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REUNIÓN EN ALBACETE.
La verdad es que este resumen ha dormido demasiado tiempo
antes de nacer. Han
pasado dos densos meses sin que acabara de concretarse.
Y es que el escalofrío que nos invadió aquella mañana del 11 de marzo aún
nos ronda por lo
más profundo de nuestro interior. Atocha, El Pozo, Santa Eugenia... resuenan
en nuestros corazones
con aires de tragedia; se nos entrelazan inevitablemente con otros nombres,
que también nos
recuerdan a gente sencilla e inocente reventada y destrozada por actos
violentos y guerras
indecentes, arropadas con razones sin razón y argumentos que huelen a
excusas: Irak, Palestina,
Israel, Afganistán, Chechenia, Ruanda... Inevitablemente, tendremos que
aprender a vivir con esta
violencia brutal y salvaje, que parecía tan lejana a nuestras vidas; pero
que acompaña de siempre
a tantas víctimas en escenarios múltiples de barbarie y salvajismo.
Tenemos que aprender. Porque la Vida sigue. Y esa presencia de los terrible
no agota la Vida.
Sobre nuestra reunión ( 6.III.04.) deseo recordar cosas
importantes.
1º.- EL ECO Y LA RESPUESTA A LA CONVOCATORIA FUE, EN ESTA
OCASIÓN, AMPLIO Y RICO.
Aunque nos vimos físicamente representantes del centro, Valladolid,
Valencia, Aragón y Albacete, las cartas y correos llegaron
con noticias de casi todas las zonas.
Y el repaso que dimos a la realidad que vivimos, nos confirma en nuestra
pequeñez; pero, al mismo tiempo, en nuestra importancia.
Eso de la Madre Teresa: “Si tus lágrimas faltan, el océano las echará de
menos”: si nuestro granito faltara, el granero nos echaría en falta.
Representamos realidades muy sencillas; pero ricas. Actuando como actuamos,
nos sentimos felices y fieles a lo que deseamos vivir. Y además, servimos
como punto de referencia para mucha gente que también anda en búsqueda.
Nunca hemos pretendido otra cosa: vivir en fidelidad a la vida, a la
conciencia y a los valores del Evangelio. Y, al mismo tiempo, ofertar, no
esconder, nuestra opción, nuestro testimonio y nuestra reflexión por
si a alguien le sirve. Ésa es nuestra apuesta: ser fieles y servir de
referencia.
Éste es el sentido que debemos dar a nuestras “zonas”:
ser un punto de referencia, de encuentro, para aquellas personas que puedan
necesitarlo y deseen servirse de él. Somos un medio; pero un medio que se
nos muestra como útil. Y como medio queremos mantenerlo y mimarlo..
Consecuentemente, nuestro objetivo no es provocar y mantener
“reuniones-moceop”. Sino integrarnos y apoyar todo aquello que significa
gente en búsqueda, grupos en solidaridad, asociaciones para compartir,
comunidades donde soñar y trabajar por un mundo y una iglesia diferentes...
Y no minimizar que se puede tratar de realidades pequeñas: suelen ser las
que calan y sirven. Ni siquiera temer que en muchas de estas realidades no
se hable de Dios. “En reuniones sin Dios, allí está Dios”, como nos
recordaba Centeno y puede ser experiencia compartida por muchos y muchas.
No tenemos que volcarnos en reuniones entre nosotros; aunque pueden ser muy
útiles y deben ser un medio. Tenemos que abrirnos y luchar en todos
los frentes por humanizar nuestra sociedad, sabiendo que ésa es la apuesta
del Dios del Evangelio: el ser humano y su felicidad, su liberación de toda
atadura, interna y externa, con una predilección especial por los más
desfavorecidos.
2º.- TODO LO ANTERIOR NO ESTÁ REÑIDO CON LO QUE SIGUE... NOS SIRVE COMPARTIR
LO QUE ESTAMOS
HACIENDO Y VIVIENDO.
