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CARTA DE LUZIANIA
Agentes de Cambio en el Reino.
Esperanzas y Realidades
Crónica enviada por
Clelia Luro de Podestá
Nosotros como Movimiento de Padres Casados y sus Familias y la
Asociación Rumos , nos reunimos en el XV Encuentro Nacional, en el Municipio
de Luziania , Goias, del 22 al 25 de julio del 2004. De este encuentro
participaron aproximadamente 120 personas, representantes de 12 Estados de
la Federación. Estuvieron presentes ANPB (Asociación Nacional de Presbíteros
de Brasil), de la CNC ( Comisión Nacional del Clero) del CONIC (Consejo
Nacional de las Iglesias Cristianas) y representantes de la Federación
Latinoamericana de Movimientos de Padres Casados
« Ser Padres Casados es una vocación eclesial específica de servicio al
Pueblo de Dios. El Movimiento está vivo y actuante . Demuestra nuestra
vitalidad el amor y preocupación por la construcción del Reino . Sentimos
por ello la necesidad imperiosa de hacer siempre más visible el Movimiento
en la Sociedad y dentro de la Sociedad , en la Iglesia Pueblo de Dios.
Nosotros no nos vemos como «ex padres» como aquellos que «dejaron el
Ministerio», o el «servicio al Pueblo de Dios». Estamos al contrario ,
construyendo una identidad basada en una teología clara y precisa, viviendo
la espiritualidad bíblica del Éxodo, del Desierto, y de la experiencia del
Exilio. Salimos de una estructura aparentemente segura, para una marcha que
implica riesgo y realización.
El ejercicio del ministerio presbiteral, dentro de las estructuras
eclesiástica , fue para muchos de nosotros una experiencia positiva .
Decidimos ahora, desprendernos de las garantías que teníamos cuando
pertenecíamos al clero : no pertenecemos más a una jerarquía ni tenemos un
Ministerio definido por ella.
Queremos ser profetas del camino Apartados del ejercicio canónico del
ministerio, mientras tanto continuamos sintiéndonos llamados al ejercicio de
la profecía.
Somos «siervos sufrientes»- como el Profeta Isaías- , solidarios con el
pueblo empobrecido, sufrimos el desempleo, pasamos por necesidades básicas
de sustentación para la familia.
Una de las características específicas de nuestra Vocación es la presencia
de la mujer en nuestra vida como protagonista y no como servidora. Es esta
presencia la que nos da una entidad nueva y diferente.
Tenemos que movernos de la Iglesia Institución a la Iglesia pueblo de Dios ,
del templo a la comunidad. Precisamos vincularnos a entidades que ejerzan
papel de frontera, a las cuales las jerarquías eclesiásticas no pueden
excluir ni controlar, pues tienen legitimidad propia por su actuación en la
construcción del Reino de Dios.
El fundamento del cristianismo es que todos somos hijos de Dios . esta
seguridad constituye la ciudadanía plena para las personas. Reconocemos, es
verdad, que algunos de nuestros colegas han sido llamados a prestar valioso
servicio pastoral y han contado con el apoyo de obispos que abren fronteras
en dirección a una mayor libertad ministerial. Lamentamos también
profundamente la situación de muchos de nuestros colegas que al dejar el
Ministerio eclesiástico, sufren por parte de la jerarquía de la Iglesia
Católica Romana claras y flagrantes injusticias que no sólo atentan contra
la dignidad humana, sino también hieren principios evangélicos de acogida
fraterna, de caridad y de perdón. En este sentido interpelamos a la CNBB
(Conferencia Nacional de obispos de Brasil) y a CRB sobre la gravedad de
esta situación que más allá de todo está en total disconformidad con la
doctrina social de la Iglesia..
Estamos unidos a nuestros hermanos de América Latina, que juntamente con
nosotros, están en el camino y en la lucha por una Iglesia renovada y una
sociedad más justa.. También entre ellos hay víctimas de enormes injusticias
y dolorosas discriminaciones por parte de la jerarquía Católica Romana.
Siguiendo el mandato del Señor nos sentimos empujados juntamente con
nuestras familias a lanzarnos en dirección a aguas más profundas ,
apartándonos de navegar por las costas que nos atan a estructuras
eclesiásticas, para la pesca que el Señor Jesús nos convida a realizar, con
la seguridad que nuestra libertad y esperanza nos darán la más abundante
cosecha
Finalmente unidos a todos los bienaventurados y bienaventuradas , los
mansos, los hambrientos, los pacíficos, los puros, los que sufren
persecución por amor a la justicia, transgredimos una falsa orden social de
la cual resultan la opresión, la violencia, la discriminación, la injusticia
y la mentira para luchar por un Reino de Fé, de Esperanza y Caridad.
Nos anima una profunda esperanza en la Democracia , en la realización de los
anhelos legítimos del pueblo, en la perspectiva de un mundo justo y de una
humanidad feliz.

