Nos juntamos medio centenar de moceoperos
desde dos años hasta... abuelos, padres y nietos.
Varias generaciones.
Hacía tiempo que no correteaban chiquillos
por los pasillos y salas
en nuestros encuentros.
Ramón nos da la bienvenida
y hace una breve y jugosa disertación
sobre los contenidos de los treinta relatos enviados
sobre la experiencia personal en el Moceop,
sobre la vida de pareja
o del grupo de fe.
MOCEOP tiene una larga andadura con “importantes
momentos de humanidad”; andadura que ha sido plural, cargada de “ gran
heterogeneidad de situaciones y expectativas”.
Se podría aplicar a Moceop la reflexión machadiana:
“He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas “
La caminata moceopera ha merecido la pena, según la opinión mayoritaria
de las personas que se han encontrado con el movimiento a través de las
distintas fases en estos treinta felices años. A Y E R
¡FELICES TREINTA AÑOS!
Este es el saludo que Ramón nos daba al comenzar el Encuentro. Saludo
que es recuerdo dichoso por el gozo experimentado (y que podéis ver
integro en esta dirección: :http://es.youtube.com/watch?v=dJK2ZcC96PQ
o haciendo clik en la imagen superior))
“Permitidme empezar con una pregunta que en un bonito juego de palabras
formulaba Machado, hace ahora unos cien años: ¿Es hoy el mañana que ayer
soñábamos, cuando nos creímos el Concilio; cuando el amor nos sorprendió
al borde del camino, cuando nos dimos la mano y nos pusimos en marcha
hacia algo desconocido, cuando juntos emprendimos ese recorrido que nos
ha traído hasta aquí, hasta hoy?
Sería pretencioso enrocarnos, cerrarnos a la realidad y pensar que el
mundo ha cambiado con nosotros y a nuestro ritmo. Y tremendamente
ingenuo creer que hemos puesto a la iglesia en estado de misión, que con
unos miles de curas casados se ha convertido en una comunidad de igua-les
o que el celibato opcional es ya una realidad comúnmente admitida...
Basta pasarse un ratito por la mayoría de nuestras iglesias cualquier
día: nada aparentemente ha cambiado; las instituciones parecen ser
eternas, pétreas, monolíticas; y nadie somos imprescindible: fuimos
sustituidos con rapidez, pasamos al pelotón de los desaparecidos; y se
confía –sospechamos-- que esta reivindicación muera con nosotros.
Pero tampoco respondería a la realidad pensar que todo sigue igual: el
cura casado es ya un dato y una realidad en nuestra sociedad y en
nuestras comunidades. Y, aunque oficialmente nuestra iglesia se resista
a admitirlo, hay cosas que ya no podrán volver a ser como siempre se
intentó que fueran. La historia no cambia de golpe; tiende incluso a
repetir errores; pero nunca puede enterrar procesos y acontecimientos ya
vividos.
Si esto es así –que lo es: no lo olvidemos-- es gracias, sobre todo, a
que algo profundo ha cambiado en nosotros: otra forma de encarar la
vida, otra manera de vivir y buscar el Evangelio, otro espíritu a la
hora de compartir nuestra fe en comunidad… Algo, por tanto, hemos
conseguido. La transformación más decisiva y gozosa se ha producido en
nuestro interior. Y ahí el mérito no es prioritariamente nuestro.
Nosotros somos los grandes beneficiados, los que hemos tenido la dicha
de disfrutar de esa corriente que nos ha permitido gozar de experiencias
que a otros les han permanecido vedadas o que no tuvieron el arrojo de
afrontar... Somos unos grandes privilegiados de la historia por haber
recibido la gracia de encontrarnos lo que hemos vivido.
Y tenemos que ser conscientes de ello... Quizá nuestra apuesta inicial
pudo soñar que los cambios en la Iglesia estaban cerca. A muchos ese
espejismo les hizo desanimarse muy pronto. Pero la “terca esperanza” y
la madurez a que nos somete la vida, nos han permitido disfrutar de lo
que teníamos al alcance de la mano, a un tiro de piedra de nuestra
libertad.
BIENAVENTURANZAS DE MOCEOP
Por eso, os invito a felicitarnos -en clave de bienaventuranzas- a
sentirnos dichosos, bienaventurados por todo lo que hemos gozado en
es-tos treinta últimos años; y, por supuesto, por todo lo que anduvimos
anteriormente: sin eso tampoco habría sido posible llegar a donde
llegamos.
Estas bienaventuranzas en tono menor, intimista, son como las otras,
como sus hermanas mayores del Evangelio: un anticipo de lo que viviremos
en plenitud; pero también una realidad de la que ya gozamos poco a poco;
un símbolo de lo que hemos vivido; pero también, una exigencia en el
vivir día a día; una manifestación de lo que sucede en nuestros
corazones; pero también de esa transformación profunda a que el Espíritu
de Dios nos va sometiendo calladamente… Es un camino en que reconocemos
nos ha colocado la Vida; y en el que nos queda mucho aún por avanzar.
Pero… ahí estamos.
Permitidme, por tanto, que lo diga bien alto, desde el fondo de mi
corazón:
Dichosos todos y todas porque nos atrevimos a arriesgarnos desde la
libertad, por unas sendas desconocidas, cuando casi todo nos empujaba a
dejarnos llevar de la mano de la ley.
Dichosos porque la fe en Jesús nos empujó a liberarnos de una ley
eclesiástica que vivenciábamos como opresora e injusta.
Dichosas vosotras y nosotros porque una experiencia profunda de amor y
de marginación nos hizo buscarnos para roturar caminos comunes.
Felices por haber descubierto que el estado clerical se conciliaba
difícilmente para nosotros con los valores evangélicos.
Bienaventurados por haber vislumbrado que nuestra reivindicación de un
celibato opcional tiene mucho que ver con el alumbramiento de otra forma
de entender y vivir en iglesia.
Dichosos por haber recorrido y encontrado que la comunión no se
identifica con la sumisión; ni el vivir en iglesia se agota en la
obediencia y el servilismo.
Bienaventurados todos nosotros y nosotras porque hemos empezado a
construir que se puede compatibilizar el ministerio presbiteral con el
amor en pareja y porque sentimos que obligar a ser célibe puede ser un
estorbo para desempeñar el ministerio como signo de madurez y de
libertad.
Dichosas todas vosotras y nosotros porque queremos que la comunidad esté
por delante de sus ministerios y las personas por delante de las leyes.
