REUNIÓN EN ANTEQUERA  
  A FAVOR DE TODOS LOS VERDADEROS MATRIMONIOS  
  ENCUENTRO  EN EL SURESTE  

REFLEXIÓN SOBRE LA REUNIÓN DE ANTEQUERA

Toñi Osuna Cuevas
Juan de Dios Regordán Domínguez
Algeciras (Cádiz
)
 

Hacía tiempo que, tanto mi esposa como yo, estábamos deseando volver a participar en un encuentro de MOCEOP. Bastantes circunstancias nos habían privado de poder asistir. El día 12 de Junio emprendimos viaje desde Algeciras. La verdad es que mi esposa y yo íbamos tan a gusto hablando de quiénes nos podíamos encontrar allí que llegamos un poco tarde. Al entrar al Colegio tuvimos que preguntar dónde estaban reunidos los “.curas casados”. Muy amablemente nos indicaron por qué pasillos teníamos que coger y otro sacerdote nos acompañó hasta el aula en la que se encontraban los compañeros y compañeras.
Nos hicieron sitio en la calurosa clase infantil donde estaban reflexionando sobre las actitudes de Jesús en la relación con las personas, profundizando en el evangelio de Marcos. Me recordó aquellas clases bíblicas impartidas por un buen franciscano que nunca hizo alarde de su doctorado en Sagrada Escritura. Ahora era distinto. En esta ocasión se trataba de una profundización exegética pero con proyección familiar y social. Actitudes de Jesús abriéndonos camino.
En Antequera habíamos muchos. No pude llegar a contar los participantes porque las veces que lo intenté siempre me paraba a contemplar aquellos rostros curtidos por el riesgo, la valentía y la honradez que mostraban una profundidad inmensa de valores humanos cargados de experiencia, entrega y amor. Las mujeres no eran acompañantes sino compañeras comprometidas y decididas a caminar por senderos Comentamos lo mal que lo están pasando compañeros que siguen en la estructura clerical porque les rodean unas circunstancias difíciles de salir de ellas. Era algo que había que plantear en la reunión posterior. Nos parecía interesante la reflexión bíblica y teológica pero todo esto hay que llevarlo a la vida, a los casos concretos.
La segunda parte de la reunión empezó con el vibrante canto del “Veni Creator”. No había hecho falta ensayar para que el canto gregoriano resonara al unísono saliendo de lo más profundo de la fe de cada participante. A continuación se abrió el diálogo y todavía había quiénes aportaron su visión y experiencia de lo tratado en la primera parte. Bajando a hechos concretos, se planteó cómo poder compartir con los que no han caído en la tentación de aceptar la invitación cobarde de superiores jerarcas a seguir ejerciendo su ministerio actual ocultando su amor a una mujer concreta, con la promesa del disimulo o la amenaza de no tramitar la secularización a quiénes la piden. Fue alentador constatar la solidaridad y el deseo de ayudar en este sentido. Se estudia poner a disposición de estas personas direcciones concretas para canalizar estas cuestiones.
Nos hizo vibrar el testimonio de aquel compañero, de rostro curtido por el sol y sus manos masacradas por el trabajo, que humildemente pedía ayuda a todos para encontrar la manera de poder ayudar a aquel ser poco humano y molesto, “con la mínima expresión de persona”, feo, sucio, desagradable y que le había robado por haberle abierto las puertas de su casa las veinticuatro horas de cada día. “Me ha robado de lo que yo mismo necesito para comer ¿ cómo puedo seguir ayudándole y queriéndole”. La respuesta de la Asamblea fue un sonoro aplauso. Ahí hay vida. Ahí está Dios. Eso mismo sigue haciendo Jesús de Nazaret.
Aunque todavía exista una iglesia organizada en torno a la jerarquía, el clero y la parroquia, urge ir pasando a una iglesia-servicio que se vertebre progresivamente en torno a la comunidad. Cada vez más se está asumiendo que el problema del celibato obligatorio es una cuestión disciplinar que caerá por su propio peso al no responder a una iglesia en transformación inevitable a favor de la historia. Hoy son muchas las personas dentro de la iglesia que consideran más correcto evangélica y personalmente embarcarse en esa apuesta por otro modelo de iglesia.
La iglesia desde su organización actual deja muchos espacios sin cubrir. Nosotros desde una visión, sin hipotecas ni servilismos, podemos aprovechar esos espacios vacíos de servicio y atención. A nadie hemos de pedir permiso para hacer el bien con el testimonio de nuestra vida familiar y la exposición de la Palabra coherente con la vida. Nuestra experiencia nos demuestra cómo podemos hacer presente el espíritu cristiano en la sociedad actual explorando vías múltiples de servicio, de promoción, de acompañamiento. Nuestra presencia en los cauces eclesiales pueden acelerar el paso de una iglesia de censura a una iglesia ecuménica, dinamizando y facilitando la conexión con del Mensaje de Jesús con las realidades de la vida concreta.



