual de los discípulos de Emaús.
5. LOS CRISTIANOS: Somos los que vivimos al estilo de Jesús de Nazaret No somos imitadores, si no seguidores. Vivir al estilo de Jesús de Nazaret nos hace ser más nosotros mismos.
NOTAS: Del sacramento del Perdón se habla en Apartado "Pasó haciendo el bien" cuando Jesús habla del perdón. De la Eucaristía se habla en el Apartado "El Final", aprovechando lo de la última cena. Del Bautismo, se habla en el Apartado "Los Cristianos" cuando se habla de la forma de apuntarse a ser cristiano. Es un material abierto: se facilitará al que lo adquiera el archivo en el que está hecho para el que tenga ordenador haga las modificaciones que desee. Se acompaña una Guía didáctica en la que se le dice al catequista cómo utilizar concretamente este material. Este esquema, con adaptaciones puede servir para una catequesis de adultos en torno a la figura de Jesús en la que se transmita una visión global de la misma; se desmonten muchos mitos y esteriotipos creados que en vez de ayudar dificultan comprender a Jesús y su mensaje con toda profundidad; se intente transmitir una selección de valores de Jesús para vivir desde su estilo en la sociedad que nos ha tocado vivir. La finalidad de este material no es el negocio, sino el compartir. Se elabora como material interno, de uso particular, y al ver los resultados se decide darlo a conocer por si alguien quiere utilizarlo. Si alguien está interesado puede dirigirse a: Jesús Chinarro Vinuesa jechivi@msn.com C/ San José Obrero, 4 02200 CASAS IBÁÑEZ (Albacete) o José Luís Alfaro Cuadrado cuadrado@ono.com Arc. S. Gabriel, 9, 1º B 02002 ALBACETE
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