NICARAGUA: ALEGRÍA, FIESTA Y MÁS FIESTA
Somos un país fiestero, pero también un país triste..
l día 1º. de Agosto es una muestra muy evidente y clara de que somos un país
fiestero y de que nos gusta la bulla. Somos un país alegre y además un país
caminador. Ayer una gran multitud de gente pobre y muy pobre, al menos 40
mil personas, caminaron los 8 km.de las Sierritas a los escombros. Y en la
tarde-noche todavía una parte de esa multitud fue a la Rotonda del
periodista para ver el final del hípico, y luego se regresó caminando a sus
casas.
En la bajada del Santo era impresionante la gente que caminaba y que iban
bailando alegres, y era impresionante la gente que esperaba también alegre
la pasada del Santo.- no me refiero a la alegría, pseudo-alegría de los que
estaban bolos, sino de la mayoría de la gente que estaba alegre sin el
ingrediente del licor. Y si pensamos en la Gritería , vemos que ese día
también es de mucho caminar y de mucha alegría: ¿Quién causa tanta alegría?
La Concepción de María.
Esos días son desbordantes de Alegría..., pero al mismo tiempo parece que en
la vida cotidiana nos han robado la alegría, y en estos tiempos somos
también un país de multitudes tristes y desanimadas. ¿Cómo no va a estar
triste la mamá que no tiene para darle de comer a sus niños? ¿ Cómo no va a
estar triste y frustrado el joven que, aun buscando mucho, no encuentra
trabajo?
¿Cómo no va estar triste la familia que no tiene dinero para la escuela de
los Niños-as o para enfrentar las enfermedades? ¿ Cómo no va a estar triste
y enojado el que está frustrado por las falsas promesas de los políticos? Y
la gran mayoría sin duda está indignada y como impotente ante tanta
corrupción y la liberación de tantos acusados de grandes corrupciones.
Ese es el panorama real: Un Pueblo muy pobre, muy oprimido, con muchas
frustraciones y que apenas se moviliza para protestar. Ciertamente ante
ninguno de los graves problemas sociales se moviliza la gente como este 1º
de Agosto. Se moviliza sí el 19 de Julio, también como un sueño y una
esperanza, pero allí queda todo...Así tenemos un Pueblo por un lado triste y
desmovilizado, pero que al mismo tiempo es capaz de movilizarse y alegrarse
en ocasiones especiales, y que de fondo es un Pueblo alegre y con gran
energía, pero que le han estado robando su alegría.
Ante este panorama ¿Qué se puede hacer? ¿Cómo luchar para que este Pueblo
tenga no una alegría pasajera, alegría de un día, sino una Alegría profunda,
permanente, fruto de la Justicia, de una vida más digna, de una vida en
donde sus necesidades vitales sean satisfechas y donde su energía tenga
cauces constructivos? Todo esto hay que trabajarlo en muchos frentes: en el
hogar, en el barrio, en las celebraciones y formación religiosa, en la
organización de la Sociedad Civil, en la depuración de nuestra política.
Como decía Mns.Romero: Dios no nos quiere infelices. Dios no quiere el
llanto que es fruto de la injusticia, del atropello de la dignidad del
hombre... Este Pueblo aprenderá a sonreír, a ser verdaderamente alegre,
cuando se realice una verdadera transformación. Dios quiere que los hombres
gocen la felicidad de la tierra, la alegría de vivir, la felicidad de amar,
de compartir, de hacer fiesta. Dios no es un Dios triste, Dios es un Dios
fiesta, Dios Alegría.
Arnaldo Zenteno
Comunidades Eclesiales de Base (CEB)

Sometidos a explotación,
más de 17 millones de niños en AMÉRICA LATINA
En Colombia son enrolados en los grupos guerrilleros;
en Perú las minas deterioran su salud
Acorralados por la pobreza, 17 millones de niños latinoamericanos, en edad
de jugar, estudiar y recibir afecto de los padres, laboran en condiciones
paupérrimas en las minas de América del Sur, viven esclavizados como
«trabajadores domésticos» en la mayoría de los países del continente o son
explotados sexualmente.
Los niños latinoamericanos aparecen en las calles de las capitales de México
y Argentina limpiando parabrisas y pepenando basura; en Bolivia y Perú son
utilizados para bajar a las minas, lo cual les reduce la esperanza de vida a
sólo 45 años; son explotados sexualmente lo mismo en los puertos de Costa
Rica, las playas de República Dominicana o en las principales ciudades de
Guatemala y Brasil, o son reclutados como combatientes en Colombia.
Curiosamente, todos los países de América Latina están de acuerdo en
combatir la explotación infantil -26 naciones del continente han ratificado
la convención de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para la
erradicación de las peores formas de trabajo infantil-, pero en la realidad
no cesa, va en aumento por los bajos salarios que obtienen frente a un
adulto, la facilidad para utilizarlos en trabajos peligrosos al fondo de las
minas y su fácil integración a la red de explotación sexual a lo largo y
ancho de América Latina.
Informes recientes del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)
estiman que en México trabajan más de 3.5 millones de niños menores de 16
años, y 25 por ciento de los niños trabajadores del Distrito Federal no
llegan a los 12 años de edad y sólo subsisten de propinas.