Dichosos todos nosotros por habernos encontrado con vosotras; y por
haber descubierto así a la otra mitad de la humanidad: nuestra defensa
de la mujer en la sociedad y en la iglesia ya nunca será teórica.
Bienaventurados todos y todas porque nuestro encuentro en el amor mutuo
nos ha acercado al valor de las cosas sencillas, diarias y aparentemente
con poco valor.»
Algunos de nosotros estábamos en Moratalaz, allá por el año 1977. Otros
vivisteis situaciones similares en otros sitios de nuestra geografía.
Este encuentro de hoy conecta con aquel ayer al que hago referencia: un
grupo de curas en activo cuestionaba las repercusiones del matrimonio de
un compañero sobre la comunidad parroquial en que trabajaba y que le
pedía que no se marchase...
Lo sucedido en Moratalaz, se repetía por otros lugares de nuestra
geografía. No tardando mucho, terminamos por encontrarnos. Nacía Moceop.
No es hora de triunfalismos. Tampoco de la defensa de lo nuestro, de lo
que vivimos frente a lo que otros defienden o viven. No queremos vivir
en paralelo ni enfrentados a nadie. Aunque reconozcamos que andamos por
otros derroteros.
Pero sí es el momento de reflexión en voz alta y de proclamación de lo
que constatamos ha significado y significa Moceop: primero y sobre todo
en nuestras vidas personales; segundo, en la vida de nuestras pequeñas
comunidades de creyentes; y tercero -sospechamos y deseamos- en la vida
de la Iglesia universal.
Por eso nos sentimos felices y nos deseamos la bienaventuranza y la
dicha, al menos para otros treinta años...”
APUESTAS DE MOCEOP
Nosotros, Tere y Andrés, también nos sentimos felices por todo lo que
hemos vivido y logrado en Moceop. En el movimiento hicimos unas apuestas
y entre todos hemos logrado resultados prácticos positivos.
Recordamos algunas de estas apuestas que Moceop escogió y que se han ido
realizando con más o menos acierto e intensidad a través de los treinta
años.
CELIBATO OPCIONAL
Primer banderín de enganche: el matrimonio es compatible con el
sacerdocio. Así nos parecía después de una seria reflexión teológica Y
así lo empezaban a demandar algunas comunidades al final de los años 70.
Como la ley lo impedía, empezamos a reivindicar la supresión de esa ley.
No suprimíamos el celibato; le añadimos un apellido: opcional. Aquello
sonaba muy bien y tenía gancho. Y nos lo trabajamos. Resultados
prácticos:
+ No hemos logrado la supresión de la ley celibataria. Y eso que nos las
prometíamos muy felices: “caerá por su propio peso. No merece la pena
gastar muchas fuerzas en ello”. Si, si. Ha sido un pequeño fracaso, un
pequeño dolor.
+ Hemos logrado algo más importante: le hemos quitado importancia
abriendo un debate público, llevándolo a la calle y que lo entienda la
gente, según las encuestas.
+ Reflexión teológica, pastoral, bíblica, histórica del tema
+ Nuestra práctica personal: unos se casaron antes de venirles la
dispensa y otro grupo ni siquiera pidió la dispensa, por opción, por no
obedecer una ley injusta y antisocial. Casamiento civil
+ Reivindicación en los medios de comunicación
VISUALIZACIÓN DE LOS CURAS CASADOS
Curas casados. Tema tabú con tintes morbosos y folletinescos: “ colgar
la sotana, irse con una mujer, doble vida. Se sabe de su existencia,
pero dónde están, quienes son, qué hacen.
+ Resultados prácticos:
Darles rostro. Salir del armario, en medios de comunicación:
entrevistas, fotos, TV, explicar la vida diaria, etc... Dificultades
Defender la dignidad humana. El cura casado quedaba degradado,
disminuido, reducido al estado laical. Peor que el laico. Era persona
“non grata” en la iglesia. Socialmente discriminado. Muchos vivían en
“concubinato” o en “sacrilegio”, según las críticas chismosas
+ Resultados prácticos:
Empezamos a sentirnos felizmente retornados al estado laical
Denunciamos la vejación de rescripto de secularización y sus cauciones
Muchos nos casamos felizmente por lo civil
Vivimos y nos movíamos con plena libertad en la sociedad, como
personales normales
Utilización de los medios de comunicación, defendiendo estos derechos
Reuniones de apoyo
Acogida y acompañamiento
Había necesidad de sentirse comprendidos y arropados; saberse
trasgresor, pero no francotirador; necesidad de diálogo
Resultados prácticos:
Moceop abrió sus casas; los moceopero/as el corazón
Red de amistad, cercanía, sinceridad, fuerza entre curas en crisis,
mujeres afectadas, gays, lesbianas, gentes con problemas de fe, gentes
“sin iglesia”
En algunos momentos ha fallado el acompañamiento: estar atentos, una
llamada, una comida, una invitación
Apuesta por la vida
Fidelidad al código de la vida. Reencontrarnos con la vida normal: sus
sentimientos, sus sabores, sus ritmos.
Resultados prácticos:
Vivirnos en la vida normal, dejando esos entornos artificiales o
artificiosos propios del cura
El encuentro amoroso, gratificante. La mayoría de curas se casaron y
cada uno buscó la forma de celebrar ese encuentro
Muchos hemos experimentado la paternidad-maternidad
Hemos participado de la vida laboral, del mundo obrero y sindical, etc....
NUEVA PERSPECTIVA ECLESIAL
Junto a la vivencia personal, de pareja, de familia, de comunidad,
Moceop nos proporcionó una nueva perspectiva eclesial, en la que hemos
resituado muchas realidades: la comunidad antes que la institución; el
creyente antes que el cura; el sacerdocio universal antes que el
específico; la vida antes que el culto; Dios antes que la ortodoxia; el
espíritu antes que la ley; la mujer antes que el machismo clerical; el
amor antes que el derecho canónico; los ministerios antes que el poder.