EN FAVOR DE TODOS LOS
VERDADEROS MATRIMONIOS

NOTA DE PRENSA DEL MOCEOP

El pasado día 15 de Julio, la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española, ha sacado a la luz pública una Nota «En favor del verdadero matrimonio».
Moceop, como Movimiento de Iglesia, quiere expresar su propia posición ante dicha nota de los obispos.
Compartimos con nuestros obispos la valoración que en dicha nota hacen del verdadero matrimonio entre el hombre y la mujer cuando impera el amor. Pero no compartimos el enfoque que nuestros obispos dan al matrimonio de los homosexuales cuando dicen que «no es justo que dos personas del mismo sexo pretendan casarse» y que « no es discriminación que las leyes impidan que dos personas del mismos sexo puedan casarse».O que un supuesto matrimonio entre personas del mismo sexo sea «fabricar moneda falsa».
Los obispos se sitúan mal en nuestra Sociedad. Deben comprender que el Estado debe dictar leyes para todos los ciudadanos en el ámbito de los derechos civiles de todos ellos y que nunca unos obispos pueden pretender que el legislador dicte las leyes con los criterios morales que puedan tener las distintas religiones o más en concreto la Iglesia Católica. Los tiempos del Nacional Catolicismo quedaron definitivamente superados.
Los obispos, por otra parte, deben comprender que nuestra Sociedad actual es muy pluriforme. Que cada vez más abundan las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo y la realidad de la vida familiar es muy diversa.
El legislador debe dictar normas teniendo en cuenta esa nueva realidad. Por eso nos parece muy positiva esa proposición de Ley que en Septiembre irá al Parlamento para su debate y aprobación en su caso.
Mucho más descabe-llado nos parece el llamamiento a todos, especialmente a los católicos para que se movilicen a favor del verdadero matrimonio y en contra del matrimonio entre homosexuales. Creemos que también los cristianos debemos apoyar leyes que resulten beneficiosas para presentación de cientos y cientos de declaraciones de apostasías de la fé católica por la cerrazón de la jerarquía a sus legítimos derechos y sus ataques continuados a este colectivo. Creemos que esta actitud de incomprensión y de no reconocimiento a sus legítimos derechos, debería ser sustituido por posturas de comprensión y apoyo efectivo que no se consigue con palabras bonitas ( como se dice en la Nota), pero contradictorias con el contenido de la nota, sino con apoyo real y respeto a las decisiones del Parlamento cuando dicte normas que les beneficien en sus legítimas aspiraciones, hasta ahora ignoradas.
No vemos tanto empeño en nuestros obispos en denunciar los casos de pederastia y de pornografía y practicas de homosexualidad entre sus propios miembros :obispos, seminaristas y rectores de Seminario (como el escándalo reciente de las más de 40.000 fotografías y vídeos pornográficos encontrados en un Seminario de Austria). Hechos que me-recieron al obispo el calificativo de «chiquilladas». O como los últimos casos que recientemente han salido a la luz pública en nuestro país por parte de algunos sacerdotes.
Ahí sí que nos gustaría encontrar otra actitud distinta por parte de nuestros obispos.
Entendemos que los obispos están en su legítimo derecho para hablar , opinar y orientar a los fieles católicos, pero desearíamos gestos y signos de mayor comprensión y apoyo a los homosexuales, y desde luego una postura de mayor sintonía con los cambios que se han producido en nuestra Sociedad en la variedad de formas de vida familiar, tan distintas a las tradicionales.
Lo verdaderamente importante es el amor, expresado y vivido entre las personas, pues «donde hay caridad y amor allí está Dios».
¿Por qué oponerse tan fuertemente a que el reconocimiento de ese amor pueda tener un cauce de reconocimiento legal?
Nosotros, como colectivo de creyentes en Jesús de Nazareth así lo entendemos.
Por eso estamos a favor de todos los verdaderos matrimonios.


