poesía y oración... en cada momento de la vida

 

 
 
ORACIÓN:

Era la hora de comenzar la jornada.

Era la hora de poner la mano en el surco y de sembrar el trigo y el pan de cada día.

Era la hora de comenzar...

Y los hijos de las tinieblas pusieron trágico final a la luz que lentamente amanecía.

Sembraron la muerte.

Truncaron ilusiones.

Segaron muchas vidas...

Era la hora de comenzar y adelantaron el final de muchos...

A los que llegó el final no esperado...:

Os recordamos.

Os tenemos presentes.

Y por vosotros rezamos.

A los que lucháis todavía por la vida....

Os animamos,

Os apoyamos,

Os dimos nuestra sangre , nuestras manos...

Y os damos ahora,

El aliento de una oración,

Y la promesa de un empeño

para hacer un mundo mejor,

un mundo en paz.

Era la hora de comenzar la jornada.

Era la hora de poner la mano en el surco

Y de sembrar el trigo y el pan de cada día.

Era la hora de comenzar...

Y los hijos de las tinieblas pusieron trágico final a los que lentamente despertaban.

Nosotros, sobrecogidos, nos preguntábamos, buscábamos una razón, un porqué...

El dolor y la muerte nos dejaron en silencio, nos dejaron sin respuesta, sin palabra, sin palabras...

El mal y el dolor no tienen respuesta, no tienen palabras...

 

Y nos volvimos a ti, Dios de la Vida, y gritamos desde el silencio : ¿por qué?

Y no nos respondiste.

Quizás estabas dentro de los vagones del tren, entre los muertos y heridos.

Quizás estabas tú mismo llorando, tú mismo sin palabras, tú mismo muy triste

Como otros tantos días tristes cuando la muerte todo lo tiñe de gris...

Quizás estabas tú mismo llorando ante los gestos bonitos de corazón sincero y solidario que repartían amor, ayuda, y fuerza a los que la fuerza del mal los azotó.

Quizás estabas tú mismo llorando como el día del Calvario...

Quizás, como aquel Viernes Santo, estabas llorando y planeando un nuevo futuro, una esperanza contra toda esperanza, un boquete de luz en la noche negra de la muerte.

Quizás estabas tú mismos diciendo :

"perdónalos porque no saben lo que hacen",

"no devolváis mal por mal",

"Mirad yo hago salir el sol sobre buenos y malos"...

Quizás estabas tú mismo llorando para no dejarnos solos en nuestro llanto, para recordarnos que tus entrañas están llenas de misericordia...

Quizás tú mismo estabas llorando para regar con tus lágrimas nuestros corazones y lanzarnos a construir un mundo de paz y de perdón.

Quizás, sí, tus lágrimas estaban consolando nuestras lágrimas y buscando las lágrimas de los corazones petrificados que no saben llorar o ríen cuando los muertos mueren y los vivos lloramos de dolor.

Era la hora de comenzar la jornada.

Era la hora de poner la mano en el surco y de sembrar el trigo y el pan de cada día.

Era la hora de comenzar...

Y los hijos de las tinieblas pusieron trágico final a la luz que lentamente amanecía.

Es la hora de rezar.

Es la hora de creer.

Es la hora de hacer.

Es la hora de construir.

Es la hora de confiar.

Es la hora de unir voluntades.

Es la hora de hacer un mundo nuevo.

Es la hora de esperar.

Es la hora de sembrar semillas de bondad, de una nueva humanidad.

Es la hora de "la vigilia" larga del amanecer nuevo.