CAMINOS...    
 

CONVOCATORIA DE ENCUENTRO ESTATAL.

 
 

LOS OBISPOS Y EL GOBIERNO SOCIALISTA

 

 

CAMINOS...


Moceop lleva veinticinco años de andadura Veinticinco caminatas, en las que ha habido que superar retos personales, dificultades sociales, incomprensiones jerárquicas, teologías trasnochadas, estorbos clericales y otras menudencias propias de los distintos tiempos, ritmos y situaciones. Pero ha merecido la pena. El balance es positivo, gracias a la fe, el entusiasmo, la imaginación, el humor y la osadía puestas en juego.
En más de una ocasión, sentados al borde del camino, nos hemos preguntado si Moceop debía seguir o creíamos que había llegado al final del recorrido. La interrogación nos surgía ante el hecho de que otros colectivos de iglesia coincidían con nosotros en visiones, objetivos y reivindicaciones cristianas y eclesiales: opcionalidad del celibato, democratización en la Iglesia, comunidad de iguales, ministerios compartidos, igualdad de la mujer, valoración positiva de la sexualidad, superación el clericalismo, etc... Nuestra respuesta fue siempre la misma: seguir. Moceop debe seguir caminando porque tiene su especificidad y, sobre todo, porque tiene una gran carga experiencial, que, junto con los caminantes de otros colectivos, puede seguir ayudando a abrir nuevos caminos en la iglesia y en la sociedad.
Por eso, Moceop, a veinticinco años de su inicio, sigue caminando, sigue su camino, sigue en el camino. Nuestro caminos están marcados, de una forma general, en esos presupuestos y objetivos (generales, específicos y operativos) que recordamos en todos los números de nuestra revista Tiempo de Hablar-Tiempo de Actuar. Pero, sobre todo, están ratificados por la vivencia del grupo y la realización personal de sus miembros. No importa que no hayamos logrado la abolición de la ley del celibato para los sacerdotes, porque la maquinaria vaticana, como tal máquina, no entiende de sentimientos y opciones personales; no sabe programar en presente, no sabe escuchar los signos de los tiempos. Pero hemos conseguido sensibilizar a la opinión pública en general y a la cristiana en concreto sobre este tema y hoy más del 70% de la población acepta la opcionalidad del celibato.
Pero, como siempre hemos dicho, aunque la opcionalidad del celibato fue la bandera de enganche del movimiento, no nos hemos quedado en esa reivindicación. Nuestras necesidades de realización, de vivencia de una iglesia distinta y de una sociedad más justa e igualitaria nos hizo recorrer caminos de fe, de encuentro, de libertad, de solidaridad y de esperanza. Y hemos aguantado tanto trayecto al lograr un estilo, un ambiente de sintonía, de sinceridad, de autenticidad. Sin ese clima no hubiéramos podido llegar hasta aquí. Eso no quiere decir que en Moceop se haya decretado la uniformidad o “el pensamiento único”, como alguno ha comentado. Hay divergencias, pero hay comunión; hay sintonía, pero hay diversidad, autonomía y libertad.

CAMINO DE FE

Desde su concepción Moceop se presentó como un colectivo de fe, un movimiento de iglesia. Somos creyentes y queremos vivir la fe. Es esta fe en Dios y en Jesús la que nos ha movido a caminar y buscar y no, como alguien ha dicho, el resentimiento o la frustración. No somos un grupo de personas, ellas y ellos, que nos hayamos inventado un grupo de presión para hacer un ajuste de cuentas con la institución. Somos cristianas y cristianos preocupados por nuestra fe personal y su dimensión comunitaria y social. A través de los años hemos ido explicitando la urgencia del Reino de distintas formas, a veces también fuera del ámbito eclesial o religioso, porque nada de lo humano nos resulta ajeno. Como decía un moceopero: “en reuniones sin Dios, allí está también Dios”. Así que nos mantenemos caminando en la fe, más o menos honda, más o menos purificada, más o menos fructífera y firme. Por ahí caminamos pidiendo a Dios, como aquella catequista: «Señor, yo creo, pero no estoy muy muy segura».