Resultados prácticos;
Nos hemos desclericalizado, hemos bajado del pedestal y nos hemos
encontrado en igualdad entre los creyentes y entre las personas
agnósticas o ateos. Somos `pueblo de Dios
Una gran mayoría estamos viviendo en comunidad, en grupo o en colectivos
cristianos solidarios
Estamos integrados en redes mayores y colaborando en eventos y proyectos
eclesiales y sociales
Nuestra ministerialidad la ejercemos allí donde nos llaman: hemos
celebrado eucaristías, hemos bautizado a nuestros hijos; hemos
acompañado en bodas de compañeros y de otras gentes; hemos participado
en charlas, conferencias, mesas redondas
Hemos resituado lo femenino en nuestra vida y en la iglesia. El aporte
de la mujer ha sido importante en Moceop, aunque, a veces, se hayan
aburrido con los discursos clérigo-eclesiásticos; lo que inicialmente
para muchos y muchas de nosotras fue un encuentro en el amor, se fue
convirtiendo poco a poco en un encuentro cuestionador. Las mujeres nos
han ayudado a desclericalizarnos, a humanizarnos, según algunos. La
mujer en pie de igualdad, a nuestro lado, junto a nosotros, por mucho
que nos haya costado y nos exija ha sido necesariamente una presencia
que remueve , que fecunda y que terminará aportando todo lo que del
mensaje evangélico una Iglesia machista no ha sabido desentrañar o ha
ocultado interesadamente.
LIBERTAD EN LA MARGINALIDAD
Somos conscientes de haber chocado contra la frontera de la legalidad. Y
aún haberla traspasado. Pero creemos que también por los cauces de la
ilegalidad anda el Espíritu. Es más, la comunión no se identifica con la
legalidad ni la legalidad asegura la comunión. Pero jerárquicamente nos
tienen en el arrabal.
Resultados prácticos:
Ante esta situación nuestra libertad se ha manifestado, nos sentimos
libres para expresar y, sobre todo, para actuar. No nos ata ninguna
obediencia ni ninguna prebenda.
Seguimos ejerciendo la libertad para elegir estado, hogar, la
transmisión de la vida, la afectividad y sexualidad, porque, para
nosotros, como dones de Dios, son derechos no sometidos a ninguna
imposición de ley.
Nos sentimos libres como elementos activos de una iglesia que se va
construyendo, aunque los jerarcas nos nieguen el diálogo, sus locales,
nuestros recuerdos (¿a cuantos de vosotros les han invitado a la bodas
de plata de la ordenación o a una reunión del curso?)
H O Y
¿ALGUIEN APUESTA MÁS?
¿Y ahora qué?
Moceop se pone pensativo y ve que hoy las urgencias no son las mismas,
la situación de la iglesia tampoco. Socialmente ha habido un cambio de
tono cultural e ideológico. Se dice también que estamos en una época de
bajas expectativas ideológicas y utópicas.
Apuesten, señoras y señores:
¿Cómo, entonces, vivir la fe cristiana en medio de este mundo?
¿Puede Moceop, seguir siendo un referente de vivencia cristiana?
Dice J-Mª Mardones que “toda empresa intelectual y vital surge como
reacción ante una serie de deficiencias que se quieren corregir y de
impulsos que se quieren apoyar”
¿Hoy puede Moceop responder a esta lógica de la dialéctica de la
reacción en impulso?
¿Estamos dispuestos?
¿Podemos seguir siendo y aportando fuerza a una Iglesia que hay que
reinventar? ¿Cómo?
ESTUDIO DE LOS CUESTIONARIOS
Resumen.
El hoy de Moceop lo hemos analizado a través de unos cuestionarios que
nos lanzamos y que se respondieron por un cierto número de miembros y
que luego en el Encuentro revisamos entre todos/as y por grupos. Esto
representan un alto en el camino, necesario para seguir en la buena
perspectiva
1.- ¿Cuál ha sido tu experiencia personal de Moceop?
Para la totalidad de los que han contestado, el encuentro con Moceop ha
sido algo positivo:
Se analiza esa experiencia como una sucesión de importantes momentos de
humanidad.
Se analizan diversas fases en la aproximación al movimiento.
Se siente que el movimiento ha experimentado una evolución
significativa.
Este encuentro ha sido un medio clarificador de reflexión en común.
Algunos destacan que se trata de un medio -con sus limitaciones- para
proyectarse en la vida de otra manera.
Hay a quienes la mirada al pasado les produce cierta nostalgia...
2.- ¿Cuál es tu vivencia del grupo del Moceop en que estás integrado?
Funciones que cumple: mantener ideales cristianos, búsqueda del sentido
cristiano y creyente, construir una Iglesia distinta: desde su ser como
movimiento de Iglesia, etc.
Evolución sufrida: paso de lo prioritariamente reivindicativo del
principio a lo más vivencial y constructivo; se ha ido encontrando un
lugar social y eclesial, propio y compartido a la vez. Somos menos; pero
hemos ganado en profundidad…
Problemas-descripción de la situación de los grupos: cierta
desorientación ante la falta de estructura, de objetivos concretos y de
compromisos compartidos, grupos un tanto en crisis, frustración por no
cuajar como colectivo local, la coordinación de zona es difícil y, en
ocasiones, no funciona, fallan las reuniones de zona
Gran heterogeneidad de situaciones y de expectativas.
Entornos que se vivencian como fundamentales.
Vida familiar. Ámbito clave de maduración personal.
Paternidad. Dimensión que transforma toda la existencia.
Trabajo. Como forma de vida consciente, madura y definitiva.
Pequeña comunidad. Como ámbito y lugar eclesial en que vivir la fe.
Grupo cristiano de diversos colectivos.
Ámbito eclesial de la base. Comunión y coordinación horizontal. Ser y
vivir Iglesia desde la propia realidad.
3.- ¿Qué echas de menos en el funcionamiento del Moceop?
Parece claro, que una organización más eficaz
y más asumida.
Se sugieren pistas a tener en cuenta.
El ejercicio de la corresponsabilidad (reparto de tareas) y la
renovación de quienes asumen responsabilidades.
4.- ¿Te siguen pareciendo válidos los objetivos del Moceop?
El eslogan -Pro celibato opcional- no responde a los objetivos actuales;
pero identifica al grupo.
Se consideran válidos y de gran actualidad.
Se plantean ciertos interrogantes y/o carencias.
¿Validez de la acción intraeclesial?
No muy claro hoy cuál es nuestra aportación más específica y si
realmente interesa y sirve.
El reto no son los objetivos, sino cómo llevarlos a la realidad,
analizar su repercusión.
En su mayoría, son objetivos de servicio; faltarían otros que nos ayuden
a crecer.
Profundizar en el estudio de la persona de Jesús de Nazaret.
Algo sobre Europa: su filosofía, su teología, la modernidad...
Divulgar toda la teología y filosofía modernas y conciliares.
5. ¿Cuáles te gustaría poner como prioritarios?
El Reino de Dios, más que los entornos eclesiales.
