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VOLVEREMOS A ESA
IGLESIA
Koldo Aldai
Al Cielo gracias, la sede de Comisiones dispone a su vera de un inmenso
Retiro. Eran precisos algunos kilómetros de parque para digerir tan
conmovedora mañana, tan gratos días. Me debía a la pantalla, al imposible
esfuerzo de testimoniar y contagiar la fraternidad vivida. Primaba observar
emociones, ordenar ideas. La cabeza, aún más que las piernas demandaba largo
paseo.
Dejé con pena el enorme salón de actos del sindicato. Me despedí, no sin
nostalgia, de esa intensa comunión de almas. Apenas conocía a nadie, pero
sin embargo me encontraba en mi propia “casa”, junto a tantas almas afines,
anhelantes, pujantes de una nueva espiritualidad. La Eucaristía culminaba
unos días vividos en plena y profunda hermandad.
El edificio era frío, pero el ambiente entrañable. En medio de una
construcción aséptica, de una ciudad, en buena medida, indiferente,
encarnaba aquello del Evangelio: “Míralos como se aman”. Ha llovido mucho
desde aquel asombro por el amor excelso de los primeros cristianos y sin
embargo se siguen amando, se siguen volcando en la construcción de la nueva
tierra, la nueva Jerusalem. Vive pues el Evangelio de Jesús y lo constatamos
en el XXIV Congreso de Teología, convocado por la Asociación de teólogos y
teólogas Juan XXIII (Madrid 9-12 de Septiembre).
Vi una Iglesia en marcha; Iglesia sencilla, de sonrisa entera y alma
entregada; Iglesia de mujeres y de hombres de entusiasmo y coraje, de
sandalias y color, guitarra y tambor… Vi una Iglesia conocedora de su
legado, pero a la vez ubicada bien en el presente, beligerante con la
injusticia, pero no lastrada por el resentimiento, crítica con la Jerarquía,
pero al mismo tiempo gozosamente emancipada . Vi una Iglesia de espíritu
vivo y brazos abiertos, en condiciones de atraer a los jóvenes, de
interactuar con los movimientos más dinámicos de nuestra sociedad; una
Iglesia capaz de aglutinar una espiritualidad universal que supere las
divisiones y recelos de los credos.
Retornaba a la casa madre, tras decenios de alejamiento y contemplé una
Iglesia vigorosa, joven a pesar de las canas de los congregados, deseosa de
crecer y de enriquecerse con otras aportaciones, incluso allende de la
cristiandad. Disfruté en este Congreso de Teología de la otra Iglesia, el
conclave en España de los cristianos de progreso y compromiso.
“Espiritualidad para un mundo nuevo” era el lema ya de por sí significativo
del Congreso; el símbolo, un “ratón” de ordenador del que salía una llama,
como sugiriendo la luz y la conciencia que hemos de ser en un mundo de
grandes adelantos tecnológicos. El Congreso fue un ejemplo de madurez y de
pasión por el diálogo. Consta-tamos un muy noble ejercicio de actualización.
La teología de la liberación presidía una vez más el ambiente de este
Congreso, pero se trataba de una liberación que no invita a la
autosatisfacción, mas al contrario a una constante autocrítica y revisión.
Se respiraba una teología obligada a rehacerse a cada instante en ejercicio
de sinceridad y autoanálisis en medio de un mundo de enormes
trasformaciones,
La teología de la liberación busca su lugar en nuestro presente, en el mundo
en vías de desarrollo, pero también en el llamado “desarrollado”. Se vuelve
verde (Leonardo Boff-Ecoteología), cobra rostro de mujer (en el Congreso nos
superaban en número), abre sus fronteras (cada vez más permeable a otras
culturas y espiritualidades), emerge del exclusivo esquema de lucha de
clases y progresa hacia una reflexión más global y ubicada en el aquí y
ahora de una sociedad sumida también en la profunda crisis del materialismo.
La teología de la liberación carga ya con otros dolores, pero también con
otras esperanzas y éstas le dan nueva vida, le empujan en renovado vuelo. La
teología de la liberación no se ciñe a la acuciante problemática de los
desheredados de América latina, atiende también a la crisis existencial de
los desesperanzados del mundo entero.
En el Congreso se hizo más acento en la palabra “espiritualidad” con toda su
carga de encuentro, que de religión con todo su pasado de división y
fronteras. Más se profundizó en la vivencia ecuménica o en arrimar el hombro
junto a la nueva sociedad civil organizada, que en las diatribas contra los
opresores. Constaté más interés en ser testimonio de luz y de amor en medio
de la sociedad desnortada de la sobreinformación, que en entretenerse en
lanzar invectivas contra los prelados de Roma.