CAMINO DEL ENCUENTRO

Moceop nació como camino de encuentro. Necesitábamos encontrarnos con nosotros mismos y con los demás. No queríamos ser casta ni sentirnos segregados. Necesitábamos vivir otras realidades y nos lanzamos al encuentro de otras perspectivas. Y como la experiencia fue positiva, nos pareció interesante ofrecer estos caminos a otras personas, por si les servían. Lo pregonamos a los cuatro vientos desde los medios de comunicación, desde nuestras casas, desde nuestros puestos de trabajo, en la iglesia misma. La respuesta fue amplia. Muchas personas se hicieron los encontradizos; unas estuvieron de paso, otras se quedaron. Podemos hablar de miles, y no exageramos, los/las que se han acercado a Moceop, según consta en sus archivos. Hoy queremos seguir manteniendo este punto de encuentro, como camino abierto. Son otros tiempos, pero sigue habiendo hombres y mujeres que deciden dar un viraje en su vida o que se encuentran en una encrucijada y necesitan una referencia: curas que deja el sacerdocio, mujeres afectadas por la ley del celibato, religiosas/os que salen de la orden con lo puesto, cristianos que necesitan compartir la fe, buscar otra forma de ser iglesia o de sentirse más humanos.

CAMINOS DE LIBERTAD

Si hay un camino que caracteriza a Moceop es el de la libertad. Lo hemos comentado muchas veces: Moceop es uno de los colectivos de Iglesia con más libertad para hablar y actuar. Dicho en clave teológica (y sin pretensiones): en Moceop se ha ejercido con plena libertad la función profética, anunciar y denunciar. A pesar de las reticencias, desconfianzas, descalificaciones y prohibiciones jerárquicas (todavía existentes) nos hemos sentido libres para denunciar posturas o declaraciones episcopales o vaticanas, como seguimos haciéndolo a través de comunicados de prensa, entrevistas a los medios o adhesiones a manifiestos. Retornados al estado laical, hemos sabido romper las sutiles ligaduras, tanto económicas, como religiosas o de conciencia que la institución impone.
Pero es, sobre todo, en las propias vivencias donde hemos seguido el camino de la libertad: libertad para vivir el amor, el encuentro afectivo con la mujer/hombre; libertad para formar una familia y disfrutar de la maternidad-paternidad. Y todo esto escogido, muchas veces, a contracorriente de los modos y modelos tradicionales cristianos. Lo hemos hecho no para provocar, sino porque lo vivimos como dones de Dios, es decir, como derechos no sometidos a ninguna imposición de ley. El amor entre parejas (del signo que sea:de hecho, hetero u homosexual) no puede estar en contradicción con la fe ni con el ejercicio de ningún ministerio. El amor de parejas en en sí un ministerio y el matrimonio un sacramento de vida. La matenidad-paternidad biológica es una experiencia emocionante que no la cambiamos por la paternidad espiritual, que, según nos decían, tenía más valor. Una paternidad-maternidad biológica, que en algunos casos se enriquecía con la acogida o adopción de niños o muchachos, como han hecho parejas moceoperas.

CAMINOS DE SOLIDARIDAD

Andando por estos caminos de fe, de encuentro, de libertad nos hemos encontrado con la humanidad caminante, cargada de fe o creencias, con soledad o en compañía, en libertad o con miedo, con hambre, con odio, con esperanza. Y nos hemos puesto a caminar juntos, haciendo el mismo recorrido. Hemos intentado con el paso de los años llegar más lejos y más hondo, acompañando a los caminantes, sobre todo, a los más desfavorecidos. Por ello las gentes de Moceop nos hemos unido a otros corrillos distintos del nuestro para compartir y solidarizarnos. Así unos se han acercado a las comunidades de base, otros a ONGs; hay quienes participan en proyectos concretos de solidaridad con el tercer mundo; los hay que prefieren estar en el mundo obrero, sindicatos u organizaciones ciudadanas. Las parroquias, los colectivos de marginación e inmigración, los grupos de renovación de iglesia, asociaciones de mujeres o de teología.... son otros tantos corrillos en los que participamos.
La urgencia de la fe, la necesidad de humanización nos impulsa a proyectarnos globalmente. Cada una y cada uno, desde su lugar y exigencia, va caminando por un sendero y luego cada sendero confluye en la gran avenida de la justicia, de la igualdad, del respeto, de la concordia. A Moceop, como a cualquier grupo que se tenga por cristiano, todo los humano le atañe, aunque su punto de partida sea muy local, muy concreto. Cito un texto de Isabel Allende, en su libro El Bosque de los Pigmeos, que viene como anillo al dedo: “en el centro del bosque espiritual estamos rodeados por millares y millares de almas vegetales y animales. Aquí se perciben las conexiones entre los seres, el universo entero entrelazado por corrientes de energía, por una red exquisita, fina como seda, fuerte como acero. Nada existe aislado; cada cosa que ocurre, desde un pensamiento hasta un huracán, afecta a los demás. Aquí se siente la tierra palpitante y viva, un gran organismo acunando en su regazo la flora y la fauna, los montes, los ríos, el viento de las llanuras, la lava de los volcanes, las nieves eternas de las más altas montañas. Y esa madre planeta es parte de otros organismos mayores, unida a los infinitos astros del inmenso firmamento. Hay ciclos inevitables de vida, muerte, transformación y renacimiento como un maravilloso dibujo en el cual todo ocurre simultáneamente, sin pasado, presente o futuro, ahora desde siempre y para siempre. Las incontables almas, así como cuanto hay en el universo, son partículas de un espíritu único, como gotas de agua de un mismo océano. Una sola esencial espiritual anima todo lo existente. No hay separación entre los seres, no hay frontera entre la vida y la muerte”.