Más que cambiar la Iglesia, vivir en iglesia de otra forma.
Somos Iglesia: No estamos embarcados en algo paralelo ni en
confrontación con nadie.
Queremos vivir y ser fermento, desde la creatividad.
Entre nosotros, fundamental el objetivo de acogida y de relación.
NUEVE MONOGRAFÍAS
El retrato de Moceop, al día de hoy, también lo sacamos de los nueve
monografías que se presentaron en el Encuentro y que representan la
riqueza de la pluralidad, las distintas veredas, escogidas y transitadas
por distintas personas moceoperas.
1.- “Quién cuida el alma, el corazón, la vida de las personas que
cambian de opción a mitad del camino?”
Estas preguntas, serias y tiernas a la vez las hace Antonio Castillo en
su exposición de experiencia personal como cura casado.
Fue un cura rural con una “vida bastante laica, igual que mis
dedicaciones y ocupaciones en sindicatos, escuelas campesinas, trabajo
en la agricultura y ganadería”
Cuando Eva y él deciden hacer vida juntos, él lo vive con “ganas,
energía y temblor”, vislumbrando “un horizonte positivo”
Resalta el esfuerzo “por hacernos un hueco en el mundo nuevo, en el que
empezamos a vivir: un hueco laboral, social; destaca el esfuerzo por
“ser comprendidos y acogidos de corazón por las personas cercanas”
“El Moceop me ha ayudado a hacer y vivir normal algo que sentía omo un
drama”
Dice que en Moceop hay unas lazos que aglutinan a la gente: “historia
vivida en común, la amistad anterior y la que se ha ido haciendo en el
grupo”
“Lo que yo aporto y reclamo es un grupo que esté al lado de todos
aquellos curas y monjas que están buscando nuevas formas de vivir su fe
sin estar castrados afectiva y sexualmente”.
Y termina con otra pregunta: “¿Cómo se aprende a vivir en pareja el
afecto y el sexo después de una vida castrada?”.
2.- Experiencia periodística grupal
José Luis Alfaro, en nombre el Equipo de Redacción de nuestra revista
Tiempos de Hablar, Tiempo de Actuar, relata los avatares y aventuras
periodísticas hasta lograr un producto de calidad.
Y la verdad es que lo han conseguido: “de boletín, pasamos a revista”.
Las dificultades que tuvieron que pasar las compensaban con los alientos
y estímulos que recibían.
Dificultades, al principio, todas: incompatibilidad de ordenadores,
archivos y programas con los de la imprenta; faltaban contenidos, la
economía justa, mucho trabajo.
Poco a poco fueron especializándose técnicamente: Jesús portadas y
programas; Andrés, internet, página web; José Luis, maquetación e
imprenta.
Más tarde llegó más colaboración con la reunión anual, que llamamos de
Albacete, en la que se distribuyeron responsabilidades por secciones y
se programaban los temas de las números del año. Y, como dicen ellos,
“así afianzábamos vínculos y hacíamos movimiento, incluso con nuestro
sencillo turismo rural”
Tiempo de Hablar, Tiempo de Actuar se ha convertido en un medio
imprescindible para el Movimiento. Con ella se logra un enriquecimiento
personal, de relaciones y de información, n o sólo para Moceop, sino
también para otros colectivos cristianos y para América Latina.
3.- “Hice la opción de clase obrera para toda la vida”
Javier Fajardo, en Moceop desde los primeros tiempos, nos presenta su
experiencia obrera, otra vereda dentro de Moceop, que recorre “en el
Sector naval”
“Mi parroquia no radicaría en ningún templo, sino en la fábrica, en el
barrio y en las organizaciones populares, “ intentando vivir mi fe en
medio del pueblo, en la frontera de la institución eclesiástica”.
Lleva 36 años intentando ser fiel a su vocación misionera, “apoyándose
en comunidades de creyentes con inquietudes parecidas”
Se enamoró y “no vi contradicción alguna entre el amor y mi fe. No pedí
la secularización ni renuncié a mi vocación: mi matrimonio potenció mi
sacerdocio” Carmen le ayudabas a descubrir a Dios. Comprobó que “ que la
r elación amorosa era un lugar privilegiado para encontrar a Dios, que
el sexo estaba íntimamente relacionado con la mística”
Tuvo dos hijos, hoy jóvenes normales llenos de valores e inquietudes.
Murió su mujer pero “me volví a enamorar”. “Si Dios le da una mujer
maravillosa a algunas personas a mi me ha dado dos” Rosa es creyente y
evangélica: “ me siento feliz de nuevo”. Siguió coordinado con Curas
Obreros, C.C.P. y amigos y compañeros de trabajo.
“En Moceop encontré mucho apoyo; conocí gente maravillosa y me ayudó a
vivir mi sacerdocio me aportó serenidad y firmeza a mis convicciones”
Le duele la Iglesia por su enrocamiento y porque mucha gente “ empieza a
verla, de nuevo, como uno de los principales enemigos del pueblo”
Para él Moceop debe seguir existiendo, porque “esta es nuestra iglesia;
hay que ir construyendo comunidades de iguales y hasta inventar
ministerios con el ejemplo de las primeras comunidades cristianas”.
4.- “En lo que creía, creo”. Pedro Crespo
Otra reflexión personal de un sacerdote casado, a quien le vino “la
secularización oficial a los 15 años de estar casado, después de hacer,
por prescripción de la curia romana un test de equilibrio mental”
“Quiero deciros que he sido y sigo siendo muy feliz en mi vida
matrimonial, a pesar de que mi primera mujer se murió a los 10 años de
estar casados y me quedé solo con tres hijos pequeños”. Se volvió a
casar con “otra excelente mujer con la que sigo compartiendo la vida”.
Pedro confiesa que sigue siendo el mismo: “En lo que creí , creo y en
los que no creía no me acaban d e convencer”
Está convencido de que el optimismo y la actividad prolongan la vida y
de eso, “me consta, que tenéis un montón”. Moceop, como tantos otros
movimientos, “por el hecho de existir, son un testimonio, y si se hacen
las cosas sin estridencias, aunque parezca mentira, consiguen mejor sus
objetivos”
5.- Experiencia del Grupo-Moceop de la Comunidad Valenciana
Es José Ignacio Spuche quien nos r elata los comienzos y posteior
consolidación del Moceop, como tal grupo en la Comunidad Valenciana.
Se empezó por contactar con compañeros que hubieran dejado de pertenecer
al clero a través de direcciones, teléfonos..