EQUIPO DE PRENSA DE MOCEOP
Juan Cejudo Caldelas.- Cádiz
Andrés Muñoz de Miguel.-
Teresa Cortés García.- Madrid
Ramón Alario.- Guadalajara
 

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FALTA DE DELICADEZA EN LOS OBISPOS

JOSÉ CENTENO GARCÍA


Me hubiese gustado que los Obispos españoles hubiesen sacado una breve nota el año pasado, apoyando al Papa, que dijesen:»el parlamentario católico tiene el deber moral de expresar clara y públicamnte su desacuerdo y votar contra la intervención militar en Irak y en favor de la Paz». Pero sus razones tuvieron
No me considero obligado, si fuese parlamentario, a votar contra el proyecto de ley en favor de los matrimonios homosexuales y, como católico, haré caso omiso a la obligación que los Obipos nos quieren imponer a los creyentes a hacer todo lo posible «legítimamente» para que no salga adelante este proyecto de ley.
No considero una deshonra para mi matrimonio el que sea reconocido el de los homosexuales . Al contrario, me alegro y apoyo que ellos puedan normalizar su vida jurídicamnete reconociendo su sexualidad tal y como han sido creados por Dios, que lo ha hecho bien y que son ellos tambien «imagen y semejanza de Dios» como afirma la Biblia .
Finalmente no forma parte del credo católico, ni es ningun dogma, ni entra este documente dentro de la infabilidad de la Iglesia; por eso me permito manifestar que es un abuso de autoridad imponer bajo conciencia su opinión o doctrina por muy episcopal que sea. Es su opinión, muy documentada, muy importante, y tienen derecho a hacerlo pero a nadie obliga lo que no es objeto de la fe.
 

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MATRIMONIO DE HOMOSEXUALES


JUAN LUIS HERRERO DEL POZO,

jlherrerodepozo@reterioja.net
LOGROÑO (LA RIOJA).



ECLESALIA, 27/07/04.- Es intolerable, incluso para católicos críticos, la doctrina sexual de la jerarquía en general. Especialmente la de la conferencia episcopal española y obispos concretos en los últimos tiempos. Muy especialmente son indignantes las palabras del arzobispo de Santiago ante el Rey y el Presidente de Gobierno sobre el matrimonio homosexual. Las autoridades religiosas se están cavando la tumba. Lo cual, a mi modesto entender, tampoco es un mal total. Cuanto peor lo hagan, por desgracia ¡antes ‘se caerán los palos de un sombrajo’ que más que cobijar, espanta! Porque no conocen ni conectan con la realidad social; no disponen, como cualquier otra persona o colectivo, de mayor autoridad que el de las razones aportadas y que el referente del Evangelio entendido en comunión con el pueblo creyente y no desde prejuicios seculares; su autoridad no viene de Dios más que la de cualquier otro colectivo: “toda autoridad viene de Dios”. Y, puesto que lo están haciendo tan mal, desde todos esos ángulos, su tiempo ha pasado y la comunidad creyente debe dotarse de otro modelo de organización, tal como explicaré en un próximo escrito.
Voy por partes: 1) el magisterio eclesiástico interfiere en el ejercicio de la autoridad del Estado porque su idea de ésta y de la propia es errónea. 2) se pretende intérprete privilegiado del derecho natural (en matrimonio, divorcio, sexualidad, aborto, homosexualidad...) sin ninguna luz especial humana o sobrenatural. Sin embargo existen razones poderosas para reconocer la legitimidad del matrimonio homosexual. 3) No hay razones para negar que éste tenga un carácter sacramental.