Por eso, vamos a preparar varios encuentros.
a) En mayo (probablemente el día 29, en Torre de la Horadada) se darán cita
los levantinos en general, aunque en convocatoria abierta para quienes lo
deseen. Sería muy importante que los interesados se pongan de acuerdo con
los responsables de zona.
b) El día 12 de junio (fecha aún por concretar) los andaluces vuelven a
invitarnos a compartir con ellos una jornada amigable en Antequera (Colegio
de los Salesianos).
c) Para el otoño (si por fin conseguimos encontrar casa en que nos den
alojamiento) prepararemos un encuentro estatal. Como otras veces, se sugiere
que sea Madrid o alrededores, por eso de que está más fácil para todos.
Se sugiere que sea para finales de octubre, con el fin de que no esté
demasiado cerca del Congreso de Teología. Nos parece importante que le demos
más claramente el matiz de encuentro o foro abierto a otros grupos que
puedan y quieran compartir con nosotros esas jornadas.
El tema sería esas personas y esa otra iglesia que existe y que busca, en un
mundo secularizado, que comparte realidades de fe, esperanza y compromiso
con tantas personas sencillas.
3º.- SOBRE NUESTRA REVISTA también hay cosas que compartir; aspectos sobre
los que charlamos y decidimos.
a) Quedaron proyectados los números del 2004. n.97: con un trabajo central
de Pope: Mi fe en Jesús.
n.98: otra aportación de José Antonio Carmona en torno a la contemplación.
n.99: colaboración de Chini Rueda sobre la mujer en la iglesia.
Para el número 100 queremos tener ultimado el índice total y base de datos
de todo cuanto se ha ido publicando en Tiempo de Hablar-Tiempo de Actuar en
su amplia andadura.
Sigue siendo muy importante que tratemos de conseguir alguna otra
suscripción. Y que abonemos la nuestra mediante domicialización bancaria.
4º.- EN TORNO A LA YA NACIDA FEDERACIÓN EUROPEA -en la que ya estamos
incluidos- se dieron por buenos los
estatutos que han estado circulando entre nosotros desde principios de año,
con algunas pequeñas correcciones. En su memento
aparecerán publicados íntegramente.
Se estimó conveniente seguir presentes como Moceop en ese foro; en
concreto,mediante la presencia en la reunión que se celebrará el mes de
septiembre en Marsella.
Y, al mismo tiempo, decidimos enviar una carta de contestación al comité
ejecutivo de la Federación Internacional, en torno a sus
gestiones sobre el asunto de la Federación Noratlántica.
Espero que al irse concretando las convocatorias de los diferentes
encuentros de los que os he dado noticia, podáis confirmar vuestra
participación.
Un gran abrazo para todos y todas.
Cabanillas del Campo, 9 de mayo de 2004.
Ramón Alario.
San Roque, 17.
19171. Cabanillas del Campo. Guadalajara.
Tfno.949.332224.
ralario@wanadooadsl.net

MOCEOP
CELEBRATIVO
Tere y Andrés (Getafe)
Moceop nunca ha sido, ni es, sólo un movimiento
reivindicativo de la opcionalidad del celibato, de los derechos humanos
dentro y fuera de la Iglesia, de una Iglesia renovada, abierta, actual,
participativa. Y mucho menos un grupo de francotiradores, buscando una
iglesia paralela o subterránea , aunque desde instancias oficiales y
oficialistas se nos tenga en la marginalidad eclesial, aún ahora mismo,
negándonos el pan y la sal y hasta dependencias para reunirnos, cosa que no
hacen con otros colectivos sociales: grupos cristianos, asociaciones
ciudadanas, sindicatos, otras confesiones religiosas. Parece ser que, según
esas instancias, estamos rozando la ortopraxis y posiblemente también la
ortodoxia.
Moceop siempre se ha considerado un movimiento de iglesia. Está en nuestros
presupuestos:
“queremos ser creyentes y personas que luchan por alcanzar la plenitud
humana. Nos sentimos elementos activos de una Iglesia que se va construyendo
de continuo”. Y creemos que, modesta, pero realmente, lo estamos
consiguiendo.
Como tal grupo cristiano ha considerado la faceta celebrativa como parte
importante de su programa y de su vivencia de la fe y la vida.
La celebración es un espacio verde que nos facilita el encuentro personal y
comunitario con Dios.
