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Ramón Alario
Es conocido –creo- que, a partir de la reunión internacional de
Wiesbaden (Alemania: septiembre, 2005), se puso en marcha oficialmente
la Federación Europea de Curas Casados, al tiempo que se oficializaba la
decisión de impulsar una Confederación de Federaciones (Europea,
Latinoamericana, Filipina y Noratlántica), de momento) a nivel
internacional. Éste es el nuevo esquema que intentamos mantenga el
contacto y dinamice el movimiento internacional surgido en torno al
fenómeno de los curas casados.
Pues bien: los pasos que se han dado desde entonces no han sido muchos;
lo cual habla bien a las claras de las dificultades que presenta todo
intento de coordinación y participación a medida que las distancias se
van agrandando y los medios disponibles no son excesivos. Aunque
evidentemente no hemos estado parados.
Nuestra Federación Europea ha estado integrada desde el primer momento
por el movimiento francés, el belga, el italiano, el británico y el
español. Los representantes de cada uno de los mismos hemos mantenido
contactos constantes desde entonces. Quedaban muchas cosas por concretar
y, por eso, nos dimos cita para vernos en Bruselas los días 8 y 9 de
julio último. Nos acompañaron –a título de observadores, por ahora-
representantes del movimiento alemán y austriaco: en total, dieciséis
personas.
Paso a contaros el resultado de nuestro trabajo en sus aspectos más
destacados.
Nos parece que una federación como la nuestra sólo será realidad en la
medida en que responda y conecte con las situaciones concretas de
nuestros grupos. Por eso, de entrada, dedicamos un tiempo importante a
realizar un análisis pormenorizado de la situación de cada país. Esto
nos dio pie para formular lo que podremos denominar objetivos de trabajo
inmediatos:
a) Aparece como una de las primeras necesidades estar suficientemente
abiertos y tratar de ofertar cauces para prestar una acogida correcta a
quienes puedan demandar ayuda, apoyo, acogida sobre todo en los momentos
más complicados de abandono del ejercicio del ministerio presbiteral.
b) Constituir una federación de movimientos que se exige funcionar y no
sólo aparecer, lleva consigo facilitar y agilizar unos cauces de
comunicación eficaces y al alcance de cuantos quieran utilizarlos, más
allá de los delegados o del comité de coordinación.
c) Preocupa en muchos países la situación social y económica en que
quedan quienes abandonan el ministerio. Y se considera importante
realizar un estudio sobre este tema, con vistas a llevar a cabo una
acción que podría plantearse incluso ante las instituciones de la Unión
Europea.
d) Se estima como algo fundamental que nuestros movimientos traben
contacto y relación con los grupos reformadores de la Iglesia católica,
sirviéndose y potenciando todos los cauces ya existentes o por crear.
e) Echamos en falta una reflexión sobre nuestros recorridos como
creyentes, de cara a profundizar en el sentido que hoy tiene en nuestras
vidas la espiritualidad y en una nueva formulación de lo que hoy
significa ser creyentes.
Los compromisos que hemos adquirido quienes trabajamos en Bruselas como
comité de la federación son los que siguen:
1º. Dar los pasos necesarios para poner en marcha una página web de la
Federación Europea. A fecha de hoy, se puede decir que se ha avanzado
bastante en esta tarea y que no tardando podrá estar en marcha.
2º. Iniciar la recopilación de datos en torno a la situación
socioeconómica de quienes abandonan los diferentes servicios
eclesiásticos y eclesiales: curas, religiosas, religiosos.
3º. Seguir implicados y colaborar en cada país con las Redes Cristianas
(sea cual sea su denominación) e integrarnos como federación en las
diferentes plataformas europeas de grupos reformadores o renovadores.
4º. Conectar con aquellos países que no están integrados en la
federación, para ofrecerles esta plataforma.
5º. Facilitar en contacto de las parejas jóvenes: necesidad que se ha
detectado en otros países igual que la hemos sentido en España. En
concreto, están muy interesados algunas parejas de Francia y de
Alemania.
6º. Ponernos en contacto con los miembros de las otras federaciones
(especialmente la latinoamericana) para ir dando pasos en la
construcción de la Confederación, que –aunque se organizó en Wiesbaden-
necesita también recrearse desde una colaboración y una comunicación
reales.
7º. Vernos de nuevo el próximo mes de julio, para analizar el
cumplimento de los compromisos y analizar las nuevas situaciones y
necesidades.
La Federación ha renovado la presidencia en la persona de nuestro buen
amigo Pierre Collet (Hors-les-Murs, Bélgica); le acompañamos, como
tesorero, Jean Combe (Prêtres en Foyer, Francia) y el que os escribe
como secretario.
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