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LAS MUJERES
ANA MARÍA RODRIGO
Publicado en ECLESALIA, 11/06/04.-
Vivimos en una sociedad culpable y cómplice de grave pecado colectivo de la
opresión y desprecio de la mujer. Puesto que la sociedad y quienes tienen la
obligación de modificar las estructuras no lo hacen, seremos las mujeres,
víctimas de la situación, quienes pedimos perdón en nombre de la sociedad en
la que vivimos.
LAS MUJERES
PEDIMOS PERDÓN
- Pedimos perdón si, cuando hemos hablado de la mujer, no hemos sabido
llegar al corazón de quienes nos habéis escuchado.
- Y más aún, pedimos perdón si hemos conseguido el efecto contrario, es
decir, aborrecer el feminismo e incluso a la palabra feminista.
- Pedimos perdón por todas las mujeres que nos hemos equivocado al no saber
presentar adecuadamente nuestras reivindicaciones, ¡hace tan poquito tiempo
que nos han dejado hablar...!
- Pedimos perdón por el gran pecado de la humanidad durante toda su historia
ante la injusticia que se ha cometido contra la mujer.
- Pedimos perdón por no haber podido convencer a la sociedad de que los
problemas de las mujeres, sólo por el hecho serlo, son problemas muy graves
y que es muy urgente resolverlos.
- Pedimos perdón porque en ocasiones pensamos que ya hemos conseguido la
meta por que las mujeres de nuestro entorno ya lo han conseguido y nos
olvidamos de los millones de mujeres que sufren y mueren por ser mujeres.
- Pedimos perdón porque esta sociedad en la que vivimos no haga lo
suficiente para evitar que se siga considerando a las mujeres objeto de
explotación laboral por parte de marcas comerciales conocidas y
multinacionales.
- Pedimos perdón porque, después tantos siglos de existencia, muchos hombres
sigan utilizando a las mujeres como mero objeto sexual.
- Pedimos perdón porque los Organismos Internacionales que se dicen
protectores de la infancia, no acaben con la explotación sexual de millones
de niñas
- Pedimos perdón porque la pobreza se vaya feminizando a pasos agigantados
en torno a la mujer.
- Pedimos perdón porque la Iglesia Católica tenga una Jerarquía eclesiástica
que sigue poniéndonos a María, virgen y madre, como el único paradigma al
que las mujeres debemos imitar.
- Pedimos perdón porque esta misma jerarquía no considere dignas a las
mujeres para determinadas funciones cultuales y y las considere incapaces
para órganos de decisión.
- Pedimos perdón porque todavía haya mujeres que se conforman con un papel
secundario como seres humanos.
EN NOMBRE DE LAS MUJERES
- En nombre de las mujeres reivindicamos el poder equivocarnos privada y
públicamente..
- En nombre de la humanidad pedimos y exigimos que no se maltrate nunca más
a una mujer.
- En nombre de la humanidad pedimos y exigimos que nunca más muera una mujer
por el hecho de serlo.
- En nombre las mujeres pedimos que se nos haga presentes en el lenguaje.
- En nombre de las mujeres pedimos que no se solape el femenino en el uso
genérico del masculino.
- En nombre de las mujeres pedimos que hagamos un pequeño esfuerzo en este
sentido
- En nombre de las mujeres pedimos que allí donde estemos presentes se diga
expresamente.
- En nombre de las mujeres pedimos que se dé acceso a la mujer a órganos de
poder y decisión.
- En nombre de las mujeres exigimos mayor compromiso político en la
erradicación del machismo.
- En nombre de las mujeres pedimos que el feminismo no sea una moda y mucho
menos una broma.
- En nombre de las mujeres pedimos igualdad en el hogar, en el trabajo y en
los salarios
- En nombre de las mujeres afirmamos que, de la igualdad de género, nos va a
beneficiar todos y todas.
- En nombre de las mujeres afirmamos que el feminismo no va en contra de los
hombres.
- En nombre de las mujeres afirmamos que no queremos ni caridad ni
compasión, pedimos sencillamente justicia.
- Rendimos un sentido homenaje a todas las mujeres y a muchos hombres que
han luchado y siguen luchando porque seamos iguales hombres y mujeres.
- En nombre de mujeres y de hombres soñamos con un inmediato y urgente
compromiso de todos y de todas por erradicar la lacra de la desigualdad de
género.

