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CASA-MUSEO JERÓNIMO
PODESTÁ
Queridos Tere y Andrés:
Esta es la noticia buena que quedé en mandarles. Esta casa que los españoles
nos ayudaron a comprar, será por ahora casa museo mientras yo viva, cuando
yo parta será museo y lugar de Encuentro para construir en la libertad un
mundo nuevo de hombres nuevos en la casa de Jerónimo y Clelia . Les envío la
declaración y el proyecto que yo envié a la Legislatura. Quisiera que
publiquen lo que les parezca en Tde H ya que esta ha sido la casa de todos
en el corazón y en la realidad.. Que Dios me dé mucho tiempo en este Planeta
para terminar todo lo que me falta hacer. Un abrazo grande a Paloma y Ramón,
Julio y Emi, a José Luis y Juani y para no dejar afuera a ninguno que son
tantos, a todos los amigos y hermanos que de verdad los llevo en el corazón.
Un abrazo
CLELIA
Buenos Aires, 30 de septiembre de 2004
PROYECTO
OBJETIVOS GENERALES
Y ESPECÍFICOS:
Mi intención es que nuestra casa sea declarada «Casa-Museo» durante mi
existencia, trámite éste que ya fue iniciado, y posteriormente, a mi
fallecimiento pase a ser un Centro Cultural donde se desarrollen diferentes
actividades:
a. Auditorio: Para debates religiosos, políticos, culturales, sociales, etc.
; charlas con entidades estudiantiles; presentación de muestras plásticas;
actividades relacionadas al campo religioso y de los derechos humanos; etc.
b. Sala de Audiovisuales. Para la proyección de imágenes obtenidas durante
nuestro exilio y durante la gesta del camino hacia la democracia; para la
proyección de cualquier material vinculado a nuestro trabajo en el campo de
los derechos humanos, para la proyección de videos y/o filmes desde la
creación cultural en la búsqueda de un camino liberador.
c. Biblioteca v. Hemeroteca: Con el aporte de la totalidad de todo nuestro
patrimonio literario y para el desarrollo de actividades que ayuden a la
construcción del «hombre nuevo», con la cesión del material recopilado
durante nuestra trayectoria, videos, escritos, cassettes, etc.
d. Sala de Capacitación e Informática: Contando con el aporte de cuatro
computadoras, a disposición de la comunidad.
e. Actividades al aire libre: en espacio patio-jardín de aproximadamente 100
m2. con arboleda.
FUNDAMENTOS.
Valor Histórico:
La casa que ocupa el predio de la Av. Gaona 1367 de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, tiene una impronta histórica : fue construida alrededor del
año 1860 y perteneció a la familia Cuitío, mazorquero del Brigadier General
Don Juan Manuel de Rosas.
A partir de 1980, año del regreso de nuestro exilio, compartí con mi marido
Monseñor Jerónimo Podestá ex obispo de Avellaneda , Presidente del
Movimiento de Sacerdotes Casados y Esposas de la República Argentina, y de
la Federación
Latinoamericana de Sacerdotes Casados y Esposas.
DECLARACIÓN 287/2004
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires solicita al Poder
Ejecutivo que, a través del organismo que corresponda, evalúe la
factibilidad de habilitar la «Casa Museo Jerónimo Podestá», en el inmueble
sito en Av. Gaona 1367, que fuera vivienda de Monseñor Jerónimo Podestá y la
Sra. Clelia Luro.
Buenos Aires 30 de septiembre de 2004.
RESOLUCIÓN 37112004
Articulo 11.- La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires declara
sitio de interés cultural de la ciudad la vivienda que habitara Monseñor
Jerónimo Podestá, ex Obispo de Avellaneda ubicada en la Av. Gaona 1367, y
dispone la colocación de una placa en dicho inmueble, con el siguiente texto
Declarado sitio de Interés Cultural
LEGISLATURA DE LA CIUDAD AUTÓNOMA
DE BUENOS AIRES.
Art. 21.- Comuníquese, etc.