En todos los congresos internacionales, en los encuentros nacionales o de
zona, en cualquier reunión de un grupo de Moceop la oración y/o la
celebración no es un apéndice o un relleno dentro del orden del día. Es el
momento culminante donde se recogen y se reviven la convivencia, los
proyectos de vida, las esperanzas y utopías que se van realizando en
presencia del Padre-Madre común. Son celebraciones de vida y desde la vida,
porque en Moceop siempre nos reunimos en convivencia, compartiendo
experiencias.
Lo teórico, organizativo, especulativo, se nos olvida con frecuencia.
Somos iglesia y como tal valoramos la enseñanza del Concilio Vaticano II:
“La Eucaristía es la fuente y el culmen de toda vida cristiana”
(L.G. 11). Y como puntualiza Marcelo Barros: “La Iglesia vive en eucaristía
permanente en el sentido de que lo que ella vive, o mejor, toda su
experiencia de vida tiene su fuente en la eucaristía y culmina en la
eucaristía. Hay una relación íntima entre eucaristía y la vida cotidiana en
todos los aspectos humanos, sociales, económicos, políticos y culturales”
QUÉ CELEBRAMOS
MOCEOP CELEBRATIVO
Tere y Andrés (Getafe)
Celebramos la fe y la vida; las dos grandes experiencias humanas que
mutuamente se enriquecen y complementan, de tal manera que podemos decir que
celebramos la fe de la vida, la fe en la vida, la vida de fe.
Y es que la fe es una dimensión fundamental en nuestra vida, un acto vital,
una experiencia personal y comunitaria de relación, de confianza y cercanía
con Dios, que implica al ser humano integral tanto en su vida interior como
en su comportamiento exterior. Por eso nuestra fe no se reduce a la
aceptación de un conjunto de verdades reveladas carentes de evidencia ni
consiste en la entrega ciega a una causa.
Celebramos y festejamos desde la experiencia común y comunitaria la
presencia de Dios en la historia y su ternura a los seres humanos a través
de su misericordia, fidelidad, entrega, solidaridad, encarnación,
creaturalidad.
Y, cómo no, celebramos también la vivencia personal y compartida de Jesús de
Nazaret, hijo del Humano, que dignificó la existencia humana en un tiempo y
en un espacio histórico concreto con proyección futura sin restricción
espacio-temporal.
Así mismo celebramos el mensaje liberador de Jesús, ratificado con su
muerte.
Celebramos la fe en el Espíritu de Jesús, proyectado al interior y a la
historia.
Y celebramos la fe en los humanos, en los hombres y mujeres que se buscan,
se ayudan y construyen juntos a orillas de Dios. Toda esta riqueza de fe la
celebramos con ganas, pues es, a la vez, don y conquista, para dar gracias
por la llamada a la confianza con Dios y para revitalizarla día a día.
La celebración de esta fe la hacemos alrededor de los acontecimientos
salvíficos fuertes:
nacimiento de Jesús, su muerte y resurrección, Pentecostés......y en otros
momentos en que la experiencia de fe colectiva es más intensa eimpactante y,
por tanto, más necesaria de explicitarla de muy distintas maneras: a través
del g rito y el lamento desgarrado, a través del sentimiento lúdico-festivo,
a través de la espera esperanzada o a través de la solidaridad en “el abajo
de la historia”.
Celebramos también la vida; la vida personal y la comunitaria, ricas en
matices interiores (emociones, sentimientos, dudas, búsquedas, dolor), en
acontecimientos familiares ( encuentro, amor, filiación), en tareas
profesionales ( trabajo, proyectos, derechos laborales) y en implicaciones
sociales ( comunicación, justicia social, solidaridad).
Intentamos que nada de nuestras realidades quede fuera del ámbito
celebrativo.
Concretamente hemos celebrado con gozo y libertad el amor de pareja, el
encuentro amoroso humano de las personas que han decidido vivir en común y
en igualdad un proyecto compartido. Y hemos celebrado ante Dios y los
hermanos la vida surgida de nuestro amor recíproco:
el nacimiento de nuestros hijos. Y en otras ocasiones hemos celebrado la
entrada en la comunidad cristiana de estos hijos. Y nos hemos reunido en
comunidad a compartir el dolor o la muerte cuando se han hecho presentes a
nuestro alrededor. Y estas celebraciones nos han hecho sentirnos queridos
por Dios y nos han ayudado a proyectarnos más allá de nuestra vivencia
personal.
