ALGUNAS PINCELADAS SUELTAS SOBRE UNA EXPERIENCIA PASTORAL Y MINISTERIAL NO CÉLIBE

 
 

 

       (datos para un intercambio-diálogo)

 JULIO P. PINILLOS

 

1.      Punto de arranque: la Comunidad Parroquial me llamó y me acogió; le debo fidelidad.

 

a.  Después de treinta años –en Vallecas- compartiendo barrio e inquietudes socio-politico-religiosas tanto en parroquia, como en comunidades de base o con sacerdotes del área, (gracias a mi opción de “cura obrero” que me proporciono un “modo” ministerial y la independencia económica necesaria par seguir en “mi sitio”, incluso, al optar por el matrimonio) ….

 .   Y viéndome con  mas tiempo “disponible” al  prejubilarme de la fábrica …

 .   La comunidad parroquial en la que hora llevo diez años me pasó -a través del párrroco, también cura obrero- la llamada a trabajar “como un cura más” en la parroquia. Les invité a pensárselo bien, indicando que si me lo pedían  en firme, tendría la obligación evangélica de aceptar. La  respuesta fué: “SI…, de acuerdo… ven.”

 

      Asi me presenté a la comunidad y  su consejo pastoral: “Vengo:

·         Para rezar y vivir en una comunidad  de  fe, que me acoge como soy, sabiendo entre otras cosas mi condición de cura casado.

·         Para animar el crecimiento de la comunidad parroquial a través de los caminos de pastoral que se me encomienden desde mi testimonio personal y mi compromiso  con la vida, la  Palabra y el Sacramento…

·         Sin ocultar la defensa del ministerio presbiteral no célibe: con mi  estilo de vida, con las explicaciones pertinentes y sugiriendo avances posibles en este campo…Al ritmo progresivo que la “sabiduria” y el respeto nos permitan y aconsejen..

·         Entendiendo que este tema ya no es un tema mio, sino que la comunidad lo acoge y mete en el capítulo de nuevos  caminos posibles…”.

 

b. Siete años (1997-2003) he estado concelebrando todos los domingos y encargándome de la homilía, con el “re-conocimiento” del barrio, del arciprestazgo y de las autoridades eclesiásticas.

. Además la comunidad me encomendó estas otras responsabilidades concretas: la orientación de dos grupos adultos de “revisión de vida”, la acción con inmigrados,  la “orientación y  presidencia” de la Celebración de la Comunidad (una Eucaristía mensual preparada por y celebrada con los grupos más “adultos” de la Comunidad, en número de cuarenta personas más o menos), y la participación en el consejo pastoral mensual… Esto me está permitiendo participar en la marcha del arciprestazgo y del “Encuentro mensual de curas de Madrid en parroquia” (una vez al mes en el Instituto Superior de Pastoral).

 

c. Hay un cambio de Párroco (2004). Llega un sacerdote joven, inteligente y canonista que, lógicamente, no está de acuerdo con mi presencia presbiteral en la comunidad. Intenta aguantar lo que puede, pero a los tres meses el desacuerdo es evidente y público…haciendo intervenir al Vicario y al Obispo auxiliar…

.   La Comunidad se posiciona. Recoge documentación doctrinal y testimonios a favor de mi presencia presbiteral (“estoy allí porque ellos me llamaron, no por mi cuenta .. No tienen inconveniente en recibir a otros curas que sean más o menos como yo”…Me han felicitado por ser cura casado…Mi modo de vivir-entender el Evangelio les alienta…”). Se reflexiona a fondo en los grupos. Pasan  la documentación a los curas del arciprestazgo..

.    Una comisión elegida “ad hoc” se carea,  en día y hora fijados, con el Vicario y con el Obispo auxiliar. Verifican la dureza del muro canónico y de “la autoridad eclesiástica” que apela a la ley establecida…. Pero salen contentos de lo que han podido manifestar y de la consistencia con que lo han preparado y expuesto…Salen con la idea de buscar un camino inteligente que siga permitiendo mi presencia presbiteral, aunque haya que modificar algunas formas externas…toda vez que la  comunidad  ya me ha reconocido como cura de la comunidad y sabe que con mas o menos signos públicos presbiterales sigo siendo el presbítero al que ellos llamaron …y que “el saber hacer” es importante…

.    Se informa a la comunidad tanto sobre el tono y los argumentos empleados en la entrevista por una y otra parte, cuanto sobre las posibles “cautelas prudentes” a tomar referidas a la presencia presbiteral de Julio en nuestra comunidad:

·         La misa dominical será presidida por el párrroco, incluida la homilía, aunque los otros  dos curas acompañarán al Celebrante desde el altar: moniciones, cantos, gesto de la paz, comunión bajo las dos especies..

·         Fernando se encargará de la otra misa dominical y Julio de la “Eucaristía de la Comunidad” (tal y como venía haciendo).

·         En las otras responsabilidades pastorales (“grupos de Revisión de vida”, taller de teología, acción social, escuelas de formación, pastoral de zona, consejo pastoral..etc., seguirán “los tres curas” como hasta ahora .

 

d.  Se acerca el verano (2005) con el tiempo “de menor tensión” propio de las vacaciones.   El párroco no aguanta el tirón de la comunidad… pide traslado y se va. Nos llega otro párroco con el que conversamos, tanto a nivel confidencial como en reunión del consejo pastoral sobre todo lo anteriormente expuesto y las decisiones tomadas…Percibimos una buena “entente”: cordial, con abordaje sincero de los temas de fondo distinguiendo lo fundamental de lo accesorio, con una reunión semanal entre los tres curas “que no queremos ser ejecutores  sino ´vivientes ´ de la pastoral que pretendemos reflexionar a fondo”, con un gran respeto al consejo pastoral que tiene poder  de decisión…

En esta “entente” y modo de actuar llevamos año y medio.