GUATEMALA
FUI RELIGIOSA... AHORA SOY CASADA
¡Decidir! clave en el proceso de encuentro conmigo misma
Decidir para encontrar «mi quietud», pero no en el sentido de inmovilidad,
asimilación o conformidad... al contrario, quietud en el sentido de armonía,
de serenidad conmigo misma y los demás, de la vitalidad que se experimenta
ante la certeza de optar por fidelidad a ti misma y lo que te habita dentro.
Fui religiosa 16 años de mi vida, años positivos y profundos. Sin embargo,
por varias razones personales y de la estructura misma de la vida religiosa,
empecé a sentir cierta tensión interna y a perder la alegría que siempre me
caracterizó. Fue entonces cuando me di cuenta que debía plantearme
seriamente si continuar dentro o salir y «enfrentar» la vida desde «otra
plataforma». No era una decisión fácil: implicaba una ruptura con lo que
hasta ese momento había sido mi mundo... y salir, empezar -a los 38 años-
sin título universitario, sin un «capital» económico y enfrentada al «qué
dirán» (algo así como de estar bajo techo a estar a la intemperie). Era un
reto: sentirme libre y optar, independientemente de otras opiniones y
prescindiendo de todas las seguridades que suponía permanecer dentro. No me
avergüenza reconocer que, como mujer y como humana, también motivó mi
decisión el aspecto (tabú) de la afectividad. He encontrado a un compañero
con el que compartimos amistad, comprensión y «hambre» de justicia y paz. La
grandeza de este momento que vivo radica en su sencillez: me siento
realizada como mujer desde este proyecto común que construimos con Jorge, mi
pareja; mi mundo académico y laboral que encuentro apasionante desde la
Sociología; la familia, las amigas y amigos, Guatemala... No experimento
ruptura en la vivencia de mi fe. Siempre me he sentido amada por Dios, y a
Jesús cercano, animándome a ser yo plenamente feliz... Él nos dio su «Buena
Noticia»; desde dónde queramos comprometernos para hacerla vida, es una
decisión que nos corresponde.
Vivir la vida es maravilloso. Ésta me enseña que la búsqueda de la felicidad
y la armonía pasa por decisiones fundamentales, a las que no debemos temer,
sino enfrentarlas y asumir así el riesgo y la alegría de ser y crecer.
Me gustaría resaltar de manera especial las Bienaventuranzas ((Mt. 5), la
parábola del Hijo Pródigo (Lc. 15) y el «juicio final» (Mt. 25); en
resumidas cuentas, el amor y la misericordia.
Claudia Inés Barrientos.

COLOMBIA
Encuentro Continental de Cristian@s Por la
Paz con Justicia y Dignidad y Encuentro Internacional de Teólog@s
En Colombia y en la región, hay gran cantidad de experiencias eclesiales que
están desarrollando procesos de acompañamiento y compromiso con los grupos
más pobres y vulnerables de nuestras sociedades. Sin embargo, éstas se
desarrollan en medio de un profundo aislamiento y desarticulación, a pesar
de estar trabajando en campos comunes y objetivos afines, lo cual les ha
hecho perder capacidad de incidencia en las iglesias y en la sociedad
colombiana y latinoamericana.
Los movimientos que en otra época sirvieron para articular desde una
perspectiva ecuménica expresiones y propuestas de carácter
eclesial-religioso, hoy se encuentran debilitados o simplemente han
desaparecido. Es evidente que el actual momento político y social que
vivimos en el mundo y especialmente en nuestra América Latina, reclama del
mundo religioso respuestas unificadas y claras que se unan a las ya muchas
voces que propugnan por cambios de fondo en favor de las grandes mayorías
sometidas a políticas de empobrecimiento y deshumanización de nuestras
sociedades.
Desde muchas expresiones sociales se vienen dando acciones que buscan
responder de una manera articulada a estas políticas. Se hace urgente que
desde diversos sectores de las iglesias se articulen iniciativas que
respondan a los desafíos presentes en consonancia con otros sectores
sociales críticos y proféticos. Nuestros procesos de iglesias cristianas
particulares, bien podrían jugar un papel de mayor trascendencia, si
entraran a sumarse de una manera cualificada y orgánica a este elenco de
actores que expresan su rechazo a la inequidad y quieren abrir nuevos
caminos de justicia social.
