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JERÓNIMO OBISPO:
UN HOMBRE ENTRE LOS HOMBRES
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... La mayoría de la gente en realidad no conoce mi pensamiento sino a
través de algunos reportajes periodísticos y de las versiones
fragmentarias y no siempre muy fieles de mis conferencias publicadas en
los diarios. Este seria ya un motivo para ofrecer al publico una muestra
más completa de mi pensamiento...”
Jerónimo
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Comencé esta primera

entrega con estas
palabras escritas por el mismo Jerónimo en el prólogo de su primer libro
LA VIOLENCIA DEL AMOR
¿Cómo hacer para entregar su pensamiento que hoy en estas 25 cajas tengo
encerrado en el Archivo en mi casa? Verlas me duele, me parece estar
escuchándolo y siguiendo sus pasos, su presencia, su compromiso vital
del que nunca estuvo ausente. “Jerónimo Obispo, un hombre entre los
hombres”, un hombre que siempre fue fiel a sí mismo. Jerónimo un ser que
tuvo siempre el coraje de vivir como pensaba, fiel a sus principios, a
su compromiso de vida, fiel a su vocación que lo llevó a afrontar con
una valentía, con una hombría, como es difícil encontrar. Vivió tantos
momentos dolorosos al comprobar cómo sus propios hermanos de la carne y
del espíritu le volvían las espaldas y muchas veces con la pequeñez de
la mediocridad juzgaban sus actos, momentos dolorosos pero gozosos como
él siempre decía. Vivió el exilio de la Institución y el exilio del
país. Tanto tiempo en silencio en un mundo donde sus palabras son como
la luz, la pasión, el coraje que tanto necesitamos.
He plasmado su vida documentada con sus propios escritos; trato de que
él mismo sea el que a través de tantos análisis y cartas relate su
propia vida, su sentir, su pensamiento y esto me llevó tiempo. Fueron
elegidas con dificultad porque la verdad es que son tantos., es tan
difícil para mi cortar sus palabras y pasar de un momento a otro, pero
es también para mi hoy una necesidad entregarlas así.
Hay días en que siento mi garganta apretada, Hay días en que querría
gritar su pensamiento. Su ausencia me duele y su presencia me calma. Más
allá del amor que nos unió intransferiblemente difícil de explicar,
puedo decir de verdad que a este planeta han llegado muy pocos seres de
luz como él. Si fuéramos muchos el mundo sería tan diferente
He tratado de ordenarlo por fechas, y por distintas etapas de su vida:
su niñez y juventud, su familia, su carrera de medicina abandonada
cuando sintió la necesidad de consagrar su vida a Dios y por lo tanto a
la humanidad, su obispado de Avellaneda que él tanto amó, sus curas
obreros, su compromiso, sus viajes a Roma para explicar lo inexplicable,
aquello para lo cual Roma no estaba preparada para entender, una Iglesia
como Jesús la formó una gran comunidad de hombres que se amaran y que
vivieran ese Mensaje sin excluidos ni marginados. Su exilio cuando
nuestro país estaba envuelto en los momentos más oscuros que jamás hemos
vivido. Su caminar por el mundo siendo un obispo sin Diócesis, sólo una
diócesis imaginaria en el África Su encuentro con su nueva Diócesis: La
Diáspora acompañado entonces por aquellos que ya caminaban como él
caminos de libertad y que lo reconocían y lo llamaban. Su continuo
peregrinar en esa Iglesia peregrina. Esa Iglesia que él tanto amó y que
la quería diferente. Su persecución, su compromiso político. Lo he
acompañado en la evolución de su pensamiento cuando eligió saltar a la
libertad “elegí mi libertad porque en mi libertad está Dios” decía. Este
despuntar en él la Libertad frente a cualquier situación lo llevó a
decir... “Soy el hombre más feliz de la tierra porque soy yo mismo.”
A aquellos que les interese sólo su pensamiento político, los invito que
buceen en su Fe y a aquellos que sólo les interese el pensamiento de
Jerónimo desde su Fe los invito que se dejen eclipsar con su profundo
sentido de Encarnación en el día a día del mundo que lo rodeaba. Su
tratar de explicar ese misterio hondo que nos unía. Fue un padre para
mis hijas como el mejor de los padres, razón por la cual en el epílogo
introduzco la carta de mi hija Alejandra que refleja la realidad que
todas sintieron con él
“Me duele mi país” me decía “Me duele mi Iglesia” En todos sus escritos
todo va engarzado formando un todo porque él fue eso: un todo.
Nuestro encuentro con ese pequeño gran hombre, con ese ser de Luz como
fue Helder Cámara que acompañó nuestro camino hasta el final, fue
también su fuerza y esto se traduce en sus cartas. Cámara fue un Profeta
al que no se le concedió el derramamiento de sangre ni el martirio.Pero
fue Jerónimo también un Profeta como él y un Patriota como no abundan en
nuestra tierra.
Son todas las facetas de su ser las que irán apareciendo a través de su
vida acompañando con su presencia y sus palabras los momentos de la
historia que nos tocó vivir y que nunca lo encontraron ausente.. Lo he
acompañado todos los tiempos viví a su lado con mi grabador y cuando
guardaba fotocopias de sus escritos él me decía: “pero Clelita vas a
tener un gran trabajo después que yo muera” Justamente por eso para que
no muera sino nos acompañe en la historia es que he querido recoger sus
palabras para que no se las lleve el viento.
Esta fue la maravillosa realidad de nuestro encuentro, madurar juntos, y
entender que esa luz y crecimiento en el ser, no era un don que
gratuitamente se nos daba para nosotros y por nosotros, sino para
entregarlo y sembrarlo como se siembra una buena semilla para que
fructifique en la tierra.
Clelia Luro
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