LAS MUJERES TAMBIÉN
COMIERON PANES Y PECES
versión femenina y
libre MARI PAZ LÓPEZ SANTOS,
pazsantos@wanadoo.es Publicado en ECLESALIA, 11/06/04.-
“...Sólo los hombres era unos cinco mil” (Jn 1-15)”
“... Los que comieron los panes era cinco mil hombres” (Mc 6, 34-44)
“...Los que comieron era cuatro mil hombres sin contar mujeres y niños” (Mt
15, 32-39)
A
los que nos transmiten los hechos sería injusto tacharles de mala fe o de
tergiversar y ocultar datos, sencillamente cuentan la historia dentro de los
esquemas de la época.
Situándonos en el paisaje, allí había una multitud y, al parecer, en los
tiempos de Jesús se podían contar uno, dos, tres, cuatro... y hasta ¡cinco
mil hombres!., pero a nivel de “índices de audiencia” –que diríamos en
nuestros tiempos-, una parte de esa multitud era invisible. Las mujeres, que
por lo menos eran mil -si las matemáticas no engañan y basándome en los
datos de los tres evangelistas citados- y que además con toda seguridad
llevaban al pecho o de la mano a los niños, no eran visibles por el simple
hecho de que socialmente no contaban.
La mujer
ocupaba el antepenúltimo lugar en la escala social junto a los niños que
ocupaban el siguiente y que siempre iban con ellas y, cerrando la lista, los
leprosos y demás apestados.
Jesús, a quien no interesaban ni los índices de audiencia, ni las
estadísticas, ni los esquemas sociales, “levantó los ojos, y al ver que
acudía mucha gente”.... que debía ser la misma que le produjo pena en otra
ocasión... “pues parecían ovejas sin pastor” , vio hombres, mujeres y niños
cansados y hambrientos. Su oración se hizo acción, implicando en ello a su
comunidad: los despistados y boquiabiertos discípulos que no entendían como
se multiplica la comida cuando es compartida.
Las mujeres ayudaron a recoger los restos, seguro, por puro instinto, era el
trabajo de cada día; y como –dada su invisibilidad- no iban a “salir en la
foto histórica” continuaron guardando “todas esas cosas en su corazón” pues
en algún momento habría que contarlas a sus hijos y sus nietos.
En estos, nuestros tiempos, albores del -creo poder calificar- convulso
siglo XXI, veo hombres, mujeres y niños hambrientos, sedientos y cansados;
unos por exceso y otros por defecto. Depresiones, hastío, miedo a perder el
control, aburrimiento, consumismo, violencia... unos; hambre, miseria, falta
de educación, guerras, extorsión, enfermedades... otros; y en medio de todo
veo signos actuales de multiplicación de panes y peces: proliferación de
ONG’s en el tercer mundo y en las líneas fronterizas del primer mundo;
gritos y manifestaciones contra guerras e injusticias; misioneros y
misioneras dejándose la piel y la vida en la denuncia y en el trabajo;
jóvenes que se plantean otra manera de vivir la vida; vuelta a la
simplicidad y a la catacumba de muchos cristianos que creen que hay que
volver a las fuentes... Podría llenar algunos renglones más pero lo dejo a
quien se haya animado a leer esta reflexión. Todos estos signos son como
unas pequeñas flores, cuyo nombre no conozco, que nacen en medio de la
basura.
“Había mucha hierba en aquel sitio”, dice Juan en su relato, y al compartir
crecieron flores de amor y solidaridad.
¿chos humanos. Otras, desde el silencio, sin ser noticia, sacan adelante
hogares y familias enteras, limpiando bancos, empresas, hospitales, etc;
están también las que dejan sus países de origen para poder mantener a sus
hijos... Nuevamente invito a quien lee a que siga la lista.
Jesús se daba cuenta de que estaba bien acompañado porque miraba, viendo.
Alguien duda
todavía que las mujeres vivieron en primera persona aquel inolvidable día?.
Caminaron, se sentaron, comieron y ayudaron a recoger los restos. Hoy,
canalizan su trabajo solidario en asociaciones, ONG’s, hospitales, misiones,
centros de acogida, etc., crean y trabajan en pequeñas empresas con ayuda de
micro-créditos para alimentar a sus familias en países pobres; las hay que
luchan por los derechos humanos. Otras, desde el silencio, sin ser noticia,
sacan adelante hogares y familias enteras, limpiando bancos, empresas,
hospitales, etc; están también las que dejan sus países de origen para poder
mantener a sus hijos... Nuevamente invito a quien lee a que siga la lista.

DÍA DE LA TRINIDAD
MARÍA JESÚS ESTEPA. 06/06/04
CABRA (CÓRDOBA) ECLESALIA, 11/06/04..
- Mi Dios
Trino, no es un dogma, una teología, una explicación. Mi Dios UNO Y TRINO,
sigue siendo el gran misterio de la Encarnación.
Su Trinidad habla de COMUNIDAD, ENCUENTRO, COMUNICACIÓN.
Su UNIDAD, habla de apertura, relación, solidaridad.
Y así, este misterios tantas veces lejano, tantas veces oscuro, no entendido
ni captado, hoy se me hace más fácil de acoger, de explicar.
Y no lo hago desde la teología, sino desde la escritura y la Vida.
Y no porque lo haya estudiado o pensado, sino porque se me ha regalado.
Regalo de hace años, pero que se actualiza y se enriquece. Que comenzó con
el verso de Sor Isabel de la trinidad: Oh, Trinidad, plenitud a quien
adoro.... y se me hizo carne en Juan 14, 23 “ Y vendremos a ella y haremos
morada en ella.”
Así es nuestro Dios. Inabarcable, pero cercano. Inexplicable, pero sentido.
Inenarrable, pero hecho Palabra.
Hoy quisiera poder estar en todos los templos de este pueblo en el que vivo,
tomar la palabra y compartir tu regalo.
Hoy quisiera que el ser mujer no fuera el impedimento para hablar de Ti y de
quién eres, cómo te manifiestas, te haces presente.
Pero soy mujer y no hombre. Laica y no sacerdote.
Y Tú hoy me animas a que nuestras voces de mujeres que te aman, buscan y
encuentran en la VIDA, puedan resonar en los rincones de las plazas y
cocinas, en la escuela, mercado y oficina, en hospitales, gasolineras y
escalera, en las cátedras y en los pasillos, en la cuna, en a cama y en la
litera.
Porque donde está la vida, estamos nosotras y tú nos acompañas, nos
estrechas por detrás y por delante, nos cubres con tu palma, nos tocas con
suavidad y ternura, e inundas nuestros corazones con el fuego de tu AMOR.
Somos presencia de tu Amor Trinitario y tenemos que ser fieles mensajeras
del anuncio recibido.
Iremos a Galilea, se lo contaremos a nuestros hermanos, y ellos aunque
incrédulos, volverán al sepulcro y lo encontrarán vacío.
Y aunque no nos crean a nosotras, si verán nuestras obras. Que no serán de
Apologética, Filosofía, Retórica,... sino de práctica real de tu acción en
nuestra vida.

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