Liberarse es dejarse fecundar por lo nuevo capaz de renovarnos en espíritu,
por eso la teología de la liberación se va tornando también de la mutua
fecundación. Así pudimos apreciarlo en el Congreso. La presencia de nuestro
gran teólogo universal Raimon Panniker, pionero aquí en la difusión “la
espiritualidad nueva en un mundo nuevo”, de Ana María Schlütter, maestra Zen…,
la oración interreligiosa del comienzo y la fiesta intercultural del sábado
por la tarde, corroboran esta apreciación. Ganaba el anhelo de dejarse
nutrir por el legado de otras tradiciones, por el testimonio de otros
creyentes; el deseo de construir un Reino de Dios de anchos aleros, capaz de
reunir a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.
En ese desafío de alumbrar espacios cada vez más amplios y fecundos, quizá
no se trata tanto de confrontar con la Jerarquía “integrista”,
“neoconservadora”, sino de capacidad de alumbrar la nueva Iglesia. Quizá ya
no se trata de mirar tanto a lo que Roma dice o deja de decir, sino de
alentar la nueva e inmensa alianza, ésta ya sin muros, ni fronteras, sin mi
Dios, diferente del tuyo, sin mi altar diferente del tuyo; la nueva alianza
basada en los principios universales de filiación divina y hermandad humana,
en el Evangelio de la “ética y no de la dogmática” (Juan José Tamayo), la
Iglesia universal del Espíritu recreada en la multiplicidad de las formas.
Comulgo con esta Iglesia capaz de dejar en el camino dogmas y privilegios,
capaz de sentar a la mujer en el altar, de recrear en cada circunstancia su
propia liturgia. Me identifico con esta Iglesia dinámica y abierta, desnuda
de otra doctrina que no sea la del universal amor y compasión, capaz de
atender el reto trepidante de la modernidad. La Iglesia de ayer tiene vedada
su entrada en la sociedad del mañana, del futuro en el que las verdades se
alimentan unas a otras. Tanta pirámide, tanto monopolio no puede sobrevivir
en un mundo más horizontal y participativo.
La sociedad de mañana no aceptará últimas verdades, ni siquiera de la Santa
Madre Iglesia. ¿A dónde vamos si las verdades infinitas ya están ya
descubiertas y además tienen dueño, si al entrar en la iglesia “se nos pide
que nos quitemos sombrero y cabeza”(Enrique Miret Magdalena), si los
catecismos y doctrinarios blindados de por vida, cercenan nuestro anhelo de
universal comunión? ¡Iglesia por fin de tod@s y para tod@s por favor, en los
arranques del XXI!
Tras largo y forzado exilio, fue puro gozo retornar a esa Iglesia de los mil
y un cantos y sonrisas, Iglesia solidaria y feliz, de mirada lúcida y
micrófono libre. No paraban de agitarse en la sede de Comisiones, los
folletos, los abanicos, insistiendo en mover un aire tan parado, tan
condensado, a veces incluso viciado a lo largo de siglos.
Volveremos una y otra vez, ya no con abanicos, sino con molinos de viento, a
esa Iglesia de fraternidad genuina, Iglesia originaria y eterna del “míralos
como se aman”. Correremos a esa Iglesia abierta a todos los vientos
bonancibles, a esa renovada alianza de los corazones y voluntades
constructoras del Reino de definitiva paz, indispensable justicia y
verdadero amor. ¡Sentidas gracias a los organizadores del Congreso!

ACERCAMIENTO
INTERRELIGIOSO.
Fracisco Coll
Hace cuatro años, en la celebración periódica que tenemos en Comunidades
Cristianas Populares, habíamos pedido por la unidad de las religiones.
Todos estábamos convencidos que para conseguir esa Unidad y esa Paz tan
frágil, y a la vez tan maltratadas por la humanidad muchos teníamos que ver
en lo bueno y en lo malo los creyentes. No habrá paz en el mundo sin paz
entre las religiones, no habrá paz entre las religiones sin dialogo entre
las religiones « ( Hans Kung ).
Además ¿Quién puede alardear de ser el único conocedor del inmenso misterio
de Dios? « Un solo pueblo no puede conocer todos los caminos de Dios. Por
eso
Dios creó muchos pueblos. Cuando un pueblo dice: -yo sé todo sobre Dios y lo
sé mejor que los demás, ese pueblo no conoce bien a Dios... « ( Saila Kuna
Mendez Horacio ).
« No todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre « ( Mateo 7,21 )
La oración de la celebración, nos llevó al discernimiento, y este a la
acción.
Aquella misma semana, varios miembros de comunidades comenzamos a visitar
las distintas Iglesias y grupos religiosos no católicos de la ciudad. Al ser
una ciudad pequeña los teníamos ubicados a todos, aunque nunca nos habíamos
acercado. Unos primeros pasos expectantes de saludos, presentaciones,
diálogos... y una propuesta concreta de mutuo acercamiento.
