59.-"TOLERANCIA"
Te bendecimos, Dios nuestro Padre,
porque por Jesús te hemos conocido
no como el Dios justiciero, todopoderoso y terrible
que nos presentaba el antiguo testamento
sino como el Padre lleno de misericordia
que no quiere la muerte del pecador,
sino que se convierta y viva.
Eres el Dios tolerante,
que haces llover sobre justos y pecadores,
y haces salir el sol para todos;
que respeta la libertad de las personas,
incluso cuando se vuelven contra ti.
Al alabarte y darte gracias,
lo queremos hacer por nosotros mismos,
pero hoy también a cuenta de los que te ofenden
agraviando tu imagen por la intolerancia
y el desprecio a las personas;
y a cuenta de los que sufren la deshumanización.
Tu gloria estaría en la plena humanización de unos y otros.
SANTO...
En Jesús te nos has mostrado
más como perdonador que comprende y espera
que como juez que condena.
Jesús mismo no vino a juzgar al mundo sino a salvarlo.
Menos aún nosotros podemos hacernos jueces de nadie,
sino servidores de la reconciliación.
Tú que nos perdonas los millones que debemos,
¿cómo no te vas a ofender de que no perdonemos
el chavo que nos deben?
Nos cuesta perdonar una o siete veces,
cuando tú nos perdonas más de setenta veces siete.
Jesús ha sido para nosotros el servidor de la tolerancia, más aún, del perdón; más aún, del amor a los enemigos.
Si algo le indignaba
era la hipocresía de quien carga pesadas cargas sobre otros
y no pone ni un dedo para ayudarles a llevarlas.
Tú que perdonas a los pecadores aun cogidos in fraganti desmoronas nuestra pretensión
de apedrear a la adúltera de cada historia,
¿quién tirará la primera piedra
si tenemos las manos cargadas de pecado?
¿quién puede constituirse juez y verdugo de nadie?
Todo el Evangelio se resume en un sólo mandamiento:
amarnos como hermanos;
más aún si fuéramos capaces:
amarnos como tú nos has amado.
En Jesús está la prueba: nos amó hasta el final,
hasta el no va más:
nos dio la prueba del mayor amor de un amigo: dar la vida.
Y nos la sigue dando en este sacramento,
en estos signos y palabras en los que revivimos su entrega; cuando reunido con los suyos, tomó el pan...
Los que creemos y proclamamos
el evangelio de Jesús como buena noticia,
queremos también comprometernos a vivir como Jesús:
hombre para los demás, persona que pasó haciendo el bien, abriendo los ojos a los ciegos,
curando a los enfermos
y liberando a los poseídos por demonios...
Los que creemos en el Reinado de Dios
queremos una sociedad en que la tolerancia
lleve al respeto mutuo;
el respeto lleve a la justicia;
la justicia lleve a la paz;
la paz, a la solidaridad;
la solidaridad lleve al amor;
y el amor, a la felicidad.
Avanzar por estos escalones
queremos que sea nuestra alabanza
y nuestro brindis de acción de gracias:
Por Cristo...