Moceop se presentaba “como un Movimiento eclesial, que no pretendía ser
otra institución eclesiástica ni una asociación para apuntarse, en el
que se podía encontrar ayuda, diálogo, poner en común experiencias”
Llegaron a reunirse unos 50 y se “facilitó salir del armario y
replantearse de que se podía seguir siendo iglesia y ofrecer el
ministerio a las comunidades que lo necesitaran” Se potenciaron las
relaciones de familias, de hijos y la participación de la mujer.
A través d los medios de comunicación “hemos sido portavoces de cambio y
renovación de una Iglesia más comprometida”
Pasado un tiempo hubo un bajón a las reuniones de Moceop; el grupo fue
desapareciendo, cuando la gente” encontraba en otros grupos de iglesia
lo que habían descubierto en Moceop”
“Creo personalmente que Moceop sigue teniendo una función referente en
muchos casos y situaciones personales”
Cree, así mismo, que “vale la pena, aunque sea en pequeño grupo,
mantener lo que podríamos llamar la marca de Moceop y los principios que
lo definen. insertado en las grandes redes con otros grupos de Iglesia”.
6.- Grupo “Z”: pequeña comunidad
“Son ya 27 años de andadura” del Grupo “Z”; nombre que alguien sugirió
al comienzo, por aquello de la última letra del abecedario.
Margarita y Jose Luis, miembros de esta pequeña comunidad y, a la vez,
de Moceop hablan con sentimiento y ternura de su grupo cristiano.
Dicen que “desde el principio vimos claro la pertenencia a un grupo
humano de posible amistad y también cristiano, donde compartir aspectos
de la marcha de la vida: relación personal, pareja, educación de hijos,
compromiso cristiano y social”
“No nos costó al grupo aceptar como casado al cura con el que habiamos
iniciado el camino”. Cada uno tiene su papel en la comunidad, que es la
que aglutina.
Como tal comunidad, dicen tener “pocos objetivos y sí algunas ideas
claras”; pero tienen la convicción de “coincidir con una buena parte de
la Base de la Iglesia, con las directrices del Vaticano II y, desde
luego, con el Evangelio de Jesús”
Su gran descubrimiento es que “Jesús está en medio de nosotros (en el
mundo) y que, sobre todo, se manifiesta donde hay menos poder y más
necesidad”
Se sienten privilegiados por poder compartir la fe, la amistad, la
familia y agradecen a Dios haber hecho de esta comunidad doméstica parte
de su vida.
“Desde nuestro vínculo con Moceop, animamos a vivir en comunidades
desclericalizadas y en un ámbito de libertad evangélica”.
“La oportunidad de pequeñas comunidades donde hay algún cura casado,
pueden ser lugares ejemplares para compartir la fe...El Moceop, en
nuestra opinión, tiene ahí su lugar en la renovación de la Iglesia. Su
tarea fundamental está cumplida. Estiempo de seguir actuando”.
7.- “Mi presencia en un barrio de 2.500 habitantes en Santander”
“Al principio mi presencia, dice Guillermo Lanseros, era de
cura-catequista; despues presencia de inserción en lo secular”.
En el barrio había “lucha vecinal, formación de militancia,
sensibilización, religión liberadora, r elación con el tercer mundo”
“Mi presencia allí llegó hasta celebrar misa sin clandestinidad alguna:
allí estaban mi mujer y mi hija en las celebraciones: Se percibía que
era bien aceptado por la g ente que lo veía como un signo de apertura de
la Iglesia, que, de momento....no lo interrumpía”
La venida de un nuevo Vicario (hoy Arzobispo de Oviedo) cambió la
marcha. “Esta Iglesia posconciliar es un cachondeo y yo la pondré en su
sitio” se deducía de su proceder.
Ahora “intento mantenerme en la pluralidad, cuidando el anclaje en mi
mismo”
8.- Acogida y acompañamiento en Moceop
Uno de los objetivos de Moceop, desde el principio, fue el acoger y
acompañar a todas las personas que llegaran a nosotros: curas
secularizados o en proceso, parejas, mujeres afectas o víctimas de la
ley del celibato, antiguos secularizados, curas célibes... Eran personas
con necesidad de dialogar y de verse comprendidos,
Todos participamos en esta acogida: fuimos acogidos y acogedores. De la
acogida se pasó a la amistad, a la vivencia compartida en bodas,
nacimiento de hijos, luchas profesionales, fiestas, tertulias, oración.
A Tere y Andrés se les encomendó la tarea de una acogida y
acompañamiento más personalizado. Y lo hicieron sin trucos ni miedos:
“pusimos el carte: Aquí se acoge. Abrimos la puerta y, ya dentro, el
corazón”.
De ahí salieron encuentros con parejas, con curas ( con y sin pareja),
visitas fin de semana, convivencias prolongadas con personas buscaban
trabajo, parada y fonda para gentes de allende los mares, convivencia de
hijos, viajes para encontrarnos, correspondencia, teléfono....
Últimamente las acogidas van siendo más plurales: curas en pareja,
separadas/os, cristianos sin iglesia, seglares con problemas,
homosexuales....
Sugieren que “esta faceta de acogida debe seguir como fundamental en
Moceop” y potenciarla “creando grupos de acogida en zonas o ciudades
donde se pueda”. No centrarse solo en curas y poner más generosidad en
la acogida de curas homosexuales.
9.- Una experiencia pastoral y ministerial no célibe
Julio, después de pasar 30 años en Vallecas, compartiendo barrio e
inquietudes socio-político-religiosas, haber optado por “cura obrero” y
también por el matrimonio, “la comunidad parroquial en la que ahora
llevo diez años me pasó- a través del párroco, también cura obrero- la
llamada a trabajar ‘como un cura más en la parroquia’”
“La comunidad parroquial me llamó, me acogió; le debo fidelidad”
Durante siete años Julio concelebraba los domingos con el reconocimiento
del barrio, arciprestazgo y de la autoridad eclesiástica. Llevaba otras
responsabilidades: orientación de grupos de adultos, de acción
inmigrados, presidencia de la celebración de la comunidad de los grupos
y participación en el Consejo de Pastoral.
La llegada de un nuevo párroco, que no acepta la presencia presbiteral
de Julio, hace intervenir al Vicario y Obispo. La comunidad sigue
reconociéndolo como “su cura”. En los diálogos y entrevistas con la
autoridad se busca un camino que permita la presencia presbiteral de
Julio, aunque cambiando algunas formas externas: no presidir la
eucaristía dominical, aunque las demás responsabilidades siguen igual.