El 80 por ciento de los niños que trabajan aportan buena parte o la
totalidad de su ingreso al hogar, y su contribución se convierte en parte
vital del sustento de la familia, según documentos de Unicef y del Sistema
para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), consignados por la agencia
Afp en sus despachos.
Citando los mismos documentos, la agencia asegura que los niños trabajadores
de la ciudad de México realizan un abanico de labores que van desde
empacadores (46 por ciento), vendedores ambulantes (23%), ayudantes en
mercados públicos (10%) y limpiadores de parabrisas (4 por ciento), además
de lavadores de autos, lustrabotas o mendigos.
LOS PEQUEÑOS
MINEROS
En Perú, 50 mil niños trabajan en actividades relacionadas con la
explotación del oro y manipulan mercurio sin protección alguna. La
mortalidad allí es significativa, asegura la coordinadora regional del
Programa de Erradicación del Trabajo Infantil, de la OIT. Los niños mineros
de Perú mueren de asfixia, aplastados en derrumbes o por el avance
inexorable de la silicosis, enfermedad que corroe los pulmones por
inhalación de sílice.
La mayoría de los 120 mil niños mineros quechuas y aymaras de Bolivia tienen
tan sólo entre siete y 17 años y son utilizados en las labores dentro de las
minas, donde muchos adultos ya no quieren regresar jamás. Incluso manipulan
dinamita y separan estaño mediante productos químicos de alta peligrosidad.
Su esperanza de vida no supera los 45 años.
En la comunidad de San Juan Sacatepéquez, Guatemala, los niños de la pólvora
son tristemente conocidos. Desde los siete años de edad, en mesitas
colocadas en improvisados talleres en el patio del hogar, hunden sus manos
en bolsas de pólvora y la esparcen sobre bastidores que contienen cientos de
cartuchos. Son los armadores de petardos que compran los padres de niños más
afortunados para detonarlos en las fiestas populares.
Con el cuerpo teñido de gris por el contacto con la pólvora, muchas familias
trabajan jornadas de 12 horas o más porque se les aplica la modalidad de
pago a destajo. Los más afortunados reciben 50 quetzales a la semana (6.4
dólares).
LOS COMBATIENTES
Un informe reciente de Human Rights Watch calcula que 11 mil menores de edad
combaten actualmente en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el
Ejército de Liberación Nacional o en los grupos paramilitares denominados
Autodefensas Unidas de Colombia.
La cifra, sin embargo, no puede ser exacta, pues contrasta con la del
Instituto Colombiano de Bienes Familiares, el cual señala apenas 7 mil
niños, o los datos actuales de Unicef, el cual estima que a comienzos de
2004 en el país había 14 mil menores combatientes.
La falta de oportunidades en el ámbito laboral y la fantasía de poder que
despierta en un niño el manejo de las armas son las principales causas del
enrolamiento voluntario de menores en los grupos guerrilleros o
paramilitares. En las décadas recientes, el número de víctimas mortales
civiles en conflictos armados creció en 90 por ciento, y la mitad de esa
cantidad son niños, según estimaciones de la Organización de Naciones
Unidas.
Pero la explotación sexual entre menores es aún mayor, porque abarca la
mayoría de los países de Latinoamérica. Existe en los campamentos mineros de
Brasil, en las cercanías de los puertos de Costa Rica, en las playas de los
países del Caribe o en la turística ciudad de Cuzco, en Perú. Cientos de
niños de entre siete y 17 años de edad venden su cuerpo para poder
sobrevivir o llevar algún alimento a su familia.
Los personeros de las redes de prostitución infantil seducen a familias
pobres prometiendo jugosos salarios para emplear a sus niños en hoteles y
restaurantes inexistentes. Cerca de 20 por ciento de los viajes
internacionales se realizan con fines sexuales y 3 por ciento son
protagonizados por pedófilos, de acuerdo con las cifras presentadas en el
Congreso Mundial sobre Explotación Sexual Infantil celebrado años atrás en
Estocolmo, Suecia.
Niñas entregadas para ser violadas en pago de deudas, abuso reiterado de
padres, hermanos o tíos, o prostitución como único camino de supervivencia,
confirman la dramática cara de la explotación sexual en Brasil.
En julio pasado, el Congreso brasileño pidió que se investigara a 250
personas por su pregunto vínculo con la explotación sexual. El informe, que
puso en la opinión pública con nombres propios a políticos, jueces,
religiosos, empresarios y médicos, reveló la existencia de 241 rutas
terrestres, marítimas y aéreas «para llevar mujeres jóvenes y niños
brasileños» al exterior con fines de explotación sexual.
Para Iza María de Oliveira, directora de la organización no gubernamental
Foro Nacional de Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, la
clandestinidad que rodea la explotación sexual infantil hace difícil
elaborar un censo que permita dimensionar cuantitativa-mente el problema.
Calcula que en el presente año tan sólo la organización que preside atenderá
a 28 mil niños y adolescentes que han sido o son explotados sexualmente en
Brasil.
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