No había pasado un mes y, en nuestros locales, nos encontrábamos, por
primera vez en la historia de Huesca, musulmanes, mormones, adventistas,
baha’i, católicos... solo las iglesias evangélicas habían declinado
nuestra invitación.
Como todo lo que empieza, tan a la brava, y tan deprisa, lleno de
expectativa y de interrogantes. Parecido al primer ,viaje en avion que no
sabes si vas a disfrutar o a marearte. Recuerdo aquel momento: caras nuevas,
distintos colores, distintos pensamientos, saludos, presentaciones...algunos
nos conocíamos de antemano, incluso éramos compañeros de trabajo..., pero
esto era otra cosa.
Comenzábamos un camino común dispuestos a conocernos, orar, y buscar mejor
todos juntos al Dios de cada uno, al Dios Único.
Después de cuatro años, seguimos tan ilusionados como el primer dia. Los
pasos que hemos dado nos han afianzado, y creemos haber conseguido frutos
muy sabrosos.

COORDINADORA DE
GRUPOS RELIGIOSOS E IGLESIAS POR LA PAZ
Así nos llamamos, nos hemos ido viendo, periódicamente, cada dos o tres
meses, en pequeñas reuniones de responsables, conociéndonos mejor,
reflexionando nuestros puntos de vista con enorme respeto, rezando siempre,
planificando. Hemos hecho dos excursiones de todo el día, con más de
cincuenta personas, compartiendo el autobús, la fiesta, la oración, la
comida, los juegos. Denunciamos, públicamente en los periódicos, un acto
vandálico que sufrió la mezquita de nuestros hermanos musulmanes,
ofreciéndoles nuestro apoyo y solidaridad, también salimos a la calle contra
la guerra de Irak y los actos terroristas. Hemos asistido a actos de culto
de los demás. Y, lo mejor, llevamos ya cuatro actos públicos de oración
común y solidaridad, por medio de una colecta para los campos de refugiados
de las guerras. Acto, que por unanimidad, lo realizamos en la Parroquia de
San Pedro el Viejo, el templo más antiguo de la ciudad, una preciosa iglesia
románica, ubicada en el casco antiguo y en el centro de Huesca.
En este caminar dialogante y afectivo, algún grupo, por diversas causas, se
ha quedado rezagado, pero estamos contactando con personas y grupos nuevos
que ven la experiencia como muy interesante. En el proceso hemos ido
asentando convicciones, de respeto, de escucha, de intercambio, de mutua
solidaridad, de oración al Dios tlnico, de trabajo por la Paz fundada en la
justicia, la solidaridad, la reconciliación, el amor, la defensa ineludible
de los derechos humanos...s en definitiva: valorarnos, no sólo tolerarnos.
Una anécdota muy significativa de la compenetración a la que hemos llegado,
a nosotros los católicos de Comunidades nos lleno de emoción. Hace tres
años, nuestro Obispo Javier, ya fallecido, se debatía entre la vida y la
muerte aquejado de una gravísima enfermedad, nos habíamos reunido, como otra
veces en el local de la Iglesia Adventista, cual seria nuestra sorpresa,
cuando, al comenzar la oración del encuentro, nos proponen rezar juntos por
Don Javier, « porque era un dirigente religioso honesto, profundamente
creyente y defensor siempre de los derechos humanos y de los trabajadores «.
Creo, que en ese momento, dimos un salto cualitativo en nuestras relaciones.
Finalmente os trascribimos el manifiesto consensuado, que es como nuestra
carta constitucional, hecho con toda sencillez, a modo de súplica, sabedores
de nuestra fragilidad humana y, a la vez, esperanzados, porque estamos
convencidos de « QUIEN nos fiamos».

MANIFIESTO DE LA COORDINADORA DE LELESIAS
V GRUPOS RELIGIOSOS DE HUESCA POR LA PAZ.
Dios Santo, Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, acudimos a Ti Dios
único y verdadero, porque te buscamos y queremos hacer tu voluntad sin
exclusivismos ni fundamentalismos.
La coordinadora de Iglesias y grupos religiosos de Huesca, apostamos
decididamente por un acercamiento mutuo en diálogo sincero y
corresponsabilidad de acción, a favor de un mundo en libertad religiosa y en
apuesta decidida por conseguirlos derechos humanos para las mujeresy hombres
de todo el planeta sin distinción de razas o nacionalidades.
El Dios común en el que creemos, aunque lo busquemos de formas diferentes,
tiene para nosotros dos rasgos dos rasgos esenciales: es el Dios de la
Misericordia y el Dios de la Justicia.