1. La jerarquía tiene ideas confusas y equivocadas sobre la autoridad civil

El legislador no pretende ser un magisterio moral sino un regulador pragmático de la convivencia ciudadana. Y esto sólo desde el consenso social democrático. Los gobernantes pueden y deben propiciar una orientación moral básica desde una ética universal o desde los derechos humanos reconocidos. Y tienen la obligación de educar a la ciudadanía para que sintonice con ellos. Si por encima de la soberanía nacional la legislación internacional recoge tales derechos en un compromiso común, cualquier estado debería asumirlo y forzar lo más posible el consenso nacional si éste fuese opuesto (la ablación en ciertos países). Pero siempre se trata de una medida de democracia y de prudencia política, no de un pronunciamiento teórico de moralidad. Y así el legislador no dice que el aborto, por ej., sea bueno o malo sino que renuncia a prohibirlo o sancionarlo más allá de la voluntad de la colectividad.
No he encontrado todavía argumentos en contra de este razonamiento que me parece de sentido común. Y parece extraño que los eclesiásticos (desde el Papa hasta el último cura) carezcan tanto de él.
En este contexto, la autoridad eclesiástica no puede exceder el magisterio teórico -que obligará a quien lo acepte y siempre que sea fundado- mas no imponer al estado lo que es o no prudente legislar. Es decir, no tiene legitimidad alguna para interferir e impugnar las decisiones políticas democráticamente tomadas, tal como es su costumbre sin ton ni son y desde siempre ¡Y menos en nombre de Dios! ¿Cuándo van a reconocer la sarta ininterrumpida de errores en la historia? Todos los creyentes que caigan en la cuenta de la presente tesis tendrían la obligación moral de denunciar la doctrina papal o episcopal, por errónea y por extralimitar su competencia.

2. El matrimonio entre homosexuales es válido y legítimo.

Al igual que respecto al divorcio (no lo veo claro para el aborto) considero válidas las razones que se aducen habitualmente para aceptar la legitimidad moral de la homosexualidad, como tendencia y como vivencia. No es una anomalía en la especie humana (como no lo es en las animales) sino una cuestión de porcentaje. La naturaleza, al parecer, se ha encargado de que haya mayoría heterosexual para asegurar la procreación. Mas ésta es objetivo de la especie no de cada pareja. Por lo mismo, el matrimonio homosexual no constituye ninguna anomalía. Un defecto grave físico o psicológico podrá, según casos, desaconsejar y hasta prohibir el matrimonio, en razón de la propia pareja o de los descendientes. Pero no es el caso de la homosexualidad que no es defecto físico ni anomalía y menos orientación inmoral. La Iglesia no aporta una sola razón seria en contra, sólo pre-juicios. Los homosexuales se pueden casar si se quieren. El amor adulto es la única justificación válida y, creo yo, necesaria del matrimonio. La opinión pública está suficientemente sensibilizada como para proceder civilmente a una regulación seria y prudente (respecto a modalidad, deberes y derechos) que, repito, no es un juicio de moralidad.
Y ninguna razón y estadística parecen desaconsejar la adopción en la medida en que sea compartir el amor responsable de la pareja con un niño, sobre todo si carece de familia apropiada.

3. ¿Por qué no reconocer a tal matrimonio entre cristianos la densidad de sacramento?

La jerarquía eclesiástica -que es de institución humana- se ha reservado el dominio sacramental que también es de institución humana como lo es toda religión o iglesia. Por supuesto, hablo desde el llamado nuevo paradigma teológico, no desde el viejo. Pero aunque fueran los sacramentos efecto de una revelación o decisión divina, la Iglesia no tendría poder sobre su sustancia natural.
El matrimonio cristiano es naturalmente sacramental por el hecho de que el amor conyugal desde la fe, como símbolo y realidad de comunicación, ayuda a crecer humana y espiritualmente, es decir, ‘santifica’, plenifica a los cónyuges. Exactamente eso es sustancialmente su dimensión sacramental. La autoridad lo podrá regular pero no hasta el punto de impedir o invalidar que sea lo que es por naturaleza. Podrá faltar su reconocimiento canónico (inútil durante los primeros siglos...y hoy también) no su realidad, con o sin presencia del cura, con o sin registro. Afortunadamente, y pese a su doctrina, la autoridad eclesial carece de poder religioso sobre la sustancia de las cosas. Y no tiene más remedio que ir acostumbrándose a ser no reconocida y despojada de sus pretensiones a medida que el pueblo cristiano madure en la fe.
Cualquier pareja de homosexuales deberá encontrar acogida al menos en una comunidad de base y poder celebrar en ella religiosamente su unión. Y tampoco tienen por qué dar mayor importancia a no ser inscritos en un registro parroquial. Muchos se encuentran en esa situación. Es de esperar que las comunidades populares se autonomicen progresivamente en cuanto a bautismos, confirmaciones, comuniones, bodas, etc. Si nos negamos a ser “fichados”, antes adelgazaremos el antievangélico ‘poder’ eclesiástico y contribuiremos a la urgente refundición de la Iglesia.
¡Queridos hermanos obispos, ya que vivís en una burbuja pre-moderna y ninguna persona realmente adulta os entiende, ya que sois más dóciles delegados de la curia romana que pastores audaces, ya que sois más expertos en derecho canónico que sólidos teólogos y buenos biblistas... CALLAOS y no desprestigiéis, al menos, el Evangelio de Jesús! ¿Por qué no habláis, a imagen de san Romero de América, con energía e indignación contra sistemas económico-políticos -con los que siempre habéis colaborado- que mantienen en la postración humana, el dolor y la muerte a más de mil millones de hermanos nuestros? ¡Por transitar ese camino mataron a Jesús!
 

