LA NUEVA FEDERACIÓN EUROPEA.  
  CON ERNESTO CARDENAL
 
 

 

 

LA NUEVA FEDERACIÓN EUROPEA.


Últimos pasos.

 

 

Tras el Encuentro Internacional de Leganés y la Asamblea de la Federación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados, vimos la necesidad de cambiar la estructura organizativa de nuestro movimiento internacional. Los objetivos del movimiento de curas casados quedaron clarificados y el nuevo comité ejecutivo de la federación asumía una doble tarea muy concreta:
a) convertir la estructura organizativa de la federación en una confederación; y
b) promover que los grupos hasta entonces federados se organizaran en federaciones de movimientos por continentes, como ya lo había hecho la Federación Latinoamericana. (Ver Tiempo de Hablar-Tiempo de Actuar, n.92, pp.14-16).
En el número 95 de Tiempo de hablar-Tiempo de Actuar (pp. 9-10) ya comentábamos que no todos los movimientos o, mejor, personas, habían entendido este compromiso de la misma forma. Y en el número 96 (pp. 10-11) relatábamos los pasos dados para poner en marcha esa nueva Federación Europea.
A la convocatoria inicial realizada por Claude Bertin (secretario de la Federación Internacional) respondimos los movimientos de Bélgica, Italia, Francia-Sur, Reino Unido y España. Hemos realizado dos reuniones de trabajo en los alrededores de Marsella (Fos sur Mer, 17-18 de mayo y 8-9 de noviembre.2003). Posteriormente, se han puesto en contacto con este equipo de trabajo varios grupos más: de Francia (Effata, Francia-Norte, Galilée...; Fraternizar (Portugal), Irlanda, Suiza... Últimamente, se celebró otra reunión (25-26 de septiembre de 2004).
Desde esta perspectiva, os cuento cómo y dónde estamos.

LÍNEAS MAESTRAS DE LA NUEVA FEDERACIÓN EUROPEA.

1ª. Desde un primer momento todos hemos sido conscientes de estar cumpliendo el mandato de la Asamblea General: poner en marcha una Federación Europea de movimientos de curas casados: federación que se unirá posteriormente a las de otros continentes para formar una Confederación.
2ª. Los objetivos de nuestra federación deben tomar tierra firme en torno a tres elementos:
a) renovación de los ministerios de la comunidad eclesial;
b) renovación de la Iglesia (andadura democrático-participativa, doctrina y moral que puedan ser entendidas y aportar algo al ser humano de hoy);
c) prioridad del mensaje del Evangelio (Buena Noticia de justicia y fraternidad universales) por encima de las estructuras eclesiales, que deberían ser funcionales.
3ª. La idea-eje debería ser la integración del cura como un miembro más de la comunidad, dentro de la fundamental igualdad de todos los miembros y la participación democrática en todas las decisiones y funciones.

Y ¿LA FEDERACIÓN  NOR-ATLÁNTICA?

Ahí deben seguir, aunque no tenemos noticias especiales de última hora. Ha sido un tema ampliamente debatido en las reuniones de Fos-sur-Mer. Ya en la primera reunión pedimos que el comité ejecutivo tomara postura ante este hecho. También en la segunda hemos vuelto a exigir claridad, para evitar ambigüedades: no parecería correcto estar impulsando una federación europea -geográfica- y estar dando por buena otra nor-atlántica –cultural? de poder? Creemos que la ambigüedad subsiste.
Seguimos pensando que, desde el principio, se intentó con esta maniobra -que no responde al mandato ni a la práctica del movimiento internacional- echar un pulso y anticiparse a las gestiones del comité, crear una especie de contrapoder para hacer frente a lo que consideran influencias perniciosas de los movimientos del sur de Europa.

DETALLES SOBRE LA FEDERACIÓN EUROPEA.

a) Hemos preferido una estructura muy simple, al servicio de los grupos y de su comunicación. Los estatutos (borrador ya corregido desde los grupos nacionales) no distribuyen la decisión y dirección entre Asamblea General, comité ejecutivo y bureau (como es el caso de la actual federación internacional); sino que delegan esa tarea de coordinación al conjunto de los representantes -comité- que en cada momento cada grupo designará.
b) También pedimos que la futura Confederación tenga una estructura muy sencilla, que facilite la comunicación y que dificulte que se pueda convertir en una especie de grupo de poder desgajado de los movimientos.
c) Hoy ya podemos decir que está puesta en marcha la Federación Europea, a través de los representantes de los diferentes movimientos que nos hemos reunido.
d) El borrador de los estatutos ya pasó por los diferentes grupos y ha sido corregido, incorporando las aportaciones enviadas (también por algunos de vosotros). Queda en estos momentos, realizar la traducción al castellano.
e) La reunión celebrada a finales de septiembre último recogió todo este trabajo de los grupos, lo estructuró y aportó sugerencias sobre la futura confederación, así como sobre el congreso a celebrar el próximo verano.
f) Todo este proceso de constitución de la nueva Federación Europea culminará con la celebración de un congreso (16-19 de septiembre, en Wiesbaden, Alemania)y la correspondiente asamblea general, en el cual se pondrá en marcha la nueva Confederación Internacional de federaciones continentales.
La seriedad del trabajo emprendido y la apuesta por un movimiento internacional más plural, menos eurocéntrico, con más voz de los movimientos y menos protagonismos personales, bien merece nuestro apoyo y nuestra colaboración.
Ramón Alario.
Cabanillas del Campo, 19 -11-2004.
 