CAMINO A LA ESPERANZA

Moceop no se rinde; no se queda tirado al borde del camino, porque sabe que al otro lado de la loma está el camino de la esperanza. Es otro camino que hay que hacerlo al andar. Paso a paso, veinticinco años después, nos encontramos con necesidades tremendas en el mundo y con realidades en la Iglesia que no nos gustan. Pero hay también gentes, vivencias y signos que nos dan esperanza de que un mundo distinto y otra iglesia son posibles. Cada día crece más una conciencia de solidaridad entre los pueblos, porque “la solidaridad es la ternura de los pueblos”. Cada día hay más gente en contra de la injusticia y la guerra y sueña con utopías verdaderas. Se multiplican los grupos que están a pie de calle para acompañar a desfavorecidos y marginados. Hay comunidades cristianas que viven ya una iglesia de iguales. Hoy no sólo hablan las armas, no sólo hablan las guerras, no sólo habla el poder. También la paz, la no violencia, el amor, la dignidad, la justicia tienen su palabra. Hay personas que con sus vidas hacen que estos valores perduren y sean creíbles. Nos aportan ilusión luz, esperanza para nuestras luchas y compromisos; nos muestran que hay muchos modos de resistir. Esperanza, “terca esperanza”, que dice un compañero de camino. Esperanza en Moceop, esperanza desde Moceop.



CONVOCATORIA DE
ENCUENTRO ESTATAL
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Amigas y amigos todos.
Por fin: podremos celebrar nuestro Encuentro Estatal.
No ha sido nada fácil llegar a concretarlo.
Ya hemos aludido en repetidas ocasiones a las dificultades que encontramos para poder contratar una residencia en la que celebrar nuestras reuniones amplias: esto es así, al menos, en los alrededores de Madrid. Hace ya unos cuantos meses, en Albacete, durante la reunión que celebramos en el mes de marzo, quedamos con el compromiso de preparar en Madrid un Encuentro Estatal. Desde entonces, todas nuestras pesquisas llegaban a callejones sin salida: o estábamos en la lista negra -con prohibición expresa para que se nos alquilaran las instalaciones solicitadas- o la residencia estaba comprometida para muchos meses -en los casos en que éramos aceptados de entrada-.
Hoy ya tenemos una casa en la que celebrar nuestro encuentro.
Vamos a ir adelantando datos para que os vayáis haciendo a la idea y vayáis reservando las fechas correspondientes. Continuaremos dando información más precisa.
LUGAR: EL ESPINAR. Residencia “Nazaret”, de las Hermandades del Trabajo. Aunque está fuera de Madrid, cuenta con muy buenas posibilidades de acceso, tanto por carretera en coche particular (autovía de La Coruña), como por transporte público. Ya suministraremos todos estos detalles más adelante.
FECHAS. 4, 5 y 6 de marzo. Se podría ya pernoctar allí el viernes día 4; concentraríamos el trabajo y la convivencia el sábado 5 y el domingo 6 hasta la hora de comer.
PRECIO. 55 euros por persona. Este precio incluye los gastos de comida y dormida -también la cena del viernes y la comida del domingo- más una pequeña colaboración para gastos generales.
TEMA. SER FAMILIA HOY.
PROGRAMA: lo tenemos en la página anterior
En la reunión de Albacete pensamos que era importante continuar en nuestra línea de convivencia y comunicación de experiencias, desde la perspectiva general que nos aglutina y sobre la que tanto llevamos reflexionado: la iglesia y la comunidad que vivimos y por la que apostamos. En los últimos días y tras una reunión en Madrid, pensamos que sería interesante concretar algo más. Y se nos ocurrió concentrar el encuentro en nuestras vivencias de la familia, como lugar de amor, de encuentro, de compromiso, de comunicación, de servicio y de solidaridad. En una línea muy similar se quieren mover nuestras vivencias de iglesia.
Abrimos, por tanto, un periodo -hasta después de Navidades- para que quienes lo deseéis, nos mandéis cualquier tipo de iniciativas y sugerencias de cara a esta celebración.
Hace bastante que no tenemos un encuentro de este estilo (general y sin estar unido a otros eventos...) y sería importantísimo que nos viéramos cuantos más mejor. No hace falta decir que es un encuentro abierto y que cabe cualquiera que desee compartir con nosotros estas jornadas.
Un gran abrazo.
Ramón Alario.


