«CREO QUE NO HAY UN PLANTEAMIENTO SERIO PARA LA PASTORAL RURAL»
Acacio Pastrana, León:

 

Atiende a tres pueblos: Carrizo de la Rivera, La Milla del Río, y Villarotel
Por las mañanas hago oración y labores de despacho, que siempre hay que hacer. Por las tardes, dos días a la semana, voy a la formación permanente en León, y al movimiento HOAC; también visito a las familias y a los enfermos; después, un día a la semana, voy a la parroquia del pueblo más pequeño, además del domingo, y casi todos los días voy a la otra. Tenemos un coro, que coordino, y tengo reuniones con catequistas y Consejos parroquiales, para coordinar y programar actividades. También está la pastoral de calle: hablar con la gente, tomarte un café con ella... Pienso que hay que estar con todo el mundo, vengan o no a la iglesia, prestar un servicio de escucha, de entrega… Creo que no hay un planteamiento serio de una pastoral de conjunto para cumplir objetivos, especialización… Aunque últimamente parece que se quiere hacer algo. Nos están haciendo una encuesta para ver la situación que tienes, si estás contento donde estás, con los compañeros, si querrías cambiar, que nos manda el Vicario General, porque al obispo le interesa conocer la situación.
Yo siempre he estado en parroquias rurales, y lo estoy por opción. Intento, sobre todo, que haya presencia testimonial, y coordinar un poco una pastoral a través de Consejos, que los seglares tomen iniciativas. En esta coordinación de los grupos, también intento que la promoción cristiana tenga un poco más de compromiso social, pues está muy centrada hacia dentro: cultos, sacramentos, y una fe privada, personalista… Yo creo que la fe tiene que ir tomando un compromiso transformador de la realidad en los distintos ambientes: evangelizar la familia, el trabajo, la cultura, la política, las estructuras de la sociedad. Intento llevar una pastoral de alejados, de jóvenes…Yo querría que funcionara una pastoral juvenil, pero no se puede estar en todo. Hay jóvenes que colaboran, pero las reuniones y todo esto están muy paradas. En general, como tal, no están organizados. Habría que ir buscando una espiritualidad de comunión y corresponsabilidad, más que de ir caminando cada uno por libre.
- Lo mejor es que puedes estar muy cerca de la gente, llegar a conocerles, que te puedan comentar cualquier problema… Con cercanía. Y estar en la realidad, con los problemas de la gente… Para mí, eso es lo mejor de la opción por lo rural.
- Lo difícil es cambiar la mentalidad de las gentes, que salgan de sus tradiciones, sus estructuras cristianas de antes, pues suele ser gente mayor, y desde ahí lo difícil está en iniciar una pastoral cristiana, con un compromiso transformador, que se sientan protagonistas de un proceso de renovación… La gente está muy desmotivada para el cambio y el compro-miso, especialmente los jóvenes.
 



 

 

¿CÓMO SER, HOY, CURAS RURALES?

Julio Calvo
Consiliario general del Movimiento Rural Cristiano

No es nada fácil ser cura rural hoy y aquí, en nuestro mundo rural. Muy complejo, y muy hermoso; muy humano y muy evangélico; muy pequeño y muy grande a la vez... Muy antiguo y muy nuevo. En él los curas rurales nos sentimos como envueltos en un montón de cambios y carencias, de retos y posibilidades. Gustosamente, intentamos ser un todo-terreno. Necesitamos estudiar y leer mucho. Necesitamos ser hombres de Dios, de fe rotunda y con la radicalidad mística del Evangelio de Jesús de Nazaret. Nuestra pastoral rural no puede ser la de siempre, la convencional, ha de ser una pastoral rural misionera y que, como tal, devuelva el protagonismo eclesial a los laicos y busque la salvación integral del mundo rural. Gracias a Dios, el mundo rural no está amurallado ni cerrado; influenciado por los grandes medios de comunicación y los grandes movimientos migratorios, es un mundo abierto y en permanentes cambios culturales, económicos, sociales, políticos y hasta religiosos... Mas el mundo rural está envuelto por el gran torbellino de este neocapitalismo deshumanizado y deshumanizante... Es un torbellino que exige a las personas hacerle frente desde una cultura personalista, desde una conciencia personal y crítica, rural y solidaria, y desde una fe encarnada y comprometida en la vida y con la vida. ¿Cómo podemos los curas rurales responder hoy a estos nuevos desafíos, a la nueva problemática de nuestro mundo rural, a las preguntas, a las necesidades, a las esperanzas, carencias y angustias de la persona rural? ¿Con respuestas a preguntas que nadie se hace? ¿Con una espiritualidad al margen de los auténticos apuros o trances que sufren nuestras gentes rurales? ¿Con unos organigramas, parroquiales o arciprestales, de espaldas a los acontecimientos, trabajos y luchas existentes diariamente en la vida de los pueblos? ¿Puede hoy un cura solo, aislado en uno o muchos pueblos, evangelizar, construir comunidad cristiana y edificar el reino de Dios?... Son preguntas que me han ido surgiendo a lo largo y ancho de mi trabajo diario... Son preguntas que me retan y piden respuestas concretas, mucho estudio y reflexión, mucho trato con Jesucristo, Buen Pastor, mucha oración y un contacto personal y de servicio, encarnación y solidaridad con las gentes, la vida y el pueblo. Los cristianos del mundo rural encontraron la solución hace cincuenta años en la Acción Católica. Para muchas personas inquietas y que han sabido superar la referida alergia a lo organizativo, el Movimiento Rural Cristiano, de Acción Católica, ha supuesto ir descubriendo progresivamente, y siempre dentro de un proceso educativo, personal y comunitario, las claves, las opciones, los métodos, los contenidos pedagógicos y de fe, la mística y los caminos nuevos, las acciones y los compromisos que nos han ayudado a crecer en conocimientos, a mejorar permanentemente nuestras actitudes personales y comunitarias, y a vivir comprometidos, curas y laicos, felices y seguros, en un mundo rural cambiante, nuevo, problematizado, y también abandonado incluso por todas las instituciones presentes en el mismo. Igual que es justo agradecer a Dios el grandioso regalo del Movimiento Rural Cristiano, de Acción Católica, también es justísimo agradecer a esta organización de la Iglesia lo que, ha aportado durante cincuenta años al mundo rural de España.