CÓMO CELEBRAMOS
La fe y la vida se pueden celebrar de muchas maneras a través de
manifestaciones diferentes, teniendo en cuenta el momento, la carga
emocional y demás circunstancias de cada vivencia concreta. A veces se puede
celebrar la experiencia de vida y/o fe poniendo en común y en voz alta una
reflexión personal. Es necesario, en ocasiones, oírse y dejarse oír en un
ambiente de cercanía y libertad para festejar. Hay otras veces que la comida
fraternal es insustituible para, en torno a la mesa, concelebrar esos
retazos
de fe y vida. Y hay quien prefiere compartir mano a mano o en pareja o en
pequeño grupo determinados procesos personales. Todas las fórmulas son
válidas, cuando en ellas nos expresamos y nos vivimos. En Moceop hemos
utilizado, y seguimos utilizando con frecuencia, estas liturgias del
encuentro, del compartir, de la solidaridad, de la amistad, de la acogida.
Pero queremos hablar más de la celebración oracional, es decir, celebrar la
fe y la vida reunidos en nombre de Jesús (“cuando dos o más se reúnen en mi
nombre”). Y es que la oración, como ya hemos dicho, es una de las
dimensiones fundamentales de la experiencia religiosa. Es ese diálogo, no
monólogo, con su estructura dialéctica:
el habla del ser humano y la respuesta de Dios. Oramos para expresar nuestra
relación espontánea con Dios, la comunicación directa, la familiaridad, la
cercanía, confianza, proximidad, intimidad. Pero también para vivenciar la
fraternidad, la comunidad entre todos los seres humanos cargados de
necesidades y esperanzas. Y lo intentamos hacer, en Moceop, como dice J.J.
Tamayo que oraba Jesús: “desde lo hondo de la memoria, desde el recuerdo de
la promesa, pero con la mirada en el futuro; desde la tierra, no
desde las nubes, en el horizonte de la historia, como lo hizo Israel durante
muchos siglos”.
Con la celebración no eucarística compartimos fe y vida. Es práctica
habitual en cualquier reunión moceopera, que no ocupe más de una mañana o
tarde, comenzar con una oración sencilla, espontánea, participativa, para
darle al trabajo una proyección fraternal-evangélica. Es una oración con un
esquema básico, muy sencillo: lectura bíblica, silencio, expresión oracional
personal, padrenuestro. La preparan las personas que nos acogen en el
lugar de reunión. Algo así como lo hacían los primeros cristianos en sus
celebraciones domésticas.
Es a través de las celebraciones eucarísticas en donde expresamos y
vivenciamos nuestra experiencia humana y cristiana con más hondura. Son
eucaristías de la comunidad y para la comunidad.
No nos sirven los modelos de eucaristías de consumo, encorsetadas,
monótonas, repetitivas que se hacen en muchas parroquias, en las que todo
gira en torno a una sola persona, el especialista del culto, que hace y
dirige las distintas partes de la celebración y el resto de los presentes
son meros receptores individuales, pasivos y anónimos que “asisten a la misa
que el sacerdote celebra”.
Nos interesa mucho adecuar el ritmo de la celebración eucarística a las
necesidades vitales.
Como dice el profesor J.A. Marina, refiriéndose a la vivencia humana:” las
necesidades vitales imponen una adecuación a la realidad, una comunicación
con otros seres y una cooperación con ellos en el plano práctico”.
Preparamos la eucaristía, para que las necesidades y experiencias vitales se
expresen adecuadamente y pueda servir de vía de comunicación con los
hermanos y realizar una cooperación (compartir) efectiva.
De ahí que en nuestras eucaristías nos sobren los disfraces romanos, las
barreras arquitectónicas y teológicas, lenguajes, símbolos y ritos
trasnochados, rúbricas y esquemas rígidos establecidos que no hacen sino
desvirtuar el verdadero sentido de la celebración comunitaria.