PROGRAMA DEL IX ENCUENTRO ESTATAL DE MOCEOP
Días 4, 5 y 6 de marzo, 2.005

SER FAMILIA HOY

Día 4, viernes
20 horas: Acogida
21: Cena
22: Fiesta de Presentación
Día 5, sábado
8,30: Oración Comunitaria
9: Desayuno
10: Mesa Redonda : «VIVENCIAS DE FAMILIA» (Experiencias, logros, cuestionamien-tos de distintos modelos de familia (cristiana, tradi-cional, homosexual, pareja de hecho,....) Coloquio y debate
Descanso
14: Comida
16: Mesa Redonda: «LA FAMILIA Y SUS CIRCUNSTANCIAS, DESDE LA VISIÓN DE LOS JÓVENES». (Tanto el moderador como los intervinientes serán hijos nuestros)
Descanso
Coloquio y debate
19: Vida del Movimiento
21: Cena
22: Fiesta y convivencia, con degustación de los productos de cada región.

Día 6, domingo
9: Desayuno
10: Presentación de proyectos solidarios (Dar a conocer distintos proyectos de solidaridad en los que intervengan directamente los participantes en el Encuentro)
12: Eucaristía
14: Comida y despedida.
Atención: Este programa es orientativo; faltan que concretar varias cosas, así que puede sufrir alguna variación. Así mismo se informará más detalladamente sobre el acceso al lugar del Encuentro Se recomienda llegar el viernes tarde, pues el precio es el mismo y mayor la convivencia.




 



COMUNICADO DEL MOCEOP A LA OPINIÓN PÚBLICA:

LOS OBISPOS Y EL GOBIERNO SOCIALISTA

Como grupo de creyentes y colectivo integrado en la iglesia de Jesús, venimos observando con bastante preocupación las reacciones de nuestros obispos ante las primeras medidas legislativas del gobierno socialista, algunas -por el momento- meros proyectos. Parece que temas como el matrimonio entre homosexuales, la posible ampliación de la ley del aborto, la investigación en células madre o los cambios que afectarían a las clases de religión -cuestiones todas ellas de alta preocupación social, aunque de muy diversa categoría teológica- son considerados como intocables en la conciencia de la jerarquía católica.
Y esta extrañeza no nace de que, a estas alturas, dudemos de la validez de la libertad de expresión: también los obispos católicos –individual o colegialmente- están legitimados para pronunciarse sobre cualquier tema y para transmitir, sobre todo a los católicos españoles, lo que ellos piensan al respecto. La libertad de expresión, como es natural, es igual para todos.
Pero dicho esto, no compartimos en modo alguno este tipo de reacciones que se realizan con la pretensión de reflejar la única postura coherente con los valores del Evangelio de Jesús. La opinión pública puede sentir -y no sin motivos- estas intervenciones como una campaña perfectamente programada para poner en dificultades al gobierno legítimo elegido por los ciudadanos y realizar así una cierta tarea de oposición política, para nada propia de un colectivo religioso.
Pero es que, además, no son nada matizadas las expresiones utilizadas por algunos de nuestros obispos: “se quiere despedazar a la Iglesia Católica”, “se quiere socavar los cimientos del ser humano”, “los diputados católicos que voten a favor de estos proyectos de ley deben confesarse antes de ir a comulgar”, “hay peligro de volver a las dos Españas”, “la oferta única en educación es propia de los estados absolutistas o sectaristas”, “la ley del divorcio traerá mas divorcios y mas sufrimientos”, “el PSOE está acometiendo una pulverización religiosa y cultural de nuestro País”... Algunos han amenazado con movilizaciones; otro, incluso ha dicho que, en dichas movilizaciones, se pondrá detrás de la pancarta contraria a estas leyes.