Se va el párroco; viene otro nuevo. Se conversa con él tanto a n ivel
confidencial como en el Consejo de pastoral. Se percibe en el nuevo
párroco “una buena entente. Y en esta intente y modo de actuar llevamos
año y medio”
Julio analiza su “experiencia pastoral-ministerial en parroquia” y ve
luces y sombras o interrogantes. Como aportas válidos pone poder
celebrar y compartir la fe con gente normal y que la parroquia acepte y
defienda como cosa importante que el cura puede ser casado.
Los interrogantes se centran en si la parroquia tiene un foco de
contenidos conservadores, si la parroquia es una comunidad
necesariamente clerical y si es posible poner en relación grupos
parroquiales con otros grupos tipo Iglesia de Base de Madrid o Redes
Cristianas.
Anima a todos “ a reforzar nuestro compromiso pastoral y ministerial
donde mejor podamos, en la Iglesia, con pastoral plural, en contacto con
el pueblo, en red.”
M A Ñ A N A
ABRIR NUEVOS CAMINOS
PRIMER BORRADOR DE MÍNIMOS
SOBRE LOS QUE TRABAJAR
Ramón, que es quien elabora estos dos borradores, recoge algunas
conclusiones de la Asamblea y otras aportaciones del grupo de Madrid.
Pero dado que en la Asamblea de El Espinar no tuvimos demasiado tiempo
para llegar a decisiones concretas, se envían aquí una serie de
cuestiones y temas abiertos para que se trabajen entre todos y se manden
sugerencias, correcciones y propuestas a lo largo del verano.
1.- Importancia del encuentro de El Espinar.
Como ante cualquier acontecimiento, podremos ver el vaso medio vacío o
medio lleno... Yo me quedo con lo segundo.
No hemos estado demasiados; esperábamos más.
Pero, después de casi treinta años, no está nada mal que sigamos ahí,
dando la cara y juntándonos (unos 60 y otros muchos, en espíritu y con
aportaciones), para ver qué y cómo vivimos, qué y cómo hacer: cómo
ajustar nuestro movimiento al presente…
Las contestaciones al cuestionario, la preparación del encuentro, las
monografías presentadas, el trabajo de las asambleas y de los grupos de
trabajo, la convivencia, etc: de nota. Y, por supuesto, de nota alta el
clima de reflexión, de fe, de celebración, de “alto en el camino” para
compartir desde la provisionalidad que da la búsqueda.
2.- Es clara la conveniencia-necesidad de reformular diferentes
elementos del movimiento.
+ Movimiento pro celibato opcional: el nombre no describe al movimiento;
en eso parece coincidimos muchísimos; pero es su marca suficientemente
conocida... Sin embargo, cambiar el nombre no se considera tema
prioritario por la mayoría. La evolución nos ha hecho profundizar más
allá de lo reivindicativo; pero el cambio del nombre dejaría a Moceop
sin su origen y su marca de identidad. Algunas sugerencias que se
hicieron, no convencieron.
Sí se ve conveniente y aun clarificador utilizar, por ejemplo:
Moceop-Tiempo de Hablar, Tiempo de Hablar-Moceop...
(Como es un tema recurrente y abierto –casi desde el principio- se
admiten sugerencias).
+ Reformular objetivos. Era otro de los retos.
Aunque hay una parte importante que los encuentra válidos y
correctamente formulados, otros piensan lo contrario; en las encuestas
aparece más clara la conveniencia de actualizarlos.
En la Asamblea General, acordamos la conveniencia de reformularlos,
atendiendo sobre todo a lo demandado en las respuestas a la encuesta.
Tres líneas parecen marcar en estos momentos la andadura de quienes nos
sentimos integrados en Moceop:
a) Perspectiva Reino de Dios (prioritaria) frente a perspectiva cambio
eclesial.
b) Vivencia-construcción de otra forma de iglesia: desde los hechos.
c) Conexión con comunidades y grupos que se muevan en esta línea.
Apuesta por una comunión de redes.
Se subrayan otros muchos objetivos de tipo más operativo.
- Potenciar la acogida y las relaciones humanas entre nosotros.
- Ayudarnos a crecer.
- Reflexión comunitaria y compartida.
- No tanto debatir cuanto actuar.
- Más atentos a lo que podemos hacer que a lo que hicimos.
- Ayudarnos a vivir y encontrar la utopía y la esperanza
en la vida diaria...
3.- Consecuentemente, es importante cambiar la página que aparece en la
revista: presupuestos, objetivos... Esa página en que nos definimos y
nos presentamos.
En otro lugar de esta revista (pag.6-7) va cómo quedaría esta página,
sobre el que también es importante que deis vuestras opiniones.
4.- Optar por una cierta renovación de tareas y responsabilidades.
Es otra constante de las respuestas a la encuesta y otro de los deseos
expresados en el encuentro: queremos caras nuevas, deseamos que más
personas asuman las tareas de coordinación, que haya renovación de
responsabilidades y servicios. Esto lo queremos todos y todas: quienes
hemos estado tirando más del carro y quienes han estado más en
retaguardia. Me estoy refiriendo, sobre todo, a las tareas de
coordinación del movimiento.
Pero... a la hora de ofrecerse o aceptar, se imponen situaciones y
problemas personales –respetables, por supuesto- que hacen que esta
renovación se quede más como un deseo o decisión a medias que como una
realidad.
En la Asamblea General no pudimos llegar a decisiones concretas; aunque
sí se sugirió una línea clara: equipo de coordinación con presencia de
mujer, alguien de edad joven y apoyo que asegurase la continuidad.
De ahí que yo pidiera un voto de confianza para que el grupo de Madrid
decidiera cómo realizar esta tarea.
A continuación va lo que hemos podido concretar (Getafe, 3 de junio).
+ Equipo de coordinación formado por tres personas: se había sugerido
Tere Cortés, alguien de grupo más joven y Ramón como apoyo, desde su
deseo de pasar más a la retaguardia y favorecer la llegada de caras
nuevas... Así queda este equipo:
- Coordinación-presidencia: Tere Cortés (Tere- Andrés).
- Presencia de generación más joven: Pepe Laguna.
- Para asegurar cierta continuidad: Ramón.
Este equipo asegurará, además, al menos de momento, el intercambio con
Redes Cristianas, Federación Europea y Congresos de Teología.
+ Queda también sobre la mesa la importancia de potenciar los otros
equipos: hay que ofrecerse.