CON ERNESTO CARDENAL
«El mundo sólo se cambia desde el Evangelio»

 

 «Toda revolución nos acerca al Reino de los Cielos, aun una revolución perdida». Esta frase resume el sentir de la vida de Ernesto Cardenal, sacerdote y poeta nicaragüense y ex ministro de Cultura del Gobierno sandinista, que visita nuestro país para presentar «La revolución perdida» (Trotta), último volumen de sus memorias. En una entrevista para ABC, Cardenal -sobre el que pesa una suspensión «a divinis» desde 1984- defiende la vigencia de la teología de la Liberación y afirma creer «en la verdadera Iglesia de Jesucristo, la de los pobres».

 En sus memorias, usted resalta su doble condición de sacerdote y ministro de un Gobierno marxista. ¿Cómo se concilian ambas realidades, aparentemente tan ajenas?
-La revolución y el cristianismo han sido la misma cosa. La revolución la predijeron los profetas, la anunció Jesucristo y fue proclamada por el cristianismo. El mensaje es el mismo: lo que Dios quiere es la justicia y la fraternidad. Un mundo nuevo, hacer de la Tierra el Reino de los Cielos. Por eso, entre cristianismo y revolución, entre religión y socialismo, no hay contradicción, porque son lo mismo. Y en Nicaragua coincidieron ambas.
¿Se puede cambiar el mundo desde la Iglesia o desde la revolución?
-El mundo no se cambia desde la Iglesia ni desde la revolución. El mundo sólo se cambia desde el Evangelio, y la Iglesia debería ser un instrumento para el cambio, pero a veces no lo es.
¿Por qué?
-Muchos prefieren la injusticia, que haya pobres y, por lo tanto, que también haya ricos. Buscan un mundo de ricos y pobres, y no de hermanos.
¿En qué Iglesia cree Ernesto Cardenal?- Yo diría que existen dos iglesias: una que está con los ricos, los opresores y los explotadores, y otra que está con los pobres, los oprimidos. Sólo una es verdadera: la de Jesucristo, que es la de los pobres. Yo creo en la Iglesia que fundó Jesucristo, no necesariamente la que ahora está gobernando en el Vaticano.
Esa postura le ha causado problemas a lo largo de su vida...
-Me ha causado la suspensión «a divinis» desde que participé, como sacerdote, en el Gobierno de la Revolución sandinista. Y eso que la Revolución fue una gesta, una hazaña de amor al prójimo, de compañerismo, de fraternidad. Pero yo no me hice sacerdote para celebrar misa ni administrar sacramentos.
¿Por qué se hizo sacerdote?
-Fue una conversión tardía. Me enamoré de Dios a los 31 años, lo que me llevó a un monasterio trapense, después a la fundación de una comunidad semicontemplativa. Quise encerrarme en vida, a solas con Dios. Pero, al encontrame con Él, Dios me hizo ver que no podía estar a solas con Él, sino que tenía que encontrarlo en los pobres. Y esa fue mi conversión, desde Dios, a la Revolución.
Su imagen, de rodillas junto a un Juan Pablo II que le recriminaba su participación en el Gobierno sandinista dio la vuelta al mundo...
Él me exigió que regularizara mi situación, pero los obispos de Nicaragua nos habían permitido entrar en el Gobierno por escrito. No tenía sentido lo que el Papa me decía, pero lo escuché humildemente. Fue una humillación, pero en la vida religiosa uno está acostumbrado a ellas.
¿Cuál es el futuro de la Iglesia?
-Una de esas dos iglesias de las que hablaba debe desaparecer. Se trata de las dos iglesias: una está con la liberación, con los pobres y los oprimidos, y la otra al contrario. Una es la verdadera, y prevalecerá. Lo importante es el Evangelio, la fe en Jesucristo y su mensaje, pensar en los demás y trabajar por un mundo mejor. La Iglesia donde ha prevalecido la muerte no es la verdadera, y tiene que desaparecer.
JESÚS BASTANTE/MADRID