 


ENCUENTRO MOCEOP
ALBACETE-VALENCIA-MURCIA

Fue el día 29 de mayo cuando un buen grupo de personas, todas del sureste, interesadas en los planteamientos del MOCEOP, nos reuníamos en la Torre de la Horadada para convivir dos días en alegría y fraternidad.
Comenzamos nuestro encuentro recordando y afianzando entre nosotros que nuestro proceso de secularización ha sido un recorrido enriquecedor, positivo, que nos ha facilitado el retorno a nuestros orígenes.
Nuestra opción por un estilo de vida y de hacer iglesia nos ha acercado aposiciones marginales. Hemos perdido los púlpitos, pero sabemos de la profundidad del comentar el evangelio en torno a una mesa de hermanos y hermanas. No presidimos celebraciones públicas, pero compartimos la lucha y el compromiso que hacen real la Eucaristía entre las personas. No tenemos respuestas para todo desde plataformas oficiales o jerárquicas, pero sentimos lo complejo de cada situación vital y respetamos las diversas soluciones y apuestas que tántas personas hacen desde la seriedad... Nos sentimos más cerca de la vida, sin impedimentos jurídicos y organizativos que lo impidan. Hemos dejado muchos de los cauces por los que circula el poder. Y eso nos ha ayudado a ser más libres y nos ha acercado a quines no tienen poder, a quienes habitan en zonas marginales.
Después estuvimos compartiendo la situación que como movimiento tenemos en cada una de las comunidades autónomas que nos habíamos convocado. Hubo una gran coincidencia en los siguientes puntos:
-- No pretendemos ser una gran asociación, ni siquiera grupo grande...
-- Debemos mantener un mínimo de organización para que nos ayude a estar cada uno donde debe estar, en comunidades, grupos...etc... teniendo en cuenta que nuestra meta no es le MOCEOP sino el Reino, otro mundo que es posible.
-- Ser como Moceop punto de referencia para mucha gentes de Iglesia de base.
-- Para ello necesitamos de una persona de cada sitio que asegure la presencia en las reuniones a nivel de toda España.
A continuación Ovidio nos informó ampliamente de el caminar de COSARESE.
Dentro del apartado de informaciones Jesús Chinarro y José Luís Alfaro dieron a conocer el libro de Catequesis que han elaborado las CCP de Albacete para chicos de 8-12 años. También Manuel López, de Murcia, nos presentó su libro «MEMORIAS DE UN CURA CASADO» que próximamente aparecerá y del que daremos amplia información en la revista.
Faustino Pérez, de Valencia nos presentó el trabajo sobre «El Cura Rural» que ha sido elaborado para dossier de la revista.
Por la noche tuvimos la delicia de disfrutar con la exposición plástica que sobre el Canto a las Criaturas nos presentó Juan López Bermúdez. Ciertamente no hay palabras para explicar las emociones y sensaciones percibidas.
Y al día siguiente con la eucaristía, las caricias, los abrazos y los ánimos recibidos nos despedimos comprobando la necesidad de encuentros como este.