+ Revista: en manos del grupo de Albacete, coordinado por José Luis
Alfaro. Hace falta una mayor colaboración de escritos y de responsables
de secciones.
+ Acogida: en principio, coordinado por José Luis y Margarita, Paco
Berrocal y Ana... Pero con la idea de potenciar esta acogida con una
auténtica red de acogida.
+ Página web: Juan Cejudo, Pepe Laguna, Andres García, como
coordinadores.
+ Equipo de comunicados: Juan Cejudo, Tere-Andrés, Centeno, Chinarro,
Deme, Ramón...
5.- Estructura de reuniones y encuentros.
Hay que potenciar los encuentros por zonas o pequeños equipos, al menos
allí donde se consideren necesarios o convenientes. Aquí resultará
decisiva la tarea de los coordinadores.
Para el mes de octubre (27-28) tendríamos una reunión en Albacete. Como
en años anteriores servirá para diseñar los números de la revista para
el 2008. Nos dará posibilidad de encontrarnos de nuevo y tratar de
programar el año: zonas, encuentro de primavera, posibles actuaciones
globales, etc.
Encuentro de primavera: reunión itinerante. Elegir una ciudad que sirva
de lugar de encuentro, donde tratemos de pasar un buen día y de conectar
entre nosotros y con otros grupos de base. Últimamente había algunas
ofertas, que habría que concretar pensando en 2008: Valencia,
Zaragoza...
Sería interesante continuar con algunas otras reuniones que –nos consta-
han servido a muchos: Semana Santa junto al Mediterráneo, celebración de
Navidad por Moratalaz, encuentros de Andalucía, etc.
Encuentro Estatal: cada dos años. Así que el próximo, para 2009... Hay
que ir pensando. Aunque al despedirnos en El Espinar, coincidimos que
tenga más de convivencia y menos de trabajo.
Por supuesto y aunque no los organicemos nosotros directamente
(participamos en el parto), ahí están el Congreso de Teología en Madrid
(“Fui emigrante y me acogisteis”: 6-9 de septiembre); I Asamblea de
Redes Cristianas (“Globalicemos la dignidad humana”: Madrid, 10-11 de
noviembre), Semana Andaluza de Teología, Foros diversos... De todo ello
sería importante que pudiéramos tener más información.
SEGUNDO BORRADOR DE MÍNIMOS
SOBRE LOS QUE TRABAJAR
1º.-“TEMAS ABIERTOS”.
Qué se quiere
expresar con ellos...
Sugeridos expresamente o suscitados en el trascurso del Encuentro.
Como podrá verse enseguida,
no son asuntos para el debate ideológico; sino cuestiones de gran
contenido vital, abiertas a la vivencia y a la reflexión compartida.
Sería muy interesante que nos sirvieran como ejes sobre los que
reflexionar, estudiar, orar, comunicarnos y escribir: zonas, equipos,
encuentros...
Podrían ser temas monográficos para diferentes números de Tiempo de
Hablar-Tiempo de Actuar.
Nos ayudaría mucho que nuestros “estudiosos” –que son muchos- nos
aportaran bibliografía y –mejor- resúmenes de los mejores manuales sobre
esos temas.
Esto último nos ayudaría a poner en marcha otra de las propuestas de
algunos de los encuestados: rescatar a los grandes autores de la
Teología y del pensamiento de los años que dieron lugar al Vaticano II.
Éstos son los que han aparecido repetidamente:
1º. Sentido profundo de la acogida, tolerancia, respeto, pluralismo,
búsqueda…
+ Cómo vivir la experiencia de ser compañeros de viaje.
+ Qué significa que nos sentimos partes de una iglesia plural.
+ Qué exige hablar de ecumenismo en serio y en profundidad.
2º. Profundización en el concepto-vivencia de la ciudadanía, ejes de un
mundo secular, laicidad fundamental…
Más allá de ideologías y confesionalismos, lo que nos puede unir. Cómo
cambiar nuestra mentalidad clerical por esos retos de ciudadanía y de
igualdad profundas.
3º. Cómo crecer como personas.
El cuidado de la propia persona, de quienes nos rodean, de la naturaleza
en que vivimos… Atención especial a cómo somos acogidos y cómo acogemos.
Respetar los procesos y ritmos de cada cual.
4º. Una teología de la sexualidad,
del cuerpo como parte integrante de la persona… sin moralismos ni
exclusiones… La persona por encima de todo: prejuicios, castraciones,
represiones, etc.
La exclusión y la persecución siguen existiendo.
Ser conscientes de que hay muchos creyentes (homosexuales, lesbianas...)
con necesidad de ser acogidos y ayudados.
5º. Cómo sostener la esperanza, la utopía, la ilusión, las ganas
profundas de vivir…
Cómo conciliar estos ideales con las mediaciones inevitables.
Cómo encontrar, compartir y contagiar “buenas noticias”.
Qué nos puede aportar la espiritualidad en un mundo secular. Cauces para
cuidarla.
6º. Qué grandes convicciones y qué recorridos vitales pueden servirnos
como lazo de unión e identificación…
7º. Qué significa que nos sentimos libres, miembros de una comunidad de
creyentes desde la libertad y la creatividad: sin necesidad de pedir
permisos a nadie…
Cómo ser referentes de libertad y de adultez como ciudadanos y como
creyentes.
Al mismo tiempo, evitar el rencor ante la institución-iglesia: nunca ha
sido una actitud positiva para nada ni para nadie.
8º. Jesús y el Reino de Dios como referentes y eje de nuestra
espiritualidad.
Los valores del Evangelio como vertebradores de la vida para los
creyentes.
Son ya 27 años de andadura, con motivo de las catequesis de nuestros
hijos en una Parroquia de Moratalaz. Un grupo de padres decidimos seguir
con reuniones periódicas porque vimos interesantes para la vida, los
planteamientos que allí se hacían.
Alguien del grupo, al ponerle nombre sugirió «El Z» por aquello de la
última letra del abecedario. Y con ese nombre nos hemos quedado. Nos
gusta, (nada que ver con el grupo mediático). Casi todo el año nos
reunimos cada quince días por las casas.
Desde el principio vimos claro la pertenencia a un grupo humano de
posible amistad, y también cristiano donde compartir aspectos de la
marcha de la vida en lo personal, la pareja, la educación de los hijos,
las relaciones en el trabajo, los compromisos que podían surgir en
nuestro medio, el testimonio cristiano, nuestro papel en la Iglesia, etc,
Nunca ha habido demasiadas pretensiones en el grupo. Hemos valorado
mucho el compartir la vida: hablar de los problemas cotidianos nuestros
y del mundo que nos rodea, con el Nuevo Testamento a mano para
cristianizar nuestras reflexiones. Ha sido y es muy importante buscar
luz en la Palabra de Jesús para caminar tranquilos, pero a la vez
intentando mejorar nuestros modos de actuar.