El hecho religioso, patrimonio de la humanidad desde el principio de los
tiempos, según se reconoce hoy, no sólo por la experiencia acumulada, sino
también por los estudios científicos, llevados a cabo sobre este tema,
especialmente desde principios del siglo xx, ha sido, para unos el motor, el
aval y el sentido profundo de su existencia, y, para otros el motivo útil
para satisfacer sus más ocultos egoísmos. Por eso, desde el poder se ha
instrumentalizado y se sigue haciendo para utilizarlo a favor de intereses
inconfesables e inhumanos, que nada tienen que ver con lo auténticamente
religioso.
Nosotras y nosotros de la Coordinadora de Huesca, queremos apostar por un
trabajo sincero, no sólo de intercambio y comunicación entre nosotros de
nuestra experiencia religiosa, sino también en procurar una acción común,
que entre otras cosas significa:
Denuncia de toda manipulación religiosa dentro o fuera de nuestras propias
iglesias y grupos. Que nadie se atreva a justificar cualquier violación de
los derechos humanos, amparándose en los libros sagrados.
Continuar el diálogo interreligioso que llevamos haciendo para el
enriquecimiento mutuo.
Encuentros periódicos de oración y acercamiento y conocimiento mutuo.
Colaboración con el resto de la sociedad en la lucha por la Paz. Paz que
tiene que estar asentada en la libertad, la justicia, la solidaridad, el
perdón y el amor mutuo entre todos los pueblos y entre todas las personas de
la tierra.

XIX FORO DE ENCRUCILLADA -
IV ENCUENTRO DE LA CORRIENTE SOMOS IGLESIA
MANIFIESTO FINAL
Reunidos en Santiago de Compostela el 9 y 10 de octubre de 2004 para
reflexionar sobre «La humanización de la Iglesia....una Iglesia humanizada»
y poner en común y celebrar nuestras experiencias de fe viva, esperanza y
compromiso con la construcción del Reino, queremos manifestar a la opinión
pública lo siguiente:
Constatamos con tristeza y preocupación que existen en el seno de la
Iglesia, y especialmente en la jerarquía, actitudes de regresión y de
ponerse a la defensiva ante cualquier cambio en la organización eclesial,
pluralismo de opiniones o propuestas de renovación a fondo en la línea de
las perspectivas abiertas por el Concilio Vaticano II.
Igualmente nos preocupa que la formulación oficial de la fe permanece en un
lenguaje de otras épocas, lo cual dificulta enormemente la transmisión del
mensaje de Jesús a las mujeres y a los hombres de nuestro tiempo.
Al primar con demasiada frecuencia la institución y la ortodoxia frente a
los valores evangélicos, se cae en actitudes profundamente inhumanas hacia
sectores de la propia Iglesia que mantienen, desde planteamientos sinceros y
responsables, opiniones y opciones discrepantes con el magisterio oficial.
Una muestra de lo anterior es la actitud negativa del magisterio de nuestra
Iglesia frente a la sexualidad humana, lo que comporta, entre otras
consecuencias, que se impida el acceso al matrimonio a los presbíteros de
rito latino y a las personas homosexuales.
Apostamos decididamente por una Iglesia sin privilegios que sea capaz de
inculturarse y ser fermento en las sociedades laicas, plurales y
democráticas, promoviendo ciudadanos activos que vivan y luchen por la paz,
la libertad y la justicia, con una opción decidida por los pobres y los que
sufren.
Creemos firmemente que la Iglesia debe ser una comunidad de comunidades sin
discriminaciones de orientación sexual y género en el acceso a los distintos
ministerios comunitarios.
Queremos alentar y fomentar espacios eclesiales de encuentro para compartir
experiencias y aunar esfuerzos; para alzar una voz en contra del miedo a los
cambios y a dejarnos interpelar por el Espíritu y el proyecto de Jesús de
Nazaret.
Compartimos el testimonio de muchas comunidades cristianas, grupos y
personas que trabajan conjuntamente con otras de diferentes religiones y
también ateos, para conseguir una mayor justicia social y en definitiva una
verdadera felicidad para todos los seres humanos.
Nos identificamos con una espiritualidad no basada en el temor y el pecado,
sino en la alegría que viene de la promoción de todo ser humano en su
crecimiento personal, hacia la liberación de toda sumisión, codicia, rencor
y desconfianza.
Finalmente, ante la coyuntura actual de tensiones entre el gobierno y la
jerarquía eclesiástica, exigimos de nuevo que el sentir plural que hay
dentro de la Iglesia sobre los temas que se están debatiendo pueda
expresarse con libertad y sea escuchado con pleno derecho.
Santiago de Compostela,
10 de octubre de 2004

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