Demasiada imprecisión, excesivo tremendismo. Simplismos interesados, en definitiva. Exasperación del clima social de diálogo y convivencia, desde una fe religiosa en que debería imperar la mesura, la invitación al entendimiento y al consenso: la creación de fraternidad donde se sospecha enemistad. La Buena Noticia de la misericordia parece debería ir por otros derroteros.
Por otra parte, hay que subrayar que las cosas son mucho más complejas de lo que parece suponerse. Y los problemas sociales no admiten -en una sociedad plural como la nuestra- una sola lectura; y no existe una única forma correcta de analizar y afrontar los problemas humanos a los que esas declaraciones hacen referencia.
Creemos que los obispos no han asimilado todavía que los que gobiernan, deben hacer las leyes pensando en el bien de todos los ciudadanos y en el respeto de todas las conciencias. No pueden pretender que las leyes se hagan al dictado de ellos (esto era característico en épocas felizmente pasadas), sino pensando en el bien general. Nos parece penoso que por culpa de estas actitudes tan cerradas, tan poco tolerantes, miles y miles de católicos vayan alejándose cada vez más de la iglesia. Qué duda cabe que las leyes anunciadas van a suponer importantes mejoras a diferentes colectivos que vienen sufriendo problemáticas muy serias y ahora podrán vivir con una mayor dignidad: y esto es lo que debería ser valorado.
Además, muchísimos cristianos no compartimos actitudes tan virulentas en las formas ni tan obsoletas en el fondo: ni todos los obispos del mundo ni todos los grandes moralistas y teólogos cristianos suscribirían esos posicionamientos tan pretenciosos. Y esta pluralidad de análisis y de opciones -legítima- no debería ser ignorada por quienes se autoproclaman símbolos de unidad entre los cristianos.
Nos choca muchísimo -al mismo tiempo: es inevitable la comparación- que con el anterior gobierno nuestros obispos no hayan tenido un trato tan belicoso, tan agresivo tan abiertamente valiente ante cuestiones como la guerra de Irak: ilegítima, inmoral, cruel, injusta, desproporcionada, justificada desde la mentira, que está suponiendo la muerte de miles y miles de personas. No hemos visto, en ese caso, actitudes tan abiertamente opuestas. Y no creemos se pueda defender que aprobar leyes como la de los matrimonios de homosexuales es mucho más grave que la muerte de miles y miles de seres humanos, el caos y la destrucción de un país, la multiplicación de la inseguridad mundial o el caldo de cultivo de actos terroristas por todo el mundo.
Tampoco hemos visto a los obispos ser tan clarividentes para denunciar las tragedias de los centenares de muertos en el Estrecho, que intentan cruzarlo en patera para buscar a la desesperada una vida mejor... Ni por los miles y miles que en el Tercer Mundo mueren víctimas de un orden económico mundial injusto. Ni por los centenares de muertos que tienen lugar en Palestina.
Nos duelen estos posicionamientos de corte confesional y totalitario.
Muchos creyentes no compartimos esas posiciones y así queremos dejarlo claro ante la opinión pública. Apostamos por una Iglesia más combativa en la defensa de los derechos humanos y de los colectivos más empobrecidos de nuestra sociedad. Una iglesia más austera y más libre: por eso no vemos mal que se revisen los acuerdos Iglesia-Estado, que responden a otros tiempos y que la iglesia tenga su propia fuente de financiación, sin tener que depender de las subvenciones del Estado laico ni de los impuestos de los contribuyentes.
Nos gusta una iglesia lejos del poder, del prestigio, del dinero y comprometida en la defensa de los más débiles y de los que sufren. Esa iglesia libre, valiente y profética sí será creíble y aportará pistas de pacificación y entendimiento.