Podríamos decir entonces que en este momento no se visibiliza, en el campo
de la pastoral y la teología en Colombia y de América Latina, una respuesta
articulada que aborde las nuevas dinámicas sociales que se ciernen sobre
nuestros pueblos, a pesar de que en la actualidad nos encontramos en un
momento de desarrollo tecnológico y cultural de la humanidad que favorece la
comunicación casi instantánea y global. Es necesario globalizar la esperanza
y la solidaridad entre los pueblos, con la misma o mayor fuerza como se
globaliza el mercado libre.
Realidades como el Plan Colombia, la Iniciativa Regional Andina, el plan
Puebla Panamá, las propuestas de un ejército unificado para América Latina y
el ALCA entre otras, que están impactando en toda nuestra América, piden
respuestas pastorales y teológicas actualizadas y articuladas que sepan dar
cuenta del momento por el que atraviesan nuestros países y animen a los
cristianos de hoy a responder en consecuencia con los tiempos que nos ha
correspondido vivir.
Otro factor preocupante en el actual momento socio-eclesial, lo constituye
el hecho de que en la actual coyuntura los movimientos religiosos y
espirituales que cuentan con mayor respaldo económico y político, son
aquellos movimientos y tendencias neoconservadoras que le hacen eco a estas
mismas corrientes de pensamiento en el campo social, político y económico y
que muchas veces se presentan como la única oferta espiritual. Urge suscitar
un apoyo a otras propuestas comprometidas con las esperanzas y búsquedas de
justicia de nuestros pueblos.
Hace falta crear un ambiente de encuentro entre las iglesias cristianas a
nivel de sus expresiones de base y sus pastores, y desde allí dinamizar una
pastoral de la justicia, la paz y la dignidad, que retome los desarrollos
teológicos y pastorales construidos desde y en favor de nuestros pueblos a
lo largo de la historia.
Hay que anotar también que aun cuando hay expresiones teológicas que buscan
dar cuenta de los desafíos más actuales, se vive una cierta dispersión y no
logran impactar de una manera clara y eficaz en los sectores de base de las
iglesias y de nuestras sociedades. Aunque hay algunos espacios de
articulación ya sea por parte de algunas iglesias o de carácter ecuménico,
no se conoce un espacio nacional ni latinoamericano fuerte, en el que se
puedan compartir las reflexiones que actualmente se están llevando a cabo
desde una perspectiva humanista. Desde muchos sectores de diversas iglesias
se reclama un espacio amplio de discernimiento y de acercamiento que
permiten impulsar con mucha más fuerza, una cierta unidad de acción desde
nuestra misión como seguidores de Jesús.
Existen algunos antecedentes en procesos de articulación eclesial y
religiosa en torno a la realidad continental. De lo más significativo en
este sentido a nivel continental, fue el proceso y los eventos nacionales
realizados en muchos países de América latina y los Encuentros Continentales
realizados en Ecuador, Colombia y República Dominicana que llamamos:
Asamblea Pueblo de Dios (APD) que logró generar mucha expectativa y algunas
propuestas de continuidad que se fueron debilitando con el tiempo hasta
desaparecer como proceso orgánico.
Un ejercicio de recuperación crítica de la memoria de todos estos procesos
vividos en décadas anteriores, podría ser un factor fundamental en el
esfuerzo de articulación y de coordinación de diversas experiencias
eclesiales a nivel nacional y continental que parta de nuestra historia como
Pueblo de Dios en América.
Propósitos Específicos:
Reunir durante tres días, a un grupo de 50 teólogos de Colombia, América
Latina y Europa para que aporten elementos de reflexión teológicos y
pastorales sobre la Paz y la Guerra en el país, la región y el continente y
su relación con la política del libre mercado (a la luz de experiencias
similares dadas en otros lugares del mundo) con el propósito de iluminar la
acción evangelizadora y profética de las iglesias cristianas.

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