Cuando llegó el momento, no nos costó al grupo aceptar como casado al
cura con el que habíamos iniciado el camino. Descubrimos entonces que
cada uno tenemos nuestro papel en la Comunidad (los ministerios), y que
ésta es la que aglutina e importa más. Así que, decidido en común, si ha
habido que celebrar la Eucaristía, bautizar, despedir con la Unción de
enfermos, etc, se ha hecho cuando lo hemos visto oportuno.
Vivimos nuestra Fe convencidos de que coincidimos con una buena parte de
la Base de la Iglesia, con las directrices del Concilio Vaticano II, y
desde luego con el Evangelio de Jesús.
Nuestro principal descubrimiento en el grupo, es posible que haya sido
así de simple: que Jesús está en medio de nosotros (en el mundo), y que
sobre todo se manifiesta donde hay menos poder y más necesidad. Por eso
sentimos admiración y sumo respeto por los teólogos y teólogas
comprometidos con «el Sur», misioneros, misioneras y laicos que se dejan
la piel en el tercer mundo, gente que trabaja por los Mayores solos, los
enfermos, los más pobres, parroquias y comunidades que se decantan por
atender al mundo de la marginación y los más débiles de nuestra
sociedad,...... Y hemos descubierto también que la Iglesia de Jesús está
en el mundo para servir al Hombre y no al Sábado.
Esto ha hecho que nos cuestionemos no pocas veces (sin considerarnos más
que ellos), que los que «mandan» en la Iglesia en estos momentos, una de
dos, o son bastante mediocres la mayoría, o tienen poca Fe. Y rezamos
por ellos de vez en cuando para que algún día cambien las cosas dentro
de casa. Tenemos confianza que eso ocurrirá.
Como tal grupo cristiano o pequeña comunidad, nos consideramos bastante
anárquicos, es decir, tenemos una metodología propia de funcionamiento,
pocos objetivos y sí algunas ideas claras. Nos cuestiona ser fieles al
Evangelio de Jesús siendo lo que somos y estando donde estamos cada día.
Nos preocupa no ser buena noticia para los que nos rodean en casa, en el
trabajo o yendo en el autobús. Nos preocupa si no aprendemos
continuamente a convivir con otros que no piensan como nosotros.
Hemos crecido y hemos menguado en número. Hemos invitado a otros a
nuestras reuniones y celebraciones. Nos conocen en el barrio un poco, y
en general se comentan cosas en tono positivo. Si nos hemos relajado más
de la cuenta, siempre algún acontecimiento interno o externo nos pone
otra vez las pilas. Si se necesita, compartimos nuestros Euros.
En las crisis internas del grupo, ha mandado siempre el interés de la
Comunidad. Eso lo tenemos bastante claro.
Podíamos ser menos cómodos? Cierto; más comprometidos en el ámbito de la
Iglesia y de la sociedad? Seguro; más participativos? También. Pero
dentro de nuestras posibilidades tratamos de ser sal y tratamos de no
sentirnos demasiado satisfechos. Procuramos recorrer un camino, el de la
vida, según lo que va aconteciéndonos y lo que pasa a nuestro alrededor.
Si alguien en la Iglesia nos margina, allá el. Nosotros no nos sentimos
fuera para nada. Hay muchas formas de hacer el camino. Respetamos a
quien utiliza liturgias según sus circunstancias, aunque no nos gustan
las ostentaciones.
Como grupo humano y como comunidad creyente, nos sentimos privilegiados:
disponemos de un lugar para compartir la Fe; compartimos también
sentimientos de amistad y de familia cercana donde puedes desahogarte;
un espacio de libertad evangélica donde nos sentimos hijos de Dios,
hermanos de Jesús y miembros de una Iglesia que queremos menos atada al
poder y más al servicio del mundo que le ha tocado vivir hoy.
Agradecemos a Dios haber hecho de esta comunidad pequeña y doméstica,
parte de nuestra vida como lo son el trabajo y la familia. Agradecemos a
Dios que, por la pertenencia a este grupo, nos sintamos increpados desde
la Fe, nos sintamos llamados a participar, y nos sintamos capaces de
aceptar el reto del estilo de las Bienaventuranzas. Recibimos mucho más
que damos.
Creemos haber visto fructificar la semilla que, sin pretensiones
especiales, se ha sembrado en los hijos y en los padres (abuelos), a
quienes hemos acompañado y acompañamos en los bautizos y las bodas, y
hasta en los momentos de la muerte. Unos y otros están contentos con el
«Z» al que pertenecen sus padres o hijos. Aunque los hijos no son muy de
Iglesia, más de una vez nos han sorprendido con gestos de comprensión y
cariño muy evangélicos.
Nos consideramos un grupo manifiestamente mejorable en la sensibilidad
hacia los más desfavorecidos y en la oración. Pese a nuestras
inseguridades y dudas en la marcha, nadie nos quita nuestra esperanza y
alegría en Jesús el Señor, para seguir viviendo juntos nuestra Libertad
y nuestra Fe en la vida de cada día. Hacemos crítica de nuestra marcha,
pero no para flagelarnos sino para intentar mejorar con signos concretos
de pequeños compromisos. También hacemos crítica de la Iglesia oficial,
sobre todo cuando se considera fin y no instrumento, o cuando se atreve
a juzgar a gente que se preocupa de los pobres. Creemos que sirve más
una imagen de Iglesia tocando suelo (servidora) y con menos capisayos y
florituras, tal y como está el mundo de hoy.
Desde nuestro vínculo con el MOCEOP, animamos a vivir en comunidades
desclericalizadas y en un ámbito de libertad evangélica, compartida cada
día por más cristianos.
La oportunidad de pequeñas comunidades donde hay algún cura casado
pueden ser lugares ejemplares para compartir la Fe, reflexionar en
grupo, adquirir compromisos y mantenerse en una escucha permanente de
los retos, a veces radicales, que propone el Evangelio de Jesús. El
MOCEOP, en nuestra opinión tiene ahí su lugar en la renovación de la
Iglesia. Su tarea fundamental está cumplida. Es tiempo de seguir
actuando.
Grupo «Z» Madrid mayo de 2007