Intentamos, y logramos, que las eucaristías tengan frescura, ritmo,
corporalidad, expresividad, participación, estética. No nos preocupa caer en
algunos “abusos litúrgicos” que el Papa denuncia en la “Ecclesia de
Eucaristía”, derivados, según él, de “ un mal entendido sentido de la
creatividad y la adaptación”. Es más, según la enumeración de “abusos graves
en la celebración de la eucaristía” que hace el borrador del documento, cuyo
título provisional es “Pignus redemptionis” (Prenda de salvación), y que
puede aparecer en breve, en nuestras celebraciones, gracias a Dios,
cometemos la mayoría de los delitos que allí se citan. Por ejemplo
“uso de plegarias no aprobadas”, “ pronunciar los laicos la plegaria”, “usar
pan y vino no reglado por las normas de la Iglesia”, “llamar comunidad
celebrante a la comunidad presente. El celebrante es sólo el sacerdote”,
“dar aplausos o hacer danzas”, “prohibición de las monaguillas”, “cambiar
las lecturas bíblicas prescritas”, “usar símbolos no presentes en los libros
litúrgicos”, “predicación de la homilía por un laico”, “asunción de
cualquier competencia, función o ejercicio ligado a la potestad de orden por
parte de un clérigo privado de estado clerical”, “uso de vasos sagrados y
ornamentos que no están fabricados según la norma o con
materiales no sólidos o nobles (vidrio, arcilla, barro)”, “dar la comunión o
hacer la fracción del pan los laicos sin urgente necesidad”, “ exposición
del Santísimo sin custodia”, “ celebrar la eucaristía en un templo no
católico”, “ usar argumentos políticos o profanos
en la homilía”,........
Nuestras celebraciones son celebraciones a la intemperie, física y
estructuralmente. No tenemos recinto sagrado; normalmente no celebramos la
eucaristía en los templos, sino en el lugar donde hemos reflexionado,
compartido experiencias o diseñado proyectos. Tampoco tenemos presbiterio,
esa barrera arquitectónica y teológica, que separa y discrimina; sólo hay
una mesa de comensales, sencilla, doméstica, adornada.
No necesitamos celebrante-presbítero-presidente; todos celebramos, todos
concelebramos, pasando así del dualismo clérigo/laico al binomio
comunidad/pluralidad y superando el monopolio clerical y la expropiación
ministerial en la eucaristía.
Toda la comunidad es celebrante y sacerdotal. Las plegarias eucarísticas
son, en la mayoría de las celebraciones, originales; hechas para la vivencia
y el momento celebrativo y elaboradas por las personas que preparan la
celebración, guardando y resaltando siempre el gesto de Jesús. Son plegarias
comunitarias, rezadas por todos en su totalidad..
El lenguaje “litúrgico” que usamos es el lenguaje humano, el de la vida, el
nuestro, personal, libre, espontáneo; unas veces con más carga de
indignación y otras de misericordia; unas veces con fuerza profética y otras
utópica, pero siempre dialogando, expresándonos, comunicándonos a lo largo
de la celebración. A nadie se le niega la palabra y nadie tiene la última
palabra.
También tenemos silencios, necesarios, interiores, momentos de asimilación.
Las lecturas son bíblicas y de testigos de fe, de humanidad, de vivencias
personales o experiencias comunitarias. La Palabra de Dios engendra otras
palabras. Y hasta los cantos,
en muchas ocasiones, son de cantautores moceoperos, logrando con su música
una expresividad honda y sentida.
Nuestras celebraciones eucarísticas, en definitiva, son muy nuestras,
personales y comunitarias, pero no son mesas cerradas ni excluyentes, sino
inclusivas. Por eso, celebramos con todos los creyentes que quieran
compartir el pan con nosotros.
Por supuesto, también con personas excluidas por la Iglesia de la
celebración: homosexuales, divorciados.....
Hay que aclarar que, en medio de nuestra libertad en cuanto a creatividad y
adaptación, en nuestras celebraciones siempre guardamos lo esencial, que es
seguir el mandato de Jesús: “haced esto en memoria mía”. Hacemos lo mismo
que El hizo: repetir, no un rito, sino un proyecto y un estilo de vida.