 

2. Aportes válidos e interrogantes de esta “experiencia pastoral-ministerial en parroquia.

 

Una vez narrada la “experiencia” con cierto detenimiento necesario por ser punto de arranque para el debate-diálogo, seré más breve -solo apuntaré- algunos “aportes válidos” de la misma, vistos desde mi visión creyente, pastoral y ministerial::

·         Mi participación como creyente en una comunidad reflexiva y celebrativa de corte popular, de barrio…

·         Mi presencia presbiteral con luces:

. plataforma de base, con gente “normal”de todo tipo…con la que compartir   la       búsqueda de la accion y de la fe-celebración..

. parroquia que te acepta a fondo y defiende como cosa importante que el cura puede ser casado.

. una comunidad de barrio que te permite seguir en contacto-búsqueda con otros sacerdotes y comunidades de la zona y de la diócesis..

·         Mi presencia presbiteral con sombras o interrogantes:

. ¿Es la parroquia casi siempre un foco de contenidos conservadores: obediencia a lo establecido, control jerárquico?..

. ¿Es la parroquia una comunidad “imposible”, como la  define Mariano Gamo , en lugar de comunidad “misionera” (Michoneau) o Eucarística (C. Floristán)?…

. ¿Es la parroquia una comunidad necesariamente clerical?

. ¿Por qué apenas hay jóvenes ni casi edad “mediana” y tan pocos catecumenados que busquen a fondo la relación entre la acción y la fé-celebración y, por otro lado, entre lo “privado” y lo “público”…?

.¿Cómo poner en relación a grupos procedentes de las parroquias con otros grupos tipo “Iglesia de Base de Madrid” o “Redes Cristianas?

     

3. Sugerencias para nuestro Movimiento

·         Reforzar nuestro compromiso pastoral y ministerial donde mejor podamos.

·         Seguro que en campos diversos pero con convicciones claras:

·         Somos creyentes en el Resucitado.   * En Iglesia.  * Con  pastoral plural.

·         En contacto, con el pueblo.   *En red.   *Relacionando fe-vida

 

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RIÑERON AL ARZOBISPO
POR NO USAR EL LATÍN

Ocurrió hace casi un siglo, pero desempolvar memoria histórica ayuda a consolarse con buen humor cuando soplan vientos de involución en las alturas eclesiásticas. A Roncalli (luego Juan XXIII) le reprocharon por apearse a la lengua vernácula.
Era delegado apostólico, sin rango diplomático, en la Turquía de Atatürk y se esforzaba en mejorar las relaciones con las autoridades del islam laicizado. La ley de 13 de junio de 1935 prohibía los atuendos religiosos en público. La modernidad, que había destocado del fez a los musulmanes, suprimía la sotana de los clérigos. “¿Qué más da, escribía Roncalli, que llevemos sotana o pantalones, con tal de que proclamemos la palabra de Dios”. Las biografías de Juan XXIII reproducirían años más tarde su oronda figura de chaqueta y bombín.
Roncalli quiso, con pequeñas modificaciones en la liturgia, acercarse a la cultura local. El cambio era diminuto: simplemente pasar del latín al turco en algunos momentos. Por ejemplo las alabanzas del “Bendito sea Dios, bendito sea su santo nombre...” después de la bendición con el Santísimo.
Bastó para que los integristas se escandalizasen; lo denunciaron a Roma. Entonces no había blogs para condenar con insultos por internet, pero la vieja tradición inquisitorial de enviar cartitas de denuncia a Roma estaba arraigada en los portavoces de la ortodoxia. Siempre los ha habido y...ya se sabe, de Roma viene lo que a Roma va (y si no, que se lo pregunten a mis hermanos de Entrevías).
A partir del 12 de enero de 1936, se recitó el “Bendito sea Dios en turco en la catedral de Estambul”. Roncalli escribió así en su Diario: “Cuando se recitó el Tanre Mubarek Olsun (Bendito sea Dios), mucha gente se marchó de la iglesia disgustada... Pero yo estoy contento. El domingo se leyó el evangelio en turco delante del embajador francés.. Hoy, las letanías en turco delante del embajador italiano. La Iglesia católica respeta a todos. El Delegado Apostólico es un obispo para todos y trata de ser fiel al Evangelio, que no admite monopolios nacionales, no está fosilizado y mira al futuro”
Este “pecadillo” le costó reprimenda de Roma. En octubre de ese año, en sus Ejercicios, escribía: “Me hiere muchísimo la diferencia entre las maneras de ver las situaciones de cerca y ciertas maneras de juzgar las mismas cosas en Roma desde lejos. Ésta es para mí una verdadera cruz” (P.Hebblethwaite, Juan XXIII. El Papa del Concilio, Madrid: PPC, 2000, p.205).
Así era en el 36 quien se convirtió tres décadas después en el Papa del Concilio, Juan XXIII, el Bueno. Sirva esta pieza de memoria histórica para animar a quienes sufran tentaciones de desaliento ante ciertos fruncimientos de ceño cardenalicios que anatematizan en la actualidad.
(Blog de Juan Masiá en Religión Digital)