FE

 

 

 

Encarnita es una catequista que quiere
transmitir, de verdad, lo que ella vive.
En la educación de la fe piensa que no es con palabras solamente como ha de transmitir la fe en Jesús sino con un testimonio vital. Un día, pensó que el grupo de catequesis podía elaborar «un credo», una sístesis de fe. Para que las creencias de los chicos y chicas fuera algo propio de ellos, no simplemente heredado.
Pero quiso ella, Encarnita, primero realizarlo personalmente.
Manos a la obra: se informó... se metió en «internet» y al principio comenzó a navegar....
Encontró muchos credos, que en vez de aclararle la confundieron; así se topó de narices con «credo de un ateo», «credo del optimista», «credo bolivariano», «credo legionario» «credo para cristianos», «credo social»... y ella presentía que no era esto lo que buscaba...
Pareció que encontró algo más de luz y se metió en el «Credo de los Apóstoles»: le pareció algo muy frío, muy racional, muy dirigido a la cabeza. Se pasó al «Credo de Atanasio» y encontró en la primera línea: «Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe Católica; el que no la guarde íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre». Miró Encarnita fijamente a la pantalla, resopló hacia arriba y su flequillo se remolinó a la vez que ella pensaba, «Dios mío, qué fuerte».
Se metió después nada menos que en el «Credo de Nicea» y qué curioso, le sonaba mucho, hasta se lo sabía de memoria... lo había repetido muchas veces en las misas... le sonó a formulismo, a memoria, a dogma... y pensó «mi fe tiene que ser algo más vivo» y dejándose el credo de Nicea a un lado se fue navegando hacía el «Credo Niceno-constantinopolitano», ya de entrada le pareció algo muy largo, y descubrió que se hizo para rebatir a los herejes... no le gustaba mucho pero menos aún cuando vio que «Genitum, non factum, consubstantialem Patri [...] et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine, et homo factus est» pues pensó que este creo era para «entendedidos» que hasta deben saber latín, su síntesis de fe, su credo tenía que ser mucho más breve
Y dejó internet, y apagó el ordenador, y Encarnita se fue a dar un buen paseo por el parque y, según dice ella, se alegró viendo a los niños jugar, a los ancianos tomar el sol, a las palomas revolotear, y, según dice ella, sintiendo el olor a los pinos, todo eso era una oración de contemplación... y se acordó de su credo, la síntesis de su fe que se había propuesto hacer. Se sentó en un banco, miró hacia el cielo por entre las copas de los pinos y dijo:
« Señor, yo creo, pero no estoy muy segura»
Y pensó que esa era su fe.
Amen.