Terminamos recordando que en nuestras celebraciones tratamos de evitar “la
patología de la oración”, como dice J.J. Tamayo en su libro “Dios y Jesús”,
cuyas principales manifestaciones son las denunciadas por Jesús.
Es decir, la oración como mecanismo de autocomplacencia; es la oración del
fariseo de la parábola del fariseo y el publicano:”el fariseo confunde la
oración con las prácticas religiosas; en su oración no hay comunicación,
porque no hay alteridad, relacionalidad”
Jesús también denuncia la oración como apariencia, la hecha con ostentación
y buscando el reconocimiento público Otro síntoma patológico: la ruptura
entre interioridad y exterioridad, “ entre lo que se dice con los labios y
lo que se siente con el corazón, entre
el culto a Dios y el desprecio del prójimo”
La oración, a veces, es encubridora de la injusticia, como instrumento para
expoliar a las personas crédulas y confiadas.
Otra modalidad patológica: “la oración como excusa para el lucro personal y
el bandidaje. Es un acto de simonía” Patológica es también la oración que
”tiene tendencia a crearse un dios a medida y a convertirlo en proyección de
sus deseos”
También es patológico dar prioridad a los lugares de culto, porque “hay que
adorar a Dios en espíritu y en verdad”
Y es patológica la oración del bla-bla-bla, palabrería hueca, que no va
acompañada de solidaridad con el prójimo. “En un mundo que encuentra un
gran placer en la palabra sin fin y todo lo reducea eso, Dios ha perecido en
la locuacidad de sus testigos oficiales"

MOCEOP
SE MANIFIESTA
Ante los distintos acontecimientos que van sucediendo en nuestra sociedad,
Moceop quiere hacerse presente
dando a conocer su opinión y su modo de interpretar tales acontecimientos.
Siempre queremos hacerlo desde una
lectura creyente y un compromiso solidario.
Así, en nuestra página www.moceop.net van apareciendo puntualmente los
distintos manifiestos ante las
situaciones dadas. Aquí ponemos una brevísima referencia de los mismos:
MOCEOP apoya el acto interreligioso e intercultural, de
carácter unitario, que se va a celebrar en Madrid el día 9 de Mayo. .
MOCEOP , como la inmensa mayoría de los colectivos de todo tipo :
culturales, sociales, religiosos etc... de nuestro país, quiere expresar sus
sentimientos, en estos momentos tan graves que la Sociedad española está
padeciendo, tras los salvajes y brutales atentados de Atocha.
MOCEOP quiere expresar ante la opinión pública nuestro desacuerdo , nuestro
rechazo y también nuestra indignación por los contenidos que nuestros
obispos incluyen en el documento sobre la familia, ya que,
incomprensiblemente, afirman claramente que la violencia doméstica, los
abusos sexuales y la presión de los grupos de homosexuales, son fruto de la
revolución sexual.
Y , aunque parecían que luego intentaban desmarcarse diciendo que se había
sacado de contexto lo que querían decir, hoy mismo, 6 de Febrero, aparece en
la prensa el Secretario y portavoz de la Conferencia Episcopal D. Juan
Antonio Martínez Camino reafirmando aún más si cabe los desafortunados
comentarios que emitieron.
.MOCEOP ha enviado escritos al Ministro de Justicia de Brasil y al
Diputado-Presidente de la Comisión de Derechos humanos de Brasil, por las
amenazas de muerte que Pedro Casaldáliga y otros colaboradores vienen
sufriendo por apoyar las justas reivindicaciones de los indios xavantes
sobre sus tierras vendidas de modo ilegal a una empresa poderosa. .
MOCEOP apoya en todos sus términos la declaración ecuménica frente al
alca, dado la enorme importancia y repercusiones
que el área de libre comercio pueda tener para toda la América Latina.
MOCEOP cree que evangelizar hoy al Mundo sólo es posible desde el testimonio
personal y en la vivencia de la fe en comunidades cristianas vivas que,
lejos de estructuras de poder, expresen su fe con coherencia y de modo
comprometido con quienes sufren la exclusión y la marginación. La Escuela no
es ámbito educativo de la fe. Además , pensamos que las clases de Religión
pueden tener el peligro de quedar como clases de mero adoctrinamiento de
ideas religiosas.

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